Monthly Archives: agosto 2017

DEL BOLETÍN DEL TURISMO; COSAS DE 1981 (II)

 

El número 2 del BOLETÍN DEL TURISMO (Delegación de Turismo, Ayuntamiento de Benidorm) vio la luz en diciembre de 1981 anunciando la “2ª fase” de la campaña “Benidorm, siempre”: “ahora lo que se pretende es realizar la promoción a la inversa”. Y consistía en traer a Benidorm a los representantes de las agencias -así como “periodistas y radiofonistas”- para conocieran de primera mano -“en directo”, se lee- la realidad que meses antes les habían explicado en la promoción itinerante por 23 ciudades emisoras de turismo hacia Benidorm. “Nuevas crónicas y reportajes” sobre “Benidorm y su constante primavera”.

Desde el Boletín se anima a implicarse en el proceso y cierran la plana con un “Sin perder la esperanza”… lo que da idea de cómo estaba de rácana la cosa.

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Constato, de los números 1 y 2, que el mercado más interesante era el francés, pues se puede leer que no se acude a la WTM de Londres –“proyecto desechado”- “por la falta de confirmación de la posibilidad de ocupar un lugar, dignamente, y el riesgo de no poder, ni siquiera, colocar fotografías o posters en el stand de la SET ” (Secretaría de Estado de Turismo). Había alguna que otra dificultad (¡Parné, maldito parné!).

 

El reportaje se centra en la feria turístico-gastronómica de Dijon “de la mano de la OET París, compartiendo el stand de la SET”. La feria de Dijon, se expone, “no es uno de los escaparates más interesantes… pero su impacto popular es enorme… Más de trescientos mil visitantes justifican plenamente el esfuerzo realizado”. No se paró el redactor a pensar lo que son 300.000 visitantes… y lo puso en mayúsculas. El sorteo de vacaciones en Benidorm resultó el gran atractivo del certamen donde se destacó la repercusión lograda al tiempo que se señalaba que “no son estos certámenes los que más nos pueden interesar… Se debe actuar sobre el público consumidor impactándolo… pero es imprescindible actuar sobre los profesionales para apretar el acelerador de una recuperación que, afortunadamente, ya empieza a apreciarse”.

Vamos, que estábamos, en 1981, saliendo de otra de las innumerables crisis… había dimitido Adolfo Suárez. ETA secuestrando y haciendo de las suyas (lo que llevó a constituir el Mando Único de la lucha antiterrorista), que si el 23F -de promoción por Santiago de Compostela les pilló el 23F a los de la delegación de Benidorm; que esa es otra historia-, el atraco al Banco Central de la Plaza de Cataluña, la Ley del Divorcio… la inflación por encima del 14%, petróleo por los 40 dólares barril, depreciación impuesta a la peseta del 10%, el déficit presupuestario por encima de los 600.000 millones de pesetas y el precio del dinero en el 19%. Uf, cómo estábamos.

 

Se informa, principal cometido del Boletín del Turismo, de las campañas “educacionales” de los vendedores de Ellerman Sun Flight y de Thomson Holidays, así como de las expectativas que despierta el Mundial 82, destacándose que “los equipos… se preocupan de alojamientos para los seguidores y las agencias de viajes promocionan las excursiones, reconocen las zonas, los hoteles y los servicios que habrán de ofrecer a sus clientes”. El 26 de noviembre la delegación de la Federación Argentina de Fútbol visitó Benidorm.

 

Vuelve nuevamente el barbado editorialista (le he visto en una foto de 1981 y barbado andaba) a reclamar “la necesaria colaboración” que veo ha sido (aún queda algún rezagado neuronal) la eterna batalla de la promoción. “… de los actos organizados se beneficia todo Benidorm…”. Muy en su papel (que no ha cambiado desde entonces) insiste y pide “Que las empresas tomen conciencia de la necesidad de colaborar con estas acciones propagandísticas que van en beneficio de todos”. Concluye recordando que de las opiniones de los agentes y periodistas que vienen en estos actos promocionales “depende, un poco siquiera, el futuro de todos”. Y en el mismo número se lee que Íñigo Tours ofrece transporte para estas acciones y se señalan las rutas de trayecto (desde Salamanca, Santander y Zaragoza). Animan a otras empresas a sumarse a ello.

 

El Boletín del Turismo cumplía su cometido. Informaba de nuevos contactos: Interplanet representaría a Mercury; y a Globus, la alemana. O que Viajes Altamira abría oficinas en Benidorm y se sumaba a las iniciativas de apoyo a las acciones promocionales de la Delegación de Turismo.

 

Me ha alegrado leer el nombre de un histórico de la Radio (con mayúsculas) como Juan Maestre. La Asociación de Profesionales de Radio y Televisión celebró en Benidorm su Asamblea Nacional. O que la Sala de Fiestas Sevilla albergó la Fiesta de los Belgas, o que las damas del Montepío de Automóviles (¡Jo, que antiguo suena!) visitaron Benidorm y fueron agasajadas.

 

Finalmente, la referencia a Fitur 82. La feria madrileña se había inaugurado el año anterior con aceptable éxito. Benidorm se preparaba para estar en Madrid en la nueva edición de la que ya era “una de las manifestaciones más importantes del sector turístico español” y, por ello, “el Ayuntamiento piensa que es necesaria la presencia de Benidorm… tanto por el número de visitantes profesionales como por la cantidad y calidad de los expositores… para la permanente promoción turística”. Y se señala que “… no debe ser un stand de trabajo…” -que para ello ya hay otros: CIT, Patronato de Turismo, etc.- “sino en un lugar que recuerde, de alguna manera, a Benidorm y sus atractivos, con posibilidades de ofrecer imágenes plásticas o visuales de una oferta dispuesta para ser comercializada fácilmente”.

 

Se recuerda, y eso me gusta, que se trata de Benidorm: “una ciudad cuyo único recurso vital es, precisamente, el turismo”.

 

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DEL BOLETÍN DEL TURISMO; COSAS DE 1981 (I)

 

Este Ayuntamiento, consciente de la necesidad de prestar una atención preferente al turismo…”. Así comenzaba la exposición de motivos por los que comenzaba a editarse el BOLETÍN DEL TURISMO que con la periodicidad “marcada, en cada caso, por las circunstancias” iba a poner en circulación la Delegación de Turismo del Ayuntamiento de Benidorm. Era una experiencia pionera.

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Tanto como el “negociado con exclusiva dedicación a los temas turísticos, su planificación, estudios y realización” que acababa de iniciar su andadura “con una nueva filosofía” pretendiendo rendir cuentas de sus actividades y proyectos a través del Boletín del Turismo. Exponer la gestión municipal en el campo del Turismo era la finalidad.
Era alcalde Pepe Such y Pepe López concejal de Turismo. Dirigía el negociado Miguel Alberto Martínez Monge y, me cuentan, en él trabajaban mi buen amigo Luís Escobedo y José María Muro.

 

Habían acudido a la feria de Deaville (la reina de las Playas de Normandía; “el Benidorm de París” que decía Manuel Catalán), Top Resa, y daban cuenta de la asistencia a la misma “con stand propio y gratuito” y que la Unión Musical de Benidorm se había convertido en la “vedette” del certamen. El éxito había sido total y se hablaba “de iniciar las gestiones con vistas a un posible hermanamiento entre las dos ciudades”… Al final nos hermanamos con Le Canet, en el Sur.

A Top Resa 3, feria profesional, asistieron, por parte española, Cataluña y Benidorm. La valoración: positiva. A los contactos profesionales en la feria se unieron las noticias en Ouest France y Paris-Normandie, así como la grabación de un programa para la TV suiza de una actuación de la Unión Musical.

 

Llama la atención las fórmulas de promoción de 1981. El Boletín da cuenta del “concurso mundial de radioaficionados”, en colaboración con la URE, con contactos válidos con la frase “Benidorm, Primavera constante”, implicándose en la campaña Ayuntamiento, Jet Air, Thomson y la Asociación de Hoteleros de la Marina Baixa (que así se le cita y no como HOSBEC que el acrónimo actual). Se señala que es “un tipo de promoción de incalculable valor ya que el nombre de Benidorm ha estado -y sigue estando- en las ondas miles de veces y su condición turística es comentada a micrófono abierto en todo el mundo”. Los ganadores vinieron (pues se dice “se recibió a los ganadores de los premios”) de Ecuador, Gales y Bruselas.

