RECUPERAR Y CONSERVAR BENIMAQUIA, L’ALT DE BENIMAQUIA

L’Alt de Benimaquia está en Denia, en el extremo noroeste del Montgó. Más bien está, por polemizar, en La Xara.

Bueno, pues teniéndolo aquí al lado y sabiendo lo que es, ha tenido que ser en Requena, emporio vitivinícola de la CV (a través del profesor de la Universitat de València Josep Antoni Ahuir), donde se urja una intervención rápida para evitar que furtivos, naturaleza y meteorología acaben con él.

En Benimaquia tenemos los restos de un poblado ibérico arcaico (siglos VI al III antes de Cristo), muy bien fortificado, y con restos bastante bien conservados de los lagares donde se produjo el primer vino de la península. Me lo descubrió Pepe Mendoza, de Bodegas Mendoza… en su web.

El libro “Protohistoria: Pueblos y culturas del Mediterráneo entre los siglos XIV y II a.C.“, de Francisco Gracia y Gloria Munillo (Universitat de Barcelona, 2004) ya señala que la producción para “exportación” del poblado de Benimaquia sería de unos 400 hectólitros año, que se transportaban en unas 1.600 ánforas, cuyos restos se han localizado. Los investigadores dicen que habían trabajado los de Benimaquia sobre la vitis vinífera salvaje y que, orientados por los fenicios, habían llegado a su cultivo y proceso “industrial”. El vino, indican, era empleado ya por los ibéricos en “rituales de cohesión social” (¿fiestas y saraos’), y que gracias a fenicios, griegos y etruscos se destinaba una buena parte a “exportación”. Casi ná, pa la época… hace más de 2.500 años, por lo menos.

Hay que actuar ya en Benimaquia; hay que preservar el lugar y sus antiquísimos lagares. No sé si la Dipu, el CRDO Vinos de Alicante, la Generalitat, el propio Ayuntamiento dianense… quién sea; pero rápido.

Y de paso me recuperan a fray Francesc Eiximenis y a fray Anselm Turmeda (aunque terminara sus días como Abdalá at-Tarjuman… uno no es perfecto) y me reivindican el vinum titillans-spumantem plateram -y los vinos saltarines y hormigueantes-, antecedente del cava/champagne, para el terruño éste y no el del más al norte; aunque lo serían de todo el Mare Nostrum, hasta que se adueñaron del invento los gabachos y, casi-casi, los catalanes; y estos tendrían mucha más razón.

Esta tierra, de vinos, sabe un montón; no en balde por aquí empezaron…

Entonen aquello de “si el vino viene, viene la vida, vengo a tu viña tierra querida… y actúen rápido: Recuperemos y conservemos como se merece, por ser lo que fue, el Alto de Benimaquia/l’Alt de Benimaquia. Aunque a toro pasado: quiero recordar que la cancioncilla reivindicativa que he señalado es de Horacio Guaraní, que ya debe ser muy mayor, y resulta que se le cantaba a la Rioja argentina… Bueno, vino es también.

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