DE UN VINO CON SEÑORÍO… DE BENIDORM

En caliente, cuando aún tengo el regusto redondo y goloso, con gran carga frutal, persistente al final de un vino que he probado hoy, les cuento lo que ha sido.

Esta primera parte es de ahora mismo; las dos siguientes (en el mismo lote) están escritas de ayer; de los amigos sabe uno lo que van a decir, porque sabe como son.

1.1 1 BNDPues que el 4 de mayo se ha presentado el vino Señorío de Benidorm, de BOCOPA, en el Ayuntamiento de Benidorm. Y se ha presentado el 4 de mayo porque se echaba el calendario electoral encima y para una cosa que apoya el Ayuntamiento y sale bien… pues rédito electoral que alguno verá.

Soy el resultado del sol, la lluvia y el terreno…” que me pareció entender al principio del vídeo promocional. Y ya lo tenemos: 2 años de trabajo hechos realidad.

Este vino nació en Los cafés del Meliá, se cansaron de repetir; y como tertuliano que soy, me encanta. Pero la verdad es que si esa fue su cuna, el único que la meció fue Cecilio González. La idea fue de él; y don erre que erre la ha hecho realidad.

El historiador y tertuliano Francisco Amillo abrió el acto brindando las dos componentes del proyecto Señorío de Benidorm: tradición y modernidad. Y por ellas discurrió su periplo: entre la tradición de la uva Monastrell y la modernidad de la Shyraz; entre la tradición mediterránea de una práctica cultural, como la vid y el vino, y la modernidad del turismo de Sol y Playa que encarna Benidorm. El 8 de mayo de 1325 -con la Carta de Poblament- nace el Señorío de Benidorm… hasta su abolición decimonónica: tradición. Hace tan sólo 2 años, tras una de las tertulias en el Hotel Meliá, nace este otro Señorío de Benidorm, tinto; modernidad.

Fue noche de palabras. A Amillo le siguió el presidente de BOCOPA, Andrés Pérez Albert: “Hoy comienza una nueva etapa para los vinos y viticultores de BOCOPA” que puede resumirse en “conquistar el corazón de Benidorm“.

Y llegó turno de palabra al alma mater del proyecto: mi amigo Cecilio González. Contó muy sucintamente cómo llegó la idea, el proceso y su materialización. Ni se apuntó el tanto: “mi intervención en este ilusionante proyecto se ha limitado a solicitar que se llevase a cabo“. No faltó a la verdad, pero es que si no se es de aquí no se conoce la perseverancia que es capaz de desarrollar Cecilio. Y dejó el protagonismo a los protagonistas no sin antes tener su emocionado recuerdo, aplaudido, a “nuestro querido e inolvidable don Pedro Zaragoza Orts“.

Mi amigo Javier del Castillo comenzó preguntándose: “¿Qué hay más mediterráneo que la Monastrell?“; y luego le añadió “la chispa de juventud y alegría de la Shyraz“. Y ya está: monastrell y shyraz… que bien trabajados suman Señorío de Benidorm. Alta gama aromática ya desde el mosto y un vino, dijo, “de calidad suprema para salir a ganar medallas por el mundo“.

Cecilio y Javier son dos de las pocas personas que creen en Benidorm y se creen lo que es Benidorm y todo lo que lleva dentro. Francisco Javier, que a mí me gusta llamarle así, es, con Isabel, “La Cava Aragonesa” y el eje sobre el que se vertebra buena parte del Benidorm gastronómico.

En enólogo de BOCOPA, Gaspar Tomás, deconstruyó el vino. Hasta ahora, desde Ferrán Adriá, se deconstruían las tortillas y los platos; él lo hizo con el vino. Atendió la llamada de Cecilio -¡como para no hacerlo!- y le preguntó a Javier “¿qué quería hacer?“. Al saberlo, dijo: “ese será nuestro vino“.

Y nada, a patear hectáreas hasta encontrar las uvas y el momento. Agradecimiento público a los propietarios por permitirles que aguantaran tanto el momento de la vendimia. Luego, vendimia nocturna, criomaceración estractiva con la uva entera, pseudomaceración carbónica (en ausencia de oxígeno), fermentación alcohólica, maceración tradicional con remontados a mano, fermentación maloláctica y, sin filtrar, barrica de roble… húngaro, francés y americano… me parecía estar en la aula 3 de la Escuela de Ingenieros de Desamparados con treinta y pocos años menos.

Hemos conseguido nuestro objetivo“; estamos ante un gran vino. Y encima, la botella reproduce el skyline de Benidorm; “hasta tiene cierta sensualidad“. Y felicitaciones al diseñador: Luis Zaragoza y su equipo. “Todo lo que queríamos hacer era diferente; y lo hemos hecho”. Y encima, una parte del precio de la botella del vino Señorío de Benidorm irá para ayudar a la Fundación Doble Amor para la promoción de las personas con discapacidad.

Y presentado el vino, “un nuevo proyecto que es compromiso: llevar el nombre de Benidorm a todo el mundo“.

Cerró el acto el alcalde Agustín Navarro: “Hoy escribimos una página en la historia de la promoción de la ciudad“. Aunque dejó caer: “es cosa de Cecilio; tendremos vino. Está Javier del Castillo detrás; tendremos calidad“. Pues sí; tenemos vino.

Y después probamos el vino Señorío de Benidorm. Y como bien quedamos con Paco Amillo, los romanos diferenciaban entre los civilizados (que bebían vino) y los bárbaros (que bebemos). Yo soy un bárbaro que se sintió muy a gusto con este vino: limpio y brillante, de corazón cereza, con meniscos guindas y ribete violáceo, que en nariz evoca frutos del bosque y aromas especiados… y 14º plenamente mediterráneos.

Mañana puede que les hable de los padres de la criatura… Como dejé dicho, ya está escrito. No me columpié.

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Comentarios

  • Manuel Sánchez Luis  On 5 mayo, 2015 at 8:49

    Tan buena la glosa como el vino. ¡Gracias!

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