 

Me entero que en 1981 se celebró el 10º Aniversario del vuelo de Jet Air entre Bruselas y Alicante, con un fam trip y apoyo publicitario, o que 300 agentes de viaje británicos iban a celebrar en Benidorm, en noviembre, la convención de Ellerman Sun Flight.

 

Benidorm desarrollaba en 1981 su campaña “Benidorm, ¡Siempre!” por 21 ciudades del país y que se entraba en la fase de recibir a vendedores de mostrador y de programa para que conocieron in situ el producto y a su regreso de Dauville estaban programando la asistencia a las ferias de Dijon y Toulousse a través del interés de mayoristas de ambas ciudades. Obviamente la asistencia a la BIT de Bruselas y FITUR Madrid estaba en órbita, bien en solitario o con el Patronato Provincial de Turismo o la Secretaría de Estado.

 

Concluye el Boletín del Turismo, nº 1, con una declaración de intención: “las acciones promocionales realizadas por el Ayuntamiento de Benidorm han de ser de tipo general, evitando por todos los medios la posibilidad de que beneficien desigualmente a los distintos sectores del turismo local”. El Ayuntamiento vende el Producto Benidorm, se recalca.
Ya se habla de “mejorar la imagen” y “mantener el prestigio de la ciudad”; pero se exige a los promotores locales consolidar los contactos, “lo que corresponde por entero a la iniciativa privada”. Y se explica: en Deauville, “la labor municipal está ya realizada. Ahora son los propios industriales los que tienen la palabra”. Y va a más el Boletín: además de explicarles sus cometidos se pregunta: “¿aprovecharán la ocasión o esperarán a que se les lleve en bandeja el contrato?”.

No voy del CSI, ni soy émulo de Mr. Holmes, pero me juego el cuello de la camisa a que puedo identificar perfectamente al autor de la misma. El paso de los años no le ha hecho cambiar. Y ahí sigue.

 

DE LA RAZÓN Y EL SUEÑO DE LA RAZÓN

 

Vaya dominguito me granjeé. Soy orgulloso preso de mis palabras escritas; y me ratifico en ellas. ¿Tanto desconocimiento hay de la Historia?; ¿no vemos más allá de nuestras narices de Pinochos?

Yo no niego el esplendor del mundo islámico, pero le recuerdo al amigo que se las da de erudito y que no viene al caso ni citar su nombre (y no es por desprecio sino por no dejarlo en evidencia) que la etapa a la que alude no es ni de antes de ayer; que tuvo lugar entre los siglos VIII y XII. Y sí, por aquél entonces y en líneas generales, fueron mucho más avanzados, ricos y tolerantes que lo éramos en la vieja y oscura Europa.

Sí, resulta que caído el Imperio Romano de Occidente y con las tribus godas de todo pelaje pasando muy mucho de la ya decrépita cultura romana, en el año 529 el emperador Justiniano, del Imperio Romano de Oriente, cerró la Escuela de Atenas, que fundara Platón allá por el 387 aC, y… adiós, muy buenas. El que compiló el Derecho Romano que ha llegado a nosotros (Corpus Juris Civilis), Justiniano, consideraba la Academia como un foco de paganismo que no convenía al cristianismo. Las matemáticas, la filosofía, la medicina, la astronomía… todo el saber de Occidente no tuvo más remedio que hacer el petate y mudarse a Persia y a los dominios del Islam, sumiendo a Occidente en la oscuridad científica. Las dudas sobre las controversias, recordemos, movían la Academia y daban alas a la razón; en el 529 la razón sucumbió en Occidente y se mudó a Oriente.

Fundada hacia el 790 por el califa Harum al-Rashid (el 5º y más famoso de los califas abasíes, inmortalizado en Las Mil y una Noches y el cine) la Casa del Saber de Bagdad comenzó a ser la cuna y almacén de la erudición mundial. Bajo al-Mamun, su hijo, fue el principal centro de estudio de las Ciencias y las Humanidades. Todo el conocimiento existente se tradujo al árabe: desde Pitágoras a Brahmagupta, desde Hipócrates a Cháraka, desde Euclides a Aryabhata o de Galeno a Súsrata. Platón y Aristóteles siguieron siendo la base de la filosofía. El reinado de la Casa de la Sabiduría fue efímero porque hacia el año 850, Al-Mutawakkil, seguidor del Islam más ortodoxo, para evitar la difusión de la filosofía griega, fue cortando las alas a los moradores del centro del saber. Los mongoles, en 1258 destruyeron Bagdad y lo poco que quedaba de aquel esplendor del conocimiento.

Poco antes de la entrada de los mongoles, Nasir al-Din, el mejor astrónomo entre Ptolomeo y Copérnico, consiguió sacar parte del material y llevarlo a Maraghe donde resistió el paso del tiempo… pero no del integrismo religioso. Se perdió casi todo. La intransigencia sobre la razón.

Del final del periodo de esplendor que analizo quiero destacar dos grandes: el geógrafo Ibn Jaldún y el matemático Omar Jayan. Jaldún, tunecino de origen andalusí (fue emisario ante Pedro I de Castilla), concibió una filosofía de Historia como nadie ha hecho jamás (Arnold J. Toynbee dixit). Jayán efectuó los mayores aportes a las ciencias y a las matemáticas del Medievo. Ambos criticaron el dogmatismo religioso, lo que les acarreó grandes problemas y solo con su prestigio personal evitaron males mayores. Pero tras ellos, las ciencias, la filosofía y la cultura ya no levantaron cabeza en Oriente y el Islam.

Hasta el siglo XII la sociedad musulmana vivió periodos de suficiente libertad como para tolerar opiniones y respetar y admirar el trabajo científico que cuestionaba muchas veces la existencia de un ser superior. Recordemos que, hacia 1250, Nasir al-Din, en su Sabiduría Práctica (Akhlaq-i-Nasri), se atrevió a presentar una teoría de la evolución de las especies, ¡seis siglos antes que Darwin! No gustó a los ulemas y comenzó la era del dogmatismo estéril, la intolerancia y la cerrazón mental por aquellos lares; comenzó radicalizándose en el XIII… y ahí sigue.

Cuando en Occidente se cuestionaron conceptos similares, muchos años después, la reacción inicial fue la misma; pero aquí, en Occidente, se saltaron las normas y se avanzó a costa de muchas barbaridades, pero, finalmente, triunfó la razón.

Y sí, durante siglos Occidente vivía ajeno a cultura que disfrutaba Oriente; sumido en la oscuridad de la ciencia y la filosofía, marcado por el dogma religioso. Y sí, aquello fue hasta que en 1085 se conquista Toledo. Y gracias a momentos de tolerancia de los reyes cristianos Castilla, muy poco habituales con musulmanes y judíos, se facilitó el comercio cultural que permitió el renacimiento filosófico, teológico y científico primero de España y luego de todo el Occidente cristiano. La Escuela de Traductores de Toledo devolvió a Occidente la mayor parte de la cultura clásica greco-romana y del conocimiento científico que la Casa del Saber de Bagdad había traducido al árabe -y copiado y recopiado y difundido y redifundido- para general conocimiento mundial del Islam, no perdiéndose todo aquella erudición y sapiencia acumulada durante siglos, que el emperador Justiniano primero y los ulemas después quisieron apagar por considerar foco de paganismo.

Siempre pongo, me gusta, el ejemplo de la actividad financiera que le leí al filósofo Jesús Mosterín. El Corán condena el préstamo con interés; como la Biblia. Los cristianos medievales condenaban la usura tanto como los musulmanes… pero los cristianos fueron obviando la prohibición, más propia de sociedades primitivas dedicadas al pastoreo, y aceptaron la usura y luego la llevaron al nivel de crédito con intereses. Los judíos lo perfeccionaron; pero los ulemas se aferraron a las tradiciones inveteradas, a sus orígenes, y la siguieron detestando. Y no, no hubo manera. Para ellos fue -es- pecado capital; en Occidente, una forma económica.

