Daily Archives: 13 abril, 2017

DE CUITAS DE AYER

El amigo Jan, noruego, no pierde oportunidad para intentar llevarme a su terreno y si encuentra aliados como Paco, de la tierra murciana en general, se me crece… y dale Perico al torno, vuelva la mula al trigo. Tozudo.

Porque yo me encastillo. No me mezclen ojinegras churras con lanudas merinas, que una cosa es el clima y otra la sostenibilidad. No pretendo traerlos a “mi” terreno, ni que ellos pierdan ni un granito de arena del “suyo”, pero al César lo que es del César y a Dios… adiós que me voy.

Clima es una cosa y sostenibilidad y medio ambiente otra; relacionadas, sí, pero cada cosa en su momento.

El otro día, el profesor Enrique Moltó lo contaba con datos en mano: “desde que tenemos registros, ahora hay más episodios de lluvias que antes con la única diferencia de que nos hemos cargado las estructuras que sostenían las escorrentías de aguas”. Vamos, que por la acción del hombre los efectos, ahora -encima-, son más notorios. Estas evidencias las pueden encontrar Jan, Paco y todo el que quiera en el Atlas Pluviométrico de España donde “es notoria, en la zona de Murcia y la Comunitat Valenciana, la tendencia positiva del periodo 1950-2013” (fecha en que se culminó la serie para esa edición)

Y volviendo a Moltó, un añadido: la percepción y la memoria. Ante los datos estadísticos contrastados, memoria y percepción nos juegan una mala pasada. Siempre salimos con un “esto no lo había visto yo nunca” o un “nunca había caído tanta agua”… ese “nunca” chirría. Y luego vas a los registros estadísticos y te encuentras que ha habido ya otros episodios y que la cosa es recurrente.

Tenemos mucho mitificado con esto. Por ejemplo: en el norte llueve más  que en el sur. Bueno, digamos que en el norte llueve más días que en el sur. Sí; pero en el sur, cuando llueve -y no es de ahora- llueve con más intensidad. La cantidad de lluvia por día en el norte es, digamos, “pequeña”, mientras que en el sur, donde llueve, como digo, menos días, cada vez que lo hace se registran cantidades de precipitación más grandes. Así tenemos que los 600mm de lluvia (media) de Cádiz se reparten en un máximo de 60 días de lluvia, mientras los 1.230mm (el doble) de Santander caen a lo largo de una media de 206 días (más del triple). Y otro detalle, en Pontevedra llueve un 33% más que en Santander (va por ti, Jan), pero lo hace a lo largo de una media de 177 días, incluso una diferencia de días notable a favor de Santander. Pero ojo al dato: a Antón Uriarte le leía hace años que en San Sebastián (que está ahí, ahí, con Santander y Pontevedra, llueve el 7,2 % del tiempo (628 horas al año); es decir, que de 14 veces que sales a la calle, en realidad sólo una está lloviendo. 628 horas al año en San Sebastián, y en Loch Sloy, Escocia, llueve 1.422 horas al año… y en la provincia de Alicante estamos en las 165 horas al año de lluvia. Y qué le voy a hacer si yo nací en el Mediterráneo…

A todo esto: día de lluvia es aquél dónde se recoge más de 1 mm. Había que marcar una cifra y esa es.

AEMET LLUVIA

Pero también es cierto que estamos en una fase con tendencia a la “excepcionalidad de episodios climáticos” y una absoluta falta de criterios ante los mismos: “cuando llueve, la sociedad no sabe cómo actuar”, que decía Moltó. Y ahí coloco mi frase: en cuanto llueve, sacamos antes el coche que el paraguas.

Lamentablemente no reproduzco gráficos y tablas actualizadas porque pertenecen a tesis doctorales de compañeros y habría que solicitarles los pertinentes permisos; de ellos es la propiedad intelectual de su trabajo… y mía la premura con que escribo. Pero en el librito Clima, Sociedad, Riesgos y Ordenación del Territorio, de la Asociación Española de Climatología (Serie A, número 10) está buena parte de ello.

Y del calor, a veces es que se oyen cosas. Juanjo me decía el otro día que antes con una manta se combatía el frío… ¡Juanjooooo: las mantas no dan calor! Lo que hacen las mantas es impedir que el calor producido por el cuerpo humano, por metabolismo, escape: crea una barrera. Y el calor del cuerpo humano (depende qué cuerpos) está en el orden de una media de 100 watios… Hasta el planeta tienen “mantas” a su manera: los roaring forties (los 40 rugidores) son unos vientos que impiden que el frío de la Antártida circule por el planeta: “mantas”

En este fregao que nos metemos Jan (que no duda en buscar aliados; aliados de peso y argumentos) y yo (yo solo, como Bernardo de Gálvez en Pensacola, Florida, USA), cada vez que quedamos, aún hay mucho por estudiar, investigar y contrastar. Muchas de las cuestiones aún deben ser sometidas a falsación, pero Jan: no mezclemos churras con merinas que el clima es el clima y el puñetero hombre actuando sobre el planeta es otra. Que vale que se complica la cosa, pero el clima es el clima y es dinámico y cambia a pesar de los hombres…

 

Mira Jan, una cosa en la que vamos a estar de acuerdo es en lo de aquella Kristina Haakonson noruega del siglo XIII que vino a España para ser reina y dejó prendado hasta al mismísimo Jaime I (cuentan los cronicones patrios y el cronista noruego de aquellos días Sturla Thordarson) que la escoltó hasta llegar a Castilla. La pobre Kristina murió en Sevilla, dicen que de melancolía (a pesar de que Sevilla tiene un color especial) y está enterrada en Covarrubias… pero en lo demás, si no hay Aquavit por medio, en nada de nada.