Monthly Archives: julio 2017

DE UN TREN BOTIJO DE 1896 Y LAS MUJERES DE ALICANTE

 

El 22 de agosto de 1896 aparecía en Blanco y Negro Revista Ilustrada un artículo de Luís Gabaldón, en clave de Humorada, titulado El Tren Botijo. La revista Trenes (de RENFE) en mayo de 1953 lo sacaba de nuevo a la palestra. Varios post de este blog han sido para este invento, pero hoy quiero yo también sacar a pasear algunos párrafos de Gabaldón, periodista, escritor y dramaturgo, editor de la revista satírica “El último mono” y asiduo en las páginas de ABC.

El caso es que tres caballeros, tres, salen de Madrid el 1º de agosto, ¡¡a las dos de la tarde!!, con la perspectiva de dieciocho horas de viaje -llegar a Alicante con el frescor del nuevo día- y tener que atravesar la sartén manchega “en esas horas, en que el sol hace algo más que molestar”.

El dibujante Mecachis  (Eduardo Sáenz Hermúa), famoso por sus “monos” (caricaturas del paisanaje del momento)  y el fotógrafo Christian Franzen le acompañan en la aventura veraniega.

Suben a un vagón de 3ª, la clase más popular, y… “la tentativa fue infructuosa… estaba lleno desde la víspera”. Resulta increíble la popularidad que consiguieron esas vacaciones de verano y el Tren Botijo ya a finales del XIX. Es fantástico leerle: “En vano invocamos el ‘sacerdocio de la Prensa’. Mecachis se comprometió a hacer ‘monos’; pero sí, sí, ellos fueron los que se pusieron “monos”, mejor dicho, ellas…”. Tuvieron que ir recorriendo coches de tren hasta que fueron aceptados en uno y sus bártulos e impedimenta colocada en un lugar. Mientras tanto, el tren ya “rodaba perezosamente por los campos estériles, resoplando con la fatiga de un asmático…”. Es más, dice Gabaldón que el tren botijo aquél de las 18 horas de viaje “tiene pujos y honores de especial; pasa desdeñosamente por las estaciones sin detenerse… y solo cuando atisba una fonda suspira y descansa”.

Y Gabaldón hace el análisis sociológico de aquél tren botijo, de aquél viaje camino de las vacaciones junto al mar de finales del XIX: el vagón “ofrecía aspecto de baratill[1]o: botas de vino, sombreros, botijos, americanas, cestas… ¡hasta ropa interior!, todo colgado en las paredes del coche -la gente llevaba clavos y martillos para improvisar perchas- … las gentes, en mangas de camisa, ‘si que también’ en elástica, jugaban al mus, cantaban, reían o dormitaban, que de todo había…”.

Una pincelada de sociología en la crónica: “un buñolero de la calle de Arganzuela -vender buñuelos permitía este viaje; el tren Botijo socializó el turismo-… nos decía con la mayor ingenuidad que sí, que al llegar a Alicante, ‘si no se bañaba, se lavaría’”. ¿La corriente higienista irrumpiendo por ahí?

En la parada de Aranjuez, los viajeros “organizaron bailes de carácter marcadamente popular a los ingratos sones de un acordeón” y en la parada de Alcázar de San Juan se encuentran Gabaldón y sus compañeros con Ramiro Mestre, el promotor de estos viajes e Hijo Adoptivo de la ciudad de Alicante. No hay mayor referencia al encuentro, pero sí al apedreamiento del convoy botiji nada más salir de la estación, cosa que parecía habitual en la época: chiquillo no tires piedras, que no es mío el melonar… que decía la canción “Vamos a contar mentiras”. ¿Quién hasta mi quinta no ha tirado piedras al paso del tren y puesto perras gordas en los raíles?

tren botijo 1896La noche se pasó y el tren cruzaba y cruzaba llanuras y montañas, y el día se avecinaba; el sol trepando por las cumbres…”. De repente, “un caballero gritó ¡Tierra! Faltaba poco para llegar a Alicante, y en el coche comenzaron los preparativos y el aseo”. Nos cuenta Gabaldón que hasta el buñolero se cambió de elástica mientras las mujeres “recogían cuidadosamente su peinado”. Detalla que “una madre pulcra limpiaba cuidadosamente su niño”. A esas alturas del viaje las enflaquecidas botas rendían los últimos tragos mientras “todos se preparaban cuidadosamente para entrar en Alicante”.