Si no consideramos la religión más que un sentimiento de fe y una tradición cultural estamos trasgrediendo el triunfo de la razón. Fervor religioso y sentido común tienen capacidad para llevarse bien iluminados por la razón.

Recuerdo a Salman Rushdie (1988) y el llamamiento que se hizo de que por su libro fuera ejecutado… Debió ofender a muchos. Recuerdo a Yusuf Islam, antes Cat Stevens -con su “Father and Son” a cuestas-, apoyar la fatwa contra el escritor… aunque luego matizó. Rushdie es Caballero de la Orden del Imperio Británico desde 2007 (¿?)

Recuerdo el episodio de un diario danés (2005), las caricaturas y la quema de la embajada danesa en Siria; y muertos: varias decenas. Recuerdo a Madonna, también en 2005, en el Estadio Olímpico de Roma, a un paso del Vaticano, cantando desde una cruz y… nadie quemó nada, ni hubo muertos. Sí, ofendió a muchos, pero no estamos -no todos estamos- en el siglo XIII. Y no se trata de tolerancia.

Puedo llegar con ejemplos hasta el Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria este mismo año 2017 -vigésima edición- y la absurda y provocadora Virgen Drag. Bochornoso, pero nada más. ¿El decadente Occidente? Puede ser. Pero aquí triunfa la Razón… aunque el sueño de la razón engendre monstruos.

 

 

 

 

 

 

 

DE LA MENTALIDAD DE LA ÉPOCA

Harto de estar ya harto de comentarios en redes sociales que mezclan churras con merinas -y que me perdonen las Ovis aries; y ya me defino- me gustaría, por una vez -y ojalá (del árabe hispánico, “si Dios quiere”) sirva de precedente- que antes de publicar una parida pseudoprogresista en redes sociales nos paremos a pensar en la mentalidad de la época: de esta y de aquella.

Lo cortés no quita lo valiente.

Dudar es bueno; hace avanzar las sociedades. La duda es la que define la mentalidad. Hubo tiempos con más dudas que hoy; y esas dudas determinaron las mentalidades de aquí y de allá. Y la mentalidad define un sistema de valores. Y los valores, a su vez, las sociedades.

Nosotros -Occidente- hemos obviado el didactismo religioso de la Edad Media en base a muchos años y a la razón de la ciencia; otros siguen manteniéndolo. No me atrevo a señalar cuál es el modelo mejor, pero sí el que más me gusta. El de la razón.

A finales del XV, una parte del mundo comenzó a plantearse que la muerte no era la libertad y que en realidad es un trance doloroso. ¿Qué hay después? Lo cierto es que la espiritualidad se abrió paso y se reformó la concepción espiritual de la vida. Una parte del mundo se abrió al vitalismo renacentista; otra parte se centró aún más en concepción religiosa de todo buscando el materialismo del más allá (lo que no hay aquí, lo hay allá). Y otras partes del Mundo, que el Mundo no es solo de dos, mantuvieron caminos divergentes con unos y otros.

Sociedad significa cooperación; y no todos lo entienden así. La cooperación conforma la mentalidad.

El reflejo de la mentalidad de una época lo encontramos en las formas de arte, que son muchas. Y ahí ya no hay color: unos prohíben buena parte de ellas.

La transformación de las mentalidades es un proceso natural que unas culturas apoyan mientras otras subordinan. La autoridad y la libertad intelectual, si queda subordinada a algo o a alguien, condicionan el devenir. El dogma y la ortodoxia marcan y condenan la heterodoxia abocándola a la herejía. La capacidad de obviar esta cuestión tan básica ya define, pero un extraño afán de superioridad moral de una parte del espectro ideológico occidental parece olvidarlo. El choque entre fe y razón no es universal; la separación “Iglesia”-Estado no es universal; el combate anacronismo-simbolismo se sigue dando. Es increíble, para mí, que a estas alturas del XXI, en Occidente, haya quién aún no lo tenga asumido, mientras asume una parte de responsabilidad en el proceso obviando la mentalidad de la época en que ocurrió.

Hay que reconocerle a la Iglesia, en Occidente, la preservación de la Cultura y los rasgos culturales, aunque el motivo inicial no le quede claro (no me quede claro ni a mí) y deba enmarcarlo en la mentalidad de la época. A lo mejor no le gusta, le disgusta, aquello de bellatores, oratores y laboratores (guerreros, gentes de oración, y trabajadores)… pero es que esto comenzó así y le hemos ido dando la vuelta gracias a la mentalidad; a los cambios de mentalidad en cada época. El sistema de ideas y conceptos por el que, como mínimo, nos movemos y evolucionamos es la concepción de hombre sobre la realidad del entorno en que se asienta: principios, ideas, conocimientos, opiniones, creencias… Así orientamos conductas y acciones. En base a la manera de pensar nos organizamos; y ahí está la clave. En la manera de pensar.

La concepción del Mundo se basa en nuestra manera de pensar (que puede ser condicionada) y comienza por el Mundo inmediato que nos rodea. La influencia de las condiciones de vida y el entorno marcarán esa concepción en función del periodo histórico y del régimen social. Y eso ha cambiado mucho en una parte del Mundo… y muy poco en la otra.

¿Qué es lo primero?, ¿la materia o el espíritu?; ¿la naturaleza o la razón? Materialismo y religión son como agua y aceite: el mundo de los materialistas no deja, dicen, lugar a Dios. No sé, es cuestión de reflexión; pero una reflexión mucho más compleja que simplificar entre cristianos y musulmanes, pues son concepciones netamente diferentes, con evolución dispar.

Yo apuesto por dejar reflexionar a la razón.

La religión es una fe organizada en torno a la idea de una divinidad, con una serie de dogmas y doctrinas con las que elaborar un ritual. Las religiones tienen las mismas aspiraciones comunes: regir la sociedad y desarrollar normas de vida. Su evolución es determinante. Aunque cada una de ellas reclame para sí la verdad y la razón, si no evolucionan quedan anacrónicas. Tendrán su verdad y su razón, pero nada más.

Sacar a pasear el imperialismo y el colonialismo para explicar/justificar procesos es cometer el mismo error que cuando se aplica el concepto “fundamentalismo” a un platillos de la balanza sin saber que le es propio al cristianismo (EEUU, años 20) en aquella pugna entre teólogos cristianos liberales y modernistas y que con ello no explica una realidad existente.

Una religión reaccionaria es foco de problemas; la que sea. Ahora bien, el juramento de morir por ella es algo que ya diferencia a unas de otras al compás del paso de los siglos.

El integrismo, por su parte, es un totalitarismo (fascismo/comunismo) a la musulmana con aversión a la pluralidad occidental y la fecha clave de su génesis está en 1924 cuando Mustafá Kemal toma el poder en Turquía, derrocando el califato otomano y declarando su laicidad. El Pannarabismo de la Descolonización (ambos, inventos de Occidente) lo tuvo a raya y resultó ser un contrasentido: forjó a los no alineados como alternativa a los capitalistas y a los ateos comunistas, pero se fue decantando por los principios socialistas con los que fue creado. Francia creó, a su vez, el concepto Tercer Mundo, recordando que ellos idearon el Tercer Estado… Y con esa premisa lo plantearon.

Y no, no son lo mismo. Decir que son iguales es faltar a la verdad. Otra cosa son las personas. Y ya sabemos cómo somos las personas; el sentido común es el menos común de los sentidos. A la mejor leyendo a Sayyid Qotb aprendemos a discernir…

DEL PERIODISMO, DEL PERIODISMO PARTICIPATIVO Y DEL 17A

 

 

 

BCN crespónMe enteré a las 17’03 horas. A mí me lo señalaron ya como atentado: verde y con asas, alcarraza. Salté a mi cometido a pesar de la morriña agosteña… y así parece que andaban todos. Flojitos los inicios de todas las cadenas de radio y televisión; ¿los “buenos” de vacaciones? Me atrevo a pensar que sí. ¡Qué flojera informativa! Menos mal que se fue afianzando el nivel conforme pasaban las horas. 

