Monthly Archives: abril 2017

DE JUAN LUIS IBORRA; 3, 2, 1… ¡Y ACCION!

JUAN LUIS IBORRA 1Pasó a tomar café con nosotros por el Meliá Benidorm, Juan Luís Iborra, un alfasino que ya lo ha demostrado todo en el cine, en el teatro y la televisión… Y que ahí sigue, cosechando éxitos.

Era, Juan Luís Iborra es, como un poco nuestro. Todos le recordamos por haber puesto en marcha el Festival de Cine de l’Alfàs y por su empeño en colocarlo en lugar preeminente entre los festivales de cine del país; de cuando el glamour, una semana de julio, llenaba las calles de l’Alfàs y se acercaba hasta El Albir, en cuyo paseo, Paseo de las Estrellas, se iban jalonando metros con los nombres de las estrellas de nuestro cine que acudía, año a tras año, a recibir el Faro de Plata, Faro d l’Albir, como galardón.

Juan Luís Iborra, “hijo de panadero y actor” accedió a estar con nosotros aprovechando que “Gibraltareña”, su última obra, se representa en el Teatro Principal de Alicante. Un lujo tenerlo con nosotros en Los cafés del Meliá.

Quería ser actor y estudió Arte Dramático en Madrid. “Comencé haciendo de paje en una obra en la compañía de Fernando Fernán Gómez, y por esas cosas de la vida, de paje pasé a hacer de conde”. Y con 22 años, con la alegre inconsciencia de esa edad (que siempre señalo yo), “llamé a Juan Gil-Albert pidiéndole adaptar la novela ‘Valentín’ al teatro”. Pero el madrileño Miguel Narros se le había adelantado en la propuesta. A pesar del renombre de Narros en el mundo escénico, el alcoyano Gil-Albert se decantó por la propuesta del joven alfasino y finalmente Iborra -todo quedó entre alicantinos- adaptó la obra y triunfó con su “Valentín”, que años después llevaría al cine.

Pero no corramos, ni adelantemos acontecimientos. Su éxito, recordó, llegó sobrevenido porque en aquellos primeros años 80 del triunfo socialista “va Alfonso Guerra y dice que su autor favorito era Gil-Albert; y todos se volcaron, ministrables sobre todo, en dejarse caer por la obra”… y eso le fue bien. Pero el resto ha sido fruto de su esfuerzo y de su saber hacer.

Le gustaba escribir y adaptar, y de ahí pasó a TVE como guionista para programas -con Raffaella Carra y Pepe Navarro, por ejemplo- y series de TV; y luego llegaron los guiones de cine hasta las grandes realizaciones con Joaquín Oristrell y García Serrano.

Y así, su primera película: “Amor de hombre” (1977). Se sucedieron los festivales internacionales y los premios. Luego llegó “Km 0” con epicentro en la Puerta del Sol, que siguió el mismo camino de festivales y premios. Y a la tercera va la vencida: su primera película en solitario, “Tiempos de azúcar”, una “historia de amor imposible” vivida y rodada en su pueblo, l’Alfàs, pero recreada también en Polop, Altea y Benidorm. Media tertulia la había visto y disfrutado; fue muy elogiado. Eran recuerdos de su infancia y juventud que afloraron epítetos que no creía yo en el acerbo de la Tertulia. Yo, como siempre, agreste y montaraz, en la banda contraria: me han jurado que ya hay color y sonido en el cine…

Bueno, así hasta 7 éxitos… que si “Salsa Rosa”, que si “El amor perjudica seriamente la salud”, que si…  Sí, “hace 15 años de ‘Tiempos de Azúcar’ y es muy satisfactorio saber que su guión se sigue estudiando en las universidades”. En su modestia, le cuesta, pero le agrada, reconocerlo.

Un puntazo este café con Juan Luís. Yo evidenciaba mis carencias culturales, pero te reconforta saber que el resto de la tertulia tiene un nivel que pa qué. Que si el cine italiano, que matices, que si luces, que si guiños del guión. Y Juan Luís Iborra estaba en su salsa, pero pendiente de llegar al ensayo en Alicante. Es que saca tiempo para seguir con el cine, con el teatro y con la televisión: ahora mismo dirige la serie “Aquí no hay quien viva”…  Y yo, como siempre, en la banda contraria: me han dicho que hay varios canales de TV.

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Cornijal tertuliano…

Para muchos, en la tertulia, Juan Luís sigue siendo “el chico aquél que venía de Madrid para el Festival y traía a sus amigos y amigas que eran actores, directores y actrices”. Diseccionó para nosotros la historia de un Festival que en 2018 cumplirá 30 años, haciendo hincapié en etapas de gloria y en momentos de caída de popularidad. Confía en que se relanzará; en ello está él.

Y  como digo, en la tertulia, los eruditos tomaron el mando y de sus preguntas supimos los del pueblo llano que -Juan Luís- “para escribir necesito el título, que me ayuda a concentrarme, y tener claro el final, aunque al final lo cambie; pero siempre he de saber el camino que debe recorrer el personaje”. Esta confesión no debe ser el secreto de su éxito, porque tan fácilmente no lo confesaría. Yo apuesto porque el secreto de su éxito es él mismo, porque sigue siendo el mismo Juan Luís, profundo, que conocimos a finales de los ochenta.

Yo le pregunté por el IVA cultural; se explayó. Nos habló de Francia, un país a imitar en esto de los impuestos a la cultura. Yo le pregunté por el personal que se mueve en el mundo del cine: “los mejores; muchos están triunfando en Hollywood y hay directores que sólo trabajan con profesionales españoles”. Dio nombres que, por supuesto, no conozco y no voy a reproducir para parecer que sí. Y también le pregunté por la Ciudad de la Luz, porque sabía que le había contactado en su día: “deben encontrar un sponsor” y… “no hacer lo que hicieron”.

Bueno, dijo más, pero eso se queda en los posos del café… aunque yo, como soy como soy, no bebo café.

 

 

 

 

 

DEL COMPORTAMIENTO DE LAS LADERAS. A PROPÓSITO DE MANIZALES

 

La tragedia de Manizales (Colombia), ciudad hermanada con Benidorm, me ha vuelto a traer uno de mis obsesiones como geógrafo: las laderas. La falta de atención a las laderas. Es un problema a nivel mundial

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Vista parcial de Manizales (El Espectador, Colombia)

Un llano, tiene pase; pero en cuanto hay un plano inclinado, por poco inclinado que esté… la cosa, ya saben, tiende a caer. Parece mentira que ni nos demos cuenta, ni prestemos más atención al tema. Pero si es que protestamos en cuanto una mesa “está coja”, pero nos importa una higa cuando estamos ante un desnivel donde la estabilidad del mismo debe ser primordial. Y no te digo cuando estamos ante ese desnivel y un asentamiento humano que tiene como espada de Damocles una inestable ladera, una pendiente, un desnivel.

Cuando esquiaba, aunque soy más de cafetería que de coger el remonte, me obsesionaba con las pistas, el desnivel y la nieve no consolidada, que tiende a caer. Y cuando se ven los efectos de una avalancha, ni te cuento el descalabro por la suma de masas y energías.

Las laderas tienen eso. Y su estabilidad es fundamental.

Y a lo que íbamos. De Manizales sé, lo que se; no más. Estuve en un tris de asistir este año a la reunión de la VII Semana de Normas Verdes en esa ciudad (#ICT4SDG) y, de paso, ser testigo de la inauguración de la Plaza de Benidorm. Mi colega Jaime Esquembre estuvo allí; y bien que reportó. En los días previos, me documenté a fondo -como no podía ser de otra forma, geógrafo y periodista- y me encontré con que “Manizales y Villamaría están ubicadas en una zona de alto riesgo sísmico y geotécnico, específicamente las laderas superiores que resultan inestables y aparecen afectadas con actividades antrópicas intensas. Este es el medio ambiente del trópico andino, donde el clima y la particular circunstancia de los suelos residuales le imponen condiciones a cualquier proyecto de desarrollo urbano…[1]

Conozco varios países centro y sudamericanos; he trabajado ponencias para varios congresos y he visitado algunos de ellos. Y he visto la desatención a las laderas.

