DEL PREMIO PALAS ATENEA A BENIDORM…

 

El fallecimiento de Julio Muñoz me ha traído a la memoria el Primer Premio Palas Atenea.

Sabía de él, de Julio Muñoz, y de su obra, pero no fue hasta octubre de 2016 cuando le conocí en su estudio de Arquitectura -Interproyectos- junto a Alejando Muñoz y Mónica Fernández. Y más al interior, su esposa y su nieta.

Yo había escrito de Gran Benidorm, de su amigo Óscar Tusquet, y quiso enseñarme un sinfín de aspectos de un Gran Benidorm que él seguía teniendo en la cabeza y en sus realizaciones. Luego, nos volvimos a ver con la visita de Tusquets y otras varias ocasiones.

Julio Muñoz, de por sí, merece mucho más que un post. Y en esta ocasión me voy a centrar en el Premio Palas Atenea.

Me he quedado con las ganas de preguntarle a Julio Muñoz el ¿por qué? del nombre: Premio Palas Atenea, pero el caso es que Palas Atenea, la Minerva de los romanos, era la diosa de la guerra… Y también de la sabiduría y de la ciencia, además de patrona de diversas actividades. En concreto -y lo digo por el galardón otorgado a Benidorm-, tenía una especial afinidad con las ciudades; en especial, con Atenas… y después de aquella noche de septiembre de 1976, con Benidorm.

El caso es que nueve expertos de la Arquitectura, el diseño, la moda, las joyas, la decoración, y, en definitiva, del mundo de la cultura, concedieron aquel premio. Y estos fueron el director de cine Luís García Berlanga, el dramaturgo Francisco Nieva, los diseñadores Toni Miró -hombre de la moda- y Miguel Milá, el decorador Juan Fatjó -experto en joyas-, el interiorista Julio Muñoz y los arquitectos Oscar Tusquet, Pep Bonet y Luis Marín. El sociólogo José Miguel Iribas actuó como secretario del Jurado.

Estética, funcionalidad y justificación sociológica eran las tres premisas que debían cumplir los candidatos para poder optar al Premio Palas Atenea.

 

PALAS ATENEA 1976

Pilar Velázquez en un momento de la Gala. El gran Iribas en el extremo derecho de la imagen.

 

Y Benidorm no estaba en la terna de ciudades finalistas -leo en el acta del notario José María López- Urrutia Fernández– pero el jurado constató que Benidorm superaba a las nominadas: “El jurado ha considerado que debía valorar en la ciudad no su valor histórico preexistente sino la forma en que se están resolviendo todas las solicitudes a que está sometida en la actualidad… Benidorm ha estado sometida, a unas presiones de índole especulativas, demográficas e infraestructurales muy superiores no sólo al resto de las poblaciones de la Costa Blanca, sino también a las del resto de España…”.

Y aquí viene la clave: “Pese a la fuerza de estas presiones se ha generado una calidad urbana superior a la que poseen todos los ensanches producidos en la posguerra en cualquiera de las capitales de provincia españolas… Las pavimentaciones, el saneamiento, la iluminación, la jardinería y la capacidad viaria están inteligentemente planteadas y responden de forma realista a cada etapa de crecimiento”.

Y se habló de los edificios y de su estética. Entonces se reafirmaron los miembros de jurado: “Consideramos aleatoria la solución formal que se adopte en cada edificio. Consideramos negativo cualquier intento encaminado a la imposición de un orden formal puritano, que en Benidorm afortunadamente se ha evitado, con excepción de aquellas zonas regidas, por normas convencionales referentes a alineaciones y alturas, que se han extraído de etapas de formación de la ciudad ya obsoletas, y que en la ciudad que premiamos está produciendo los fragmentos urbanos menos satisfactorios”.

Y se destripó el secreto que hizo posible este Benidorm: “las Ordenanzas del PGOU controlan lo imprescindible y liberan lo aleatorio”.

Y fueron a más al considerar “imprescindible tanto la limitación del volumen, y por tanto de la densidad demográfica, como las restricciones que impone a la total ocupación de las parcelas, lo cual determina una liberación de espacio que favorece al peatón…”.

