DE LA GRIPE… Y LA COÑA DE “ESPAÑOLA”

 

Ayer noche, en vez de sufrir con las cosas de Mou, me decanté por Downton Abbey (que acaba la semana que viene y la productora, en el Reino Unido, no sabía, hace unos días, si acometerá su 3ª temporada, aunque por el éxito, se espera que sí).

Apareció en la serie la terrible “gripe española”… y me dejó fuera de juego. ¿No había terminado ya la IGM? ¿No estábamos en otras cosas?

Otra licencia de un guionista que me echa por tierra una buena opción en la noche televisiva. Casi ningún fallo en Dowton Abbey hasta ahora, y en nada y menos… ya me he desentendido de ella. Los miércoles, a otra cosa lejos de A3.

La spanish influenza fue un episodio que sólo a posteriori se llamó así, “gripe española”. En su momento solo fue una pandemia de influenza (gripe) que en España se llamó… ¡¡el trancazo!!

El episodio de gripe tuvo lugar a lo largo de 17 meses, entre 1918 y 1019, en plena IGM en Europa, y su ámbito fue mundial. De los que podíamos llamar “países civilizados”, sólo España, que no combatía, comunicaba sus cifras de enfermos y muertos… por lo que se le llamó, muy a posteriori, gripe española. Los demás países, especialmente los combatientes, no querían brindar al enemigo informaciones sobre la evolución de la epidemia en sus territorios y entre sus soldados… y nadie más que España informó. Y nos quedamos con el sambenito de gripe española.

Aquí, en España, tuvimos, en aquellos trágicos 17 meses, entre 1918 y 1919, unos 8 millones de enfermos en distintas fases de evolución, y unos 300.000 muertos. Las cifras oficiales españolas por el trancazo apuntan a 147.114 fallecidos en el periodo. Entonces las cifras “oficiales” no lo fueron tanto y muchos médicos rurales informaron tarde y mal.

La gripe española (H1N1) apareció al mismo tiempo, coinciden los patólogos, en el Tíbet, en Sudáfrica y en Kansas (USA). Los soldados norteamericanos que venían a combatir la trasladaron a Europa. Hay constancia, por investigación, del convoy naval que trasladó a los primeros soldados infectados hasta el puerto francés de Brest, desde donde se difundió por Europa, por todos los campos de batalla y rincones del continente.

La cifra de muertos de la gripe española se sitúa hoy en los 40 millones en todo el mundo. Sólo en la India, donde fue tremendamente virulenta, se cobró 15 millones de vidas. De África hay pocos datos de lo que pudo ser; pero dejaría superadísima la cifra  mundial de los 40 millones.

La spanish influenza fue una pandemia. Las pandemias, hasta hace nada, se venían produciendo cada 40-60 años. La última (otra gripe) fue en 1968… por lo que con la gripe aviar -y antes con el SRAS– los patólogos se pusieron nerviosamente hiperactivos, porque ¡¡tocaba!! Y no se produjo. Están mosqueados porque ya “toca” una epidemia de órdago que nos adelgace un poco la población.

Lo de las pandemias es “de siempre”. La Guerra de Peloponeso (431-404 aC) casi termina en tablas porque les dio a los contendientes por morirse de un algo desconocido y a una velocidad espantosa. Se trató de la llamada Plaga de Atenas, que Tucídides describe muy bien y que averiguó, cuenta, que vino de Etiopía, vía Egipto, y asoló el mundo griego. Parece que fue de fiebre tifoidea.

Qué les cuento de la Peste Antonina (165-180 dC) que diezmó el Mediterráneo y dice que hasta acabó con la vida de Marco Aurelio, el emperador. Originada en Persia -posiblemente fuera viruela– llegó a Roma con los trofeos de la victoria de Avidio Casio sobre los sirios.  Otra gorda fue la Plaga de Justiniano (541-542 dC), un episodio de peste bubónica que dejó todo el ámbito Mediterráneo en vías de extinción. Procopio apunta que pudo iniciarse en el Alto Egipto. Se fue sucediendo este episodio de peste bubónica por el Mediterráneo, con brotes esporádicos, hasta el año ¡¡767!!

"El Triunfo de la Muerte" (1562) Pieter Bruegel, mostrando los desastres de la Peste Negra.

El siglo XIV estuvo marcado en Europa por episodios de Peste Negra: 25 millones de europeos, 1/3 de la población del momento, sucumbieron ante la irrupción de la muerte negra. Llegó, parece, de Asia y se cebó en las grandes ciudades centroeuropeas. Se culpó de ella a los judíos; se lanzaron los primeros pogromos judíos y comenzó a practicarse la extinción de las comunidades judías por Europa. Otra peste, la Peste bubónica, o pulmonar, ya era conocida desde el 1.300 aC y se sabía que la propagaban las pulgas y las cucarachas. Las pestes éstas y otras barbaridades las llevamos a América produjeron el mismo efecto sobre los indios americanos que sobre los guanches canarios cuando llegó Betancourt al comenzar el XV.

En fin, que pandemias siempre ha habido. Ahora bien, el apellido “española” para la gripe 1918-19 me parece una mala, muy mala, ocurrencia. Aquí, en España, fue donde menos la palmaron, llegó de fuera, y aquí, somos así, la bautizamos como “trancazo”.

Por cierto, tengo un trancazo que no vean.

 

 

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