Además, en Manizales, por su geografía, flujos y deslizamientos de materiales no consolidados están a la orden del día allí y son muchos y reiterados los episodios catastróficos vividos (… 1987, 1994, 2003, 2007…). Manizales es una ciudad en laderas y las recomendaciones siempre han apuntado a “facilitar los procesos de estabilización del territorio ocupado” con el problema de que las laderas se ocupan a ritmo más rápido que las estructuras del municipalismo pueden estabilizar. La presión urbana, gracias al éxito del Eje Cafetero, urgían “la elaboración de planes maestros el uso adecuado del suelo y el agua para afianzar el buen comportamiento de las laderas”. Y las cosas de Palacio siempre van, pero van despacio a uno y otro lado del Atlántico.

MANIZALES LLUVIAS DESLIZAMIENTOS

No se me entienda esto como una crítica (que tiene su parte), pero es que debemos prestar mucha más atención al paisaje donde estamos. Y por paisaje hemos de entender, desde el punto de vista geográfico, lo que es el objeto de estudio primordial de la Geografía. Así, se entiende por paisaje “cualquier área de la superficie terrestre producto de la interacción de los diferentes factores presentes en ella y que tienen un reflejo visual en el espacio”. El paisaje geográfico es el aspecto que presenta el espacio geográfico en que vivimos.

Manizales, como Lorca (Murcia, España) -por ejemplo, que cuando el terremoto ya tuvo sus post-, están sobre estructuras muy falladas. Mírese la palma de la mano: tantas líneas verá en ellas, y casi con la misma forma, que fallas activas hay en el subsuelo de Manizales. Vale, cuando llegó el primero a posar allí sus reales no miró (ni se estilaba) lo que había debajo de sus pies, pero después de tanto susto y de que ejercemos mucha más presión sobre el medio (por ser cada vez más), ¿qué menos que prestar atención al comportamiento de espacio geográfico y su interacción con nosotros mismos? Y, de paso, poner remedio.

Así, luego llega el más pintao y te suelta lo de los efectos del cambio climático. Y hay quien le escucha. Pero es que puede que ahora llueva menos (o mucho más), pero lo que pasa es que estamos ocupando un terreno expuesto y que antes pasaba lo mismo, pero como no estábamos allí pues no lo sufríamos. Ahora estamos, y bien que lo padecemos. Los taludes, las laderas, presentan comportamientos variables en función del comportamiento de los drenajes del suelo y…

Y Manizales está bien documentado. Por eso duele más la tragedia y nos demuestra que el <riesgo 0> no existe. Allí existen infinidad de estudios académicos y un Plan de Ordenación con diagnóstico integral del territorio, que no en todas partes cuentan con uno igual, incluso en Europa y América del Norte. Y bien detectados que quedan los estratos de areniscas,  los cuerpos gabroicos, los sedimentos volcagénicos y los depósitos fluviovolcánicos; los domos, los depósitos de escombros y las zonas de caídas piroclásticas (vulcanismo de la zona). El marco estructural de Manizales es muy complejo; y el marco tectónico local es un campo de fallas. Además, el 46% del casco urbano tiene ya de por sí una pendiente de entre 15 y 30º; el 13’21 % está entre 30 y 45º; que el resto está por encima… y son tenidos en cuenta los deslizamientos rotacionales (sobre depósitos de piroclastos) y los deslizamientos traslaciones (sobre depósitos de cenizas); y los derrumbes en zonas de más de 35º de talud (por erosión diferencial); y los flujos de lodos; incluso los casos de reptación, el lento movimiento de materiales no consolidados sobre la pendiente. Las zonas amenazadas se conocen. Si el problema es convivir con la posible tragedia y que esta llegue.

Ahora mimo el problema no es saber lo que tenemos bajo los pies; el problema es procurar que los ciudadanos no tengan que enfrentarse a la catástrofe: prevenir. Consolidar terrenos y plantear donde los riesgos son asumibles, porque el <riesgo 0> no existe. La Universidad de Caldas y la propia municipalidad tienen la cuestión científica analizada; el problema es que a pesar de estudiar el comportamiento del territorio, porque hay gente viviendo sobre el mismo, te encuentres con estos sucesos que tienes tan bien estudiados que pueden ocurrir. Y ocurren

Y como siempre: despreciamos la importancia de las laderas, de los taludes.

 

 


[1] Geomecánica de las laderas de Manizales; Universidad Nacional de Colombia Sede Manizales, 207

DE CUANDO EMPEZÓ ESTO DEL TURISMO, Y SU ESTUDIO

 

Parece ser que esto del Turismo, tal y como podemos llegar a concebirlo hoy en día, tiene una fecha de arranque: 1713

¿Qué pasó ese año? Muchas cosas, pero una básica. El 11 de abril se firmaba el Tratado de Utrecht… de Utrecht-Rastatt, porque a los largo de dos años (que la cosa duró hasta mediado 1715) se estuvieron firmando acuerdos a troche y moche donde España salía perdiendo un poco de aquí y otro de allá. ¡País!

El caso es que en ese tiempo (1713-15) se puso fin a la Guerra de Sucesión de España y se cambió el mapa político de Europa otorgándose una cierta sensación de tranquilidad que propició los viajes de los aristócratas británicos, que eran los únicos del Viejo Mundo interesados en viajar.

Total, que esto del turismo, tal como intentamos entender ahora, lo inventaron, mal que me pese, ellos; los británicos. Y yo en esto soy como nuestros marinos del XVIII -“en el mar, contra el inglés; y contra el viento, tiento”- pero las cosas son como son. Y es que con el Tratado de Utrecht nos rompieron en mil pedazos: perdimos Menorca -que luego recuperamos, con la ginebra de por allí-, Gibraltar, Nueva Escocia, la Bahía de Hudson, Terranova… y ellos comenzaron a ser árbitros del Mundo, por su hegemonía marítima.

Bueno, bueno, y malo y peor… Y además tengo un buen amigo catalán -PIdD-, del mismo nombre que el “embajador” de Cataluña (de los Tres Comunes de Cataluña) ante Inglaterra en aquellos días (que la cosa ya tenía bemoles), que consiguió que la reina Ana (de Inglaterra) intercediera por ellos, pero el Artículo 13 de Tratado es claro: mantendrían los catalanes “todos aquellos privilegios que poseen los habitantes de las dos Castillas”, más no.

Pero dejemos esto atrás, y avancemos un poco, que tengo mal regusto del Tratado de Utrecht y esto va de Turismo.

Total, que los ingleses comienzan como descosidos a viajar y a visitar sus territorios y, de paso y para llegar a ellos, hacer turismo; vamos que se les quedó pequeña la isla y como que con poca consistencia.

Al poco, ya en 1746, cuenta Fernández Fuster, los ingleses eran capaces de exhibir en documentos la frase “to take a tour”, para prepararlo, y “to make a tour” a la hora de ir a darse un voltio por el mundo conocido (que casi siempre era el suyo, pero tenían que atravesar otros, insisto, para llegar). Me refiero a su “Grand Tour”, del que varios Post han dado cuenta.

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James Murray, editor de The Oxford English Dictionary

Hurgando en las cosas de Francisco Muñoz Escalona, y en las de Antonio Díaz Medina, te encuentras con que en 1800 ya tenían definido al turista los del The Oxford English Dictionary. Y ahí es nada: el que hace un tour, especialmente quien lo hace por recreo, el que viaja por placer o para aumentar sus conocimientos culturales visitando lugares por sus objetos de interés, su paisaje o su peculiaridad. Así que también me he encontrado una referencia al historiador Edward Gibbon que dice que “a fines del siglo XVIII podía haber en Europa unos cuarenta mil ingleses practicando el Grand Tour educativo, sin contar los que estuvieran haciéndose por otros motivos”. Que ya eran cifras: al menos 40.000 desocupados -la cuestión era el ocio- pululando por el Viejo Continente. Turismo.

Tal era la percepción de que aquello del turismo era cosa de ingleses que el Dictionnaire de la Lengue Française (Hachette, Paris, 1873-1878)  define la entrada Turista como “viajeros que transitan por países extranjeros por curiosidad y porque no tienen nada que hacer, que realizan una especie de gira por los países habitualmente visitados por sus compatriotas (se dice, sobre todo, de los viajeros ingleses en Francia, Suiza e Italia)”. Y ojito a ese “porque no tienen nada que hacer” y a ese otro de que “se dice, sobre todo, de los viajeros ingleses”…

DICCIONARIO 1898

Vale, el turista era un tipo inglés que se hacía el Tour y disfrutaba. Pero hasta 1911 no se atrevieron los de The Oxford English Dictionary a definir el concepto Turismo y se sacaron de la manga una definición tal que así: teoría y práctica de hacer viajes turísticos; realización de viajes de placer. Coinciden los expertos que le otorga ya una dosis de fenómeno social.