Aquellos premios Palas Atenea, Benidorm los compartió con una sandalia de plástico (modelo Marilyn), con el Parque Municipal de Elche, el edificio ‘La Muralla Roja’ de Ricardo Bofil, una silla de mimbre y un bastón de rama de palmera. Arte y diseño.

La actriz Pilar Velázquez presentó la gala que organizó (ofreció y patrocinó) Julio Muñoz quien junto a los arquitectos Tusquets, Bonet y Marín concluyeron que, sobre Benidorm, “había que desterrar el tópico de que la libertad de alturas genera un caos”.

Grande, Julio.

 

 

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DE LAS PLAYAS… DOMINIO MUNICIPAL

Ahora lo vemos muy fácil: cada municipio actúa sobre sus playas (en lo que puede)… Pero la intrahistoria del proceso se las trae.

En España las playas son oficialmente de “dominio nacional y uso público” desde la Ley de Aguas de 1866, ratificado por la Ley de Puertos (1880 y 1928). Las competencias sobre ellas se las repartieron entonces, como venía siendo desde mucho antes, Marina y Comercio. La historia de los puertos de España tiene para varios post; y las playas eran un buen lugar para que el cabotaje dejara en ellas la mercancía y, obviamente, la Marina las tenía que defender y, además, tenía en ellas muchas zonas de aguada -sin ir más lejos, Les Fontanelles y la desembocadura de Xixo, en Benidorm; las del Algar y el Torres en Altea y Villajoyosa- y algunas playas (que no tenían ni el concepto ni el porte de hoy) eran veredas de ganado, como la de Poniente: vereda real, además.

arena 2

Llegando al siglo XX, Obras Públicas reivindicó también su control sobre las playas por aquello del “dominio marítimo terrestre” sobre la línea de costa y el control sobre las actuaciones, pues se empezó a valorar las construcciones a pie de mar y su impacto.

Por aquellas fechas primeras del XX entramos en un profundo galimatías sobre la definición de lo que era la “playa” para tener contentos a todos. Se había popularizado, en el último tercio del XIX, la que consideraba como playa al “espacio cubierto por las mareas o por los mayores temporales ordinarios”. ¿El resto?… el resto era arena, sin más. Como mucho, la playa era “la ribera del mar (o de un río) formada por arenales”; luego, disquisiciones sobre si la palabra “playa” venía del latín –plagia, ribera-; sobre que si se trataba de un borde fluctuando entre el mar y la tierra… Filosofando, que es gerundio.

Vale, lo que quieran para definirla; pero las playas eran del Estado y el Estado mandaba en ellas y había que atenerse a lo dispusieran Marina, Comercio y Obras Públicas. Los ayuntamientos pintaban más bien poco hasta que llegó el turismo que, insisto, no fue cosa ayer tarde.

Primero, los balnearios tuvieron que enfrentarse a los intereses de casi todos; y después los ayuntamientos. Eso sí, los ayuntamientos lo tuvieron más fácil que las iniciativas privadas porque plantearon la cuestión general de la salubridad y comenzaron por definir horarios para baños de ganado -caballerías y bueyes principalmente- y seres humanos que se hacía en los mismos tramos de playa. Aquella “intromisión” municipal (el definir horarios) abrió una puerta que muchos ayuntamientos traspasaron para cuestiones más peliagudas como la Policía de baños (moralidad e higiene) y su ordenación (limpieza y mobiliario).

La argucia empleada en los comienzos del siglo XX ante Marina y Obras Públicas (ya Comercio pintaba más bien poco) fue la del “confort” de los usuarios. Desde los años 20, felices 20, algunos ayuntamientos reclamaron umbráculos y tumbonas -mobiliario, a fin de cuentas-. Casi todos recibieron un “no” por respuesta; muchos lo obviaron y los plantaron haciendo la vista gorda. Pero ahí quedan documentos gráficos de entonces.

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La legislación imperante hasta medios del siglo XX estaba concebida en función de la navegación, la pesca, el salvamento marítimo, el cabotaje, la defensa y los posibles usos industriales a pie de mar propios del XIX; incluso de antes. Y, de repente, llegan unos señores endomingados a reclamar parcela de poder para entregar concesiones de aprovechamiento lúdico de ese espacio, la playa, que aún estaba sin definir, para uso y disfrute de unos cuantos: el turismo.