 

Yo siempre he preferido coger mis vacaciones en agosto porque la clase política descansaba (entonces hasta el 25 de agosto por lo menos) y esos días de canícula eran bastante relajados… y las informaciones más “de verano”.  

 

Ahora bien, las redes sociales estuvieron infinitamente más activas. A eso le llaman ahora “periodismo participativo” (Dan Gillmor; “Mis lectores saben más que yo”). Pero ¿este es el Periodismo 3.0?, ¿el periodismo de los ciudadanos-usuarios-lectores? No sé yo si…

 

 

 

Yo recuerdo un experimento de Jay Rosen (Jane’s Intelligence Review) en 1999 y un artículo sobre ciberterrorismo que, para mí, fue el precursor y… que tuvo que abortar. Tal vez porque animaba a opiniones más que a comunicar realidades. No obstante, sus planteamientos siguen siendo básicos porque cuestionaba Rosen el fundamento del proceso periodístico de capturar información viable y práctica. Tal vez convendría matizar a Rosen porque han pasado muchos años y el ritmo vertiginoso de las NNTT ha dado alas a varias razas de periodistas y al afán comunicador de muchos ciudadanos a través de la instantaneidad de las RRSS y las posibilidades de los blogs y bitácoras. 

 

El caso es que ayer las RRSS nutrieron a los medios generalistas de material y de actualidad… sin garbillar el material. Entraba de todo. Y costó que entraran pesos pesados en las ondas de radio y TV. Y el caso es que los ciudadanos tienen derecho no sólo a recibir información y opinión, sino también a difundirla por cualquier medio de expresión; esto lo recogen algunas legislaciones estatales. Entre ellas la Constitución Española de 1978 en su Artículo 20. 

 

Hablando con los colegas, hay quien me apunta que esto del periodismo participativo ya tuvo un ejemplo en España con las Radios Libres de los años 80. Yo no lo recordaba; y tampoco lo considero. 

 

El caso es que ayer los ciudadanos ante las RRSS se convierten en periodistas -comentaristas, diría yo- que aportaban su visión de la realidad -a su modo-, sin atender a la jerarquización de los planteamientos de la Redacción y publicando sin cortapisas. Hoy en día, vivimos interconectados a través de una red de información total que genera contenido constante y en donde los reporteros, los editores y la audiencia se encuentran a un mismo nivel. Ha cambiado el modelo tradicional. 

 

Pero, aún con ese cambio, la información tiene sus límites cuando llegas a las personas afectadas. No hay que caer en el morbo y tener en cuenta algunas normas deontológicas. Recuerdo que tras el atentado de 2004, en Madrid, especialmente en el primer aniversario, ya se atendió a las peticiones de respeto a la intimidad de las familias de las víctimas ante las escenas de tremenda crudeza que un año atrás se habían recogido y aún estaban dando vueltas. Los profesionales lo entendimos. Saber resolver la ecuación que relaciona el deber de informar y los derechos de las víctimas no consiste en tratar mejor o peor el morbo, sino en la capacidad de contar la realidad sin añadir el contexto dosis de pánico ni cuota de repulsa. No hay que generar opinión en este tipo de información. 

 

La verdad es que nos encontramos con que el concepto periodismo ciudadano se ha traducido en dar carta blanca a la participación de los ciudadanos en el proceso de creación y difusión de información basándose en la popularización de la Internet -que algunos llaman “democratización de la Internet”- y en las cuestiones del llamado periodismo colaborativo. La proliferación y tecnificación de los dispositivos móviles permite al ciudadano convertirse en “periodista” y transmitir y opinar sobre todo lo que presencia en tiempo real y dirigiéndose a una audiencia global. Y sin cortapisa alguna. Y no todo vale. 

 

Y no todo vale. Tal vez ese periodismo participativo sea una forma de expresión de la llamada “emoción colectiva”, pero ni la prudencia ha sido tenida en cuenta, ni la responsabilidad ante lo que se está reproduciendo. Y, sobre todo, la influencia que se puede tener en el desarrollo de los acontecimientos posteriores porque hay muchas profesionales de las Fuerzas de Seguridad trabajando en esos momentos, y contra un enemigo común. Muchos datos, por nimios que nos parezcan, pueden alterar y complicar el trabajo policial. En ocasiones, se informa, sin pretenderlo, a los terroristas que también siguen los Medios y las RRSS. No tengo aún referencias de Barcelona de esto en Barcelona, pero recuerdo, en 2015, la persecución a los terroristas del atentado a Charlie Hebdo atrincherados al noroeste de París, en la imprenta y en el supermercado judío: los terroristas no sabían de la existencia de ciudadanos escondidos que alertaban a la policía y que fueron puestos en peligro por las redes sociales y por los Medios generalistas que se nutrieron de sus comunicaciones y mensajes. No, así no. 

 

Las autoridades deben informar con las restricciones operativas necesarias y la opinión pública debe estar informada. Hay profesionales que se ocupan de ello; no hay que jugar a lo que no se sabe ni caer en fallos de becario. Y luego está lo de filtrar las opiniones de los “testigos” que ayer habían visto y oído lo que no había pasado… por su mente. Esta misma mañana un oyente le contaba a Carlos Herrera su testimonio de un “muerto en Cambrils por herida de bala” (“un rubio, como un turista inglés”). La capacidad de este testigo para discernir una herida de bala en la cabeza nos pone en jaque informativo. Tanto como el “conductor abatido” que se saltó ayer un control policial y ahora es víctima de arma blanca. Se abren así interrogantes que las autoridades aún no nos han revelado, pero que no pueden dejarse, tampoco, en manos del periodismo colaborativo. 

 

Esperar, sabiendo de la tragedia, no es malo. No informar adecuadamente es peor.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

DEL TURISMO EN UNA TARDE DE DOMINGO

 

Tal vez parezca muy simple, incluso ramplón, comparar el Turismo con el Fútbol, pero es que hay categorías, divisiones, aficionados, profesionales… y hasta ultras; y en cada división siempre los hay arriba de la tabla, como líderes (y no miro a nadie) y colistas (tampoco miro a nadie) que en ocasiones descienden. Si queremos complicarlo un poquito, me atrevo a comparar también el Turismo con la Química y las reacciones, la combinación de reactivos para formar productos a una determinada velocidad. Es un mundo igual de complejo en que un mal manejo resulta explosivo. A mí me lo parece así, y… así lo cuento.

Cuando en el seno de la FEPET (Federación Española de Periodistas y Escritores de Turismo) debatíamos temas de Turismo y Viajes yo llegaba a la desesperación cuando el análisis era defendido desde Segovia, Verín, Zamora, Bilbao, Palma de Mallorca, Madrid, Barcelona, Gijón o Matalascañas… distintos puntos de vista, en nada coincidentes con los míos, y con premisas dalinianas. No, no entendemos el turismo de igual forma; que esa es otra.

Pero es que hasta en la estructura primaria de nuestra organización, disentía ya con los compañeros de Valencia y Castellón. Incluso en la estructura elemental, dentro de la provincia de Alicante -nuestra Asociación era la única uniprovincial- no coincidíamos Alcoy, Elche, Santa Pola, Torrevieja, Denia y Benidorm. No, no vemos las cosas igual o yo sufro de un integrismo nada recomendable. Sí, hay Turismo de playa, de ciudad, cultural, gastronómico… hay tantas formas de Turismo como opciones y posibilidades queramos aplicarle y el único denominador común es el nombre -Turismo- porque cada apellido lleva aparejado sus problemas y vicisitudes. Y cuando hablamos de Turismo, simplificamos al máximo; se caen los apellidos.

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Cada uno entiende esto del Turismo en función de la afección que le supone. Muchos de nosotros mismos no sabemos bien -es mi opinión- en qué grado nos impacta el Turismo. No, ni siquiera si es la principal fuente de prosperidad y el nivel de afección que tenemos con él. Esto está en función de dónde vivamos y lo implicados que estemos con él. Creo, sinceramente, que no nos llegamos a dar cuenta de lo que representa el Turismo -me da lo mismo que vivamos en Astorga o en Burriana- y de lo mucho que incide el Turismo en nuestro bolsillo. Tal vez por eso, yo -tan primitivo y montaraz como soy- lo único que veo es que si el Turismo se convierte (se ha convertido) en un problema es porque no se ha sabido explicar -ni valorar- y porque una mala gestión administrativa lo ha ocasionado. No se ha sabido explicar lo que supone el Turismo en nuestras vidas y no se ha sabido valorar lo que representa el Turismo en nuestra economía y, finalmente, no se ha sabido gestionar lo que representa el Turismo en nuestra sociedad y en determinadas ciudades, espacios y productos.

