Archivos en la Categoría: Sin categoría

DE POLÍTICA TURÍSTICA EN ESTE PAÍS (III) – De los años cuarenta, cuando nos inventamos un impuestillo por dormir en los hoteles

En 1950 casi llegamos a los 750.000 turistas. Hacía poco menos de cinco años que había terminado la IIGM y poco más de una década que lo había hecho la nuestra.

Para mí la clave estuvo en las ganas de los europeos (primero; y de los propios españoles después) de olvidar la situación, en las vacaciones pagadas (que venían de antes) y en el nuevo concepto del tiempo libre que se enseñoreó de la Europa occidental. Luego entrarían en liza los niveles de renta (europeos), el automóvil y el avión, la necesidad patria de conseguir divisas y la continentalidad que llamamos ahora: la inmediatez a la Europa que podía viajar.

Pero esto tuvo su proceso.

En 1938 existían ‘las dos Españas’ y cada una tenía su ente de Turismo. Sí, estaríamos en guerra pero la estructura de la Administración lo contemplaba. El Patronato Nacional de Turismo en la España republicana y el Servicio Nacional de Turismo en la España sublevada; el primero, recordemos, adscrito a la Subsecretaría de la Presidencia del Consejo de Ministros; el segundo, a la Subsecretaría de Prensa y Propaganda, del Ministerio de la Gobernación, con el abogado y periodista Luis Antonio  Bolín al frente. Y con él apareció el Turismo del Frente Militar -las Rutas de Guerra-: se llevaba allí a los corresponsales de prensa extranjeros (como cuento en un viejo post donde aludo al trabajo de Eva Concejal) y algunos invitados de postín.

En Agosto del 39, con la guerra finalizada y la paz estallada, por ley, los Servicios Nacionales -y el de Turismo era uno de ellos- se transformaron en Direcciones Generales y ahí tenemos la segunda Dirección General de Turismo que llegaría a durar 38 años como tal. Comenzó adscrita al Ministerio de la Gobernación, pero al crearse el Ministerio de información y Turismo (1951) se integró en él hasta su disolución (la del Ministerio) en 1977. A partir de 1977 al Turismo se le adjudicó una Secretaría de Estado, hasta 1982 en se suprimió -también entre 2001 y 2003- para volver a ese rango en 1996; y hasta hoy, con la excepción reseñada. Lo que nos lleva a colegir que la visión de la importancia del turismo va por barrios.

Pero volvamos a los años 40 en que lo del turismo -y todo lo demás- no fue moco de pavo (1).

La primera acción de ‘política turística’ se da en 1939, un 8 de abril (a la semana del Parte), y es la de desarrollar el control sobre los alojamientos hoteleros: habrían de disponer de permiso urbanístico especial para su construcción, la categoría iría en función de los servicios, deberían someterse a inspección administrativa, tener registro de clientes y precios máximos y mínimos; sería el SNT, al poco DGT, quien autorizaría esos precios.

PÓLIZA DE TURISMOAparecieron entonces las Juntas Locales de Turismo; y por encima de ellas, las Juntas Provinciales de Turismo. La idea era seguir la estala de los Sindicatos de Iniciativas y Turismo que desaparecieron en las refriegas administrativas del reciente conflicto. Se reglamentó la publicidad turística, se volvió a dar empuje al Crédito Hotelero primorriverista buscando mejorar los hoteles sobre los que se había implementado un pequeño impuesto -la Póliza de Turismo– desde 1946 (y hasta 1964; de varios precios, en función de la categoría del alojamiento). Vamos, que no es nuevo ese de “la tasa turística versión años 40”.

Y en los años 40 la política turística planificó con ganas: se reguló la actividad de las Agencias de Viajes, se dio máxima representatividad al Sindicato Nacional de Hostelería y Similares y se aprobó el Reglamento Nacional de Trabajo para la Industria Hotelera y de Cafés, bares y Similares (1944); también se ordenó el transporte por carretera (1949) y el INI puso en marcha la empresa Autotransporte Turístico Español (ATESA) que en el 64 contó con la integración de Viajes Marsans (que también tendría su Post) y estuvo operando hasta la privatización de la red del INI en 1980, abandonando el transporte de viajeros para centrarse en el alquiler de vehículos, por lo que aún hoy es habitual ver las letras de ATESA en el lateral de furgonetas y similares.

Orgánicamente teníamos en la década de los 40 todo el panorama turístico reglamentado, pero aquella España, reconozcámoslo, era un desastre. Yo no estaba ni en proyecto, pero he estudiado y leído que, por lo menos, era la España de la cartilla de racionamiento y de malos caminos y peores carreteras con alguna gasolinera que más bien podía tener restringido o en mínimos el servicio. La España de la autarquía que en materia de Turismo estaba peor que en la penosa década anterior.

Contrariamente a la muy extendida idea, la Guerra Civil no dejó muy maltrechas las infraestructuras, fábricas y ciudades; pero los daños suponían un pesado tributo para un país técnicamente atrasado. Una cuestión clave fue la anulación de la moneda emitida por el Gobierno de la República una vez terminada la guerra. Eso fue un varapalo económico sin precedentes -de hecatombe económica lo calificaba el historiador Pedro Voltes Bou- para media España -pequeños ahorradores y empresarios que quedaron ‘al otro lado’- pero la cuestión que lo determinó, más que un supuesto odio a todo lo republicano, fue la tremenda inflación que soportaban la moneda y la economías republicanas, cifrada en unos inasumibles 1.041 puntos (Antonio de Miguel) que hubieran hundido la economía de la “nueva” España.

Era aquella España de los años cuarenta una España de postguerra donde la miseria campaba por sus fueron y unos tintes autogestionarios intentaban pretendían color -azul Mahón- a la economía: el nivel de la maltrecha renta per cápita que teníamos en 1935 no se recuperaría hasta 1953; y no es juego de cifras. Y eso, unido al boicot internacional -aislamiento y repudio internacional- será determinante. Recordemos que en 1946 hubo una condena internacional a España (Resolución 39), retirada de embajadores y unos pocos años de aislamiento económico y político (cuatro, porque fue revocado en febrero de 1950 por la Asamblea General; Resolución 386) [2] que, gracias a la Guerra Fría, EEUU rompió en 1953 con las Acuerdos. Pero España no recibió ninguna ayuda del Plan Marshall, ni fue admitida en la OTAN.

Bueno, pues pese a ello y con todo lo que caía en España y Europa, en 1946 registramos 83.568 turistas y en 1947 nos superamos hasta los 136.779 turistas. Hay datos de todos loa años de esa década y las sucesivas.

Pero bueno, a lo que vamos. Había mimbres y se habían inventado una tasa hotelera: Póliza de Turismo… que sus raquíticos ingresos generó.

—————————————————————————————————————————————-

(1) Moco de pavo: El origen de este modismo proviene de la España del siglo XIX, cuando era común y extendido el uso de relojes de bolsillo, que los rufianes se dedicaban a robar. Para robarlos más fácilmente, los ladrones separaban la esfera del reloj de la cadena a la que iban sujetos, que estaba a su vez fijada a un botón en las ropas de sus víctimas. La cadena quedaba entonces colgando, pero sin reloj. Estos ladrones llamaban “pavo” a sus víctimas, siendo el “moco” la cadena sin valor que dejaban colgando de sus ropas, haciendo alusión a la membrana flácida que posee el mencionado animal sobre su pico. Una vez robado, la cadena era “moco de pavo”, es decir, algo que colgaba sin valor. De ahí que cuando se dice que algo “no es moco de pavo”, quiere decir que no se trata de algo sin valor, sino de algo importante.

[2] En enero de 1950, el periódico estadounidense The New York Times publicó una carta del secretario de estado Dean Acheson en la que admite que la resolución 39 ha sido un fracaso, mencionando que el gobierno estadounidense estaba en disposición de apoyar una resolución que terminara con esta situación

Anuncios

DE POLÍTICA TURÍSTICA EN ESTE PAÍS (II) – De que siempre falla la financiación

El qed de ayer era un “como queríamos demostrar/lo que se quería demostrar” (del latín quod erat demonstradum) que en mis tiempos de Universidad le teníamos que poner al catedrático de matemáticas don Procopio Zoroa (con ese nombre, o catedrático de Mates o cura de censura) cuando le resolvíamos una integral (y no de muy alto grado). Pues bien, uno de mis colegas de tertulia aludidos ayer en mi post me cuenta lo de la señal de socorro en las transmisiones telegráficas antes del SOS del código morse: cqd no es lo mismo, Carlangas, que qed.

Pero vayamos, por ir, a “mi análisis” con moraleja de la política turística de este país, que es de lo que tratan estos Post. El primero analizaba de 1905 a 1928; este segundo arranca en ese 1928 (con un guiño a 1908) y llegará a hasta que estalle la Guerra Civil.