Crujieron las plataformas, respiró la locomotora con un aliento prolongado, abriéronse las portezuelas, y cada cual con sus trebejos saltó al andén, no sin hacerse antes mutuamente las más cordiales protestas de amistad”. Estaban, por fin, en Alicante.

De Alicante, Gabaldón destaca “su hermoso puerto -donde estaban, y así lo refleja, tres buques de la Escuadra: “Infanta María Teresa”, “Pelayo” y “Vizcaya”, donde al poco iría para servir como condestable de Artillería Francisco Zaragoza y Such, nuestro héroe local- y espléndido paseo de palmeras, que le dan el color y el tono de una ciudad africana”.

A la mañana siguiente de nuestra llegada vimos en la playa a la mayor parte de los expedicionarios gustando de los encantos del mar y de las comodidades del balneario, que las tiene para todos los gustos: desde los baños a 5 céntimos, sin espejo, y con espejo, diez, en adelante”. Luego dice que “Alicante ha respondido a la atenta visita de los forasteros organizando festejos espléndidos… y los buques de la Escuadra son visitados todas las tardes por los ‘botijistas’”.

No cita Gabaldón en este reportaje de 1896 la diligencia que desde La Balseta trasladaba -6 horas de viaje más- hasta Benidorm a muchos “botijistas”, pero sí a las mujeres de Alicante: “¡Ah! Las mujeres de Alicante merecen la justa fama que gozan de hermosas. Las mujeres que hay allí, como dicen en una popular zarzuela, ‘en otra parte no hallarás’. Así que no comprendo el sentido del adagio[2] que dice: No me vengas con alicantinas. ¡Ojalá!”.

Y así termina Gabaldón su humorada de aquél viaje del que no da más detalles, aunque ilustra el reportaje con dibujos de Muñoz Lucena, fotos de Franzen y caricaturas de Mecachis, que para algo aquél Blanco y Negro era una Revista Ilustrada.

 

 

PD: Me dejó planchado ayer Gabaldón cuando leí el final de su crónica y escribí el Post. Toda la noche dándole a la neurona y… Mire Usted, don Luís: El Diccionario de la Real Academia de la Lengua, en su tercera acepción, define la alicantina como treta, astucia o malicia con que se procura engañar. Y en el Refranero Geográfico Español, de Vergara Martín, se explica que tal definición tiene su origen en los pretextos de que se valen, según la tradición, los naturales de Alicante para eludir el cumplimiento de sus contratos comerciales. Y esto tiene su explicación: esta supuesta inclinación –insisto, supuesta inclinación; sóc alacantí– de los alicantinos a no cumplir con sus compromisos parece que se debe a la permanencia entre ellos de la llamada fe púnica, ya que los ascendientes de los alicantinos debieron aprender de los cartagineses a no ser rigurosos cumplidores de sus convenios mercantiles. Por otra parte, el Diciconario Somontinero dice que “alicantina” es una manía, una obsesión casi enfermiza. También veo en Alicante Vivo que una “alicantina” es una especie de víbora, de siete a ocho decímetros de largo y de hocico remangado. Es muy venenosa y se cría en todo el mediodía de Europa.

Y como alicantino que soy me quedo con lo que dice Alicante Vivo; las alicantinas son “les xiques més reboniques“… y ahí coincido con Gabaldón. ¡Ah! Las mujeres de Alicante… y de más allá.

 

 

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[1] Para amigos de la LOGSE y similar: Conjunto de cosas de poco precio que se venden en un lugar público; tienda o sitio donde se venden.

[2] Para los mismos: frase de origen culto repetida de forma invariable, en la cual se expresa un pensamiento moral, un consejo o una enseñanza.