Y será un austriaco, Josef Stradner, en 1905, el que afine más la cosa con eso del turista que practica turismo al hacer entrar en escena la cuestión de la pernocta: “Aquellos que motu propio se detienen en un sitio fuera de su lugar de residencia y con su presencia en ese país no persiguen ningún propósito económico sino buscar la satisfacción de una necesidad de lujo”. Bueno, podríamos matizar al austriaco, con lo que ha llovido desde entonces y la socialización del turismo, pero excede de los cometidos de este Post.

Pero ya que estoy en nombres, no puede faltar en esto el del italiano Luigi Bodio. Bodio era un economista de del XIX que estaba pirao por la estadística, pero que fue el primero en analizar lo que representaba el turismo en su país ya en 1899 con “El movimiento de extranjeros en Italia y el dinero que se gastan” en una etapa de exaltación de lo italiano (recordemos que Italia “es un invento” de 1861, cuando el país se reunifica). Vale que era para echarse flores, pero comenzó el estudio del fenómeno con cifras en la mano. Y entonces no era fácil.

En fin, que en cuando nació la moda de hacer turismo comenzó nuestra bendita manía de escudriñar en las cuestiones propias y derivadas del mismo.

 

 

 

DEL BOSQUE DE COLÓN, DON CRISTÓBAL

 

La Agenda del verano la tengo ya bastante completa; prácticamente cerrada. Sí, tiene días de playa; pero sólo para que no se piense que soy un bicho raro. Y sí, algún tiempo se pasa en Benidorm. Pero si es que fuera de Benidorm habiendo chiringuito a mano, donde también pega el sol, ¿para qué la arena? Y yo vivo todo el año en Benidorm. Pero bueno, eso son detallitos sin importancia.

Nada más comenzar junio, a Pontevedra para el 1er Congreso de Historia del Turismo. Ponencia finiquitada, presentación *pwp de apoyo en perfecto estado de revista y ejemplos optimizados. Ahora ultimo el paquete postcongreso, que siempre es el mejor, y que me pondrá a tiro de la siguiente paradiña/etapa para un curso de verano en Asturias.

Y héteme aquí que, buscando cosas que hacer y ver en Poio, he dado con el Bosque de Colón, de don Cristóbal. Sí, ¡un bosque se secuoyas rojas de California en Galicia!

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La secuoya roja (Sequoia serpervirens) es un perennifolio muy longevo, el que más, que puede llegar a vivir 3.000 años y ganar la máxima altura que en un árbol se conoce; bautizado como “Hyperion”[1] mide 115’61 metros de altura en un tronco de 8 metros de diámetro en el Parque Nacional Redwood en California.

En Europa, desde mediado del XIX, siempre ha habido algún intento de introducir secuoyas -rojas y gigantes (que es otra variedad que engaña por su nombre, porque no son tan altas como las roja pero sí de tronco con mayor diámetro)-; incluso en España hay ejemplares, casi siempre regalos distinguidos; que si de la propia Isabel II, que si de un congresista USA. Las de Granada lo son del duque de Wellington, por lo que los del lugar las llaman Welintonias y Santas Pascuas que son. Las hay también en el Palacio de La Granja y en la Sierra de Guadarrama -por cierto, el único lugar del mundo en el que hay indicios de regeneración natural de la especie; ¡toma ya, yakees!-, en el Monasterio de Silos (Burgos), en la Sierra de Huetor (Granada)… En muchas partes hay ejemplares de secuoyas. Bien documentadas están las de Cabezón de la Sal (Cantabria), plantadas en 1940 como idea de reforestación del Régimen, que al final se decantó por los pinos que crecen mucho más rápido. Pero desde 2003 el Bosque de Secuoyas de Cabezón es Monumento Nacional y está protegido.

Por cierto, la secuoya gigante que es la más difundida de por aquí (Sequoiadendron giganteum), pero es otra cupresácea, prima al menos de la que nos ocupa. La llamaron “gigante” porque aún nadie había reparado en la secuoya roja o porque es “más gorda” de tronco… y porque en aquellos años nadie subía a medirlas y esperaban a que cayeran/talaran para hacerlo. El ejemplar más notorio, General Sherman, llega a los 83’79 metros y su tronco tiene un diámetro de 31’27 metros. Imponente.

Me atrae la secuoya roja de Poio, de líneas, digamos, más esbeltas. Me atrae el Bosque de Colón que está en Poio, a un palmo del hotel del congreso, en el Monte Castrove.

Y me atrae que el lugar elegido para plantarlas fuera Poio, que se llame de Colón y que entre en liza la teoría de que don Cristóbal era de por allí. Uf, ¡cómo se pone la cosa! Es más, en Portosanto (Poio) está la Casa-Museo de Colón (que ya visitamos y hablamos cuando el congreso de centros urbanos). Sí, en la desembocadura del Lérez y frente al astillero donde se construyó la nao “La Gallega” que luego bautizarían como “Santa María” para irse a descubrir las Américas. A Celso García de la Riega se le debe la teoría de “Colón español; origen y patria”. Ya saben: los primeros descubrimientos en el Nuevo Mundo llevan marchamo, dicen, de su “Galicia natal”. Así, Isla de San Salvador (como la parroquia donde se sitúa hoy la casa-museo), bahía de Portosanto, isla La Gallega, Punta de San Miguel (cofradía de Mareantes de Pontevedra) o Punta Lanzada (en referencia a la playa de la Lanzada, de Sanxenxo o O Grove), o que Colón, cuenta fray Bartolomé de las Casas, mandara celebrar la fiesta de Santa María de la O (18 de diciembre), patrona de Pontevedra… o la mención a los Colón en el altar de Santa María de la O. En fin; que esto va de secuoyas y no de Colón descubridor.

De Pontevedra, me quedo con la Iglesia de la Peregrina, con planta en forma de vieira, y las historias del loro Ravachol; menudo c…, que  a mí me recordaba por nombre al “Ravatxol”, el barco-correo que recorría los intrincados canales de la Albufera de Valencia conectando los pueblos albuferencos con el Cap i Casal.

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Y volviendo al bosque, de Colón, lo que más me atrae del mismo es que hay una resolución del Congreso de los Estados Unidos para el envío de los 500 ejemplares de secuoyas rojas de California que lo integran y que se plantó a finales de 1992 como “regalo a las gentes de España conmemorando el 5º Centenario del Descubrimiento”.

De la Resolución me gusta eso que dice que “cada persona que visite el Bosque de Colón pueda experimentar la impresionante potencialidad y la maravillosa belleza de la creación, al tiempo que representa la esperanza de un futuro de creciente amistad entre los pueblos de ambos hemisferios”. Si esto es para irse ya a verlo; no sé si voy a poder aguantar. Y más este año que los “arbolitos” van a cumplir sus primeros 25 años y el Ayuntamiento de Poio/Poyo a nombrado este año 2017 como “Año del Bosque de Colón”.

 

 

 

 

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[1] Mira que le gusta la mitología griega a los yankees. Todo el día con Homeros y Jasones (de los argonautas) que ellos llaman “Jómer” y “Yeison” y hasta aquí me llegan. De Hiperion y Tea nacieron Helios (el Sol), Selena (la Luna) y Eos (la Aurora) que bien sea de día o bien sea de noche, siempre iluminan a los mortales en su deambular por la Tierra.

DE SER UN WINE LOVERS DE BODEGAS MENDOZA

 

17759962_1163212743790651_5002395228715381355_nHan prorrogado, como las buenas compañías de teatro cuando la obra que representan es un éxito. Tras alcanzar la gloria -y la masificación- de las cinco ediciones  anteriores de la Mendoza’s Experience, este año mis amigos de Bodegas Mendoza le han dado un vuelco a la cosa… y tres, serán tres, jornadas. “En los papeles” y la Internet se anunciaban dos, pero hoy sábado vuelven a la carga: demanda que hay. Y los muchos que os habéis quedado sin ir… al año que viene, otra Wine Lovers Editions, que ahora se llama así

Y es que, si no ha estado entre los “elegidos” –vamos, entre quienes fueron diligente a la hora de reservar-… no se sabe lo que se pierde. Han duplicado el caché, sí; pero ofrecen quince veces más todo tipo de sensaciones relacionadas con el vino: hasta te la dan con queso, que de eso se encarga La despensa de Andrés, de Ibi.