DE LA VEGA-INCLÁN - BASILIO PARAÍSODon Benigno había puesto el testigo muy alto. Y personajes que ayer no cité, como el aragonés Basilio Paraíso, habían hecho más por el turismo que todo el engranaje político-administrativo patrio de entonces (y casi de ahora).

Los inicios fueron para Odiseos del siglo XX que no les importara buscar la Cólquida del Turismo, pese a los peligros desconocidos. Sabían dónde estaba el Vellocino de oro.

El Congreso de Turismo de Zaragoza (1908), al que ayer aludí -por ejemplo-, se hizo atendiendo -¡agárrense los machos!- a la efemérides del primer centenario de los Sitios de Zaragoza; rememorando la Guerra del francés. Y salió. Y vivieron gabachos al congreso.

También fue don Basilio, como don Benigno, senador vitalicio, por su entrega a cambio de nada. Y ese nada, que prologa estas cuestiones, es lo que me mosquea.

Pero a lo que íbamos. El Patronato Nacional de Turismo primorriverista comenzó con ganas y creó el Servicio de Crédito Hotelero, el título de ‘Establecimiento Recomendado’ como señal de garantía hacia el turista y la Red de Paradores y Albergues de Carretera cuya primera realización fue el Parador de Gredos que ahora anda de máxima actualidad porque, además de celebrar en 2018 sus 90 años, en este parador se redactó la primera ponencia de la Constitución de 1978 -que acaba de cumplir sus primeros 40 añitos-.

Y como ahora, también entonces estaban empeñados en luchar contra la clandestinidad alojativa y los abusos -y eran otros tiempos-. Para ello creó el PNT la Cámara Oficial Hostelera donde estaban inscritos los alojamientos reglados; y los que no estaban eran ya ilegales. Y por si fuera poco, se editó una Guía Oficial de Alojamientos -y precios- para no llamarse a engaño y evitarse el timo. Y ya puestos a innovar editando, el Libro de Reclamaciones.

Las primeras “oficinas de turismo” se crearán en esta época: siete en el extranjero -París, Londres, Múnich, Roma, Gibraltar, Nueva York y Buenos Aires- y una, al menos, por provincia, como objetivo.

En materia de Turismo, la dictadura de Primo de Rivera se implicó. No olvidemos que por aquél entonces se estaba vendiendo la idea del tren Transcontinental Norte-Sur que pretendía vertebrar Europa de punta a punta y que estaba dispuesto a llegar hasta las mismísimas Columnas de Hércules desde el Cabo Norte. Y mientras aquí discutíamos, cosas de los Felices 20, si las columnas estaban en Cádiz, o no, la fiebre de ese tren vertebrador se enfrió y se congelaron los ánimos turísticos de los europeos por nosotros. Pero…

No obstante, por si llegaba ese vector, desde Fomento de la Dictadura primorriverista se mejoraron los transportes –Circuito Nacional de Firmes Especiales (carreteras asfaltadas; casi 3.000 km), red de ferrocarriles y material ferroviario de nivel, apuesta por los puertos para cruceros e incipientes aeropuertos- y se potenciaron las actividades deportivas como filón turístico: entró el golf campando a sus anchas, se popularizaron las regatas, avanzó la hípica y las carreras de motos se convirtieron en un atractivo de primera magnitud: dimos la bienvenida al Turismo deportivo.

Pero esa novedad ni la veía ni la percibía la mayoría de una España agraria, con lo que tuvieron que recurrir a sacar a relucir las Fiestas Populares que entraron con la mayor dignidad en el imaginario de los viajes de turistas y aborígenes patrios: Fallas en Valencia, Semanas Santas por doquier, Romerías a tutiplén; y las capitales (Turismo urbano) Madrid, Barcelona o San Sebastián.

Todo esto se conseguía poner en marcha a base de préstamos bancarios con la esperanza de que el “famoso” impuesto ferroviario propuesto -descontados los porcentajes destinados al personal que lo cobraba, la partida al Instituto de Reeducación Profesional, el fondo de reserva para atender los siniestros que se pudieran producir (era un seguro de viaje y accidentes) y de la conveniente atención monetaria a la empresa ferroviaria de turno- pudiera aportarles algo para promocionar el turismo. Sí, les llegó algo; pero fue para atender los pagos de los intereses de los préstamos. Hay varios estudios sobre este particular.

Una vez más, mucho y buen trabajo sin que los fondos necesarios llegaran nunca y con los condes de Güell y de la Cimera, sucesores en la dirección del PNT del Duque de Santa Elena, salieran del banco más que para miccionar en vez de gestionar.

Es el sino de la política turística de esta país: los fondos económicos que la hagan posible.

Y en esto que llegó la República (1931) -2ª República-, que cesó de inmediato a la nobiliaria Junta del PNT y puso al frente del cotarro a Carlos Rodríguez Porrero, como director general de Turismo. La nueva -y efímera, ya verán- Dirección General de Turismo comenzó su labor auditando la labor de aquellos señores condes -y duque- y reorganizando la estructura de la nueva institución. Al final, dictaminaron que había un exceso de personal y mucha falta de financiación, pero que se había trabajado bien y el Patronato funcionaba.

Entonces -¡un detallazo!- le dieron carpetazo a la DGT (de Turismo) y vuelta a la estructura de Patronato Nacional de Turismo -republicano; eso sí- que aparecerá el 4 de diciembre de 1931, dependiendo de la Subsecretaría de la Presidencia del Consejo de Ministros que, en principio, le garantizaba acceso a fondos. Como siempre. Incluso se le dotó de nuevo Reglamento que contemplaba el acceso al parné, que nunca llegaba.

La etapa republicana del turismo fue tan convulsa como la social, aunque se potenció la Red de Paradores y Albergues de Carretera -hasta 15 en 1936-y se apoyó a los Sindicatos de Iniciativas y Turismo.

Los SIT tenían ya tradición en España (1908) y contaban con el apoyo de los Tourings Clubs británicos y las Sociedades Alpinas franco-suizas que deseaban la implantación del Turismo en España. Así, los SIT desarrollaron entre 1931 y 1935 el inventario de posibilidades de su zona (desde un pueblo a una comarca) en materia de explotación y promoción de la actividad turística. En algunos casos se pusieron en marcha verdaderas iniciativas dinamizadoras; pero es que estaba la iniciativa privada por en medio.

En este frente de trabajo del PNT republicano también estaban las primeras publicaciones en prensa especializada, con aguerridos periodistas que ser empecinaban en contar las ventajas y maravillas del turismo.

Pero la crisis del 29 lo lastraba todo en los inicios de la década de los 30, aunque a España menos. Pero España y Europa se abocaban al abismo de la confrontación y eso se notó en materia de Turismo. Si echamos la vista a atrás, las Expos del 29 trajeron a España 362.000 “turistas”. Se había trabajado bien. Pero en la década de los 30 ni el clima económico europeo estaba para mandarnos turistas, ni la calle en España estaba para recibirlos. Y eso que el turismo ya se movía pero ya nunca alcanzamos la barrera de los 300.000 e íbamos bajando sesenta mil año hasta que estalló el conflicto.

DE POLÍTICA TURÍSTICA EN ESTE PAÍS (I) – De un propio que tiró de su bolsillo

Este viernes no hubo tertulia, pero sí cafés (y copa -copas- y puro; faltaría más). No había invitado ni estábamos en el Meliá, pero hicimos nido. Y entramos con que si Andalucía, que si VOX, que si tapatín y que si tapatán y terminamos con la política turística de este país. Somos así, no tenemos remedio. Para cuando nos dimos cuenta se notaba que ya no estábamos en agosto, que el sol ya se había acostado y que teníamos casa.

Y al llegar a casa, me puse a escribir esos detalles que no salían en la improvisada tertulia pero que bullían en mi sesera. Y había que dejar meter baza a los otros y no pretender siempre tener la razón a la vera.

A finales del XIX -todo tiene un principio- resulta que los países punteros de Europa -Suiza, Francia e Italia- habían encontrado en el Turismo una importante forma de entrada de divisas, que por aquellos días era lo que más ansiaban los gobiernos: el papel moneda de los otros.

En España, un efímero presidente del Consejo de Ministros de “Doña Virtudes” -la reina María Cristina Habsburgo-Lorena, regente- un tal Eugenio Montero Ríos, ordena, ante el éxito de los otros países y sabiendo que aquí teníamos de todo aquello en abundancia -aunque pésimamente conservado- la puesta en marcha de la Comisión Nacional para el Fomento de las Excursiones Artísticas y de Recreo del público extranjero; porque esto del primitivo turismo se inventó para las excursiones artísticas y el recreodel público extranjero”; porque el nacional bastante tenía con llegar a comer una vez al día, la mayoría, aunque todos ‘sabían‘ de la importancia de las cosas ‘de moros o romanos‘. Ah, recordemos que, al poco de esto que les cuento, a esto del turismo se le llamó la industria de los forasteros… ya que la mentalidad del español de la época consideraba una excentricidad eso del viajar por recreo o placer (González Morales, doctor en Humanidades; Estudios de Turismo 163-164, 2005). Pero la verdad es que sólo una minoría se podía atrever.