Entonces hubo quien se animó a plantear que desde los Ayuntamientos, a pie de pueblo, se podían gestionar mejor, mucho mejor, para las playas los conceptos de ornato, conservación, uso y disfrute, salvamento y limpieza. Y por ahí empezó la cosa. Y no fue fácil.

Benidorm fue unos de los pioneros en esto, si no el primero. El secretario municipal Juan Antonio Baldoví Nácher (con calle en Benidorm, ¡qué menos!), preparó un documentado informe que se llevó a la Asamblea Provincial del Turismo (Alicante, 1967) preparatoria, como ya hemos dicho en otras entradas de este blog, del 1er Congreso Nacional de Turismo -en el que Benidorm ya planteo lo del ‘Municipio Turístico‘ con la Carta Económica– y que muy pocas provincias desarrollaron.

Muy en la línea de Pedro, don Pedro, Zaragoza, Baldoví no planteó la cosa; reivindicó un derecho. Sí, reivindicó para Benidorm la titularidad municipal de las playas mediante la figura de “dominio municipal” con la coletilla de “sin perjuicio del dominio eminente del Estado” en un intento de que desde los Ayuntamientos se gestionaran todas las cuestiones que afectaban a la franja de arena que consideraban playa sin tener encima los ojos vigilantes del Ayudante de Marina y del delegado provinciales Obras Públicas que semana sí y semana también querían saber y opinar de lo que se gestaba sobre las playas de Benidorm. Ya he referido algunas operaciones hechas en fin de semana para que no se inmiscuyeran. El lunes se presentaba Pedro, don Pedro, ante Marina y si puedes me impides la obra ya realizada.

Consideró Baldoví en su informe que en las playas se prestaban “servicios de especialísimo interés” para Benidorm -y otros municipios turísticos- que esos organismos con jurisdicción sobre las mismas -Marina, Comercio y Obras Públicas- no podían hacerlo con “la celeridad y rigor” que lo ejecutaban el Ayuntamiento.

Se buscó un aliado. Alabó Baldoví las gestiones que el Gobierno Civil de Alicante estaba haciendo de mediador, pero reclamó autonomía municipal.

Como veía ojos como platos ante el alcance de sus propuestas, incluso en Benidorm, señaló Baldoví (me contaba Pedro, don Pedro, Zaragoza) que la medida que propugnaba Benidorm fuera aplicable a los demás “municipios litorales con interés turístico”. La “adecuada ordenación de los aprovechamientos” y la consecución de ingresos “por las correspondientes tasas” a aplicar sobre los servicios sería beneficioso para los Ayuntamientos en el mantenimiento de las playas “sin perjuicio de la acción de tutela que corresponde al Estado y dejando a salvo la autoridad de Marina y Obras Públicas”.

Y como se predica con el ejemplo, se aportó la iniciativa -la Ordenanza Fiscal para instalaciones temporales (20.05.1967)- al amparo de la Ley de Régimen Local imperante que acababa de serle aprobada a Benidorm.

Se consiguió.

La Ley de Costas de 1969 ya definió la playa mejor –“riberas de mar y rías formadas por arenales, o pedregales, en superficie casi plana con vegetación nula o escasa y característica”- aunque dejando aún mucho que desear, pero reconociendo por primera vez la competencia municipal en playas y la existencia de un hecho social sin precedentes como el turismo.

No voy a decir que fuera mérito exclusivo de Benidorm, pero sí que Benidorm se partió el pecho por conseguirlo y fue la primera -una vez más- en reivindicar el dominio municipal de las playas. Ya en 1972, cuando el Instituto de Estudios de Administración Local se metió más de lleno en el tema, se consiguió otro avance… Y así podíamos seguir con el tema… pero eso sería cuestión de otro post.

En resumen, la idea de hoy: Benidorm fue decisivo en conseguir el dominio municipal sobre las playas. Que se nos olvidan las cosas, se hacen desplantes, y no quiero yo…

 

 

 

DEL PRIMER TURISTA QUE NACIÓ EN BENIDORM

Hoy estoy feliz… y triste, a la vez. Bueno, contrariado.