DE… INICIACIÓN DEL TURISMO EN BENIDORM

 

He dado con un escrito de Edelmiro Trillo -titulado “Iniciación del Turismo en Benidorm”- que publicó la Federación Turística de Benidorm (FTB) en su número de noviembre de 1998. No tengo referencias de Trillo más que como uno de los primeros periodistas de Benidorm.

Trillo es muy difuso en las fechas -“corrían los años 1800… y pico”- pero me describe ‘aquél’ Benidorm como “dos playas de anchura desmesurada, completamente desiertas, y un cuartel de carabineros[1]… al mando de un cabo”. Dice que los carabineros “iban a ‘la confronta’” y no he conseguido saber qué era eso, aunque me lo relaciono con el contrabando, pero es mucho suponer.

Identifica tres construcciones a lo largo de la Playa de Levante –Villa Dolores, Villa Lucía y Villa Salud– aunque les intercala “el Palmeral de Chimo y la casa de los Vives” (¿dónde estaban?, ¿quién me los sitúa?); incluso “les Tres Casetes, regentadas por los Calvo”.

Ya con esto, Paco Amillo, Antonio Couto o Paco Bou me podrían situar en una línea del tiempo el relato de Trillo porque aún cita la almadraba y destaca “campos de alfalfa, olivos, la casa del notario y la del banquero Manuel Llorca”.

No, si al final lo dicho de “completamente desérticas” sólo era ya, entonces, un tópico. Insisto, no sé en qué año sitúa Trillo su relato pero dice que “el Racó -de Loix- era Caletas y el emperador de las mismas Vicent Nadal”. ¿El término “Racó” es moderno?

Entonces, coincido con él, no había turistas: los que venían eran veraneantes.

Y uno de ellos era Luís de Cáceres y Pereyra, “benidormer de adopción”, conocido como “Capità Càseres” al que concede Trillo el honor de haber sido uno de los primeros articulistas sobre Benidorm, en La Correspondencia de España[2] –Diario Universal de Noticias (entre 1859 y 1925… con lo que ya nos ponemos en que el “1800… y pico” tiene acotación entre 1859 y 1899)- donde firmaba bajo el pseudónimo Kentucky (adelante investigadores).

De Luís de Cáceres, abuelo de Trillo (aunque él no lo cita en el artículo en cuestión), es la primera foto de la costa de Benidorm -que posee el Ayuntamiento; un negativo sobre cristal que ha sido positivado- en la que se ve (es un decir) que desde el chalé Santa Lucía, por el  Rincón de Loix, estamos ante un pedregal. Juzguen, si pueden, ustedes mismos.

1ª FOTO PLAYAS BENIDORM XIX LUIS DE CÁCERES

Primera “foto” de la Playa de Levante de Benidorm. Sin datar. Fondo Edelmiro Trillo

Habla ya Trillo de eslóganes promocionales de Benidorm a finales del XIX. Por entonces estaba en vigor el de “Horizontes Azules”; antes había estado el de “Playa seca, buena gente, mejor clima y paz encima” que nos puede llevar a ajustar la datación porque -dice Edelmiro Trillo- fue un eslogan utilizado por Europa, y por entonces la paz tenía fecha en el calendario. Entiendo lo de “buena gente” y lo de “mejor clima” (estábamos con las corrientes higienistas), aunque lo de “Playa seca” me deja tocado. ¿Qué se quería decir?

Ahora bien, el eslogan promocional que me gusta es el de “Euritmia, luz y color; esto es Benidorm”. ¡Fantástico! Es más, el concepto Euritmia nos centra más el momento histórico del mismo. La Euritmia es el arte de moverse de modo armonioso buscando la belleza; es una forma de expresar los estados de ánimo. La puso de moda el austríaco Rudolf Steiner hacia 1880 gozando de gran aceptación en las élites. Más referencias para saber el “y pico” del 1800.