Les he contado más de una vez lo que son -y representan para mí- mis amigos de la familia Mendoza-Gracia. Sí, son Mendoza, de Bodegas Mendoza; son la viva esencia de Enrique Mendoza viticultor, que así gustan de lanzar sus vinos en homenaje al padre, y yo es que siento debilidad por su madre, Asunción, que fue a la primera que fui a saludar nada más llegar al Pago -sí, está entre los Grandes Pagos de España- de la Partida El Romeral. Es que no puedo olvidar como ella ha vivido, ha apoyado y ha liderado, como madre, el proceso. Debilidades que uno tiene (si hasta va a resultar que no soy divino…)

Y hablando de vino… En El Romeral te sumerges en el Mundo del Vino de Bodegas Mendoza rodeado de auténticos wine lowers que impresionan por su juventud (treintañeros, cuarentañeros). Algún carroza quedábamos, pero disfrutábamos con los matices de los conocimientos que derrochaban aquellas jóvenes parejas. Porque resulta, una vez más lo hemos comprobado, que esto de beber buenos vinos va en pareja, aunque abundaba el sexo femenino. No, no estabas de vinos con amigotes, no; había profundidad en la charla y en los talleres.

Sí, el Taller de Agricultura Ecológica sobre el viñedo y el mimo a las cepas es interesante, también lo es educar la pituitaria para saber si de verdad un vino “huele” a corcho testándonlo sobre un vino Bouchonné[1] en copa negra. Si has estado un par de días con Pepe, o con Enrique-Pepe-Julián, ya sabes que no es lo mismo “nariz, aroma y bouquet, aromas primarios y secundarios, y lo de la ‘copa parada’ y los golpes de nariz”, y terminas sabiendo lo que es el TCA[2] de la degradación de los TPA[3] y lo que en realidad es olor a hongos contaminantes, y así no caes como lo hacen “los entendidos” con los que más de una vez te has topado.

Y más.

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En los días previos a esta cita de Semana Santa le leía a Pepe que uno de los mayores atractivos sería la cata guiada en la cava subterránea de la bodega; lo de “pipetear directamente en barrica y meterse en la piel del enólogo”, que es meterse en la suya en el trabajo de cada día. Y a fe que sí. Y no vean el taller de cata de añadas antiguas -¡qué grandes recuerdos ante la contemplación de las antiguas etiquetas de Bodegas Mendoza!- de mediados de los 90, con degüelle mediante tenaza al rojo vivo, pluma de ave, gota de agua, corte limpio, filtrado al decánter y lacrado del vidrio. Una experiencia que sólo se puede tener ante vinos de tronío, en sitios de ídem, no siempre al alcance de nuestro bolsillo (o al menos del mío… que soy bebedor de cervezas).

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Y a todo esto sumen la posibilidad de disfrutar de hasta 10 vinos de la bodega -yo me quedé en 3 (los tres “míos”); huyo de los blancos y rosados y no llegué al Moscatel- probar unas cocas del terreno exhibiendo buenos embutidos, la aventura de tastar hasta 100 quesos, un arroz alicantino -de Pepe “El Moliner”- de los que “quitan el sentío”, y hasta el cóctel con Dolç de Mendoza que realizó la bartender Marina Canales. Yo, en vinos y tras una hábil negociación, me centré en el Petit Verdot, el Cabernet-Shizaz (“less Internet and more Cabernet”, se leía en un cartel) y el Santa Rosa. Echo de menos aquél Merlot de los primeros años de la bodega, pero el que sabe, sabe, y Pepe se centra en estos caldos ahora.

ANDRÉS GARCÍA

Vista parcial de la barra de quesos y Andrés García en su masterclass

Esta edición rompió moldes con los quesos. Vinos y quesos. Me habían dicho que es cosa de los taninos del vino, que bloquean la lengua, pero armonías entre vino y queso ya hay constatadas. No obstante con mi sentido del gusto tan primitivo, entre neandertal y cromañón, disfruté como un enano con los quesos que anclaron su real en la entrada a la sala de embotellado de la bodega. Andrés García (la despensa de Andrés; we love cheese) echó el resto con los 100 quesos artesanos más importantes de Europa, cachito a cachito, y una master class final con el propio Andrés, con sabores in crescendo hasta dormirte la boca y resucitarla con un noruego, que para eso sirve el queso noruego.

THE CROONERSY a todo esto, te encuentras con amigos -como Lluís Ruiz (diario de un glotón)- y disfrutar del conjunto -sol, buen vino, viandas, amigos y wine lovers– con la música de The Crooners, jazz y swing.

Un año más, gracias Pepe por esta mañana de fiesta para los sentidos y el corazón; gracias Enrique, gracias Julián… Muchas gracias Asunción.

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[1] Vamos, que sabe a corcho. Vin nouchoné:  vino “corchúo”, contaminado por moho.

[2] Tri-cloro-anisol

[3] Tri-cloro-fenoles en general

DE LA PATATA (I)

 

Pues no que Roc me recuerda que el antropólogo José Manuel Reverte, que fue alcalde de Benidorm (y famoso en su etapa de investigador forense al resolver el doble asesinato del Mesón del Lobo Feroz, en 1987), en su etapa municipalista y en promoción por Bélgica siempre recordaba a Dodonellus de Malinas como introductor de la patata en aquél país, cosa que gustaba por aquellos días al público al que iba dirigida la acción promocional, a los belgas.

Y nada, que el tal Dodonellus se fue haciendo un hueco en algún imaginario, pero yo no he sabido dar con él. Hasta me he puesto en contacto con el Museo de la Patata (frita) de Brujas. Lo descubrí una buena mañana de verano callejeando; a un paso de la plaza Jack Van Eick, en un edificio de pinta gótica que entretiene… y lo de dentro. Y mientras espero la respuesta, desespero.

Porque…  es que la patata… Passsa con el Darwin tanto dar la lata, si el hombre viene de la patata, que cantaba La Trinca: esta teoría es incuestionable, lo de la patata es un hecho palpable… cuando Adán y Eva metieron la pata, no fue la manzana, que fue la patata

patata 2Con la patata tengo mi anécdota de joven ingeniero técnico agrícola que en salida de campo se embelesa con gran mata de flores blancas y las lleva a su madre que, con ternura -quiero recordar-, musitó algo así como “para esto te pagamos una carrera”… tras lo que opté por esto de juntar letras y la Geografía. Eran flores, preciosas flores blancas… de patata. Yo entiendo a Luis XVI y a María Antonieta ante la flor de la patata; pera la suya fue otra historia.

Cuenta la leyenda andina peruana que unos opresores segaban las cosechas una y otra vez para hacerles perecer por hambre. Invocando a sus dioses les animaron a plantar lo que ellos les enviaban y que dejaran segarlas a sus enemigos; después ellos encontrarían un tesoro bajo tierra, la patata. Y así fue… que como leyenda no está mal. Pero ese tesoro enterrado no fue del gusto de los españoles que arribaron a aquellas tierras… hasta que a fuerza de pasar hambre y por recomendación del corregidor de Huarochiri (Perú), Diego Dávila, a partir de 1586 no hubo más remedio que echarlas a la olla.

patata 1Un poco antes de esa fecha había llegado la patata a la península, por sus flores. No tenemos fecha concreta, pero todo un éxito editorial como fue la obra de Pedro Cieza de León en 1533, la Chronica del Perú, describe que por allí, por el Perú, se cultivaban “batatas dulces, por el sabor de ellas es casi como de castañas, y asimismo algunas papas y muchos frisoles y otras raíces gustosas”. Es la primera referencia a la patata: papas. La “patata” nuestra viene del patatoe de los British. En 1555 es Agustín de Zárate el que en su Historia del descubrimiento y conquista de la provincia de Perú, editado en Amberes, se recrea más en los datos, consumo (allí) y cultivo de la papa. Y aún más abundará en la papa el carmelita fray Antonio Vázquez, en 1622, en su Compendio y descripción de las Indias Occidentales.