Se creó la comisión y se encargó su financiación; aquí las cosas se hacen bien. En aquellos días de 1905 sería el conde de Romanones, don Álvaro de Figueroa, el que recibiría el encargo de disponerle a Comisión los fondos necesarios para funcionar. (¡ja, ja, ja, ja!) Comenzó adscrita a Fomento… lo que da idea de lo despistados que andábamos. ¿Dónde colocamos Turismo? Pues… la cuestión es darle impulso, estímulo y promoción. Entonces, diccionario en mano: ¡a Fomento!

Lo primero que hizo la Comisión fue ordenar el funcionamiento del hospedaje en España. Teníamos un completo Reglamento de Viajeros (en diligencia), con el tema del alojamiento y la restauración resuelto; pero era del siglo XVIII y ya los viajeros románticos ingleses nos habían contado que era más bien deplorable. Y para colmo, estaba la boda del rey Alfonso XIII (1906) y hubo que ingeniárselas en Madrid para tener alojamientos acordes al nivel de los invitados.

También se implicó la Comisión en reglamentar el transporte de viajeros. Y organizó dos congreso “internacionales” de Turismo (Zaragoza y San Sebastián) y asistió a otros dos en el extranjero (Toulouse y Lisboa).

En junio de 1911 el gobierno de José Canalejas -liberal- da el carpetazo a la Comisión -por inoperante; no tenía un real y mucho campo por arar- y crea la Comisaría Regia de Turismo y Cultura Artística, adscrita a su persona; la Presidencia del Consejo de Ministros. El objetivo era conseguir más divisas; digooooo… más viajeros extranjeros y divulgar la riqueza artística del país con el compromiso añadido de conservarla.

DE LA VEGA-INCLÁNCanalejas tuvo un acierto mayestático: nombró comisario a Benigno de la Vega-Inclán, al que ahora se le están promoviendo homenajes a tutiplén. Es de justicia.

Don Benigno era marqués y militar -y acaudalado hacendado-; había estado viviendo, nada más despuntar el siglo XX, por París, Londres y Berlín; tenía posibles y se había imbuido de la realidad de aquellas culturas por el arte y “el turismo”. Nada más volver a España (1905) se empeñó en recuperar la Casa de El Greco, en Toledo, a sus expensas; incluso en 1907 consiguió autorización gubernamental para comprar y crear el Museo del Greco. Y lo sufragó. Incluso puso en marcha su Patronato.

Don Benigno, en 1910, ante el desastre en que seguía sumida la ciudad de Madrid en cuanto a hoteles, invitó al belga George Marquet a invertir en la capital -primero el Hotel Palace y luego comprar el Hotel Ritz– para ponerla a nivel europeo. Y provocó el auge de los hoteles por toda España.
A raíz de estas iniciativas, Canalejas le anima a convertirse en comisario de su Comisaría. Y fue un acierto.

Y en la calle del Sacramento, en el entorno de la Plaza del Cordón (Distrito Centro, Barrio Palacio), instaló la Comisaría y puso en marcha el Museo del Turismo, que más que un museo como tal era una agencia de viajes para incitar, mediante fotos, a visitar los grandes paisajes de España.

De las primeras actuaciones de don Benigno, una fue el recuperar la Sinagoga del Tránsito (siglo XIV, Toledo). Luego se dedicó a la promoción de España (Expo en Earl’s Court, Londres, o por los EEUU, siendo recibido por el presidente Taft y por el que sería su sucesor, Woodrow Wilson, causando gran impresión en ambos y en la prensa norteamericana) y las acciones en Andalucía una vez que el gobierno de Eduardo Dato le nombró senador vitalicio; era un chollo: avispado, emprendedor y se jugaba sus propios cuartos.

No paraba: espoleado por el reconocimiento senatorial se empeñó en recuperar la Alhambra y puso en marcha su Patronato; y comenzó la recuperación de los Alcázares sevillanos, los Jardines de Murillo, la Iglesia del Salvador y calles y callejas sevillanas. Y en su haber hay que apuntar también la Casa de Cervantes en Valladolid y el Museo Romántico en Madrid, que es a donde fue a parar el conjunto del “Museo del Turismo”.

Y fue el responsable de las primeras publicaciones turísticas de este país, de la idea de los refugios de montaña (Sierra Nevada y Sierra de Gredos; paradores) y de recuperar el teatro romano de Mérida.

Ah, don Benigno desempeñaba su cargo de manera gratuita y a su costa se hacían muchas de las obras iniciales. Con el tiempo, le llegó un poco de pasta (que no basta más que en el caso de Gior). Un homenaje es poco.

No es de extrañar que con esa productividad -y a ese costo- Primo de Rivera -el siguiente en la línea del tiempo del poder- le dejara al frente de la Comisaría donde continuó su labor hasta que en 1928 les dio por eliminar la Comisaría regia, por su excesivo protagonismo -se llegó a decir-, se le aparta (la edad de don Benigno contribuyó mucho a ellos) y se crea el Patronato Nacional de Turismo con el objetivo no solo de atraer visitantes de allende nuestras fronteras sino de estimular el turismo interior. Alberto de Borbón y Castelví, duque de Santa Elena, fue su primer presidente. Y ya se sabe, duque es más que marqués; pero es menos a la hora de hacer.

La novedad del Patronato fue que contó con partida presupuestaria propia: un fondo para su financiación. La Comisaría llegó a contar con dinero que le llegaba de Fomento, como inicialmente se había previsto, y de los departamentos de Instrucción Pública y Bellas Artes; que llegaban cuando llegaban. Para el nuevo fondo de financiación del nuevo organismo se pensó en la creación de un impuesto sobre los viajes en ferrocarril de personas y animales (ganado vivo) para tener una asiduidad con el Patronato. Por lo pronto, y para que llegara el impuesto y se materializara, un préstamos. ¡Olé, Olé y Olé! por el sistema financiero desde el primer día.

La actividad del Patronato se centró en las Exposiciones universales (1929) de Sevilla y Barcelona, la adecuación de infraestructura hotelera, el tema del transporte, los congresos y la información sobre los atractivos del país.

En resumen: las primeras políticas de Turismo en esta país salieron de la mente -¡¡¡y del bolsillo!!!- de un particular. La Administración siempre fue detrás.

Qed.

Nota: Qed, por si a alguno de los tertulianos de ayer el humo le cegó las orejas… Y, mañana si me acuerdo, más.

DE LO QUE NO NOS PREOCUPA Y SÍ NOS OCUPA. CON LEIRE BILBAO

Tal y como estaba el parque con lo del Brexit, buscando mercados alternativos y Turquía por media, decidió Mario que podía pasarse a tomar café con nosotros la directora de Visit Benidorm y trasladarnos su visión del parque, porque notábamos un cierto revuelo, y si por la mañana del viernes asistía a la presentación de la Red DTI de la Comunitat Valenciana, por la tarde podía pasarse por el Meliá Benidorm y echar un rato con nosotros.

LEIRE B 1Y lo hizo: la llamó. Y Leire Bilbao sacó tiempo para pasarse por Los cafés del Meliá; y eso que en la anterior ocasión necesitó de varias dosis de tila para aguantar alguna opinión a destiempo. Nadie es perfecto; sólo lo es el amigo Perfecto, que mora por Alicante y estoy queriéndomelo traer a una tertulia de estas por que es historia viva de una época.

Total, que Leire se avino y puntual estuvo en la Sala E del Meliá Benidorm; incluso antes que yo.

Y entramos en materia. Comenzamos con el mercado británico y el detalle que arranca con cese de operaciones de Monarch (02.10.2017); que no quiere decir que sea el origen del tema. El caso es que los hub de Monarch estaban a la venta y no todos se quedaron por aquí; que algunos se fueron a otros destinos. Y, desde luego, de ahí viene que haya menos vuelos con el Reino Unido.

LEIRE B 2

Tertulianos en tertulia; Leire despertó interés, porque estábamos casi todos. Fotos: Mario Ayús.

Ahora no lo recordamos pero el verano de 2016 estaban todos los que entienden de esto temiéndose lo pedor, que sucedió, como digo, en octubre de 2017 y se cancelaron 300.000 reservas y se quedaron 110.000 viajeros en tierra por España, Francia, Portugal, Italia, Croacia, Grecia, Chipre, Israel y Turquía. Ahí la CAA estuvo ágil y organizó la repatriación.

Hecho ese ejercicio de memoria, vayamos a la cuestión. Acto seguido, Turquía se llevó lo que Jet2 no compró para aquí. Y sí, ahí comienzan nuestros quebraderos de cabeza que nos llevaron buena parte de la tarde.