Me ha chocado leerle a Trillo que “de los turistas -de aquél Benidorm de 1800… y pico- se tenía un concepto ‘sui generis’: los alemanes por comilones, los franceses por cutres, los ingleses por espléndidos y los demás por pesados”.  Y señala que estos comportamientos dieron hasta para un anecdotario que podría llevarnos a una Antología de la Anécdota Hotelera. ¿Podríamos hacerla con los legajos que Trillo cedió al Ayuntamiento? Nueva fuente de investigación. Cita Trillo una anécdota que sabe a chascarrillo: la del alemán que le pide “on-ce-po-llo” y como tenían fama de glotones, Currillo el posadero le consigue los once pollos… y el alemán quería “on-ce-po-llo” para la ropa. Un cepillo. La ponemos en cuarentena…

Y, atención Paco Amillo: cita la Posada del Currillo. Un pareado. La localiza en la Plaza de la Constitución… y también cita el Hotel General… y el Hotel El Áncora. ¿Los teníamos referenciados? Yo al menos no; ya tenemos trabajo, Pacos (Amillo y Bou).

Cuenta Trillo hasta que un avión comercial tomó tierra en la playa de Levante, sin dar más referencias (habrá que investigar); pero eso ya nos mete en que el “Corrían los años 1800… y pico” ya tiene pico y pala y estaríamos en los inicios del siglo XX. Como  cuando dice que “la invasión de los alcoyanos, enriquecidos después de la IGM…” En fin, que ya se comienza a edificar la Playa de Levante –chalets de Arañó, Boronat y Doménech– aunque de aquellos turistas de primeros del siglo XX dice que “guardaban su ropa vieja para terminarla en Benidorm”.

Concluye Edelmiro Trillo sentenciado que “un gallego, Eduardo Soto, fue el primero que en España habló de Turismo, y el general Luís de Cáceres y Llano, coronel subinspector de Carabineros, hijo de Luís de Cáceres y Pereyra (con lo que era tío suyo), el que afrontó el problema (¿?)”. Y sigue: “ La Agencia Orientación de Alicante, fue la primera que envió grupos de turistas nacionales, y Lamagniere, por medio de lo que posteriormente fue Hispania, las realizó en serio”.

1ª FOTO GRUPO VISTA BENIDORM

Primeros “Turistas” de Benidorm; Agencia Orientación. Sin datar. Fondo Edelmiro Trillo

Mucho trabajo de investigación nos deja Trillo con este “Iniciación del Turismo en Benidorm”. Manos a la obra.

 

 

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[1] Cuerpo policial armado español cuya misión era la vigilancia de costas y fronteras, y la represión del fraude fiscal y el contrabando. Fue creado en 1829 y tras la Guerra civil, en 1940 fue integrado en la Guardia Civil.

[2] La Correspondencia de España fue un periódico vespertino publicado en Madrid, de ideología conservadora fundado en 1859 por Manuel María de Santa Ana y desaparecido en 1925, desbancado por El Imparcial

TRELLAT; BENIDORM, PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

Enric Juliana decía que  “trellat” es razón, fundamento lógico, claridad de juicio, y también resultado práctico de una acción llevada a buen término. Es el seny de los valencianos. En “Trau la llengua” (Canal 9 TVV) y en otras foros le he leído -y copiado- a Eugeni Alemany la mejor definición de “trellat”, una palabra de nuestra lengua valenciana que encierra un universo de cosas. Trellat[1] es eso que se presupone que todo ser humano tiene y que carecer de ello produce desprecio y rechazo social. Bueno, pues con trellat, mucho trellat (amb trellat) nos ponemos manos a la obra.

Hace un tiempecillo me contactó el profesor Armando Ortuño invitándome a sumarse al equipo[2]. No lo dudé: “lo que haga falta, Armando; por Benidorm”. Y cuando fue desgranado los nombres del equipo me comenzaron a temblar las piernas. No podía ser. Muchos de mis profesores, a los que trato y admiro, y un superequipo de profesionales que se estaba conformando y resulta que me habían incluido en él. Hablé con algunos de ellos y con el alcalde Toni Pérez. Y sí, era verdad. Pues a muerte; por Benidorm.