Pero hasta la hambruna de 1586 a nadie se le había ocurrido echar a la olla el “tesoro bajo tierra” que habían anunciado los dioses a los andinos. Hasta entonces, donde había castañas, no había hambre. Pero una brutal epidemia acabó con los castaños (Castanea sativa) desde Galicia hasta el confín mediterráneo. Los primeros en echar la patata al caldo aguado fueron entonces (1586) los hermanos del sevillano Hospital de las Cinco Llagas/Hospital de la Sangre (hoy, sede del Parlamento de Andalucía) que las habían plantado como ornamental en sus jardines. La patata y el maíz se mostraron eficaces sucedáneos del trigo y del centeno -la cebada o la almorta- con la que se hacían gachas; las patatas venían a sustituir al pan. El Ejército copió a Sanidad y patatín, patatán. En su Crónica del malvivir, el profesor Juan Ignacio Carmona (U Sevilla) señala que por aquellos días “lo normal era el hambre cualitativa: una alimentación deficiente, monótona… pan acompañado de vino, alguna hortaliza y salazones”. Bien por la patata, bien.

Pero la patata, había sido planta ornamental. Tan interesante que una vez llegada a España, en fecha imprecisa, goza de total aceptación en jardines con la pureza de su blanco, después de unos inicios morados, embelesa y ensalza aún más la virginidad que el azahar. Tal vez por su blancura, sabemos que en 1558, poco antes de morir, el emperador Carlos decide mandar patatas para su cultivo ornamental en Roma al Papa Paulo IV; y en Roma se plantan.

Y hasta donde uno llega, a expensas de la respuesta del Museo de la Patata, es que un legado pontificio del papa Gregorio XIII, en 1587, hizo llegar la patata a la ciudad de Mons -que bien sabe de las andanzas del duque de Alba en 1572- como regalo papal al Señor de Waldheim, Philippe de Sivry, el gobernador. Por otros caminos llegará también la patata a la Cátedra de Botánica de la Universidad de Leiden (entonces parte de las Provincias Unidas, hoy Holanda) en 1593. Con todo, tenemos la patata en Bélgica.

Y hasta aquí, sin pistas de Dodonellus de Malinas (o de Mechelen, en flamenco), con lo que no quiero que se me mosqueen los “maneblusers”, que alguno llamará malinenses. Se les llama “maneblusers/apagalunas” a raíz de un incidente/anécdota ocurrido en la madrugada del 28 de enero de 1867 cuando todo Malinas se echó a la calle, pozal en ristre, para apagar el incendio de la torre de San Rumoldo… y sólo era el reflejo de la luna en la cima de la torre de casi 100 metros de altura. Es que…

A Irlanda, me cuentan, no llegó la patata en 1565; parece que fue la batata, con “b”. Lo siento, John Hopkins; siempre serás un pirata. Hay gente investigando el ADN de la patata irlandesa y parece que les llegó desde Inglaterra, de las que se trajo el capitán Thomas Harriot en 1586, y bien documentadas que aparecen en la Collectiones peregrinatorum in Indiam orientalis et occidentalem de los De Bry y Johan Wechel. Chico, Hopkins, la fuerza del papel y de la ciencia; ajo y agua.

Y, fumando un Vegueros espero la llegada de la comunicación del Museo de la Papata. Que no quede por dar con Dodonellus de Malinas o de Mechelen.

 

 

 

DE CUITAS DE AYER

El amigo Jan, noruego, no pierde oportunidad para intentar llevarme a su terreno y si encuentra aliados como Paco, de la tierra murciana en general, se me crece… y dale Perico al torno, vuelva la mula al trigo. Tozudo.

Porque yo me encastillo. No me mezclen ojinegras churras con lanudas merinas, que una cosa es el clima y otra la sostenibilidad. No pretendo traerlos a “mi” terreno, ni que ellos pierdan ni un granito de arena del “suyo”, pero al César lo que es del César y a Dios… adiós que me voy.

Clima es una cosa y sostenibilidad y medio ambiente otra; relacionadas, sí, pero cada cosa en su momento.

El otro día, el profesor Enrique Moltó lo contaba con datos en mano: “desde que tenemos registros, ahora hay más episodios de lluvias que antes con la única diferencia de que nos hemos cargado las estructuras que sostenían las escorrentías de aguas”. Vamos, que por la acción del hombre los efectos, ahora -encima-, son más notorios. Estas evidencias las pueden encontrar Jan, Paco y todo el que quiera en el Atlas Pluviométrico de España donde “es notoria, en la zona de Murcia y la Comunitat Valenciana, la tendencia positiva del periodo 1950-2013” (fecha en que se culminó la serie para esa edición)

Y volviendo a Moltó, un añadido: la percepción y la memoria. Ante los datos estadísticos contrastados, memoria y percepción nos juegan una mala pasada. Siempre salimos con un “esto no lo había visto yo nunca” o un “nunca había caído tanta agua”… ese “nunca” chirría. Y luego vas a los registros estadísticos y te encuentras que ha habido ya otros episodios y que la cosa es recurrente.

Tenemos mucho mitificado con esto. Por ejemplo: en el norte llueve más  que en el sur. Bueno, digamos que en el norte llueve más días que en el sur. Sí; pero en el sur, cuando llueve -y no es de ahora- llueve con más intensidad. La cantidad de lluvia por día en el norte es, digamos, “pequeña”, mientras que en el sur, donde llueve, como digo, menos días, cada vez que lo hace se registran cantidades de precipitación más grandes. Así tenemos que los 600mm de lluvia (media) de Cádiz se reparten en un máximo de 60 días de lluvia, mientras los 1.230mm (el doble) de Santander caen a lo largo de una media de 206 días (más del triple). Y otro detalle, en Pontevedra llueve un 33% más que en Santander (va por ti, Jan), pero lo hace a lo largo de una media de 177 días, incluso una diferencia de días notable a favor de Santander. Pero ojo al dato: a Antón Uriarte le leía hace años que en San Sebastián (que está ahí, ahí, con Santander y Pontevedra, llueve el 7,2 % del tiempo (628 horas al año); es decir, que de 14 veces que sales a la calle, en realidad sólo una está lloviendo. 628 horas al año en San Sebastián, y en Loch Sloy, Escocia, llueve 1.422 horas al año… y en la provincia de Alicante estamos en las 165 horas al año de lluvia. Y qué le voy a hacer si yo nací en el Mediterráneo…

A todo esto: día de lluvia es aquél dónde se recoge más de 1 mm. Había que marcar una cifra y esa es.

AEMET LLUVIA

Pero también es cierto que estamos en una fase con tendencia a la “excepcionalidad de episodios climáticos” y una absoluta falta de criterios ante los mismos: “cuando llueve, la sociedad no sabe cómo actuar”, que decía Moltó. Y ahí coloco mi frase: en cuanto llueve, sacamos antes el coche que el paraguas.

Lamentablemente no reproduzco gráficos y tablas actualizadas porque pertenecen a tesis doctorales de compañeros y habría que solicitarles los pertinentes permisos; de ellos es la propiedad intelectual de su trabajo… y mía la premura con que escribo. Pero en el librito Clima, Sociedad, Riesgos y Ordenación del Territorio, de la Asociación Española de Climatología (Serie A, número 10) está buena parte de ello.

Y del calor, a veces es que se oyen cosas. Juanjo me decía el otro día que antes con una manta se combatía el frío… ¡Juanjooooo: las mantas no dan calor! Lo que hacen las mantas es impedir que el calor producido por el cuerpo humano, por metabolismo, escape: crea una barrera. Y el calor del cuerpo humano (depende qué cuerpos) está en el orden de una media de 100 watios… Hasta el planeta tienen “mantas” a su manera: los roaring forties (los 40 rugidores) son unos vientos que impiden que el frío de la Antártida circule por el planeta: “mantas”

En este fregao que nos metemos Jan (que no duda en buscar aliados; aliados de peso y argumentos) y yo (yo solo, como Bernardo de Gálvez en Pensacola, Florida, USA), cada vez que quedamos, aún hay mucho por estudiar, investigar y contrastar. Muchas de las cuestiones aún deben ser sometidas a falsación, pero Jan: no mezclemos churras con merinas que el clima es el clima y el puñetero hombre actuando sobre el planeta es otra. Que vale que se complica la cosa, pero el clima es el clima y es dinámico y cambia a pesar de los hombres…

 

Mira Jan, una cosa en la que vamos a estar de acuerdo es en lo de aquella Kristina Haakonson noruega del siglo XIII que vino a España para ser reina y dejó prendado hasta al mismísimo Jaime I (cuentan los cronicones patrios y el cronista noruego de aquellos días Sturla Thordarson) que la escoltó hasta llegar a Castilla. La pobre Kristina murió en Sevilla, dicen que de melancolía (a pesar de que Sevilla tiene un color especial) y está enterrada en Covarrubias… pero en lo demás, si no hay Aquavit por medio, en nada de nada.