Hago esta segunda entrada en el Blog este 2018 con una noticia que me ha llenado de satisfacción al poder completar su recorrido. Pero al mismo tiempo me ha dejado un mal sabor de boca… que estoy remediando a base de Penderyn. Disculpa Sean, pero este whisky es galés.

Voy a intentar contarles la historia de un escocés: de un escocés de Benidorm. La historia de Sean Thomas Herron, The Benidorm boy.

Los lectores del CB News la conocerán; y en Benidorm al día he encontrado, después, una referencia y alguna foto. Se avisó que venía… y como el pastor del lobo…

Lo he localizado y llevo un rato “hablando” con Sean.

Me ha gustado un párrafo de los que me ha enviado (cosas del Messenger). Cuenta que la mayoría de los visitantes se traen de sus vacaciones souvenirs: cigarrillos, camisetas, alcohol… Pero sus padres se trajeron un bebé: él.

Benidorm tenía que ser distinto.

Sitúense: 1971

En agosto de 1971 Maureen y Desmond Herron se vinieron de vacaciones a Benidorm en un paquete de Skytours con su hijo Paul, de 18 meses. La joven familia escocesa se alojó en el Hotel Reymar, en la calle Gerona. Y hasta aquí la más absoluta normalidad… entonces y ahora.

Andrés Guerrero, el que fuera entonces director del Reymar, se ha acordado perfectamente cuando le he dado las primeras pistas. 28 de agosto de 1971.

Maureen se pone de parto; se adelantó en fechas el alumbramiento. Y del hotel al Virgen de Fátima; a la carrera con Sean Thomas ya entre nosotros. “Ya ha nacido un turista en Benidorm” titulaba la prensa.

El primer turista que ve la Villa de Benidorm apenas abiertos y estrenados sus ojos”. “Sean Thomas, benidormense de origen escocés”.

Y este feliz natalicio entrañaba un problema: pagar la factura de la clínica y “la canastilla” del bebé.

Ahora mismo, 2018, nos puede parecer extraño, pero hace casi 47 años no era nada fácil transferir dinero entre países y hacía pocas fechas que el gobierno británico permitía ya a sus nacionales abandonar el país con más de 50 libras. El paquete turístico se abonaba en origen y el dinero de cartera era el que era. La factura del hospital superó las 150 libras (al cambio, leo) y había que “equipar” además a Sean Thomas que se nos presentó en lo que aquí llamamos “traje de Adán”. Hombre, era agosto (calor); pero ni aún así. Ropa al niño.

Me cuentan que rápidamente comenzó una campaña de recogida de dinero: huéspedes y personal del hotel se pusieron manos a la obra. Leo en el semanario Ciudad que el Ayuntamiento pagó la factura hospitalaria y con lo recaudado se abrió una cartilla infantil, de la Caja de Ahorros del Sureste de España: algo más de ocho mil pesetas (8.819 pesetas).

SEAN 4José Manuel Reverte, el alcalde de por aquel entonces, se ofreció a apadrinar al niño y me cuentan por aquí que fue bautizado y se le celebró un ágape en el hotel. A Sean Thomas se le otorgó el título de “Primer turista nacido en Benidorm” y se le entregó la Llave de la ciudad… que para poco le ha servido. Y luego les contaré por qué. Y orgulloso conserva título y llave.

Después, la familia -ya cuatro- regresó a Escocia con atenciones en la línea aérea: un improvisado nuevo pasajero, que reflejó la prensa.

SEAN 2
Y Skytours tuvo el detalle de traerlos de nuevo a Benidorm al año siguiente y ahí están las fotos de alcalde Reverte con el joven Sean Thomas… Me ha contando que en octubre se enteró del fallecimiento de su padrino. Un personaje que hemos tratado de pasada en el Blog y tiene una apasionante historia: Hollywood la llevaría al cine.