Hoy, más sosegado y amb trellat les confieso que es un inmenso honor estar en este equipo de trabajo; es un inconmensurable placer sumarme a él; es un gran reto estar y trabajar con muchos de mis maestros y de los profesionales que más admiro; es una gran responsabilidad la que entre todos acometemos, y más en mi caso. Me cabe la colosal satisfacción de poder decir que estoy en el equipo que hará el pre-diagnóstico para optar a ser, Benidorm, Patrimonio de la Humanidad.

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Benidorm es la materialización sobre el terreno del Estado del Bienestar; Benidorm es una realidad que merece la pena y que hay que cuidar. Ya han sido tres post previos es este Blog. Hoy les cuento que el objetivo de este equipo es fundamental: que Benidorm sea Patrimonio de la Humanidad. Pero nuestro compromiso es que todo lo que seamos capaces de incorporar al proceso de diagnóstico, sea cual sea el resultado, redunde en beneficio de Benidorm. Y yo estoy entre esos dieciocho; colosal felicidad.

Entiendo este trabajo que vamos a acometer como un reconocimiento a todos los que han hecho posible la ensoñación de don Pedro y la materialización de esta realidad que es Benidorm.

Ahora mismo, lo que más me interesa es el respaldo social a la idea; el compromiso de los benidormenses más allá del matiz político. Y con profundo desagrado denuncio que a pesar de haber sido invitados los portavoces de todos los grupos políticos representados en el consistorio, sólo han estado PP y Ciudadanos por Benidorm. ¿Qué les ha pasado a los demás?; ¿no sienten Benidorm?, o… ¿es que las lentillas correctoras de su miopía política las dejaron en la mesilla de noche? Sencillamente, no me esperaba esto Rafa Gasent, de Ruben Martínez o de Gema Amor. De nadie más.

Pero seamos conscientes del lance: no lo tenemos fácil.

España es el tercer país en el escalafón mundial de lugares Patrimonio de la Humanidad. Tenemos 45. No es un problema; por ello sabemos cómo se gestionar el tema. Y si analizamos la cuestión al detalle, 43 de los 45 están bien en el rango “cultural” o bien en el “natural”. Tan sólo hay 2 lugares en el apartado global “cultural/natural” al que optamos.

Pero lo tenemos muy claro: los fundamental es ser una “obra de arte del género creador humano” y Benidorm es sencilla y puramente eso: “una gran obra de arte del género creador humano” y es un “magnífico ejemplo de un periodo significativo de la Historia de la Humanidad al ser el mejor ejemplo de la materialización del Estado del Bienestar a través del Turismo”.

Ahora toca poner en valor Benidorm. Nuestro trabajo inicial, el pre-diagnóstico que entregaremos antes de que finalice el año 2017, servirá, cuanto menos, para que Benidorm se marque nuevos objetivos. Nos hemos conjurado: vamos a hacerlo bien y “amb trellat”; por nosotros mismos y en reconocimientos a todos los que desde finales del XIX creyeron que la industria de los forasteros tendría posibilidades en Benidorm y, especialmente, a todos aquellos que una tarde-noche, en el casino Ronda, asambleariamente, apoyaron la visión onírica de Pedro Zaragoza. Y aún más a los que desde entonces, de aquí y de allá, han trabajado para que Benidorm sea lo que es, la capital turística europea del Turismo de Sol y Playa.

Dijo el alcalde, Toni Pérez que todos los del equipo estábamos “enamorados de Benidorm”. Sí, pero lo mejor es que todos los del equipo “creemos en Benidorm” y somos conscientes de que tenemos entre manos parte del futuro de “esta joya que hay que cuidar”. Y conjurados estamos a hacerlo con la máxima prudencia, con mucha firmeza y contundencia; pero, sobre todo, “amb trellat”.