 

 

 

 

 

 

 

DE INTELIGENCIA TURÍSTICA; DE LEIRE BILBAO

 

Le vamos a dar ya plaza fija como tertuliana -¡qué más quisiéramos!-; creo que es la invitada que más veces nos ha visitado, y en menos tiempo. Pero es que disfrutamos dialogando con ella, aunque alguno no sepa distinguir cometidos. Nada, que la llamamos y vino de nuevo; y siempre con cosas nuevas -y exitosas- que contar. Pasó por el Meliá Benidorm a tomar café con nosotros, Leire Bilbao, la directora de VisitBenidorm.

 

LEIRE B2

Banda de estribor de la tertulia

 

Comenzó con lo de: “los estatutos de la Fundación nos piden tres cosas: promoción, promoción y promoción”. Y así estaba cuando un tertuliano, de nueva hornada, le preguntó por su vida, obra y milagros (que los vemos todos los días); y cambió el tercio. Pero rápidamente volvió al mensaje inicial y a introducirnos en el concepto Smart City que veinte horas antes había expuesto en Alicante: “Para tomar decisiones necesitamos información” y ahí están las novedades que lleva Benidorm en este campo y que a otro nivel explicaba en Colombia el alcalde, Toni Pérez, en la en la XVIII Reunión Iberoamericana de Ciudades Digitales a instancia de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

Y lo que es del César, al César: el empeño de Leire -muchas veces osadía, que la conocemos- llevó a que Benidorm fuera elegida para testar la norma UNE178501 -en función de la sostenibilidad, la accesibilidad, la gobernanza  y la innovación- a nivel Mundial. Ya tenemos el Certificado en Inteligencia Turística y en muy pocos días nos pondremos la medallita de la norma. Pero de eso ya hablaremos; faltan días.

Leire le endulzó la tarde al amigo Cecilio cuando blandió el “Benidorm, capital europea de sol y playa”, y al resto del personal -¡cielos, fue la primera vez que sólo hubo tertulianos varones!- cuando sacaba a pasear los éxitos en promoción con los cuatro cuartos y cinco elementos humanos con que cuenta VisitBenidorm.

Nos contó que pasamos de trabajar en las 4P (de producto, precio, punto de venta y promoción) a las 4C (de cliente, coste, comodidad y comunicación) de la era digital donde “Benidorm es el perfecto destino por proyección, sostenibilidad, rentabilidad, eficiencia, digitalización y colaboración público privada” de ahí que -desde VisitBenidorm– hayan posicionado la ciudad (que es abarcar mucho más que promoción, promoción y promoción) en sensores y sistemas, en Smart brand, en Big Data y herramientas analíticas y en Open Data y gestión de mando. Ya Benidorm tiene su ente, su Plan Director y su Hoja de Ruta, implementa sus procesos y establece sus propios procedimientos. El futuro ya está diseñado -y nos dijo que “están los políticos muy implicados” (me lo creo por ser ella; porque los conocemos a todos)-: “serán áreas de trabajo dentro de las cuales estarán las concejalías en función de Innovación, Tecnología, Sostenibilidad y Accesibilidad”. Este es el futuro que nos espera; en “Los cafés del Meliá” lo conocimos. Esto está ya en marcha en Benidorm donde “allways Summer

Y como realidades: la conectividad free en el Casco Antiguo y en zonas de Levante. “Nos proporciona información para gestionar bien”. Y puso un ejemplo de la utilidad del tráfico de datos: en una zona donde lo habitual sería, digamos, 200 personas, más de 500 es para alertar a los servicios municipales de que allí pasa algo (positivo o negativo) al que hay que prestarle atención. Pero hay más campos: por ejemplo, “sabemos de dónde viene el dinero” de las transacciones electrónicas “y sabremos ante qué público ofertamos nuestro producto y diseñar acciones puntuales y más eficaces”. En todo caso: “Información para gestionar mejor los recursos”.

Los ‘beacons’ -balizas de información del tamaño de una nuez- siguen dando resultados e información. Con la app VisitBenidorm y el bluethooth abierto, estamos en permanente comunicación y nos ofrecen posibilidades de ocio en Benidorm según donde nos encontremos. “el usuario recibirá en su Smartphone sugerencias”. De momento, las pruebas más exitosas han sido las de Lansing (Michigan, USA) y Benidorm. Los ‘beacons’ informan de rutas del callejero, del tiempo en los lugares, de… “del comportamiento turístico sobre el territorio. Y pueden enviarle al turista/residente mensajes de todo tipo”.

Bueno, con Leire hablamos de más cosas; alguno habló, incluso, del sexo de los ángeles… y no me quedó muy claro. Lo de la promoción sí: “salimos a una acción cada 3 días”. Hagan números: 41 ferias, 47 presstrips, 22 famtrips y 22 workshops… y son sólo cinco personas el el equipo. Eso sí, obsesionadas con “cumplir los objetivos de promoción” y con un presupuesto (ahora de 736.000 €) que esperan que este año llegue “al millón de euros”.

LEIRE B 1De la nueva hoja de ruta sólo nos brindó alguna pincelada: “hemos conseguido un vuelo diario con Lisboa, de TAP, a partir del 10 de junio; 70 plazas diarias”, o que “nos proponemos recuperar el mercado irlandés”, o que “el objetivo es que cada vez más gente (empresarios de actividades de Benidorm) se una a la Fundación (Turismo de Benidorm)…” y alguno más que queda entre los posos del café.

Insistió Leire en “mejorar el equilibrio entre residentes y turistas” -que siempre ha sido una de las claves de Benidorm- “sabiendo que cada cliente se comporta de una manera distintas; desde a la hora de comprar sus vacaciones como a la hora de disfrutarlas” y en seguir trabajando en “el reposicionamiento de marca”. Sabe que con la nueva propuesta de trabajo en función de los datos y la información “siempre habrá quien sepa manejar esos datos mejor o peor, pero VisitBenidorm dispondrá de ellos y ellos ayudarán a gestionar mejor el turismo y la ciudad”.

Los tertulianos rompemos una lanza[1] por su trabajo y por su forma de implicar y transmitir las cosas. Y a eso de las siete de la tarde  la dejamos ir, que tenía compromisos (¡y hasta familia!, que le hemos visto una foto en el móvil).

Suerte Leire; una calle a tu nombre no te van a poner, pero ya lo has grabado en metadatos en esta aventura nueva que llega con las Smart Cities y el Benidorm del siglo XXI.

 

PD. Y ahora, háganme un favor. Se suscriben a la Newsletter de Visit Benidorm (incluso se hacen seguidores en FB y Tw) y se me descargan la app. Así llegaremos a saber más y a preguntar muchas menos tonterías. Bueno, sólo las justas.

 

 

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[1] Ya saben, como en los torneos medievales. Lanza en ristre acometeremos contra quien ose poner en tela de juicio alguna de estas iniciativas de Leire Bilbao y su equipo de Visit Benidorm. Entrar en el torneo a defender el honor de algo a alguien se llamaba “romper lanzas”: alguna se astillaba, pero el objetivo siempre era derribar al contrario. Así que, ya lo saben.

DEL LITORAL; DE OLAS Y TEMPORALES

 

Dentro de la iniciativa que desarrolla el Laboratorio del Clima de la UA de organizar encuentros estacionales de actualidad sobre tiempo y clima, en la Sede UA Ciudad de Alicante nos reunimos para, entre otras cosas, hablar del litoral de la mano del profesor Torres Alfonsea quien nos despertó con “el Mediterráneo es bonancible, perooo…”. Y ese “perooo” nos animó a escuchar su concepción de “el litoral como espacio de riesgo”.

Paco Torres señaló los fenómenos naturales -sí, naturales- que generan riesgos en el litoral: temporales, nieblas costeras, galernas (cantábricas; vientos de vienen de Gales), mareas astronómicas (las por todos conocidas), mareas meteorológicas (tipo rissagas[1] menorquinas, pero se producen en más sitios) y las olas sísmicas (como los tsunamis -ola de puerto; tsu-nami- que teniendo ahí enfrente la falla de subducción de Argelia nos tienen enfilados, aunque el strand playero hace su efecto).