Además, hay un elemento en la ecuación del Turismo que me preocupa: la vida cotidiana. Es fundamental que sea tenida en cuenta la vida cotidiana de las personas que habitan los lugares porque un desequilibrio en la reacción turismo-ciudadanía da al traste con el producto final en Barcelona o en Benidorm. Cómo en química, la reacción puede estar ligeramente desplazada, pero no más; deben seguir produciéndose reactivos y productos en función de la constante de equilibrio y cierta velocidad. De lo contrario la reacción no se produce. La vida cotidiana, en consecuencia, bien pudo haber languidecido o se recuperó con el turismo; la vida cotidiana resulta siempre alterada por el impacto del turismo. O bien, o mal. La vida cotidiana es fundamental que sea tenida en cuenta para varias generaciones, previas y posteriores. Unos lo han intentado; muchos lo han obviado.

La funcionalidad de los espacios habitados es otro factor determinante; algo que, por lo general, pasamos por alto en ciudades nuevas y ciudades viejas. Las funciones son las que justifican el lugar. La función militar se ha perdido en casi todos los enclaves; Cartagena es puerto de cruceros. Incluso la función industrial se ha diluido en este mundo de globalización. Ahora priman las funciones administrativas, educativas y culturales, comerciales y, más modernamente, las funciones de acogida. Estas no las teníamos muy claras y son las de alojamiento, diversión y recreo. Ahí va: funciones de acogida. Conjuntar funcionalidades es lo más interesante, pero lo más delicado. Vuelve a surgir la necesidad del equilibrio en la reacción química y la importancia de la vida cotidiana.

Hay que habitar la ciudad y disfrutarla cotidianamente. La cotidianidad, la sociabilidad, es, a fin de cuentas, el modo de vida de los individuos, y sobre la vida cotidiana de los ciudadanos impacta el Turismo. Lo cotidiano es lo que nos identifica. Vale, pueden ser rutinas compartidas; pero marcan un proceso que se nos acomoda y nos dirige hacia un futuro apacible -incluso en la mediocridad- que puede llegar a ser alterado por hechos inusuales a esas rutinas: el ocio ajeno. Esas rutinas, nuestras rutinas, nos gustan porque son las nuestras; nos hemos acostumbrado a ellas y las hemos integrado como partes de nuestra vida. Y si se rompe el equilibrio de la reacción llegamos a procesos de exclusión. Las disfunciones, si las hay -¡hay que cosas escribo!-, afectan a la vida cotidiana y rompen la convivencia. Hay que evitarlas.

¿A quién corresponde que esos procesos no se distorsionen? Pues en la química a la IUPAC y en el Fútbol… ahí lo tengo tan difícil como en la vida real. Y no es por el fenecido Villarato o por las cositas de Blatter en la FIFA. Evitarlo es labor de la Administración. Si es que las ciudades tienen como mínimo un Plan de Usos.

Los beneficios del turismo, que los tiene, tienen que hacerse visibles. El problema surge muchas veces cuando el ciudadano sólo percibe los inconvenientes y problemas, que también los tiene.

El Turismo no debe ser un problema. Todos coincidimos en que precisa un cambio en la gestión del proceso, pero también necesitamos que valoremos más lo que es y representa el Turismo. No sé -creo que sí-, pero echarle toda la culpa al Capitalismo y a la Economía de mercado limita la visión del problema y reduce el margen de solución porque la cuestión es muy amplia y son múltiples los factores. Y necesita una solución porque llevamos años reclamándola. Ya es hora.

Lo cierto es que tenemos que actuar. Si de toros entienden las vacas y no los toreros, de Turismo entienden los que hacen turismo y los que reciben a los que hacen Turismo y los atienden. Entendemos un rato (algunos, como yo, decimos que algo se nos pegará de estar cerca de los que entienden) y por ello merecemos que se nos tenga en cuenta cuando opinamos. Hay que arreglar esto y no darle argumentos a gente como Fritz Joussen, el consejero delegado de TUI, que ya ha dicho, porque le interesa mover otros destinos, que estamos muy llenos. El Turismo son puestos de trabajo e ingresos económicos. Podemos diseccionar la cuestión en otra entrega, otros Post, pero esa es una premisa que no podemos olvidar.

Dejar descansar a los cerebros y poner en marcha a los fanáticos, que le leí a Ángel Palomino, no nos lleva a nada bueno. El turismo ha sido, y es, nuestra fuerza modernizadora. El británico Mike Raven -que en realidad se llamaba Austin Churton Fairman-, un gurú de la música en los sesenta y con criterio a través de las ondas, dijo aquello de “Puede que no todo sean rosas en el jardín, pero España es un jardín”.

¿Oído, cocina?

 

 

 

DE QUE EL TURISMO ES COMO UNA BICICLETA… SI NO AVANZAS, TE CAES

 

Vale. Si me espero un año, esto de lo que les voy a hablar tendría un cuarto de siglo en su haber; “sería de hace 25 años”. Pero no me puedo esperar; no tengo paciencia.

Ahora que todos hablan de turismo y se plantea repensar el modelo, me he acordado de las palabras de “Pototo”: el turismo es como una bicicleta; si no avanzas, te caes. Y es cierto; en turismo no puedes parar, tienes que pedalear e ir hacia adelante, y las bicicletas son para pasear y hasta para competir… y con ellas lo mismo disfrutas una excursión que haces una veloz crono, que deambulas por un llano, que subes a los lagos de Enol o escalas el Mortirolo. Si te paras, te caes. Necesitas equilibrio. Y me he puesto a buscar; he bajado al trastero… y he dado con ellas (con las bicicletas y con las declaraciones de “Pototo”).

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Las palabras de “Pototo” están en el Especial de ABC “Benidorm, 100 años de Turismo” (junio de 1993). Y que como no tengo infladora y menos ganas de aventurarme en la bici, lo hago en el ordenador y tiro de recuerdos.

Cuando me llamó Manolo Ballesteroporque en 36 horas tenía que estar en máquinas el Especial de ABC”, de las pocas cosas que estaban hechas eran las entrevistas a don Pedro Zaragoza y a “Pototo”. Así de irreverentes, pecados de juventud, éramos con su Alteza Imperial y Real Otón de Habsburgo-Lorena. Don Pedro siempre nos corregía, pero íbamos a lo nuestro. “El Archiduque”, como le llamaban otros, insistía en que desde 1919 él sólo era Otto Habsburg-Lothringen; político, periodista y escritor, miembro del Parlamento Europeo -Comisión de Asuntos Exteriores- por la Unión Social Cristiana de Baviera y presidente de la Unión Internacional Paneuropea. Y enamorado de Benidorm, concluía. Marcos Grau le hizo entrevista al político y hubo una frase que se quedó anclada en la neurona: el turismo es como una bicicleta; si no avanzas, te caes.

Sobre turismo gravitó la entrevista con continuadas referencias al ciclismo, como la de “Benidorm siempre está en el pelotón de cabeza”. Creía que había más.

Repaso el ejemplar, las notas, papeles y reseñas que guardo de aquellos días donde Blas de Peñas no paraba de urgirle a Manolo que termináramos. Pero no hay nada más que la frase. Pero aquí llegados no voy a dejar de pedalear sobre el teclado; no quiero caerme. He de avanzar.

Giro el manillar y sigo; hablaremos del Especial. “Pototo” se nos vino de vacaciones a Benidorm en 1951, compró un terreno por Sierra Helada y vendiendo parte del mismo se hizo la casa que disfrutó junto a su familia muchos años. En la entrevista, “El Archiduque” alaba que en Benidorm sea dominante la clase media y nos da la clave por lo que ahora luchamos en el capítulo BND WH (Benidorm Patrimonio de la Humanidad): “Benidorm posibilitó que gente que jamás pudo tener vacaciones ahora las tenga. Y eso vale la pena”. He encontrado otro camino que seguir. Sigo pedaleando.