 

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[1] “Trellat” es difícil de traducir porque es mucho más que el “sentido común” del castellano, pero no es “sabiduría sin fin”. Para tener “trellat” es condición previa “tindre substància” (cuaje), para así poder “fer les coses amb coneixement” (y “coneixement” es consciencia y no conocimiento). Así que podríamos traducir el trellat como la “capacidad de entendimiento para desenvolverse en sociedad sin hacer el ridículo en las acciones y en las desiciones”. Si alguien carece de trellat toma decisiones “destrellatades”. Aunque, cuidado, porque el “poc trellat”, si va acompañado de delirios de grandeza puede convetirse en “destarifos” (como ir montado en un Ferrari saludando a las masas en plan coent). Y si ya, esa persona se dedica a vivir todo en plan estás conmigo o contra mí, porque es un “comboiante” (liante sin trellat) hasta el punto de que ha convertido su vida en un “destarifo” se puede decir que ese tío está, directamente, “espentolat” (con daño físico o psíquico totalmente irreparable).

[2] Equipo, capitaneado por Armando Ortuño, doctor en Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos de la Universidad de Alicante (UA) y economista. Con él,  el sociólogo Mario Gaviria, Premio Nacional de Medio Ambiente que en 2015 recuperó la idea de postular a Benidorm para Patrimonio de la Humanidad y “persona que ayudó a comprender al mundo quién era Benidorm”. Junto a ellos, varios catedráticos de Análisis Geográfico Regional de la UA: Fernando Vera, galardonado con el Premio Turismo Comunidad Valenciana; Josep Ivars, que estuvo al frente de Invattur; Jorge Olcina, director del Instituto de Climatología; y Carlos Baños, experto en turismo. También, los ingenieros civiles Florentino Regalado, Salvador Ivorra –catedrático de Estructuras- y José Ramón Navarro –catedrático de Urbanismo-; los arquitectos Juan Carlos Oliva y Guillermo Campos, con un importante historial profesional en la ciudad; el sociólogo de la UA Antonio Aledo; y el también sociólogo y director de la Cátedra de Estudios Turísticos Pedro Zaragoza, Tomás Mazón. Completan el equipo, el director y el secretario del Instituto del Agua y de las Ciencias Ambientales de la UA, los profesores Joaquín Melgarejo y Andrés Molina; los periodistas José María Perea y Juan Díaz (y geógrafo); y la doctora en Derecho especialista en gestión del Patrimonio de la Humanidad María Jesús Poveda.

DE TURISTIFICACIÓN Y TURISTIZACIÓN

 

De un tiempo, poco tiempo, a esta parte se ha puesto de moda la palabra turistificación. Y he recurrido a Fundéu BBVA y sus referencias al “español urgente” para saber que turistificación es un sustantivo y que resulta que “es un término bien formado con el que se alude al impacto que tiene la masificación turística en el tejido comercial y social de determinados barrios o ciudades”. Luego tenemos la turistización que pasa por ser el hermano pequeño del concepto porque sin ser un “palabro” termina por precisar que algo, un destino, “se hace más turístico”.

Hechos los deberes y sabiendo que ambas han pasado del concepto “palabro” a realidad de “palabra”, podemos hablar sin complejos de turistificación y diferenciarla de turistización. Que les suena a filosofía; pues sí. Immanuel Kant era un gran profesor de Geografía y todos ustedes le tienen por un gran filósofo. C’est la vie; yo juego a la Geografía (si me dejan).

Turistifiquemos. Contaba Xavier Canalis, en mayo pasado y en Hosteltur, que turistificación es un término que suele blandirse como “una carga de profundidad muy peyorativa hacia la actividad turística que cala entre la opinión pública”. Y sí, pero por los de siempre: que hablamos de ciudades convertidas en destino turístico y no de destinos turísticos convertidos en ciudades. En el segundo caso la turistificación es una loable consecuencia del proceso; en el primer caso es el embrión de una nueva situación que nos pilla desprevenidos (nos asusta y nos deja en paños menores) porque con ritmo vertiginoso altera las condiciones socioeconómicas de un lugar, desbordándonos. En fin, una situación que crea problemas donde antes estaban esos problemas más o menos enmascarados. Siempre ha pasado, pero ahora se ha disparado (y desmadrado).