LEIRE B 4Y como dice Leire: “nosotros con que si la tasa turística; y ellos a 30 €/pasajero”, bonificando, bonificando, bonificando. Sí, los turcos bonificando la llegada de aeronaves y pasajeros. Sí, como una Mona Bell en el Festival de Benidorm de 1959 -salvando las distancias-: Quise decirte vida mía, lo que por ti yo estoy pasando, pero no pude, pero no puede, porque estabas, bonificando, bonificando, bonificando… Total: “450.000 pernoctaciones menos en 2018”.

El caso es que, a pesar de todo, “no estamos bajando ventas para el verano de 2019”.

Y, ¿la amenaza turca es tal?, preguntó la Tertulia, como Fuenteovejuna. Y Leire respondió recordando lo que le dijo con una turista belga con la que se tropezaron en la excursión que efectuaron a las tierras de la vieja Lycia del sur de Anatolia: “en Antalya paso dos semanas por el precio de una en Benidorm”. ¡Vaya por Dios!

Por allí se las gastan bien. En la región que nos ocupa (y preocupa): 359 hoteles 5* (“y los 5* de allí son superiores al 5* del Caribe; resort medio de 80.000 m2; mínimo 2 idiomas para trabajar…”) y 125 de 4*. Además salió lo de los 200 campos de fútbol, lo del suelo a 49 años y todo lo que ya hemos contado. También lo de “la gastronomía muy bien trabajada” y que “el 95% de ellos clientes son AI/TI”. Ah, y prevén construir 200 monstruitos más de esos de 5*. Y tienen un aeropuerto a la última y… “¡hasta teleférico!”. (Esto, sólo coma anécdota; que me llaman a tocar los bemoles los de siempre).

En fin, que están trabajando en limitar la ‘amenaza’ que ello supone bajo una premisa muy clara: “No nos preocupa, pero sí nos ocupa”. Y zanjó Leire la cuestión animándonos “a trabajar en nuestra línea y no perder el norte”.

La conclusión es clara: “ellos tienen un cliente de resort”. Vamos, que no suele salir y en nuestro caso planteamos que todos Benidorm es un inmenso resort.

¿Y qué hacemos ahora?, volvió la Tertulia a preguntar con voz de ogro cavernícola. (Esto ya está teniendo tintes de coro de tragedia griega y se aleja de la realidad). “Pues ampliar mercados; generar estrategias para cada uno de los mercados”, respondía resuelta Leire.

Y entonces, un tertuliano, el señor Marqués de la Moncada -cosas del menda de don Mendo, según Muñoz Seca- recordaba que en Suecia hay diez millones de suecos (49’8% suecos y 50’2% suecas) que es un mercado perdido desde tiempo ha. Díez, el fijosdalgo palentino, asentía; pero eso ya fue ayer ante un Lan y una pata de cabrito.

Y retornamos al viernes último con lo del Brexit, aunque aún no estemos a 11 del 12. “No se sabe qué va a pasar; los TTOO están ya cerrados para 2019”. Pero eso sí: “no será un caos el Brexit”. Todos confiamos en el mercado británico, en la fidelidad a Benidorm y tenemos en la memoria lo de las muchas veces que pendía el instrumento de Damocles y lo hemos superado.

Aquí llegados, ya, ‘a pajera abierta’ (sin miserias, que es lo que significa en la rica habla murciana) fuimos con las preguntas. Y con la misma diligencia, Leire respondía.

Y en eso que los tertulianos interactuando con la directora gerente de Visit Benidorm llegamos a proclamar que “el mercado ha cambiado; y también la comercialización”, que si “la especialización es la clave”; que si “hemos pasado de 15 TTOO grandes a sólo dos y medio”; que si “la sociedad de Benidorm se tiene que dar cuenta de lo que Visit Benidorm pretende”… Y Leire decía que “nuestro trabajo es posicionar Benidorm” o que si “mi trabajo es gestionar con lo que tengo; sacarle a cada euro que me dan el máximo rendimiento”… porque los tertulianos ya nos habíamos puesto el Mundo por montera, como si el Paquiro hubiera vuelto a mandar en esto de lucir en el ruedo.

Y lo dejamos aquí, porque como siempre digo… lo que se dice en los cafés del Meliá queda entre los posos y sólo lo descubrirá el amable lector si domina la cafeomancia.

DE JAIME SAMPER, LA BANCA, LA PESCA Y EL NÁUTICO

Pues como siempre les cuento, resulta que… pasó a tomar café con nosotros un benidormer que nada más empezar nos lanzó un “mis padres tuvieron el acierto de venir a Benidorm…”. Aquello fue allá por 1954.

JAIME SAMPER 3Jaime Samper Moya se llegó hasta el Meliá Benidorm para participar en la tertulia ‘Los cafés del Meliá’ en su calidad de presidente del Club Náutico de Benidorm, pero a nadie se le escapa su figura, siempre amable, en la dirección de la CAM de la Alameda.

Pero a lo que íbamos. Allá por 1954 el padre de Jaime llegó a un Benidorm en ebullición urbanística como experto en el manejo de maquinaria pesada y “Orozco lo contrató para adiestrar en el manejo de tractores carterpilar; en 1955 se trajo a la familia. Lo manejaba todo; araba y alisaba la playa”.

Y la playa y Benidorm tendrán mucho que ver en la historia de Jaime Samper.

Con 15 años comenzó en la banca. El Banco de Siero, un Banco que el 66 se fue a pique, necesitaba personal en la oficina de cambio que poseía en Benidorm –“en la calle La Garita”- y contrataron a un chico avispado que en aquellos días “cambiaba a diario más de un millón de pesetas en Benidorm y se enviaban por correo ordinario al Banco de Siero en Ginebra”. Pero tanto mandar dinero a Suiza que aquél invento bancario acabó el 2 de nombre de 1966 cuando el juez Sánchez del Corral lo tachó de ‘delito monetario’ y mandó al trullo de Carabanchel al presidente de la paraeta bancaria y dejó al joven Jaime y a muchos otros en la calle.

_DSC6035 B

Tertulianos en tertulia; Foto, como la de Jaime, de Mario Ayús)

Entonces Jaime se quedó sin trabajo, pero sólo unos días. La Caja de Ahorros del Sureste de España (1940; Antonio Ramos Carratalá) le recupera de inmediato para la Banca y desde el 1º de enero de 1967 Jaime Samper estuvo ligado a esa entidad y a su trayectoria.

En 1975 la del Sureste, con algunas otras más, fue la Caja de Ahorros de Alicante y Murcia (CAAM) y desde 1988 era Caja Mediterráneo que ha terminado en el Banco de Sabadell. Él, Jaime Samper, se ha pasado cuarenta y cuatro años y medio en la entidad en la que entró de botones y -paso a paso y oposición a oposición- terminó de director de zona, “y siempre fui al trabajo a pie”: oficinas de Mercado, Almendros y Alameda, “siempre cerca de casa”. Aunque también hubo una escapada profesional, con la entidad, allende Benidorm; pero fue corta, porque quiso volver a Benidorm.

Analizamos en la tertulia el proceder y situación de los bancos tras la fusiones y los líos que ha habido. Jaime fue tajante: “Los consejos de Administración estaban politizados; se hicieron cosas mal por parte del negocio bancario y hubo enfrentamiento político en los consejos”. Y dio la clave del caos: “no existía la disciplina del beneficio”. Y así acabaron las Cajas de Ahorros una vez que los políticos entraron en ellas.

Y el trato bancario: “ahora está despersonalizado; antes con mirar a los ojos sabías cuándo conceder un préstamos. Ahora esperas el dictamen de la máquina”.

Y volvimos a sus principios. La familia Samper -y con ella el joven Jaime- tuvo aventuras empresariales en la hotelería de aquellos días (Pensión Benimar, en Tomás Ortuño: “recuerdo cuando bajaban las reses al matadero, por Tomás Ortuño”) y en la playa: alquiler de toldos y hamacas en los años sesenta. Pero él optó por la banca.

Nos habló de su tiempo de ‘mili’ en Cartagena, embarcado en el Marqués de la Ensenada (el D-43, el que sufriera en Santander, en el 81, el sabotaje de ETA; pero esa es otra historia que no es la suya) y de su pasión por el deporte, en especial por el fútbol, la caza -“somos muy respetuosos on la naturaleza”- y la pesca deportiva: “es una válvula de escape; te vas a pescar y en el mar te olvidas de todo”.

Y ha sido el mar el que le ha llevado al Club Náutico de Benidorm (fundado en 1963) donde “en 1998 Tomás Orts me llama a la Junta Directiva”. Total, que en 1999 asumió la presidencia y el 2000 la revalidó en elección de socios. Y ahí se mantiene.

club-nautico-benidorm

Recordó la época de grandes deportistas que salieron del Náutico de Benidorm “en la década 1965-75 con los equipos deportivos y los grandes regatistas”. ¿Y qué pasa ahora? Pues que “la diversificación hace que non tengamos tan buenos resultados, pero tenemos grandes nombres en competiciones de vela ligera, como Mariano Cebrián, y seguimos recordando los éxitos de Pepe Marcet o Jaime Nomdedeu”.