En aquellos días de primeros de junio de 1993, la cosa estaba pachuchota. Ahora no recordamos ni por asomo -y si lo hacemos aún andamos embebidos por los éxitos de los JJOO de Barcelona y la Expo de Sevilla- que no estábamos en materia de Turismo para tirar más cohetes que los estrictamente oficiales de final de fiesta. Fuera de Barcelona y Sevilla, 1992 fue un malísimo año para el turismo y 1993 no tenía mejor cara. Benidorm sorteó el problema del 92 y aunque había mar rizada siguió navegando. “Vender” lo de los “100 años de Turismo” fue una operación de marketing para copar protagonismo en Medios, relanzar Benidorm y darnos un chute de optimismo.

Manolo y yo hurgábamos un poco más en las entrañas de un Benidorm que nos descubría, a cada paso, algo nuevo. En 1972, la revista Which? -de los consumidores británicos-, analizaba las 30 “mejores” playas españolas y ya entregaba los mayores elogios -y galardones- a las de Benidorm. Alguno de nosotros tuvo que quedarse con aquél ejemplar; yo no lo he encontrado entre mis cosas. Tampoco he encontrado, en mi descubierta dominical al trastero, la documentación que manejamos de la quiebra de Court Line Aviation, aquella compañía pionera en vender paquetes turísticos a España, a Benidorm, “cheap & cheerfull” (baratos y divertidos). La 1ª crisis del petróleo se la llevó por delante, junto a Clarksons Holidays. ¿O fue al revés? Ambas se precipitaron al abismo de la rentabilidad pillada con alfileres y en el Especial, analizando los procesos temporales de Benidorm, lo contábamos.

En nuestro análisis, Manolo y yo, alertábamos en 1993 del “crecimiento desmesurado de la oferta extrahotelera” recriminando ya entonces que “la Administración no ha mostrado interés alguno por determinar esa bolsa que defrauda a Hacienda que hace competencia al sector hotelero”, y de la creciente “heterogeneidad económica de nuestros visitantes” alarmándonos de la precariedad económica de los jóvenes italianos que en masa nos invadían, criticando en el especial “la obsolescencia de determinadas ofertas”; seguíamos como en los setenta.

Blas y los suyos, desde Alicante, hicieron camino y al final, entre carreras y noches de picar textos mirando el reloj para llegar un rato al Sunset o donde fuera, lo pasamos bien con aquél Especial de ABC “Benidorm, 100 años de Turismo”; Beniyork: el coloso de la costa; Benidorm, Cien años a toda vela… con todo, jugábamos a impactar. Guillermo Amor, el futbolista, elogió “Una ciudad sin agobios”, el rejoneador Ginés Cartagena repasaba “Los mejores años” y contaba que “Cuando me retire fijaré mi residencia aquí…” sin imaginar que siendo el nº1 del escalafón un camión se lo llevaría por delante treinta meses después camino de Badajoz. La taekwondista Coral Bistuer, oro en Barcelona 92 y campeona del Mundo en el 87 con orgullo contaba que “al terminar los JJOO, no pasé ni siquiera por Madrid, me fui directamente a Benidorm a enseñar mi medalla; aquí encontré la tranquilidad que necesitaba para enfrentarme a Barcelona 92”. Los cantantes Raphael –“Era un día del mes de julio”- y Julio Iglesias –“No estaría donde estoy de no haber ganado el festival de Benidorm”- relataron sus experiencias en Benidorm y con el Festival de Benidorm. Hasta las plumas de José Antonio Sánchez, Lorenzo López Sancho, Antonio Zardoya, Miguel Signes, Núria Ramírez y Emilia María Gómez se unieron a esa fiesta del periodismo que fue el “100 años de turismo”, donde no faltaron la carta del alcalde Eduardo Zaplana y las entrevista a Pedro, don Pedro, Zaragoza, a Vicente Pérez Devesa y a Francisco Savall.

Era un encargo y éramos capaces de escribir en el 93 que “el Turismo está cambiando”. ¿Qué seríamos capaces de escribir Manolo y yo ahora mismo? Manolo nos dejó hace muchos años; aún añoro la hidalguía del Dr. No. Y las encerronas aquellas “tenemos 36 horas para sacar un especial…”. Y lo sacamos… pero lo de la bicicleta –el turismo es como una bicicleta; si no avanzas, te caes– se me ha quedado flojo. Pero si no pedaleo, me caigo… Sigo.

 

 

DE GUAM, UNA ISLA QUE NI RECORDÁBAMOS…

 

Guam ha saltado ahora a la palestra informativa porque el majara de Corea del Norte la ha situado en la mente de muchos al proponerla como blanco de sus misiles. No les descubro nada a los del malotes del Norte si les digo que está en 13.5°N 144.5°E y que es (+ ó -) del tamaño de Ibiza (48 km de largo y 14 de ancho, Guam; 41 km de largo y 15 km de ancho, Ibiza; 544 km2 de Guam por 572 km2 de Ibiza). Ah, y según la ONU es un territorio pendiente de descolonización (¡como Gibraltar!).

La mitad del personal que lea esto no sabrá situarla bien (ni por las coordenadas), y la otra mitad no sabrá que -“descubierta” en 1521 por Magallanes- desde el 22 de enero de 1565 -en que tomó posesión de ella Miguel López de Legazpi como Gobernador de la Capitanía General de Filipinas- formó parte de la Corona de España (aunque murió Legazpi sin enterarse de que lo era; el nombramiento tardó en llegarle… cosas de las noticias por aquellas aguas que tardan y tardan y que resulta que es lo más típico como bien veremos a lo largo de este Post). Y así fue hasta el desastre de 1898 (Tratado de París).

El Galeón de Manila -la Nao de la China- la visitaba continuamente (dos veces al año en año, que es lo que tardaba el periplo viaje-tornaviaje) en la ruta Acapulco-Filipinas, Filipinas-Acapulco, entre 1565 y 1820 por el Pacífico, el Lago Español que se llamaba… como ya les conté con lo de la Embajada Keicho en 2013 (y les referí que los que en España se apellidan Japón son descendientes de aquellos nipones y el polvo del camino; el Mundo es un pañuelo).

Los aborígenes del lugar (micronesios-austronesios) muy pronto se mezclaron con españoles (que como mucho los destacamentos eran de 50 soldados… algún comerciante extraviado y unos cuantos jesuitas; yo no digo más) y filipinos dando lugar a la etnia chamorro, que habla el chamorro -y escriben y pronuncian la eñe (ñ)-, y, desde 1950, son yankees por nacimiento. Los “chamorro” españoles -de apellido- tienen origen en los Montes de León y los “chamorro” de por allí son considerados como el pueblo indígena de las Islas Marianas, las islas más septentrionales de Micronesia.

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Y es que Guam es una de esas islas, de las Islas Marianas -en honor a Mariana de Austria, segunda esposa de Felipe IV y madre de Carlos II (de mal nombre “el Hechizado”)-.

Aprovecho la ocasión y les cuento que al pobre Carlos II le han colocado todos los sambenitos de la época pero, por muy poca cosa que pareciera -y por los retratos de la época más bien parece que se hubiera escapado del rodaje de El carnaval de las Almas– resulta que bajo sus gobiernos se logró mantener intacto el Imperio, se reflotó la economía, con lo que aumentó los niveles de renta de sus súbditos y de las arcas imperiales, se acabó con el hambre endémica en la península y se vivió en paz con el resto del mundo. Y parecía tonto… y así nos lo han vendido hasta que hemos echado cuenta de la Historia.

Las Islas Marianas, sitúense, están en medio del Pacífico, entre Iwo Jima y las Carolinas; son quince cumbres volcánicas y Guam, la de más al Sur, es la más grande y menos activa vulcanológica y sísmicamente. Y durante 230 años fue española; y ahí me duele.