TURISTIFICACIÓN

Así, el problema viene sobrevenido cuando por la turistificación las instalaciones, viviendas y comercios de un lugar “equis” pasan a orientarse y concebirse pensando más en el turista que en el ciudadano que vive en esos barrios permanentemente y… nos termina llevando a una situación de gentrificación. Y, como geógrafo, no me gusta emplear incorrectamente los términos y me niego a aceptarlo más que como idea original -como el pecado- porque no estamos ante los barrios de la Gentry (clase alta; alta burguesía) y no me vale eso más que ser un proceso de transformación de un espacio urbano tradicional que termina alterado. El concepto original partía de un espacio que por dejadez se había ido deteriorado -o que estaba en declive porque los Gentry pasaban mucho de recomponer el lugar- en el que intervenía la reconstrucción -o rehabilitación-. Inicialmente, cuando comenzamos a estudiar esto a mediados de los 60, ya veíamos que provocaba un aumento del coste habitacional en estos espacios. Ahora, lo que ocurre es que los residentes tradicionales terminan por intentar abandonar un barrio “que era suyo” (y muchos no lo consiguen) en el que ahora ni pueden pagar sus alquileres, ni convivir con el nuevo uso.

En el caso que estudió la Geografía de los años 70 resultaba que los residentes terminaban en espacios periféricos y su lugar lo ocupaban clases sociales con mayor capacidad económica. Y ahora mismo esto no es así: llegan turistas de toda condición y pelaje.

Hay quien propone “encandilar” a los visitantes con atractivos fuera de los núcleos históricos, penalizar con tasas el turismo de bajo coste, limitar las plazas hoteleras o multar los pisos turísticos. Pero, ¿se pueden llevar a cabo esas propuestas? Si yo voy a un sitio llamado “fulanito” para visitar el mercado “menganito” en el barrio “zutanito” puede que una tasa me haga desistir, pero por mucho que empeñen en que vaya a ver la otra parte de “fulanito”, que hasta puede ser mejor, no lo van a conseguir porque no es lo que me atrae de “fulanito” en cuestión.

La turistificación de un lugar -por lo general una ciudad- supone cambiar de modelo urbano y social; y eso produce impactos en aquellos lugares que no fueron concebidos por y para el turismo. Es más, hay que tener muy presente que el Turismo es una industria y como toda industria tiene sus bondades y defectos (a subsanar) pero no hay que criminalizarla. Regularla en todos y cada uno de sus procesos.

En Amsterdam se han puesto mano a la obra.  En el 2014, el Ayuntamiento limitó por ley el número de noches (60) y de personas (cuatro) a las que los particulares pueden alquilar viviendas desde plataformas on-line, a las que obliga a cargar la tasa turística. Los particulares que alquilen sus propiedades deben notificarlo al Ayuntamiento, que baraja ahora reducir a 40 el número de noches del alquiler de particulares. También han eliminado la exención de tasas a los establecimientos tipo bed & breakfast. Y el año que viene subirá la tasa subirá en el centro (del 5% al 6% del coste de la habitación) y se reducirá en la periferia. ¿Se complica ir a Amsterdam? Si tienes interés de ir, no.

Medidas hay, pero el problema está siempre sobre la mesa. Hay quién tiene que aplicarse en turistificación y hay quien turistifica como nadie porque fue diseñada para ello, aunque también hay quienes piensan ya, en sitios como Benidorm -diseñada para el turismo-, que, olvidando la función primigenia de esta ociurbe, que también nosotros nos turistizamos (¡menos mal que no dicen que nos turistificamos!).

En fin, que leer que “el turismo envilece los lugares y las gentes” (me reservo el nombre del personaje para no darle más publicidad) sólo demuestra un desconocimiento total de la Historia reciente de este país que cambió en lo económico y social del blanco y negro al colorín de HD. El turismo es una actividad industrial que nos reporta ingresos económicos, cultura, intercambio de conocimiento, descubrimiento de libertades y cambios sociales. Y si no, echemos la vista atrás

Un poquito de por favor con el Turismo, please. Sólo requiere regular alguna actividad que no lo esté ya y tener muy claro el modelo. Y esta vale para todos.

 

 

DE GRAN BENIDORM (y III)

 

Retomo. Y para comenzar la tercera y última entrega, un periodista: Joaquín Luna.