El problema, sentenció Torres, no es el fenómeno natural y su acción; el problema es la ocupación del territorio por las sociedades humanas”. Ahora le estamos sufriendo los efectos de los últimos temporales de este invierno que nos han “atacado” las costas y las playas antropizadas.

Y se preguntó: “¿Por qué hay que conocer los temporales?”. Y se respondió: “Para adecuar las acciones humanas sobre el territorio y ¡por imperativo legal!” Es que, insistió, tenemos dos leyes de Costas, dos: la de 1988 y la de 2013. Así es que es imprescindible que sepamos lo que es un temporal y lo tengamos claro. “Un temporal, explicó, es una perturbación atmosférica con vientos de más de 62 km/h y mar agitado con olas de más de 4 metros, asociados a profundos gradientes de presión y ligados a bajas muy acusadas, y que no suelen ir acompañados de precipitación”.

Una vez sabido esto, lo siguiente es saber, con las leyes en la mano, “¿hasta dónde han llegado los temporales ‘tierra adentro’?” porque a partir de ahí podemos delimitar la cuestión. Lo primero es la Zona Marítimo-Terrestre (ZMT) que es una zona de dominio público “reconocida en la Constitución (Art. 132.2) y en la Ley 22/1988 de 28 de julio, de Costas” señalando dentro de la ribera del mar la zona marítimo-terrestre y las playas. La ZMT es “el espacio entre la línea de bajamar y el límite hasta donde llegan las olas en los mayores temporales” con el añadido de la Ley de 2013. Y más cosas[2]. En caso es que la ZMT no se pierde, siempre está ahí, “¿pero hasta dónde llega?” Estamos con un deslinde aprobado en 1969 y en a estas alturas de 2017 no se ha completado; y en algunos tramos ha de ser actualizado porque estamos ante una situación dinámica y hasta hablamos de “temporales distintos”. Tenemos Reglamento -de la Ley de Costas de 2013- desde 2014 y aquí estamos…

En cuanto a los temporales y el mar, desde mediados del XIX y hasta los años 60 teníamos un sistema de “semáforos marítimos[3] que emitían sus partes. En los reportes alicantinos de los semáforos marítimos podemos estar hablando de episodios de “mar arbolada” (6 a 9 m) con vientos del NE de entre 90 y 110 km/h… como en el resto de las costas de España. Y ahí entra el “perooo” que decíamos al principio: “el Mediterráneo es bonancible, perooo…”. La diferencia entre los temporales en nuestro litoral y otros está en la duración: “hasta 3 veces menor en el Mediterráneo que en el Cantábrico”.

Desde los años 70 tenemos las redes -costera y exterior- de boyas para la medida del oleaje y aunque obtengamos de ellas registros de freak waves (olas monstruosas) de 27’81 m (06.01.2014, boya frente Cabo Vilán, Camariñas, A Coruña) mar adentro, la altura significante[4] de la ola la deja en 12’4 metros, que ya son metros. La altura significante es otro elemento a destacar: es la altura de ola percibida cuyo récord está en los 14’8 me de otra freak wave registrada frente a Santander, cuando la ciclogénesis explosiva Klaus se dejó notar (enero de 209), y generó una ola de 26’13 m.

altura ola

Ola del 6 de enero de 2014, frente a Camariñas

¿Y en nuestras costas mediterráneas alicantinas? Pues… Hasta 1985 no tuvimos referencia del comportamiento del oleaje; entre 1985 y 2007 dispusimos de boyas que nos dieron alturas y entre 2006 y 2014 alturas de ola y dirección del viento, que es fundamental: podemos tomar medidas frente a sus impactos. Sabemos en qué forma inciden, golpean, las olas nuestro litoral. El 15 de enero de 2014 la boya alicantina se apagó… y hasta hoy: ahora mismo estamos “ciegos” en ese campo. Pero de cuando sí tuvimos datos, explicó el profesor Torres, “concluimos que el 90% de las olas estaban por debajo del metro de altura significante y que sólo el 1% superaba los 2’5 metros de altura”. En fin, que salvo contadas excepciones no tenemos muchos problemas.

Es el viento griego, el Gregal[5], de componente N-NE el que nos produce las olas de mayor altura e impacto. Y del estudio y la estadística (periodos de retorno) sabemos que “el 47% de las grandes olas nos vienen con componentes Este”.

escalas baeufort &amp; douglas

Escalas de Baeufort (viento) y Douglas (olas)

Y aunque estemos “ciegos”, de los temporales de este enero último (19 a 22 de enero) tenemos que la boya de Valencia obtuvo la mayor altura significante de ola registrada (Hm0) durante el temporal, con 6,45 metros. La boya de Cabo de Palos, a la altura de Cartagena, marcó 6,33 metros. Igualmente, las boyas de Tarragona y Dragonera registraron 6,33 metros, respectivamente. La de Barcelona, 4,97 metros el día 22. Total que aplicando las relaciones pertinentes no es descartable que alguna ola de las producidas en este último temporal de enero pudiera haber alcanzado entre los 10 y los 12 metros, según Fomento.

Y esas olas terminan rompiendo contra la costa y produciendo sus impactos. Las olas son energía… y la energía se transforma, no se destruye; en el peor de los casos: destruye. Y con toda esa energía que trae la ola, sabemos que cuando el fondo del mar está a una profundidad igual o inferior a la mitad de la longitud de onda de la ola, ésta rompe y disipa su energía… de ahí la importancia de las praderas de fanerógamas marinas (como la posidonia[6]) que obligan a las olas a romper antes y causar menos daños. Incluso los cordones dunares de nuestro litoral, del que sólo nos quedan los del Carabasí y de Guardamar.

Y, con todo, Paco Torres es optimista. Y eso, a mí, me da confianza.

 

 

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[1] Una rissaga es un fenómeno meteorológico que se produce ocasionalmente en algunas costas mediterráneas, como en la costa de las islas Baleares o como en Canarias, variando en gran medida la pleamar; en Italia, especialmente en el Golfo de Trieste, con el nombre de marrubio; o en el Golfo de Gabés, afectando a los países ribereños de Túnez y Malta; pero también en otras muchas partes del globo, mar de Japón y mar de la China Oriental, conocido como abiki.

[2] Esta zona se extiende asimismo por las márgenes de los ríos hasta el sitio donde se hagan sensibles las mareas, e incluye las zonas húmedas bajas.  Por su parte, las playas son descritas como zonas de depósito de arenas, incluidas las dunas, formadas por la acción del mar o del viento marino. Así pues playas y zona marítimo-terrestre, suelen coincidir.  La ribera del mar, formada por la zona marítimo terrestre, las playas y algunos elementos más, como los acantilados, es de dominio público, por ser la más valiosa y frágil de la costa, y tiene un régimen de utilización muy estricto. Está permitido el acceso público y gratuito para usos comunes: paseo, estancia, baño… y las actividades e instalaciones que por su naturaleza no puedan tener otra ubicación. Está prohibido el uso residencial de todo tipo, el estacionamiento y circulación de vehículos y las acampadas. Los terrenos lindantes con el dominio público litoral podrán ser de propiedad particular, pero se hallan sometidos a servidumbres

[3] Amadeo I de Saboya firmó el decreto (07/07/1872) que daba el pistoletazo de salida a la puesta en marcha de una red de Semáforos que llegó a contar con más de una decena de estaciones. Así, el 12 de junio de 1873 entraba en servicio el Semáforo de Tarifa, al que seguirían otros más en los años siguientes: Cabo de San Antonio (Alicante), Estaca de Bares (La Coruña), Finisterre (La Coruña), Llobregat (Barcelona), Cabo Begur (Gerona), Cabo Bajolí (Menorca) e Igueste de San Andrés (Tenerife) en la 1ª fase..

[4] Altura de las olas que un observador experimentado apreciaría a simple vista desde la cubierta de una embarcación que equivale, aproximadamente, a l altura media del tercio de olas más altas. La altura máxima está en el rango entre 1’5 y 1’9 de la altura significante.

[5] los romanos centraron la rosa náutica o rosa de los vientos en la costa meridional de Creta, por considerar que esta isla se hallaba en mitad del Mare Nostrum; y al noreste de la misma queda Grecia, justificándose así el empleo del referido vocablo.

