DE ISABEL EN TV.

DE SUS CATÓLICAS MAJESTADES ISABEL Y FERNANDO, TANTO MONTA, MONTA TANTO

Me echan en cara (¡cielos, me siguen el Blog!) que puse a parir la serie aquella del pastor Viriato (por cierto, para evitarme el ictus, Imperium ni se me ocurre verla) e hice lo propio con la de Toledo aquella de gestos de cómic (las dos por Antena 3 de mis amores). Y como no hay dos sin tres, me llega a la 1ª de TVE la de Isabel (“La Católica”). Sí, ya han pasado el primer episodio y ni pío. Hombre, aquí ya sí pueden llevar estribos los caballos (que llegaron a Europa sobre el siglo V-VI), y a pesar de exhibir una Corte raquítica no se le pueden, aún, buscar muchos fallos. Arregladita, sin fallos estrambóticos y estrafalarios; pasable.

Bueno sí, tiene un fallo lamentable: el seguir emperrados en eso de la mojigatería de la chica porque pasó a la Historia como Isabel “La Católica, y que con ese pretexto me sacan algún desnudo, a destiempo, e incluso una escena subidilla de tono… o un obispo con concubina para dar idea de su turbación ante semejantes hechos. En fin, lo lógico en guionistas hijos de la EGB, con unos maestros/profesores que deberían volver al Catón.

Aún no he visto en la serie a don Fernando, y veremos cómo me lo sacan. Isabel y Ferando, Tanto Monta, Monta Tanto.

Don Fernandomontaba” mucho; a los 20 ya se le conocían dos vástagos, Alfonso y Juana, hijos de doña Aldonza Roig, y una tercera, María, habida de veleidades con doña Toda de Larrea. Hijos documentados, reconocidos y con prebendas cortesanas. Y es más, una vez en Lérida, un marido cornupeteado ya atentó contra su real personal (¡Válgame Santa María!, que dicen las crónicas que expresó el rey al sentir el acero en su cuerpo); amén del orate que hizo lo propio en Barcelona, por otros menesteres.

Don Fernando gustaba, además y a falta de viagra (cosas del siglo XV y de la farmacopea del momento), de la cantaridina (“mosca española”, que produce erección dolorosa y persistente -pripaismo- del pene)… lo que le llevó a un fatal desenlace ante doña Germana de Foix, su segunda esposa (Na Germana, en Valencia). Cantidades masivas de cantaridina resultaron deletéreas en el monarca y le provocaron una nefritis que se lo llevó al otro barrio. Le causó el mismo fatal desenlace que a su hijo, don JuanPríncipe de las Españas-, intentando dejar anodada a la infanta Margarita de Austria, su esposa; aunque dicen que éste murió de tuberculosis… pero dale que te pego con la austriaca, y no después de un partido de pelota. El Real Monasterio de Santo Tomás de Ávila guarda su sepulcro, que no sus restos que fueron profanados en la Guerra del francés, que otros llama de la Independencia.

Insisto, no sé como seguirán los próximos capítulo pero sí quiero dejar constancia de que el título de “Católico/Católica Majestad” se les concede a los reyes Isabel y Fernando el 19 de diciembre de 1496 el papa Alejandro VI (un Boegia, en la Bula Si Convenit) porque los reyes de Francia disponían del título de “Majestad Cristianísima/Roi Trés-chretien”  y a Carlos VIII de Francia (“El Afable”, que era enano, amorfo y retrasado mental -débil y enfermizo, que decían las crónicas del momento-, pero “montaba” como nadie… y al que agradecer, por ejemplo, que sus hombres introdujeran la sífilis en aquella Italia, que aún hoy llaman el “mal francés”) había invadido los Estados Pontificios, que don Fernando había liberado y por ello exigió un título superior a Cristianísimo y… salió el de “Muy Católico”. Eso fue posible al integrarse España en la Liga Santa (1495), contra Francia, y blandir como mérito tanto la conquista (1492) de Granada como la expulsión (1492) de los judíos no bautizados. Y aquello fue muy gordo; tanto como el título concedido… que ha heredado Juan Carlos I; faltaría más, como el de Rey de Jerusalén, Rey de Gibraltar o Archiduque de Austria.

Y eso, después de que por la Paz de Alcoçovas (04.09.1479) crearan Isabel y Fernando tanto la Santa Inquisición como la Santa Hermandad (para luchar contra Francia), la profesionalización del ejército, el cargo de Corregidory limitaran el poder del Papa en las elecciones de prelados y grandes maestres en aquella España. Pero menos reclinatorio y misalito Regina, que aún no estaba de moda.

Para colmo, a pesar del título, para vigilar más de cerca al Papa, don Fernando le exigió la existencia de una Embajada permanente de España ante la Santa Sede, la misión diplomática permanente más antigua del Mundo (1480), y que además fue la primera vez que se empleo el nombre ESPAÑA en un documento; hasta entonces eran las ESPAÑAS.

Veremos cómo trata la tele a esta Isabel; de momento no me ha desagradado del todo. Sólo es ¡¡¡manifiestamente mejorable!!!

Fuera mitos…. Y comían muchas palomas y perdices (que constituían el principal aporte de carne blanca de aquél tiempo)… y no por ello fueron más felices.

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