En La Vanguardia Luna lo es -y lo ha sido- todo. Y con La Vanguardia vino a Benidorm en 1984 cuando el USS Saratoga hacía una de sus visitas a Beni York -¡qué tiempos!, la de gorras de navíos USA que tengo por aquí- y, tras su reportaje en el que “descubrióBenidorm (cual Saulo de Tarso) el comentario de sus colegas: “¿Cómo puede gustarte Benidorm?” Pues le sigue gustando.

Luna miró a la sala, tras el silencio que había inducido, y sentenció: “muchas veces vivimos la vida como se supone; gustándonos frivolizar”. Vale que sí, y al frivolizar la cuestión cambia y te cambia. Encontró Luna entonces la “doble vida” de Benidorm, aquella que no es -digo yo- doble vida sino la vida que vives cuando te sumerges en ella, cuando te dejas abrazar por Benidorm. Él se mantuvo en su tesis de la doble vida, pero explicó: “Benidorm ya no tiene doble vida; ahora tiene vidas paralelas”. Y puede que sea verdad; lo comprendes cuando él te explica su razonamiento: “la vida de capital de comarca y la vida de capital de turistas”. Sí, Benidorm también es eso; puede que solo eso. Irradia sobre la comarca y es la capital del turismo de sol y playa.

Entonces, Luna nos volvió a sorprender: “¿estoy en el lado equivocado al pensar así?” La respuesta es inmediata: No.

Entonces pone la diana en el palabro de moda: turismofobia.  Y explicando lo que ocurre en ciudades no pensadas para el turismo se explaya: “Cuando las ciudades entran en el discurso contra el turismo se meten en un snobismo absurdo. La cuestión es saber la identidad de cada una de ellas… y Benidorm, desde el principio sabe la suya; sabe lo que es”.

Sonó a música celestial para nuestros oídos cuando nos dijo que Benidorm -que es una apuesta lógica por el Turismo- “es una república independiente en esto del Turismo”, las consecuencias de “haber sido fiel a su personalidad”. Pero es que Benidorm, desde el principio -1956-, es una apuesta por una ciudad de turismo.

Más contundente estuvo cuando definió Benidorm “como el sueño de las clases medias”. Un sueño que va ya superando los 60 años y que sigue funcionando porque  Benidorm “ve con los ojos de la realidad, es auténtica y sigue teniendo una gran personalidad”. Esto lleva a Benidorm, explicó Luna, a ser diferente y única: “no hay ninguna como Benidorm”. Y mira que lo han intentado.

Me gustó la reflexión final: “Benidorm es una ciudad de buen rollo; Benidorm es una ciudad donde no hay chismes… no hay tiempo para ello  entre el ocio y el negocio”.

A Luna le tomó el relevo el director del Diario Información, Toni Cabot. Toni, desde su otero en Aigües observa los besos que de continuo le da el mar a Benidorm y sintetiza: “Benidorm invita al confort”. Y desde su conocimiento personal y profesional explica que “Benidorm es una empresa donde todo el mundo tiene clara su misión: hacer feliz a quien viene a Benidorm”.

Cabot expuso su convicción, cimentada año tras año, de que “Benidorm es un espacio único que sabe lo que quiere”.

Fue breve, pero no por ello menos contundente y terminó recordando una frase de Pere Joan Devesa , el arquitecto y hotelero local, que yo también le he escuchado… pero a mí los árboles no me dejaron ver el bosque y Cabot lo vió: “A mediados del XXI, cuando estudien a Benidorm como ejemplo, nos cabrá el orgullo de haber formado parte del proceso de creación de un producto único en el mundo”.

Deberíamos tener a mano un amanuense para ir anotando las frases de Pere Joan: una propuesta que lanzo atemperada en la canícula que ya tenemos encima.

MariscalY el colofón de la jornada llegó con Xavier Mariscal. No me dio tiempo a anotar más que “Benidorm tiene mi edad”… luego fluyó la esencia del genio y los dibujos dieron vida al auditorio con una historia en viñetas del éxito de Benidorm, del Gran Benidorm.