DE DESPEDIR EL AÑO 2013

 

 

Bueno, 2013 se acaba; tiene los minutos contados ya. Menos mal. Yo estoy deseando que termine; me ha dado muchos sinsabores. Que se acabe pronto, que nos deje ya. Encima lo voy a despedir con un golpecillo ciático de esos de no te meneés. Lo que me faltaba.

Ha sido 2013 un año raro. Lo comencé en Benidorm y lo termino en Manchester. Por cierto, y hablando de Manchester, el MOSI es un museo para no perderse por nada del mundo; los edificios 1y 2 son prescindibles (y más, si no se domina la lengua de Shakespeare), pero los edificios números 3, 4 y 5 son de visita obligada. El n° 3, Station Building, es la repera. El MOSI tendrá su Post en este blog, que más se está pareciendo a una bitácora, como el Museo de la Universidad de Manchester.

Volvamos a 2013. A mitad de año me mandaron al paro. Luego me readmitieron. Ahora soy un vacacionista retribuido. Me siento fatal. Ni formación, ni preparación, ni oposición, ni méritos, ni libros, ni premios,ni galardones, ni artículos, ni conferencias… ni currículo, ni ridículo, sirven de nada; ni experiencia profesional. A fer la mar. Y esto es por unas pocas semanas; para unas pocas semanas. A tiempo tasado; es como llevar un mono naranja y estar en el corredor… luego dicen que Tempus fugit….

Y héteme aquí Manchester; que contactos no faltan. Lo que falta (me falta) es saber inglés bien; no el que nos enseñaron ni en el Bachiller (yo fui de francés, no te cuento más), ni aquél “técnico” de las llamadas carreras técnicas de la Universidad. Estamos en ello, ahora -dicen-; “progresamos adecuadamente”, pero aún me falta soltura. Esto tiene que madurarse un poquito más… y yo ya con 56… pues que estoy maduro. Pero mi inglés, no.

Hoy buscando un remedio para el latigazo ciático que me ha sacudido -y que me tiene en un permanente ¡Ay!- mientras buscaba el Boots de turno (medicinas, cremas de belleza, pasta dentífrica, analgésicos, coca-colas y sándwiches y hasta planchas del pelo y pequeños electrodomésticos; estos britones son así) he comprobado la prueba de amor más grande que hace un ser humano, varón, por otro ser humano, hembra, en las rebajas: ¡acompañarla! Sí, siempre termina en ‘a’ esa palabra: A-com-pa-ñar-la. En los grandes corredores de Arndale todo eran caballeros cargados de bolsas apoyados, con o sin niños, en las barandillas de los viales. Unos miraban de reojo al interior del comercio, otros jugueteaban con el móvil, otros intentaban entretener a la chiquillería (en Inglaterra, observo que, lo de la natalidad está en auge: propia y, especialmente, foránea; pero la aborigen de Albión está en boga)… pero ahí estaban, esperando a la dona, mostrándoles su amor… porque si no, no se entiende eso de acompañarlas a las rebajas. ¡Qué horror!, me he solidarizado con todos ellos… con todos. A mi me produce hurticaria la palabra ya sola, con que imaginemos el trance de “acompañar”: prueba de amor.

Bueno, remedio mercado, ahora viene lo bueno. Nochevieja mancusiana. Yo (& Co.) voy a tomarme las uvas -12- a las 11 (de aquí que serán las 12 de allí)… y a las 12 de la noche (de aquí) lo que se estile por aquí. Donde fueres, haz lo que vieres. La Internet me proporcionará las campanadas de la Puerta del Sol -y las uvas me acompañaron en el vuelo (en la maleta)- y como ando ciático perdido (no sé si lo he dicho ya; si así fuera, ustedes perdonen… pero es que te pega unos trallazos en cuanto te descuidas que… pa qué)… y luego recurriré a Panacea (Panasía, que se dice por estos lares) para lo que sea que se hace por aquí. (Beber y bailotear). Panacea es un sitio guay, nos han dicho. Y, qué coño, una fiesta es una fiesta, y ésta es para despedir el 2013, el peor año de mi vida profesional. 

<p
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>Dicen que la Panacea es… “el remedio universal”… Pues ¡marchando dos de Panasia (en correcto british)!

A grandes males, grandes remedios. Pa-na-cea, en el 14 de la John Dalton Street. ¡Nivel, Maribel! Las ‘entradas’, lo que nos franqueará la entrada, son estas dos simpáticas botellitas que deberemos enseñar en la puerta a unos porteros hiper-mega maqueados -que parecen los testigos del novio en la boda del hijo de un amigo mío que fue muy rumbosa- y podremos probar el/la Panacea (léase Pa-na-sí-a) de Manchester.

Ojalá sea el remedio que espero para mi ciática y para 2014….

 

 

 

 

 

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