Hablamos del puerto de Benidorm y de las instalaciones del Club Náutico, “que no es lo mismo”, del refugio que es y de “los problemas que tenemos con los arrendadores (Puertos de la Generalitat)”. Es que el Náutico de Benidorm “ha pasado de las 4.000 ptas/año de los años 60 a los 120.000 €/año que pago ahora por ocupar el espacio que ocupa”. Por cierto, la concesión del Náutico en el Puerto de Benidorm (38º 31′ N; 00º 07′ W; con 2’5 metros de calado en bocana).

Se siente Jaime Samper orgulloso de las escuelas de vela, remo y kajak y las secciones de pesca y senderismo. Y destacó Jaime la labor que hace el Náutico de Benidorm; de lo satisfechos que se sienten de las pruebas que organizan –“algunas tan clásicas como las Navidades Náuticas o los trofeos Virgen del Carmen y Fiestas Patronales”- o de la colaboración con Anémona Marina Baixa y los dos equipos de remo femenino.

Y terminamos hablando de pesca y del tiempo que hace que ni he salido a pescar ni me he llegado a calar una línea pendiente de que una boya me avise de que están tintineando por debajo.

POR LOS COMPAÑEROS Y AMIGOS DEL DIARIO INFORMACIÓN

Malos tiempos para la lírica… dijo alguien refiriéndose a dificultades en un mundo mercantilista como este donde sólo se valora la rentabilidad económica. Malos tiempos, ¡Vive Dios!, para las cabeceras de los Medios de Comunicación.

El viernes por la tarde la Asociación de la Prensa nos comunicaba la situación de los compañeros del Diario Información de Alicante, la única cabecera en papel que queda. Es que hasta la pervivencia del Información es hoy cosa de la lírica.

Lo que hoy es el Diario Información de Alicante se creó en el año 41 -un 18 de julio, cómo no; la ley es del 13 de julio- como periódico de la Falange (FET y de las JONS) –La Información de Alicante– heredero de La Gaceta de Alicante de 1939 a partir del cierre del diario comunista Nuestra Bandera. Desde entonces ha pasado Información por muchos avatares y manos: desde Prensa del Movimiento a Medios de Comunicación Social del Estado (1976-1984), hasta integrarse en Prensa Ibérica que mantiene actualmente 19 cabeceras por toda España; aunque ha cerrado cuatro.

Y esa es la cuestión: la amenaza -si no de cierre- de que la provincia se quede sin su única cabecera provincial, el despido de trabajadores y enmudecer una voz impresa que informa y crea opinión. Que, obviamente, te puede gustar o no.

Es que de colocar en el mercado sesenta mil ejemplares ha visto Información cómo sus rotativas tiran menos de papel porque ahora tiramos más de móvil y nos cuesta un huevo -y parte de la yema del otro- rascarnos el bolsillo para leer algo que nos aparece en la pantalla del móvil. Y si es una ‘noticia de pago’, con sólo leer el titular… nos la imaginamos y a otra cosa mariposa, porque siempre estará el bar -el bar de la esquina- donde en un ejemplar más manoseado que la baranda del puente y con más manchas -de aceite (de la tostada de turno)- que la piel de un dálmata, leeremos por fin, en un ejemplar todo desencuadernado, esa noticia, ese comentario o esa foto de máxima actualidad.

DIARIO INF

Así la prensa escrita no marcha y los periodistas no tienen, tenemos, ni por venir, ni por llegar.

En la última Noche Off the Record, en el ADDA, hablábamos de cuando Vocento cerró la delegación de La Verdad en Alicante (y la provincia) y de que el periodismo era una profesión cargada de incertidumbre. 2017 fue un año duro a nivel provincial y nacional; hubo reajustes y mucho más.

Hace unos días me decía una compañera que tenía las maletas hechas porque aquí, en Benidorm, ya no había posibilidad de seguir. No quedaba puerta de Medio por tocar, a pesar de la indigna precariedad. Periodismo local; y ahora el periodismo provincial.

Y me vienen con lo de reforzar la credibilidad para recuperar aquella posición de fortaleza de los Medios. Sí, fue una de las propuestas de los gurús en 2017; sólo así se ganarían seguidores. Pues ya ves. ¿O es que al Información no le hemos dado siempre toda la credibilidad?

Y luego está la precariedad a la que están siendo abocados los periodistas. La precariedad es la que en los últimos años está incidiendo en la credibilidad de los profesionales y de los propios medios. Se cuestiona la independencia de los periodistas en su trabajo y la confianza de los ciudadanos en la información, por la precariedad en que se mueve el sector.

Ni te cuento si quiere ir por libre.

Incluso los medios digitales tienen que hacer encaje de bolillos para subsistir.

Sí, las tecnologías de la información y la digitalización de la sociedad ofrecen muchas, muchísimas, posibilidades, pero es necesario estructurar la cuestión en cuanto a la información: hay que saber hacer información y crear opinión.

Llevamos ya años cuestionándonos el futuro del periódico en papel. Todos sabemos que tienen los días contados, pero precisan de una transición ordenada. El papel, sabemos, no es el futuro. Pero es increíble que la solución venga de las redes sociales basándonos en que “no cuestan nada“. Y resulta que es donde todo vale.

Y hablando de las Redes Sociales, decía el profesor Cervera (URJC) que los datos, ahora, “pasan a ser irrelevantes”; que la imaginación de quien usurpa el papel del periodista pasa a ser “el respaldo de los bulos” y cuando se demuestra que es mentira –fake news– entonces se refuerza aún más la creencia: “las noticias se inventan, se difunden y se defienden, y si se demuestra que son falsas, se convierten en chistes y se descartan con un encogimiento de hombros”.

Esto tenemos que hacérnoslo mirar: ¿es que no nos importa que lancen infundios?; ¿es que no importa que no sean verdad las cosas que se publican?; ¿Por qué lo creemos todo y lo aceptamos sin más?

Ahora cualquiera lanza su concepción -incluso invención- de un tema, de un acto, o de cualquier cosa sin intentar contrastar. No pido que -como la ciencia- sometamos la cuestión a falsación, pero sí que los principios éticos del periodismo presidan esa acción, a veces refleja, de comunicar la actualidad. Y para ello no hay nadie más capacitado que el periodista en el pleno ejercicio de su labor.

Sí, hay que ser curioso, tener la capacidad de transmitir esa curiosidad, tener ética, ser persistente, contar con habilidad en el manejo de las palabras y concepción sucinta de la realidad expresada. Sí, el qué, quien, cuándo, cómo, dónde y el por qué deben seguir siendo un una meta. No basta con la inquietud y la ilusión; es necesaria la vocación. el espíritu práctico y mirada crítica. A sabiendas, ¡Ojo!, de que la objetividad absoluta no existe -todos tenemos nuestro corazoncito- pero sí la total independencia de criterio.

El periodista es aquél que puede abrirse sin prejuicios a la realidad, lo que implica un respeto a la naturaleza de las cosas y el esfuerzo por descubrirla. Es quien demuestra actitud reflexiva que se concreta en el sentido crítico adquirido, la aptitud de análisis en que ha sido instruido y la capacidad de síntesis para contarlo todo en un espacio medido acorde a la importancia del hecho. El referente permanente debe ser la búsqueda de la verdad y su comunicación adecuada, utilizando el lenguaje y los modos apropiados; cosas que se enseñan y el tiempo afianza. Como el afán por documentarse y actualizar continuamente la línea del tiempo de actualidad.

Y tal como está el parque va a terminar siendo real la frase del profesor José Cervera (y vuelvo a él) para con sus alumnos de último año de Periodismo en la Rey Juan Carlos: “Tendréis que empezar a buscaros los garbanzos en algún medio de comunicación que acepte al periodista como animal de compañía…”. Y no, no es eso.

Hay que recuperar el sano ejercicio de comprar el periódico cada mañana; es por nosotros. La libertad de prensa la ejerces tú, lector. Sí, comprando el diario que tú quieres, con el que tú quieres informarte. Sólo así mantendremos ese vector que, además de informar, nos ayuda a desarrollar nuestro pensamiento crítico y estimula nuestra conciencia.

Puedes seguir el tema en https://twitter.com/defiendeINF

El hashtag es #menosdespidosmásinformacién

DE LA CASTAÑA

El castaño, el árbol (Castanea sativa), según pruebas estratigráficas e investigaciones sobre pólenes ancestrales, puede datarse en el Paleolítico; pero de las castañas no tenemos referencias hasta que los griegos nos hablan de la nuez sardania. Seguro que el hombre paleolítico ya se alimentó de castañas, pero la DO (Denominación de Origen), o en su defecto una IGP (Indicación Geográfica Protegida), la sitúan los del CSI de esta película en la antigua ciudad de Sardes, capital del reino de Lidia, en la Anatolia turca.