 

SEAN 5 - REVERTE SEAN DESMOND PAUL

El alcalde JM Reverte, Sean Thomas, Desmond Herron y Paul

 

Y a lo que íbamos. De la visita del joven Sean Thomas hubo reseñas en prensa…

Y por lo que fuera, hasta 2017… en que Sean Thomas volvió a Benidorm a enseñarle a su esposa –Amanda– y a sus hijos –Cameron y Connor– donde nació. Y pudo enseñarles poco. El Hotel Reymar es ahora el Hotel Ambassador Playa y -por lo que fuera- no pudieron hablar con el manager del Hotel.

Esto no casa con la hospitalidad de Benidorm.

Estoy seguro que de haberlo sabido, Ramón Martínez les hubiera atendido. Y el mismísimo Andrés Guerrero; ¡faltaría más! Cuando se lo he contado al amigo Andrés me ha referido detalles de aquellos días. Lo tiene aún presente: Sean Thomas fue el primer turista en nacer en un hotel de Benidorm.

Pero hubo más. Se dejó en Aberdeen la Llave de la Ciudad y no consiguió abrir la puerta de la Casa Consistorial; no pudo saludar al alcalde.

Aquí también estoy seguro: Toni Pérez les hubiera atendido. Por quien fuera, no se hizo bien. No ya solo por la cuestión humana y/o social. Esto tiene un brochazo de marketing que no veas.

Pero, ¡ojo!, pocos ciudadanos tiene la Llave de esta ciudad. Esto no puede volver a pasar.

Hablando de pasar… Sean Thomas y su familia se lo pasaron bien por Benidorm en octubre pasado: el casco antiguo, las tapas, la playa, los parques, una excursión en el Tram a Alicante (que es como en el trenet, por lo que tarda, pero en “moderno”) y sol, mucho sol, que en Aberdeen -de eso, de sol- andan escasos.

Creo que esta historia está incompleta si no vuelve Sean Thomas y abre con su llave esta que fue -y es- su ciudad.

Este episodio que les he narrado me ha dejado un poso de amargor. Vino el primer turista nacido en Benidorm y no estuvimos a la altura.

Tiene el título y la Llave de la ciudad. Desde luego, no fue el único turista que nació en Benidorm. A poco que he preguntado, por ejemplo -a Manolo Moncada-, me ha contado otro caso. Y he seguido y tengo un tercero.

Pero desde luego Sean Thomas Herron fue el primero… y en algo se ha de notar.

 

 

A PROPÓSITO DE LAS CABALGATAS DE REYES

 

De lo que fue una representación teatral -La Adoración de los Magos- a lo que vienen siendo las Cabalgatas de Reyes Magos hay un trecho que, en los últimos años, en cuanto se acerca la fecha -5 de enero, porque el 6 es el Día de Reyes- se desboca el capítulo de noticias surgidas en torno a ellas.

Siempre hay quien quiere añadir un mamarracho al tema intentando dar su brochazo de color nauseabundo olvidando que más allá de una supuesta tradición religiosa (asumida sólo por ellos) es un elemento festivo donde implicamos la ilusión de los niños; su ingenuidad.

Bastante es ya que con el pretexto que no queda tiempo material para jugar con los juguetes (los niños vuelven al colegio en 24/48 horas tras el Día de Reyes), en vez de revivir la mágica ilusión de la noche del 5 de enero aparezcan estos bajo el árbol de Navidad el 25 de diciembre y sean cosa de Papá Noel.

Vale. Hay que acabar con cualquier atisbo de tradiciones cristianas. Aquí las gastamos así. Ya tenemos todo tipo de manifestaciones laicas ocupando -tal vez intentando ocupar- el lugar de estas con el beneplácito pusilánime de muchos y la pasividad de otros.

Ya dediqué un post a la duodécima noche de la Navidad. Ahora, pretendo, dar mi explicación sobre el concepto para evidenciar, lo confieso, que no sobra un Darth Vader que anime la ilusión de un niño y está de más un ciudadano que en nombre de un colectivo quiere evidenciar la normalidad de su condición. No pega ni con cola, aunque traiga cola.

