DE LA OLA DE FRÍO ESA QUE DICEN QUE SE NOS VIENE…

Hay quien dice que llegará esta noche (de miércoles) pero veo que están alarmando más que avisando. Ahora mismo (21’00 h) estamos en los 13ºC y se está mejor que bien, pero… va a hacer frío. No va a ser lo de 1956 (febrero de 1956, según he leído), pero se va a notar.

Se trata de una masa de aire polar continental que ya ha hecho sus estragos en media Europa: desde prohibir la navegación por ciertos ríos alemanes a abrir los centros públicos para acoger a los sin techo en una franja que va desde Austria a Rusia (89 muertos hasta hoy, cuenta la Agencia EFE), pasando por prohibir ciertas rutas de montaña en Suiza y los Balcanes, o dejar sin electricidad (hoy mismo) a mucha gente en Francia… que se sepa.

Mi vecino el cazador se me va a Gredos. A Gredos va, lo que lleves comerás, le dejado caer con sorna… y envidia. Además, le he animado a que añada dos arrobas de coñac La Parra… y que disfrute del fin de semana en el refugio porque lo que es salir a cazar… más bien que no.

Si la lengua, ésta, helada que ya ha comenzado a sortear los Pirineos consigue humedad, además de frío, nevará. El caso es que es un aire frío seco continental y no se esperan nevadas, aunque en Córcega, en cuanto se cargó de humedad, ya ha dejado espesores de 20 centímetros.

El profesor Jorge Olcina, del Laboratorio del Clima de la Universidad de Alicante, se preguntaba hoy mismo “si no estábamos alarmando más de la cuenta”. Para él, “el frío se notará el sábado y el domingo; el martes volveremos a la normalidad”. Pero nada que ver con lo de 1956, aunque será, éste, el episodio más frío desde 2005, pronostican.

Hoy mismo, Carlos Herrera (Onda 0) ha hablado de Jorge Olcina y de sus “Riesgos climáticos en España”, una sección del libro “Climas y tiempos de España” (Alianza Editorial, 2001; Javier Martín Vide y Jorge Olcina Cantos) que por 14 € del ala es un manual imprescindible para entender todo esto y mucho más. Dijo Herrera que es libro de mesilla, como “el Ripalda” ya en desuso.

Este invierno parecía como que nos estábamos olvidando del frío y de la nieve; olvidándonos del invierno en sí mismo. Especialmente en los EE.UU., donde en algunos lugares viven un hálito primaveral. El por qué lo contaba ayer la NASA: estamos ante un episodio de La Niña al que se ha sumado la Oscilación Ártica. Tony Philips explica que la Oscilación Ártica (OA) es como un torbellino que atrapa, cuando es muy fuerte, el aire ártico y no lo deja bajar, lo que -la pescadilla que se muerde la cola- ha hecho aumentar, a su vez, el impacto de La Niña. Lo de éramos pocos… y lo de la abuela.

(izquierda) Efectos de la fase positiva de la Oscilación Ártica; (derecha) efectos de la fase negativa de la Oscilación Ártica (figuras provistas por cortesía de J. Wallace, Universidad de Washington)

En fin, que mañana por estas horas, por aquí (38°32′03″N – 0°07′53″O) notaremos ya esto de la lengua helada polar continental que nos llega.

Notaremos frío, pero mientras se mantenga la OA activa lo de nevar lo llevamos más crudo.

No obstante, la reseña de Science@NASA alude al climatólogo Bill Patzert, del JPL de la NASA, quien termina diciendo que aún queda invierno para que llegue la nieve: “Tengan paciencia“, recomienda Patzert. “No hemos llegado a la parte más intensa del invierno. No se apresure a vender su trineo nuevo. Queda aún bastante tiempo para que nieve. Esto no se acaba hasta que los Huskies Siberianos canten“. Cosas de los yankees, pero si tiene interés en saber qué es eso de que los Huskies canten, pinche aquí.

Ah, una última cosa. Enrique Moltó, en Levante-EMV (18.01.2012) ya pedía “un poco de Geografía, por favor” en “Cotas de nieve, alertas y Geografía” al respecto de estas informaciones de previsiones climatológicas: “dar una alerta naranja en la provincia de Alicante diciendo que iba a nevar en cotas superiores a 800 ó 1.000 metros tenía un punto de absurdo, muestra del desconocimiento geográfico que se extiende como una mancha de aceite. En primer lugar, ha acabado nevando por encima de los 1.100 y 1.200 metros y cuajando algo más arriba, pero eso es algo absolutamente perdonable porque con las cotas de nieve no se puede precisar tanto. No obstante, lo más importante es que una cosa es que nieve por encima de una cota y otra que cuaje, y esto último siempre lo hace un poco más arriba. En la provincia de Alicante apenas hay uno o dos núcleos de población en torno a los 800 metros y, desde luego no hay ninguno por encima de 1.000, si excluimos alguna masía aislada y a los militares de la base de Aitana, a 1.500 metros. Sierras de más de 1.000 metros las hay pero poblaciones no. Por su parte, si la alerta iba por las carreteras, apenas un par de puertos de montaña llegan muy justos a los 1.000 metros. En este caso, ¿para qué la alerta? Tengo una más graciosa: el año pasado dieron una alerta por nieve en Menorca por encima de los 600 metros, hecho verdaderamente «preocupante» si consideramos que la máxima altitud de la isla, el monte Toro, apenas rebasa los 350”.

Moltó lo deja dicho todo: “¡¡¡Un poco de Geografía, por favor!!!”.

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