Y desde aquél reino, en cuyas costas mediterráneas estaba -y está, aunque en ruinas- la Troya a la que Paris llevó a Helena de Esparta, seducida o raptada, llegó in illo tempore la nuez sardiana a estos confines del mundo que conforman la vieja piel de toro.

CASTAÑA 1Estas castañas mías -porque de prepararme unas castañas sale este post- llegaron desde más cerca y en avión; desde Santiago de Compostela que me las traje yo, harto ya de estar harto de que te vendan unas que no saben a nada y a saber de qué siglo serán. Estas están de narices; me estoy haciendo un magosto que no veas.

Escribo de la castaña, del fruto del castaño; en realidad de ese par de aquenios que comemos, al quitarles la cáscara y el tegumento, y que son de verdad la castaña. Sepan que el árbol produce unas cápsulas subglobosas y espinosas, llamadas zurrón o erizo (por sus duros pelillos), que encierra de un par de estos aquenios -tres, rara vez- que hoy son objeto de mi encendido elogio.

Jenofonte, discípulo de Sócrates, se me adelantó para hablar de ellas -¡vaya por Dios!-. En su Anábasis (digamos que entre pitos y flautas, en torno al 371 aC) las cita al contar el regreso de los mercenarios griegos que acompañaron a Ciro el Joven (aspirante al trono), desde la castañera Sardes, en su trote guerrero -la Anábasis es “la retirada de los 10.000”- contra su hermano Atajerjes II (rey de Persia). Sí, Jenofonte habla ya de la castaña y dice que los soldados del joven Ciro hervían y cocían como pan aquellas nueces lisas que tanto se daban en los campos de sardes. Y se preocupaba el ateniense porque era comer castañas y buscar hembra aquellos soldados.

El caso es que los griegos -y no precisamente por lo que acabo de referirles- fiaron mucho del castaño (por la castaña) y lo llevaron consigo a todas partes.

El gaditano Columela -Lucius Junius Moderatus-, tribuno en Siria, al dejar el Ejército se encargó de explicarnos la práctica de su cultivo en su De re rústica (42 dC) -¿o fue en De arborius?- pero me sorprende, con lo que ahora sé, que no se entretuvo nada a hablarnos de la castaña. Y eso que era el sustento de muchos. Bueno, el gastrónomo Marco Gavio Apicio, coetáneo de Columela, sí nos brindó la receta de las lentejas con castañas y algunas otras más de refinado arte culinario en contraste con la tradición que las asaba, hervía o molía.

Galeno de Pérgamo, el célebre griego que dio nombre a los médicos, desde el siglo II tenía bien definida a la castaña –“le da al cuerpo más nutrientes que ninguna otra fruta salvaje”-, aunque advertía de las consecuencias de su consumo: “engendran ventosidades, hinchan y dan estreñimiento y provocan al apetito venéreo”… que era la forma de decir entonces que animaban al ayuntamiento y al fornicio que dije que citaba Jenofonte un par de párrafos atrás… toda vez que por entonces no se había descubierto la pastillita azul. Ni falta que hacía.

Conforme pasaba el tiempo se sabía más de la castaña y así Quinto Gargilio Marcial, ya en el siglo III, nos advertía de sus bondades siempre que no se consumieran verdes; lo mejor, hervidas y asadas. Y elogiaba la harina de castañas que buenas gachas que hacía.

Mucho se ha hablado de que en el mundo antiguo había dos formas de alimentación: la greco-romana y la bárbara. Trigo, cebada y centeno, vid y olivo, horticultura y pesca junto con ganadería ovina y caprina para los clásicos que derivaban en pan, gachas, vino, aceite, verduras, frutas, queso, carne y pescado, por un lado, dejando a los bárbaros seminómadas los recursos de caza y pesca, frutas silvestres y ganadería de bosque (porcina, vacuna y equina), teniendo por cereales la avena y la cebada para abundancia de cervezas y hasta sidra. Y todos se olvidan de citar a la castaña y era lo común a todos, aunque los mediterráneos las unían a higos y granadas.

Y la verdad es que a la castaña se le han rendido pocos honores; se habrá hablado en alimentación antigua todo lo que se quiera, pero la castaña fue, desde tiempos de los romanos a la irrupción de la patata en todo su esplendor (mediados del XVIII), la que quitó el hambre en el suelo patrio: castañas crudas, cocidas, asadas, molidas. Alimento de supervivencia. Al patrio y al europeo, Eurasia de mis amores.

Ah, resulta que más que la expansión de la patata, el maíz y las habas, fue “la tinta” -podredumbre radicular producida por hongo Ficomiceto Oomical– la que acabó con la mayor parte de los castaños españoles. Digo la mayor parte, porque algunos quedaron, como el castaño de Pumbariños que pasa por ser el más viejo de Galicia. El matusalén gallego tiene más mil años y está en el souto de Rozavales, en Manzaneda (Ourense), que me dijeron en el Mercado y anoté con gusto.

Y vuelvo la vista atrás. El Libro de Agricultura de Abu Zacaria Iahia (alias del sevillano Aben Mohamed Ben Ahmed Ebn El Awam) se recrea en las referencias a la castaña (y al castaño) a caballo entre los siglos XII y XIII, mientras el agrónomo andalusí Abén Hajáb lo identifica plenamente con sus variedades de por sus tierras de origen y la dulzura de los tipos de castañas.

En fin; que incluso en aquellos días del Renacimiento era tal la dependencia de la castaña que el Tratado de Agricultura General el bien ilustrado Gabriel Alonso de Herrera (1513) explica a las claras los pormenores de la siembra y los cuidados culturales del castaño para que produzca generosa cosecha de castañas. Y además, se adentra en la farmacopea que sigue a la castaña y todo el conjunto, que no es materia de este Post.

En fin, que aquí llegados -y me he quedado en el siglo XVI- la castaña merece mejor prensa, que la tendrían si no nos timaran tanto con ellas por aquí. Porque estas de por allí están de película.

Y el caso es que desde la Serranía de Ronda al Montseny catalán, desde la galaica Serra do Courel al Bierzo leonés; desde El Tiemblo abulense al asturiano Bosque de Moal, desde El Temblar extremeño al Señorío de Bértiz en Navarra hay en España castaña.

¿Y por qué siempre me tocaban a mí las malas?

DE LA QUINTA ESENCIA DE LOS MERCADOS: DEL DE SANTIAGO DE COMPOSTELA.

En cuestión de visitas culturales soy un irredento ‘descastao’: museos y zarandajas elitistas, los justos y las justas. Ni uno más. Pero mercados, todos. Distingo entre mercados y mercadillos; en cosa de mercadillos -que es otro nivel- es muy difícil que me encuentren; pero en cosa de Mercados de Abastos que es ver lo que se vende en el meollo de la vida cotidiana de una ciudad y que, por lo general, presiden elementos de arquitectura urbana sin paragón, siempre me encontrarán. Ver lo que comen (bueno, primero lo compran) los lugareños me hace entrar en sintonía con el lugar que visito. Y luego está que siempre encierran un atractivo gastronómico peculiar.

He de reconocer que huyo de estos inventos modernos que recuperan la estructura de siempre y la colocan como referente gastronómico y, la verdad, resulta que no he tenido ni una sola experiencia agradable. A estos últimos, los obvio; paso de ellos.

Y escribo este post porque me he encontrado esta mañana con la agradable noticia de que una cadena hotelera -Mercure- ha anunciado que en la recepción de sus hoteles en España y Portugal los clientes podrán consultar en una pizarra el nombre de los mercados locales más importantes del momento para ser visitados. Aplaudo la iniciativa; soy muy de mercados.

Yo recomendaba antes ir al Mercado Central de Florencia y en al bar del marcado (al único bar del Mercado) para comerse “un panino con Il Lampredotto”, que es lo mismo que un bocadillo “de trippa”; una especia de callos hechos con el cuarto estómago de la vaca. Delicioso.

Pero ahora me han convertido el viejo mercado en un resort gastronómico a imagen del madrileño de San Miguel (por ejemplo) y… ya no es lo mismo; ni por asomo. Hay tantos sitios gastronómicos que aburre. Le falta esencia. Borramos Florencia.

Pero sumamos a la lista, a pesar de que se han apuntado a las tendencias actuales, el Mercado de Abastos de Santiago de Compostela. El edificio engancha: arquitectura de piedra -sillería de granito-, en sintonía con el agua que soporta. Una readaptación de 1941 sobre el antiguo mercado de 1870. Además de los 177 puestos con lo mejor de la tierra y del mar gallegos, acuden 250 paisanas productoras con sus pequeñas mercaderías primorosas de huerta y lácteos. Una gozada.

MERCADO DE SANTIAGO - PAISANAS Y NAVE

Mercado de Abastos de Santiago. Paisanas en el exterior e interior de las naves

Y está detrás de la Facultad de Geografía, un singular edificio de finales del XVIII.