Las “Cabalgatas de Reyes” surgieron, en esencia, para recolectar juguetes con los que llevar la ilusión a los niños más necesitados: “juguetes para aguinaldos”, era el lema que las inspiró. Tenía un carácter benéfico en el primer tercio del XIX y tras conseguir los regalos, los repartían en instituciones de caridad.

Y para sumarme a la corriente anticlerical -la moda es la moda y hay que estar a la moda- diré que fue la Iglesia la que cortó la costumbre del aguinaldo (que viene del francés) en la Edad Media. La costumbre consistía en regalar muérdago -o acebo- por el año nuevo: “A gui l’an neuf” → Aguinaldo (bien en Navidad, bien en Año Nuevo). Y del muérdago, panacea curativa y contra males de los espíritus, pasamos a otro tipo de presentes hasta llegar al juguete.

Sí, ya sé que por estos pagos la costumbre es dar “les estrenes”; que viene a ser lo mismo. Vienen de los strenae de tiempos de Roma… y de cuando los romanos iban a coger verbenas al bosque sagrado por el año nuevo y Strenia era la diosa de la Salud que alagada por la visita les otorgaba divina protección.

Cumplido con la progresía vuelvo a la tradición cristiana de los Magos de Oriente y sus regalos y presentes al niño Dios que, a imagen de aquello, reiteramos con los nuestros… y que ya alcanza a todos.

En Reyes, aguinaldos (regalos) para todos. Y de los dulces, juguetillos y unas pocas monedas hemos pasado a juguetes, joyas, perfumes y todo tipo de regalos. Ya puesto, como “la tradición” era oro, incienso y mirra… mira por donde tenemos materia de debate.

En esto de la Cabalgata de Reyes parece que Barcelona destacó en la iniciativa (1855) con la organización del evento: llegada de SSMM por mar al Moll de Fusta y recorrido por las calles de la ciudad (1879) cuando el empresario Miguel Escuder, leo en Historias Matritenses, “organizó una cabalgata benéfica para entregar el aguinaldo a los niños de ambos sexos de la Casa de la Caridad”. Ese es el origen allí, aquí y en toda España: aguinaldos de beneficencia.

 

REYES

Grabado de principios del XX “A esperar los reyes”; Serie “Costumbres españolas”

 

En Madrid hay alguna referencia anterior (1844) de gentes con escalas subiendo por ventanas a recoger (más que a entregar), pero son mayores las referencias a las trifulcas, descontrol y paradas en tabernas de los mozos -de caras tiznadas- que acompañaban el desfile. Subían a por los aguinaldos comprometidos a las casas, con lo que se retrasaba la marcha… que se complicaba con las visitas a las tabernas. Ricardo Márquez saca a la palestra una canción de la época sobre aquellos que iban al encuentro de sus Majestades en aquellas caóticas cabalgatas: “expuestos a mil estragos, cruzan calles y plazas, pero hallaron calabazas, en vez de a los Reyes Magos”.

La de Alcoy, que pasa por la más antigua de España; ininterrumpidamente desde 1885, previamente documentada (1866), tiene como particularidad, recuerdo, el rey negro -Baltasar- sale en segunda posición… ya no es el Melchor, Gaspar y Baltasar de mi niñez.

Y volviendo a los orígenes, que marcan la tradición, aquellas “cabalgatas” del XIX eran excusa de juerguistas y comparsas que con un pretexto benéfico hacia los niños más necesitados se montaban una fiestecita. Y los colectivos laborales de más precaria situación se liaban la manta a la cabeza y con dos chatos de vino se montaban una fiesta sonada… y se pasaba el frío de enero. Pero la base argumental siempre fueron los niños. De 1882 es la reseña en prensa: “1.621 chiquitines de los asilos recibieron ayer alegremente sus aguinaldos de juguetes”. Ese era el espíritu de la Cabalgata de Reyes: los niños y sus aguinaldos.

