DE UN PROGRAMA DE CUATRO-TV QUE NOS TUVO EN EL PUNTO DE MIRA… Y AQUÍ ESTAMOS

 

El lunes 7 me senté ante el televisor a esperar una descarga mortal. Mi aversión a determinadas cadenas televisivas de este país, por programas del hígado o sectarismo congénito, es de estudio clínico; pero, afortunadamente para mí, a los émulos de don Sigismund -Sigmund para los amigos- les importo una higa. El martes 8 me volví a sentar ante el televisor, lo que indica que no sufrí una necrosis isquémica en la noche del lunes, y hasta disfruté, al final, viendo a Mourinho protestar y a Ramos levantar un nuevo trofeo. Merengón que soy.

Entre ambas acciones de apoyar las nalgas (y hasta la espalda) en algo cómodo (que es como se define la acción de sentarse) discurrió la emisión del programa “El Verano de Benidorm en el Punto de Mira” (Temporada 3, Episodio 21; 90′) y la cola que trajo. Poca; yo me esperaba más. No hubo sangre… aunque después –vanitas, vanitatis– lo hayan intentado con el llamativo titular de la amenza.

BND en el punto de mira - 07.08.2017

Por cuestiones que no vienen al caso, estaba yo al tanto del programa desde primeros de julio y siempre había un intercambio de WhatsApp o una llamada telefónica que, a última hora de la mañana del lunes, te decían un “este, no; el próximo“. Y ya parecía cosa de cachondeo. Por fin, el 31 de julio llegó el recado definitivo: “al 99% que va el lunes 7“. Y vino el lunes 7. Por eso lo estábamos esperando; sentados, por si temblaban las piernas.

No me gusta sentirme objetivo de nada; estar en la cruz filar de un sniper. Boro Barber no resultó parecerse a Carlos Hathcock. Menos mal.

Marbella fue el primer destino de “El Verano en el Punto de Mira” (01.08.2017); Benidorm ha sido el siguiente (07.08.2017). Para los demás lunes de agosto están montados los programas de Barcelona, Mallorca y Formentera. Incluso hay otro sobre Cádiz.
Y a la nuestro; al nuestro.

No estuvo nada mal. Me temía “lo pedor“. No contaron nada que no supiéramos: ni quienes preparan los mojitos, ni dónde viven; ni quienes son los trileros, ni dónde viven; ni quienes son los protagonistas de los 7 pecados capitales de esta ociurbe, ni dónde viven. Además, no era, por si alguien lo ha olvidado, este de Cuatro TV un programa de promoción de Benidorm: lo era denuncia. Y denunció lo obvio: tenemos unas leyes desfasadas que aún andan con sanciones administrativas, cuando debían ser más punitivas, llegando “a lo más” con la retirada y confiscación de la caja de cartón, el vertido de las bebidas y la entrega de un papelito rosa para que el gachó de turno nos cuente que con él le empapela la habitación a la niña. ¿Qué pasaría si le dieran el amarillo?

Yo le encontré lagunas al programa. No, yo no conseguí averiguar dónde, coño, ponen la bolita “los de la patata“, pero me alegré de que coincidieran con Pere Agulló y “vivieran” el rodaje de un capítulo de la serie de la ITV británica “Benidorm” que además del éxito mediático ha cosechados dos Post en este Blog y un estudio universitario por su impacto.

A mí me pareció un programa muy correcto que dijo cosas muy interesantes sobre Benidorm y mostró las pocas lacras que tenemos y que a lo largo del mismo se evidenció que tienen solución en una legislación más contundente. Y eso se soluciona en el Parlamento y no en el Ayuntamiento. Varias veces se destacaba que “aparece la Policía (Local, la mayor parte de las veces) y sólo puede…”; “… enseguida llegó la Policía…”. Y se vio acción y salto al vacío; a más no te dejan llegar: impunidad.

Y luego está lo que a mí me mata. Yo -y les recuerdo lo del principio con don Sigismund- no siento el más mínimo impulso por apostar en la calle… y menos sobre una caja de cartón y con tres cascos de patata rodeado de especímenes de variopinto ADN. A mí, insisto, más bien me repele echar mano de un “mojito” (o de la variedad cocktelera que exhibían sin pudor ante la cámara aquellos barmans de patilla ancha) que deambula en caja de fresas en lo alto de una mano, a 35 grados y pleno sol. Yo… Yo no lo entiendo…

Como tampoco entiendo que algunas figuras de ese submundo que en nada nos representa anden, cada cuatro años, tonteando con algunos elementos afines a la clase política que en todo nos representa. O Toddy o nada; o son buenos, o son malos.

Y sí, “El Verano de Benidorm en el Punto de Mira” nos llamó “Icono del turismo español“; contó un par de veces lo de que “aspiramos a Patrimonio de la Humanidad” sin cachondearse ni lo más mínimo (como ha hecho alguna que se considera líder de las ondas vespertinas); sacó a pasear lo de los “11 millones de pernoctaciones“, una ocupación “todo el año” del 80% y un cálculo del volumen de negocio que cifró en “77 millones de euros” (¿?)… No sé yo si por 77 millones levantaría cada mañana la persiana de este negocio que se llama Benidorm los 365 días del año.

Para mí (que este es mi Blog y opino como quiero), Boro Barber hizo un buen trabajo y no quedaron mal ni el concejal de Seguridad, ni el oficial de la Policía Local ni el presidente de la patronal hotelera… ni el elenco de actores impostados que sin miedo a la cámara y sin pudor se sentían protagonistas por un día. Hasta el energúmeno de “te quito la cámara” se retrató, para que hubiera de todo.

Y si con todo esto, con la que está cayendo, resulta que mojiteros, trileros y falsas prostitutas es todo lo que nos pueden echar en cara moviendo lo que movemos en el mundo del turismo… es que lo estamos haciendo muy bien y no hay por dónde arañar más (que lo hay).

Vamos, para darnos con un buen canto en los dientes y donde haga falta porque esa combinación de 1/3-1/3-1/3 que pregona Roc Gregori, ¡funciona!: 1/3 de su capacidad para las gentes de Benidorm (70.000 habitantes); 1/3 de plazas turísticas legalizadas (70.000 en hoteles, apartamentos y campings) y 1/3 de camas en Segundas Residencias que algunas terminan en la muy mal llamada economía colaborativa (70.000 más). Equilibrio equilibrado equilibrante.

 

 

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Comentarios

  • Cecilio González  On 10 agosto, 2017 at 10:47

    Coincido en todo lo que dice Juan. Bueno, excepto en lo referente al periodista: a mí el tal Boro me pareció que sobreactuaba. Quería parecerse a otros famosos reporteros que sí actúan con gracia y la personalidad de la que pienso que él carece. Quizás exagero un poco. A lo mejor es que se sentía el protagonista de la película…

    Pero volviendo al artículo de nuestro incansable escribidor (si no tiene papel y lápiz al lado, no está tranquilo; no se siente a gusto), quería comentar que expresa su opinión tan bien y con tal abundancia de datos, que incluso quienes no hayan visto el programa, enseguida se harán una idea de cómo se desarrolló.

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