El 20 de junio de 1898, cuando el USS Charleston llegó a Guam, fue recibido por el capitán del puerto de San Luis d’Apra, Francisco Gutiérrez, quien se enteró en ese momento de que España y Estados Unidos estaban en guerra y que era prisionero. Ya les dije; allí las noticias no vuelan. Se informó al Gobernador -que tampoco lo sabía- y los 54 militares españoles que integraban los cinco fuertes de la guarnición -¡54 soldados entre oficiales, tropa y sanidad militar para 5 fuertes!- fueron conducidos a Manila, desde donde regresarían a España al final del breve conflicto. La última comunicación que habían recibido de España era del 9 de abril, doce días antes de que explotara el Maine en La Habana y nos declarasen la guerra.

Insisto, muchos no sabrán donde está Guam… y eso que ya hay tele e Internet; gracias a ello yo me he enterado ahora que existe un Movimiento para la reincorporación de la Isla de Guam al Reino de España. Pasmao me he quedao.

Así, pasmao, les cuento que el 8 de diciembre de 1941 los japoneses invadieron la isla y echaron a los yankees. Y entre el 21 de julio y el 10 de agosto de 1944 se empleó el Tío Sam a fondo para recuperarla y echar a los japoneses… aunque se olvidaron de uno, el sargento japonés Shōichi Yokoi, que se pasó 28 años escondido en el interior de la isla, hasta ser descubierto por unos cazadores el 24 de enero de 1972, ignorando la derrota japonesa y rendición; siguió fiel al Emperador. Por lo que se ve -ya les dije-, en Guam, en cuanto te descuidas, te quedas sin noticias de todo: Ni Legazpi, ni la guarnición de 1898 ni el sargento japonés.

Hoy en día, un tercio de la isla es militar; el norte es prácticamente la Base Anderson de la Fuerza Aérea, y el centro es la Base Naval de Guam… pero por toda la isla se intercalan resorts turísticos para los amantes de las playas y el buceo, disfrutando de un clima subtropical que se ancla en los 27ºC. Los chamorros se dedican a la agricultura -hortalizas, cítricos y frutos tropicales, coco y caña de azúcar- y ganadería -buenos pastos con propensión a la cabaña avícola, pese a todo-. La pesca, están relativamente bien desarrollada y cada vez toman más auge otras actividades industriales; hasta el cemento. El turismo, cada vez con más fuerza, adquiere cada día más importancia. Pseudo-idílico.

La verdad es que desde el 92 -en que el tifón Omar la zarandeó de lo lindo- no habíamos vuelto a oír hablar de Guam. Y ahora va el botarate del norcoreano y nos la vuelve a situar en el mapa.

Es triste que esto ocurra.

 

 

DE UN PROGRAMA DE CUATRO-TV QUE NOS TUVO EN EL PUNTO DE MIRA… Y AQUÍ ESTAMOS

 

El lunes 7 me senté ante el televisor a esperar una descarga mortal. Mi aversión a determinadas cadenas televisivas de este país, por programas del hígado o sectarismo congénito, es de estudio clínico; pero, afortunadamente para mí, a los émulos de don Sigismund -Sigmund para los amigos- les importo una higa. El martes 8 me volví a sentar ante el televisor, lo que indica que no sufrí una necrosis isquémica en la noche del lunes, y hasta disfruté, al final, viendo a Mourinho protestar y a Ramos levantar un nuevo trofeo. Merengón que soy.

Entre ambas acciones de apoyar las nalgas (y hasta la espalda) en algo cómodo (que es como se define la acción de sentarse) discurrió la emisión del programa “El Verano de Benidorm en el Punto de Mira” (Temporada 3, Episodio 21; 90′) y la cola que trajo. Poca; yo me esperaba más. No hubo sangre… aunque después –vanitas, vanitatis– lo hayan intentado con el llamativo titular de la amenza.

BND en el punto de mira - 07.08.2017

Por cuestiones que no vienen al caso, estaba yo al tanto del programa desde primeros de julio y siempre había un intercambio de WhatsApp o una llamada telefónica que, a última hora de la mañana del lunes, te decían un “este, no; el próximo“. Y ya parecía cosa de cachondeo. Por fin, el 31 de julio llegó el recado definitivo: “al 99% que va el lunes 7“. Y vino el lunes 7. Por eso lo estábamos esperando; sentados, por si temblaban las piernas.

No me gusta sentirme objetivo de nada; estar en la cruz filar de un sniper. Boro Barber no resultó parecerse a Carlos Hathcock. Menos mal.

Marbella fue el primer destino de “El Verano en el Punto de Mira” (01.08.2017); Benidorm ha sido el siguiente (07.08.2017). Para los demás lunes de agosto están montados los programas de Barcelona, Mallorca y Formentera. Incluso hay otro sobre Cádiz.
Y a la nuestro; al nuestro.

No estuvo nada mal. Me temía “lo pedor“. No contaron nada que no supiéramos: ni quienes preparan los mojitos, ni dónde viven; ni quienes son los trileros, ni dónde viven; ni quienes son los protagonistas de los 7 pecados capitales de esta ociurbe, ni dónde viven. Además, no era, por si alguien lo ha olvidado, este de Cuatro TV un programa de promoción de Benidorm: lo era denuncia. Y denunció lo obvio: tenemos unas leyes desfasadas que aún andan con sanciones administrativas, cuando debían ser más punitivas, llegando “a lo más” con la retirada y confiscación de la caja de cartón, el vertido de las bebidas y la entrega de un papelito rosa para que el gachó de turno nos cuente que con él le empapela la habitación a la niña. ¿Qué pasaría si le dieran el amarillo?

Yo le encontré lagunas al programa. No, yo no conseguí averiguar dónde, coño, ponen la bolita “los de la patata“, pero me alegré de que coincidieran con Pere Agulló y “vivieran” el rodaje de un capítulo de la serie de la ITV británica “Benidorm” que además del éxito mediático ha cosechados dos Post en este Blog y un estudio universitario por su impacto.

A mí me pareció un programa muy correcto que dijo cosas muy interesantes sobre Benidorm y mostró las pocas lacras que tenemos y que a lo largo del mismo se evidenció que tienen solución en una legislación más contundente. Y eso se soluciona en el Parlamento y no en el Ayuntamiento. Varias veces se destacaba que “aparece la Policía (Local, la mayor parte de las veces) y sólo puede…”; “… enseguida llegó la Policía…”. Y se vio acción y salto al vacío; a más no te dejan llegar: impunidad.

Y luego está lo que a mí me mata. Yo -y les recuerdo lo del principio con don Sigismund- no siento el más mínimo impulso por apostar en la calle… y menos sobre una caja de cartón y con tres cascos de patata rodeado de especímenes de variopinto ADN. A mí, insisto, más bien me repele echar mano de un “mojito” (o de la variedad cocktelera que exhibían sin pudor ante la cámara aquellos barmans de patilla ancha) que deambula en caja de fresas en lo alto de una mano, a 35 grados y pleno sol. Yo… Yo no lo entiendo…

Como tampoco entiendo que algunas figuras de ese submundo que en nada nos representa anden, cada cuatro años, tonteando con algunos elementos afines a la clase política que en todo nos representa. O Toddy o nada; o son buenos, o son malos.

Y sí, “El Verano de Benidorm en el Punto de Mira” nos llamó “Icono del turismo español“; contó un par de veces lo de que “aspiramos a Patrimonio de la Humanidad” sin cachondearse ni lo más mínimo (como ha hecho alguna que se considera líder de las ondas vespertinas); sacó a pasear lo de los “11 millones de pernoctaciones“, una ocupación “todo el año” del 80% y un cálculo del volumen de negocio que cifró en “77 millones de euros” (¿?)… No sé yo si por 77 millones levantaría cada mañana la persiana de este negocio que se llama Benidorm los 365 días del año.

Para mí (que este es mi Blog y opino como quiero), Boro Barber hizo un buen trabajo y no quedaron mal ni el concejal de Seguridad, ni el oficial de la Policía Local ni el presidente de la patronal hotelera… ni el elenco de actores impostados que sin miedo a la cámara y sin pudor se sentían protagonistas por un día. Hasta el energúmeno de “te quito la cámara” se retrató, para que hubiera de todo.