Ateneos, Casinos, Sociedades y el empeño de particulares -empresarios rumbosos- podemos considerarlos como responsables de lo que hoy llamamos “tradición” y que no es otra que iluminar la espera de los niños, pendientes del despertar del día 6, para jugar. Y el espíritu de beneficencia fue el que inspiró los primeros pasos que hoy están más que superados, aunque la visita a Hospitales perdura desde los inicios, en el XIX. Asilos, hospitales, inclusas, Casas de Beneficencia…

La vistosidad de las Cabalgatas de Reyes, hay quien dice, arrancó en Madrid en 1928 cuando el Circo Price se sumó a la que allí se organizaba con sus payasos. El objetivo era -y es- la ilusión de los niños; y sí, hubo payasos buscando la ilusión y la sonrisa de los más pequeños; “de las tiernas criaturas” que decían las crónicas.

Ese era y es el objetivo. Y todo lo que vaya en ese sentido será bienvenido. Y lo que no, dictado por la razón, un sinsentido.

Que en la Cabalgata aparezcan animales que por lo general los niños urbanitas no ven con asiduidad, que integre elementos de culturas diferentes, que sume personajes extraordinarios o insólitos, que encaje cuestiones imposibles o personajes Disney no da posible cabida en ellas a cuestiones que en nada tienen que ver con el universo infantil al cuál va dedicada.

Nunca ha habido en la cabalgata de Reyes mensaje evangélico. Por lo tanto, olvidemos el espíritu de confrontación con la religión y no compliquemos la ilusión de los críos.

 

 

DE QUE HOY ES ‘NOCHEVIEJA’ PORQUE ROMA QUISO CONQUISTAR UN PUEBLO MAÑO

 

Redescubrí, tiempo ha, una historieta que he podido aguantar hasta hoy.

Antes -en tiempos de la primera Roma y su antiguo calendario- el año no terminaba el 31 de diciembre; que lo hacía el 14 de marzo. Ya se lo comentaba Obelix a Asterix: “están locos estos romanos”.

Y el año terminó terminando un 31 de diciembre por ‘culpa’, cómo no, de una guerra.

Una guerra en suelo peninsular, en la vieja piel de toro, muy cerca de Calatayud (Zaragoza), localidad a la que le otorgan el honor de ser la antigua Bílbilis -aunque Bílbilis estaría bajo la actual Huérmada-, surcada por el Jalón.

El caso es que el enclave urbano que desencadenó que esta, la del 31 de diciembre, fuera la última noche del año no existe hoy. Se llamó Segeda y estaba a la vera del río Perejiles, en las faldas de la Sierra de Vicor, entre lo que hoy es la aldea de Mara y el minúsculo pueblo de Belmonte de Gracián (Belmonte de Perejiles, Belmonte de Calatayud y, por haber nacido allí Baltasar Gracián -el jesuita del XVII autor de ‘El Criticón’ y precursor del existencialismo y la postmodernidad-, Belmonte de Gracián), todo en las inmediaciones de Calatayud.

Recuerda amigo/a lector/a: si vas a Calatayud, pregunta por Dolores, la flor de Calatayud. Una copla la mató de vergüenza y sinsabores. En su tumba, olé jotica, pongo flores.

Y vuelvo al caso, que me pierdo; la calumnia desgonzó a la Dolores y he aprovechado para recordarlo… bajo los efectos de un cava rosado de Almendralejo (Badajoz) que para dar comienzo a la mañana está muy bien (Viña Romale Brut Nature).

Y es que me pierdo; divago. Debe ser cosa de que esto se acaba. El año, claro.

El caso es que Segeda era plaza fuerte de los belaiscos, también llamados belos y bellos (de guerreros), que junto a titos y lusones hacía la vida imposible a los romanos empeñados en dominar la Hispania Citerior en aquellos días de guerra y efímera paz.

Las llamadas Guerra Celtíberas se prolongaron mucho en el tiempo (habían comenzado en el 174 aC con Tiberio Sempronio Graco) y terminaron con la caída de Numancia, ya en la pormenorizada 3ª Guerra Celtíbera, con Viriato, unos veinte años después, vencido por Publio Cornelio Escipión Emiliano (que no sería por nombre y abolengo).

Plinio el Viejo dio buena cuenta de la rica economía agrícola y ganadera en torno al Jalón, río aurífero, que además propiciaba una buena industria textil… condiciones todas ellas que despertaran el interés de Roma por poner aquel territorio bajo las siglas SPQR.