Primero, mientras esperaba la hora de deponer, visité la Biblioteca (¡qué gran tipo del decano!) y entre aquellos anaqueles me sentí casi coetáneo a Cornide de Saavedra –¡que grandes mapas los suyos!- y aluciné en el Paraninfo, entre los frescos de Fenollera y González. Total, que conferenciar sobre el municipio turístico -que es lo mismo que hablar de Benidorm- da mucha hambre y me plantearon una rápida descubierta sobre las posibilidades del Mercado. Se veía triste la cita gastronómica con los colegas y decliné… y allá que me fui, al mercado: unos 250 metros de la Facultad.

Todos te recomiendan visitar la nave 5, pero como uno no hace caso más que a su instinto, me apalanqué en Aviñoteca -que está en el centro geográfico del Mercado- y ante un primer mencía atendí a las sabias explicaciones de quien sabe de qué va la cosa. En resumen: tu vas de puesto en puesto mercando lo que quieres -marisco, chacina y quesos, en mi caso- para luego ir al puesto 350 -que, además, son expertos en bacalao- donde te los preparan y con primorosa y acertada parsimonia, de cronómetro, van trayéndote las viandas al mismo compás con que vacías las copas. Una sinfonía perfectamente ejecutada sin un von Karajan que la dirija, porque falta no hace.

Por la otra banda y en su momento llegó el resto; incluso el pan, que lo compras por cachos. Un pan gallego riquísimo.

Y al néctar de la mencía siguió el de la brancellao; y a esta, el de la caiño y el de la merenzao de la Ribeira Sacra. Siempre caldos tintos de pequeños productores y nuevas bodegas gallegas. Yo ya estaba en otra dimensión.

Para rematar, me quedé con las ganas de probar las “burbujas del Atlántico” en un brut nature, Eidosela de nombre, porque era ya botella entera y no era cosa de complicar la jornada (aunque en lo académico ya había terminado) después de probar unas gotitas de una selección de orujos caseros -pimientos, café blanco, castañas, chocolate con cerezas y un blanco que quitaba el sentido- de elaboración propia de una paisana llamada Carmina.

Fue tan grande y positiva la experiencia que a pesar de que en la noche me acerqué al tradicional Gato Negro, en la concurrida y turística Rúa Raiña, al día siguiente volví a sentir la experiencia del Mercado santiagués.

Y fui al Gato Negro buscando la vieja esencia santiaguiña y para darle al pote gallego y a la empanada; la de congrio nunca la he podido pasar, pero estaba la de sardinas y unos chicharrones gallegos. Destaco lo de “gallegos” -y allí les llaman roxóns– porque en Andalucía son otra cosa. Alguien, en una mesa cercana -¡y tan cercana!; estábamos como las sardinas en lata-, los comparó con el pull pork de los british… y buenos que estaban.

Y sin dejar de la noche, un lamento: ya no quedan en Santiago más que tres de las viejas tabernas de siempre (que yo conociera). Menos mal que este oscuro Gato Negro, de toda la vida, aún funciona. Nada que ver con la modernidad que inunda las calles tradicionales. Sigue el Trafalgar, bar, con sus mejillones tigres que pican de lo lindo y el Orense, tasca, con sus tazas de Ribeiro. Esta vez ya no estaba el Negreira, en la Rúa del Villar; o yo ya no lo vi. Y ciego no iba; tal vez la cortina de agua que caía.

En fin, que en esto de los sitios de siempre, auténticos, Santiago ha cambiado tanto que… Que nada, que hay que dejar sitio a todo. Que si Petiscos do Cardenal, Taberna do Bispo, Papatorio, Avellá, Maríacastaña, Orella… Siempre Santiago.

Y, para cerrar, vuelta al Mercado. En la modernidad -como su mismo nombre adelanta- se enclava en la taberna Abastos 2.0 donde hasta la Guía Michelin se rinde a su “producto excepcional y elaboraciones de gran nivel”; navajas, tataki de listado (variedad de atún) y fabes con jabalí bien regadas con un godello antológico y albarino a tutiplén, con una previa a base de un vermú gallego que no recuerdo si era Nordesía.

Es que los mercados se han puesto ahora con un nivel que quita el sentido -como ya he dicho- (y no el sentío, porque con la que se está liando con Rosalía y que si se apropia de unas raíces ‘que no son suyas’ (¿?), ya no sabe uno como hablar). Pero el caso es que alucinas con los mercados de hoy en día. Sobre todo si no se suben a la parra.

Y vi la Casa de la Parra en la Praza Quintana de vivos…

DE DISEÑO Y DISCURSO, LAS CLAVES DEL MARQ. DE MANUEL OLCINA, SU DIRECTOR

Desde que pasó a tomar café con nosotros por el Meliá Benidorm la doctora Feliciana Sala teníamos un acervado interés arqueológico, a pesar de que con las fiestas Patronales de Benidorm se nos olvida todo. Y eso que un trago de hiel nos heló el corazón.

Entre aquella charla y esta, de la que voy a hacer referencia, hemos encontrado una ciudad griega “perdida” –el cano de Tenea-, tenemos un nuevo rostro para Jesús, contamos con un nuevo fragmento de la Partida V del cuerpo normativa de la Castilla del siglo XIII, hemos encontrado un trocito más del mecanismo de Anticitera y hasta hemos dado con el dibujo figurativo más antiguo (40.000 años ha) que ha aparecido por Borneo… que está por Indonesia y poco tiene que ver con la rancia expresión de ‘darse un borneo’, que viene del verbo bornear que, además de torcer y ladear, significar llegar hasta el límite (territorial).

MANUEL OLCINA 1Bueno, pues resulta que pasó a tomar café con nosotros el director del MARQ (Museo Arqueológico de Alicante; de la Diputación de Alicante), Manuel Olcina Doménech, acompañado de la doctora Sala.

Resulta que este contestano (Cocentaina, 1960) también bebió de las esencias de la Contestania íbera y la dio por la Arqueología. De familia ontiñentina, fue recorriendo el eje zapatero con estancias de niñez y juventud en Elda y Elche hasta que llegó la hora de la Universidad de Alicante con final en la de Valencia para especializarse en Arqueología, lo que le permitió acercarse a las excavaciones. Su tesis versó sobre la topografía de la Saguntum romana, lo que nos dio pie para hablar de la barbaridad acometida por el tándem Grasssi-Portaceli en el Teatro Romano de Sagunto que vacunó a los más innovadores arquitectos para evitar similares tropelías por otros lugares de la vieja piel de toro, como Moneo en Cartagena.

MANUEL OLCINA 2.jpg

Tertulianos en tertulia con Manuel Olcina, director del MARQ (estas dos primeras fotos son de Mario Ayús)

Contó Olcina en la tertulia peripecias del Servicio Militar para seguir en los trabajos de arqueología, becas de investigación y, finalmente, plaza de conservador en el entonces Muso Arqueológico cuando estaba en los bajos del Palacio Provincial (Diputación de Alicante).

Habló con tal pasión del Tossal de Manises que por unos instantes deambulamos por las calles del viejo Lucentum en el barrio alicantino de la Albufereta, “una de las pocas ciudades romanas conocidas con profundidad: 5 Has. de Parque Arqueológico y e2 de ciudad romana, en el núcleo urbano de Alicante”.

LUCENTUM HOY

Lucentum, hoy; en la Albufereta

Vivimos todo el proceso desde 1961 a hoy de esta “fundación púnica, bárkida, que termina como municipio romano…” que fue abandonado en el siglo III dC “por razones económicas internas y dinámica regional”.
Aquél éxito en Lucentum animó a la Diputación a sacar todo lo que atesoraba y exponerlo y trabajarlo. Al final, la opción fue recuperar el viejo Hospital Provincial, en el Plà del Bon Repós, y pasar de 200 m2 a 9.000 m2 con salas de exposición, talleres de restauración, archivos documentales y grades dosis de querer hacer muy bien las cosas: “conservación, investigación y difusión como ejes del funcionamiento del museo”.

Recordaba Olcina en ‘Los cafés del Melià’ la “batalla feroz” con el equipo de Boris Micka sobre el criterio museístico y que “aquella idea arriesgadísima funcionara: si no tienes piezas maestras tienes que hacer atractivo el conjunto y explicar muy bien el discurso museográfico”. Muchos consideraron al MARQ “un ejemplo de herejía al mezclar objetos y vídeos de explicación”, pero el MARQ ha servido de modelo a otros muchos museos y sigue cosechando premios de todo tipo.

Recordó la apuesta por las grandes exposiciones que les han valido un muy merecido reconocimiento internacional. Especial mención para “El señor de Sipán”, que en 2006 abrió el ciclo para conmemorar el 75ª Aniversario de la creación del Museo Arqueológico Provincial de Alicante del que el MARQ era la plasmación.