Y si con todo esto, con la que está cayendo, resulta que mojiteros, trileros y falsas prostitutas es todo lo que nos pueden echar en cara moviendo lo que movemos en el mundo del turismo… es que lo estamos haciendo muy bien y no hay por dónde arañar más (que lo hay).

Vamos, para darnos con un buen canto en los dientes y donde haga falta porque esa combinación de 1/3-1/3-1/3 que pregona Roc Gregori, ¡funciona!: 1/3 de su capacidad para las gentes de Benidorm (70.000 habitantes); 1/3 de plazas turísticas legalizadas (70.000 en hoteles, apartamentos y campings) y 1/3 de camas en Segundas Residencias que algunas terminan en la muy mal llamada economía colaborativa (70.000 más). Equilibrio equilibrado equilibrante.

 

 

DE TENER CLARAS LAS FILIAS Y LAS FOBIAS AL TURISMO.

 

Javier Ortiz, periodista de vieja escuela, metió en nuestras vidas veraniegas la más genuina explicación de lo que era la “serpiente del verano”, la recurrente noticia a la que atendíamos en los días de la canícula, como estos de hoy, en que no había noticia que echarle a la rotativa. Y como Nessie, el amigo del Lago Ness, aparecía cada verano para incentivar el atractivo turístico del lugar, aquí teníamos “serpiente”, por lo general, banal en los papeles… y hasta en la tele.

Al final, perdió el toque de banalidad y se convirtió en el sambenito veraniego.
Este año, verano de 2017, la cosa está en la turismofobia, palabro considerado ya “neologismo válido” (ya saben, se puede escribir sin recurrir a entrecomillar o escribir en cursiva). Esto ha sido esta misma semana. Hace un mes no me atreví con el palabro (y con la fobia; me producía aversión) y recurrí, más científico (cada uno juego a lo que quiere) a los turistización y turistificación.

Pero como ya “es legal”, pues a fumar. Turismofobia.

 

TURISMO - CARTEL ESPAÑA ES SIMPATÍA

Mira que había imágenes posible para ilustrar esto y elijo yo la de Barcelona

¿Qué nos pasa?, ¿hemos olvidado la alpargata que un día colgamos para calzarnos el mocasín? Yo recomendaría algo de lectura… desde Sasha D. Pack (“La invasión pacífica: los turistas y la España de Franco”) a Graciano Palomo en “Preferente”; “’El Turismo mata’, ¡Viva la muerte!”. Ya saben que la virtud está en la mitad, pero me lo pide el cuerpo. En este mismo blog, en agosto del año pasado, diseccionamos el libro de Pack de pe a pa.

 

La verdad es que se ha complicado la cosa; pero no en todas partes. Hace un mes destacaba yo, en este mismo blog, la importancia de estar preparados (incluso diseñados) para la industria de los forasteros (Joaquín Alcover, 1903, mallorquín, autor de La Balanguera… para más INRI de los reaccionarios al turismo de por allí) que esto del turismo se llamó así aquí: industria de los forasteros. Es que lo eran. Pero -es que- aunque se diseñara el contenedor en su día, estamos ahora mismo en un proceso de reciclado del concepto. Y luego están los paisanos; y reciclar el paisanaje ya es harina de otro costal.

Que vivimos del turismo es un hecho incuestionable; pero que haya quién se atreva a cuestionarlo es de una gravedad supina. Que el concepto, más que el modelo, deba ser revisado es otro hecho que deja poco margen al debate. Los tiempos han cambiado y las modalidades de disfrute del ocio han tomado caminos dispares.

Estamos hablando del 11 al 14% del PIB. Y esto es como la máquina de hacer pasta (de cocer). Cuanto más juntos estén los rodillos, más fina y más cantidad. Y ese 11-14% lo puedo llevar hasta el 25% por poco que junte la realidad económica de los rodillos de este país. Turismo sí o sí.

Otra cosa es la disparidad regulatoria de los variopintos casos que se dan en las Comunidades Autónomas de este país. Aquí el problema no está en el alojamiento reglado que atienden a los forasteros (aunque también le ponen en algunos sitios puertas al campo); la cuestión está en lo que un día se llamó “economía colaborativa” y en Torrevieja se llamaba todos los veranos de mi niñez “Alquileres Juana” (citada aquí como homenaje a aquella emprendedora) y no era más que una avispada mujer que sabía quién podía alquilar una casa (o habitaciones con derecho a…) y ganarse unas pesetas para el duro invierno… Pero aquello se ha disparado por toda la geografía ibérica (y planetaria) y ahora es, sin lugar a dudas, un eslabón más de la cadena alojativa compitiendo sin reunir, en muchísimos casos, las condiciones de los reglados y sin pasar por la taquilla del Sr. Montoro de turno. Y como en muchos casos se compite por precio -y no se atiende a la capacidad- llegamos casi al piso patera aderezado con litros de alcohol y música en una celdilla de una colmena humana.

Gente por doquier; forasteros invadiendo nuestro espacio vital. El otro día, un medio de tirada nacional, salía a justificar el malestar reinante que desemboca en la turismofobia alegando que es que “me han quitao lo ‘mío’”: titulaba que 8 de cada 10 paseantes por la Rambla de Barcelona ¡¡eran turistas!! Me la echo, amiga, con el Paseo de la Carretera de Benidorm (que ya estudiaron Gaviria e Iribas) y encima les muestro la alegría con la que los de aquí celebramos que así sea. Y eso que aquí también tenemos lo nuestro… porque existe el derecho a plegar la oreja; pero en eso no entraba la colega plumilla. Si hay que contarlo todo. Más razón argumental esgrimía Rosa Boch en La Vanguardia con su “El Barrio Gòtic acoge 7 turistas por cada 10 residentes”. Eso ya da una idea.

Hay casos y casos. Y es que me llama la atención que desde 2013, año desde que toda la normativa en Turismo es cuestión de las CCAA, cada una ha seguido yendo por su lado porque en materia de Turismo sobre 17 CCAA compitiendo por todo.

Por la calle de en medio han tirado en las Baleares. Sin ir más lejos -y Ustedes perdonen, porque uno es así-, me asusta (hasta el acojone) que en Mallorca quieran poner “orden” a esto fijando un techo máximo de 623.624 plazas (el detalle en el número me conmueve) de las que 18.000 (permítanme que ya no sea tan detallista) son para Formentera, 60.000 para Menorca, 110.000 para Ibiza y 435.000 para Mallorca. Ni uno más.

Y las plataformas están creciditas: vale, me vas a multar… pero aquí estoy yo porque he llegado para quedarme. No vas a multarlos a todos. La irlandesa Airbnb (en Irlanda tiene su sede oficial) anima a todos a poner en alquiler viviendas sin control: “Mientras tú haces la maleta para irte a… hay un viajero preparando la suya para venir a tu ciudad ¿Porqué no sufragas tu viaje gracias al suyo?…” Y así, abiertamente, te invita a que alquiles tu casa y con eso te pagas parte de tu viaje. La compañía solo le pide al paisano anfitrión que se asegure de que cumple la normativa de su CCAA, pero no tiene que demostrar que opera sujeto a la ley. ¡Cojonudo!; ayudando.

Luego te encuentras versos sueltos hablando de hospitalidad y señalando, gracias Francesc Colomer, que hay que estar por la turismofilia (amor y amistad para con el turismo; la filia es lo contrario de la fobia)… pero sobre ese palabro aún nadie ha dicho nada; tiene toda la pinta de ser “legal”, pero…

Hoy cuento una docena de articulistas opinando sobre el caso y otra docena de supuestos articulistas luciendo bilis al respecto. Xavier Canalis, Javier Caraballo, Ignacio Vasallo o Rafael Torres entre los primeros; gentes que dicen salir de la Universidad (del bar de la Facultad, por la altura de sus argumentos) los otros. Luego, he encontrado denuncias, como la de Raúl Solís (Turismofobia, tu padre) que combina argumentos para justificar lo injustificable… Y no hay que estar ni en el lado del Capital ni en el otro.

Sí, hace falta meterle mano al asunto, pero no perdamos las formas ni el futuro. Esto es una industria; y tiene normas y reglas.