[6] 1 m2 de pradera de posidonia marina genera más oxígeno que un 1 m2 de selva amazónica

DE ALBERTO URBIOLA; DE IMPACTOS POSITIVOS

Pasó a tomar café con nosotros uno de los nuestros, Alberto Urbiola Talavera, tertuliano Guadiana que es, hermano de tinta y ondas, cofrade de la buena mesa y mejor barra, fumador empedernido y amigo y confidente… que ya es raro en esta profesión de plumillas que se comience así la cosa. Lo más lógico sería perro no come perro, pero Urbiolilla y yo nos tragamos; vaya que si nos tragamos y atragantamos. Y lo hizo, digo, por las buenas, aprovechando que el Serpis pasa por Gandía… como el Pisuerga lo hace por Valladolid. Vino.

URBI ET ORBI 1

Este madrileño de cuna llegó a la Terreta hace ya cuarenta años -Alicante, Benidorm, Calpe, Dénia…- y ha terminado en Moraira. Y desde el primer día anda en esto de la comunicación y el marketing turístico. Comenzó en Radio 80, siguió en la COPE, Onda Naranja, ABC Radio y Es Radio. Por en medio de estas aventuras radiofónicas editó revistas, como Excelencia turística, y fue director del Palacio de Congresos de Alicante; tres años en los que Alicante fue la 3ª ciudad en número de Congresos del Estado español. En su etapa empresarial, con recuerdo emocionado a Juan Portolés Juan -que fueron muchos años y muchas aventuras- sacó a pasear TurMarket, aquella empresa que llegaba a dónde no lo hacía CrinTur. De aquella colaboración surgieron productos como el Handbook de la Cota Blanca, imprescindible en su día, y varias ferias de notable valor en aquellas fechas.

Hacíamos ‘trajes a medida’: preguntábamos a los mercados emisores y conocíamos los destinos receptores y actuábamos en consecuencia”. Recordó acciones como la “Semana Grande del Turista”, ferias como “Beniexpo” y “ExpoDenia”, la Gala FTB o las elecciones de Miss Turismo Costa Blanca, con el respaldo de la Diputación. Alguna anécdota recordamos: Belén Rueda fue una de aquellas mises… pero lo que se cuenta en “Los cafés del Meliá” queda en los posos del café para lectura de bienaventuranzas.

Buscábamos impactos positivos”, insistía a la hora de hablarnos de la intrahistoria de la promoción turística en estas tierras a través de los CIT (Centros de Iniciativas Turísticas) y del Fomento Provincial del Turismo… de cuando la promoción era de iniciativa privada, de los empresarios: de gente que se jugaba los cuartos, “de gentes interesadas en que el Turismo funcionara”. Esto de la promoción ha cambiado mucho: “tuvieron los CIT su razón de ser y funcionaron; pero esto ha cambiado mucho”. Ahora bien: “hicimos historia”, pontificaba Urbi el Orbi. Y a fe que sí, que verdad es.

Preguntado por la política promocional institucional hoy en día (ja, ja, ja) fue rotundo: “manifiestamente mejorable”. Y recordó a la primera autoridad autonómica en FITUR alentando, para el turismo y con la v0cación internacional de la Comunitat por bandera, “poner en valor la identidad Valenciana”. ¡¡Identidad!! Menos mal, amigo Alberto, que los turistas vienen a pesar de los políticos.

Y es que en Turismo se aguanta todo, o, como tú decías, “el Turismo -en abstracto- lo aguanta todo”. Pero el turista, no.

URBI ET ORBI 2

Tertulianos en faena; banda de estribor de la mesa, vista desde popa.

Y hablamos entonces de marcas. “Una cosa es un logotipo y otro una marca; la marca es comercial y tiene que tener detrás un producto”. Es que, y eso es lema de la Tertulia del Meliá Benidorm, ‘un recurso turístico no es un producto turístico’ y la marca es el envoltorio. “Por mucho y bien que envuelvas la nada siempre será la nada. Creo que estas palabras exactas no las dijiste así, pero má-o-meno, con lo fácil que es esto de entender y lo difícil que se hace que te entiendan.

También repasamos la trayectoria de Alberto Urbi el Orbi por el CREAMA[1], por sus incursiones en el marketing electoral (de amplio espectro político), por RTV Calpe en su incursión en el mundo de la TDT, por la AAPET[2], donde hizo realidad el Observatorio del Turismo de la Costa Blanca o por sus aventuras en Gandía en el mundo de la Radio o con el portal web Infonoticias Gandía.

Y tocamos Gandía, la piedra de su zapato. Y mira que la has echado ganas Alberto; pero no se puede ir a luchar contra los elementos[3] ni contra ciertos elementos. Y harto de estar harto les ha dicho: ahí os quedáis. “Mantienen los mismo defectos estructurales desde hace 30 años”. Y es que eso son ganas de no ir a más. Y es que analizas… y le das la razón a Alberto: “falta tejido empresarial”. Y claro esa es una ausencia que le sirve en bandeja todo el protagonismo -en bandeja de plata- a la Administración local… lo que es -como bien se ha demostrado año tras año en cualquier punto de la geografía nacional- bastante peligroso: “el Ayuntamiento asume todo el protagonismo”. Y así les va. Y quienes se juegan los cuartos, los euros, son los empresarios del sector; no los que portan los cirios en la procesión. Y como bien sabemos en la Tertulia, y gritamos a los cuatro vientos desde Benidorm, para trabajar en cuestiones de turismo hay que saber de turismo… y servir. Y vale quien sirve. Y a la hora de servir… Ahí Alberto estuvo fino: “28 años de gobiernos de PSOE tradicional, 4 de un PP atrevido en formas gestionando deuda y ahora un golpe de vertedera multipartido… no hay por donde cogerlo”. Y es que es así.

En fin, que resulta que o uno se sacude la pátina de economía primaria -que no es mala, pero sí un lastre- y obvia la sumergida… o no hay por donde sumar activos a la industria del turismo; que es una industria donde lo principal es creérselo. ‘Si no te lo crees, ni lo intentes’, que sostengo yo, charla tras charla donde me dejan. “Mentalidad y hábitos”, nos contó Alberto, son las cuestiones gandienses a pulir. Ah, y otra cosa básica de 1º de Turismo, nivel Elemental: ‘el turista te elige; tú no eliges el turista que te viene; aún no conocemos un supermercado donde ‘comprar’ turistas para que te vengan los ‘guais’’. Si fallamos en esto; repetimos curso… Repetimos y nos adelantan.

Y claro, estropicios como Gandía Shore no beneficiaron en nada. Vale, sí; que son cosas de una productora, pero alguien dio permiso.

En fin, que concluimos en la última tertulia del mes de marzo de 2017 que había problemas más graves en esto del turismo que la turismofobia (que ya hemos analizado en la tertulia) y las moratorias proteccionistas que son nefastas. Ah, y lo más grave: creer que se entiende de turismo sin implicar a todos los del lugar en el proceso. Sí, de toros entienden las vacas.

Ante esto, concluimos que Gandía es manifiestamente recuperable… Pero, antes que nada, insisto, es fundamental creérselo -que se lo crea- y apostar por ello. Al final, va a tener razón Alberto: “serán las cadenas de Benidorm las que rescaten el factor turístico de Gandía, porque no se merecen terminar así”. El turista hay que ganarlo día a día.

Y el que sale ganando y descansa es el amigo Urbiola. Échate un pitillo de 15 días y luego, de nuevo, échate al monte que esto del Turismo está para innovar y echarle horas.

Ah, Urbiolilla -compadre de micro y de engrosado callo en el dedo corazón (de apoyar y escribir con pluma)-, se me olvidaba: el sillón U (u mayúscula) de nuestra Real (por auténtica) Academia del Debate Turístico, con cenicero incorporado, te espera cada tarde de viernes, excepto fiestas de guardar y overbooking agosteño -por aquello de la canícula-, en los salones del Meliá Benidorm. Café no falta y Antonio nos mima. Mejorar, no mejoramos, pero… ¡Y lo que nos reímos!

 

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[1] Consorcio para la Recuperación Económica de la Marina Alta.

[2] Asociación Alicantina de Periodistas y Escritores de Turismo.

[3] El 28 de julio de 1588, incapaz de derrotar a la flota inglesa y mermada por las inclemencias meteorológicas, abandonaba la Gran Armada. La invasión de Inglaterra había sido imposible. Quizás la flota distaba mucho de ser «invencible», pero el plan pergeñado por Felipe II no era en absoluto descabellado. En el mejor de los casos, sus tropas habrían entrado en Londres y provocado un levantamiento de los católicos opositores al régimen Tudor… Fragmento de aquella triste verdad.