Y en ese aire de grandes acontecimientos, los contactos con el British Museum. Interesados por la exposición sobre el arte Asirio allí que se fueron. “Y, ¿Dónde está Alicante?, que les preguntaron. ‘Al Sur de Benidorm’, que respondieron; y comenzaron a trabajar”. Ya en la primera visita “vieron que éramos un museo y que sabíamos lo que queríamos”. Luego vendrían de Scotland Yard a certificarles que podían almacenar y exhibir obras cedidas por el BM. Y finalmente que las propuestas del MARQ fueran las que sirvieran para las futuras exhibiciones de la muestra en Boston, por ejemplo. Y con el BM se han hecho más exposiciones en un idilio que se mantiene con el Conservador principal como ‘Grecia, la belleza del cuerpo’.

ESPADA MARQ

Un ‘unicum’ del MARQ

Y luego con el Museo del Hermitage para las piezas escitas en un momento de tensión Rusia-Ucrania y la devolución de la visita con la pieza más exclusiva del MARQ: una mano con empuñadura de espada en cuyo pomo hay dos cabezas de águila (águila bicéfala), un modelo iconográfico único en el mundo romano, localizada en 2005 durante la campaña de excavación de la cabecera del foro romano de la antigua ciudad romana de Lucentum.

El águila bicéfala llega con los hititas y el siglo XV identifica a los Habsburgo y por esos destinos de matrimonio llega también al Zar de todas las Rusias, Ivan III… y era -y es- esta empuñadura de espada pieza muy codiciada que expuso el MARQ.

Y el MARQ ha trabajado también con el Museo del Louvre (Arte egipcio), con Pompeya (excavación de la casa de Ariadna y la primera restauración ajena a Italia) y con muchas más exposiciones que suman hitos que van jalonando la trayectoria de este museo que tenemos a tiro de TRAM y que debiéramos visitar más.

Olcina se sometió luego a las preguntas de los tertulianos y hablamos de casi todo. Apostó por visitas itinerantes de la Dama a Elche y porque Benidorm desarrolle su Museo de la ciudad; de cómo está la cuestión de la arqueología y de los aspectos más insospechados del MARQ que es, a pesar de que no nos prodigamos en sus visitas, el segundo museo arqueológico más visitado de España donde “se explica la Historia a partir de los objetos que se exponen” debiendo ser conscientes de que “no se puede conservar todo, pero sí todo puede ser documentado” al hilo de que en nuestras ciudades, muchas veces, hay piezas en el subsuelo de gran valor, pero “no podemos coartar el urbanismo”, porque la vida sigue… y seguimos y seguimos y hubiéramos seguido hablando del MARQ y lo que atesora aún más tiempo pero… nos dieron las tantas y con tanto café no íbamos a poder dormir…

DE UNA ARQUEÓLOGA QUE SURGIÓ DE “MISIÓN RESCATE”; DE FELICIANA SALA.

DRA FELICIANA SALASY en eso que pasó a tomar café con nosotros, en el Hotel Meliá Benidorm (Los cafés del Meliá), la catedrática de Arqueología de la UA, Feliciana Sala Sellés.

Llevamos un verano de hallazgos arqueológicos ‘que pa qué’ y queríamos que nos contara cosas suyas y de nuestra joya arqueológica del Tossal de la Cala… y mira por donde El País, a la mañana siguiente, nos sacó negro sobre blanco, algunas de las cosas que la doctora Sala nos contó en primera persona.

No sé: en octubre, que si Pompeya ardió dos meses después de lo que nos habían contado (en octubre y no en agosto), refrescando lo de la moneda y dejando en supuesto mal lugar a un joven Plinio el Joven; que si meses antes del verano los hallazgos en Libisosa que nos relató José Morán en primera persona; que si la invasión de los yamnayas y el final de los hombres de esta Tierra de Damanes… Uf, ¡qué verano! Y finalmente llega la gota fría a Castellón y nos saca una carretera ibero-romana como unos meses antes un temporal sacó en la gaditana playa de la Cortadura, un acueducto y una calzada. Hasta hemos sabido cómo sacaban los egipcios los bloques de piedra para sus pirámides. ¡Qué gran cosecha arqueológica la de este 2018).

El caso es que esta alicantina, criada en El Fornet de Altea, siempre quiso saber el por qué del acueducto de Altea (de lo que queda). Feliciana es una aquella niña a la que el programa de TVE Misión Rescate forjó.

Misión Rescate fue un programa que en los años sesenta y setenta pusieron en marcha TVE y RNE al alimón (donde no llegaba una llegaba la otra) con el objetivo de recuperar parte del patrimonio arqueológico español tomando como soporte a la propia población local al tiempo que intentaba inculcar en los escolares el amor por la arqueología. Con Feliciana lo logró.

Nada, de cabeza a la Universidad -recién estrenada Universidad de Alicante en el 81-, y se propuso desde el primer día hablar con el profesor de Arqueología de turno y comenzar a excavar como una Indiana Jones/Tadeo Jones (para los más jóvenes). Y realizó campañas por media España e Italia, recordando a sus primeros mentores, en especial al catedrático Lorenzo Abad.

El Mundo Ibérico, sus contactos con el Púnico, las becas de investigación, sus etapas italiana y tunecina, el paso por el MARQ, las recomendaciones de Manuel Olcina y de Enrique Llobregat, sus acciones de ‘mercenaria’ (así las llamó) para prospectar de urgencia en Cap Negret o realizar el Catálogo de Yacimientos de la Comunitat Valenciana con una colega, o las excavaciones en la Vega Baja (San Fulgencio, por ejemplo)… hasta llegar a las primeras campañas para el yacimiento del Tossal de la Cala y poder afirmar con rotundidad, después de tanto trecho recorrido, que “los íberos eran los primos pobres del Mediterráneo”. Pero lo que tenemos es nuestro y maravilloso: “nada trascendente, pero sí importante”.

DRA FELICIANA SALAS 2

Tertulianos en Tertulia… y como el tema de la doctora Sala era muy antiguo (el Tossal de la Cala es del siglo I aC), el amigo Ayús, Mario Ayús, fotógrafo oficial de la Tertulia, ha tenido a bien ofrecer esta imagen en b/n para denotar antigüedad; pero la foto es del viernes 2 de noviembre de 2018)

Ha pasado Feliciana por todos los escalones del sistema docente universitario hasta la titularidad en 2001 y como el profesor Abad dejó de liderar proyectos en 2009 ella tomó el relevo y así llegó, con el Ayuntamiento de Benidorm (Eva Mayor y Antonio Couto; 2013), a excavar en el Tossal de la Cala; y así han seguido con el Ayuntamiento de Benidorm (Ana Pellicer y Antonio Couto) con nuevas campañas y la musealización del conjunto en breve.

Siempre se dijo “ibérico” el Tossal de la Cala, pero las evidencias, el peso de las evidencias, le llevaron ya en anteriores campaña a contarnos que era un “castellum romano de la época de las Guerras Sertorianas” (82 a 72 aC). La clave: “el gran número de piezas de metal, una plomada, una llave y armamento romano, a pesar de la cerámica íbera”.

Reconoció ‘un golpe de suerte’: “Ana Ronda encontró los diarios de Alejandro Ramos (‘el abuelo Ramos’) y dos carretes de fotografías”. El padre Belda, Schulten, el cura Duart y otros varios arqueólogos habían trabajado en el yacimiento pero hasta los 80 no había gráficos ni fotos. La carretera, construida en 1956, había destrozado parcialmente el yacimiento pero había referencias “de las 27 habitaciones que excavó Belda” y con lo trabajado hasta hoy, la doctora Sala anunció que “todos los colegas citarán el castella de Benidorm” por su estado de preservación; “sólo hay dos: el de Cáceres viejo y éste”.

Del castellum/castella romano del Tossal de la Cala ya hemos escrito en este blog.

El control de la navegación entre Denia y Cartagena dio protagonismo a estas construcciones que al final terminaron derruidas a sangre y fuego como atestiguan las capas de cenizas que hacen aflorar los arqueólogos.

Relató Feliciana Sala un día de excavaciones, en julio, con el calor. El tener la seguridad de lo que buscas y que al final aparezca y que, encima, puedas datarlo. Y refirió la anécdota: fue el tertuliano y profesor de Historia Paco Amillo el que detectó la pieza de cerámica, en el cimiento de la muralla, que pudo datar la obra en el siglo I aC. Y ya estamos en la autoría y en el momento histórico.

Y hablamos de mucho más: del yacimiento de Les Bastides de Finestrat, de fortines cartagineses de los siglos IV y III aC, de la II Guerra Púnica, de la torre de la Tellerola, en la desembocadura del Torres, del acueducto de la Partida Les Arcs (¡cómo no!), de factorías, de la pesca del atún, de la Estela de Altea, de la Villa Romana de El Albir, de santuarios en Villajoyosa como La Malladeta, o no…

Y dejamos para dentro de quince días el continuar la prospección arqueológica desde el Museo Arqueológico de Alicante, el MARQ, de la mano de Manuel Olcina, su compañero de viaje en la vida y la Arqueología… que está de moda.