Pero también Plinio el Viejo da cuenta de la belicosidad de estas gentes y la dureza y resistencia de sus armas. No en balde dominaban los yacimientos de hierro del Moncayo y sus ferrerías eran famosas.

El caso es que en Segeda no estaban por la labor de dejarse dominar; pero en Roma estaban empeñados en dominarlos. Había firmado unos acuerdos comerciales hacia el 179 aC y por una cuestión urbanística digamos menor, les dio por ampliar las murallas y crecer, Roma les declaró, una vez más, la guerra. En este caso, el de Segeda y los belaiscos, en el año 154 aC.

Hasta entonces Roma se había dedicado al control del área y los negocios mediante la figura superior de un pretor, un magistrado que además de temas de justicia ejercía las veces de delegado del gobierno de la República. Pero para la guerra, para el mando del Ejército, era necesario un cónsul; cosas de la burocracia romana.

El cónsul era un funcionario de rango superior al pretor; era cargo anual. Y cosas de Roma: sólo se elegían dos cónsules por año… y el año finalizaba el 14 de marzo y hasta el 15 de marzo, después de la resaca, no podían elegir otros dos.

Los de Segeda sabían del proceder meticuloso de los romanos y confiaban que hasta mediados de marzo no se producirían cambios en el tema, estaban en invierno y siguieron confiados en su proceder urbanístico.

Pero los romanos decidieron cambiar la estrategia y el calendario político-administrativo y convertir la del 31 de diciembre en la última noche del año y el 1º de enero nombrar cónsul a Quinto Fulvio Nobilior (y a Tito Annio Lusco; recordemos que se elegían dos cónsules por año). Pasamos de los Idus de Marzo a las Calendas de Enero… y de un contingente militar de 15.000 soldados a 30.000… y dejamos el 154 aC y nos pusimos en el 153 aC.

Entonces, en aquel mundo sin Facebook, Twitter y WhatsApp las noticias llegaban tarde, pero llegaban… como llegaron Nobilior y sus legiones y tropas auxiliares…

El resto se lo pueden imaginar -o leerlo, que hay muy buena literatura (y hasta novelas) sobre aquellos días; aprenderá mucho-, pero lo que hoy nos trae aquí es que esta noche es “nochevieja” por un ardid de la Roma republicana para darle por el pelo a los maños de Segeda. Y caída Segeda, fueron a por Numancia.

¡Cómo eran!

 

 

Nota aclaratoria: Como bien sabrán, que hoy sea 31 de diciembre es consecuencia del arreglo del calendario ante el desfase que se acarreaba, respecto al ciclo Solar, con el calendario Juliano (Julio César; 45 ac). La Iglesia de Roma necesitaba corregir y hacer coincidir la celebración de la Pascua con el primer domingo tras el plenilunio que seguía al equinoccio. Eliminando ciertos bisiestos y 10 días… Un Papa, Gregorio XIII (Calendario Gregoriano), lo arreglo… y el 5 de octubre de 1582 pasó a ser el 15 de octubre de ese mismo año… y así llegamos a este calendario que, como he contado en otros Post, tardó en implantarse…

 

 

 

A MODO DE BALANCÍN -BALANCE CHIQUITÍN- DE 2017

 

Dejamos 2017. Le voy a dedicar un repaso; a ver lo que sale.

Así, a bote pronto, centenario de la Revolución Rusa y mediocentenario de la muerte del Che Guevara. Poco más que el mal sabor de boca del prusés y la sonrisa de Tabarnia. Sí, ya lo dijo Toni Mayor: “ha sido desenterrar a Dalí y volverse todo surrealista”. El tal Puigdemont convoca y celebra su consulta independentista el 1-O; y el 30-O se fuga a Bruselas… justo la víspera de conmemorar los 500 años de las iglesias protestantes (la Reforma Luterana). Aquellos príncipes por Lutero protestaron ante la Dieta de Spira… y aquí Puchise las pira. Luego ha habido elecciones; la cosa ha devengado en casi lo mismo… que no sé yo si el 155 debía haber llegado más lejos.

Yo es que soy así. Y seguro que han pasado más cosas que el consiguiente boicot a los ositos de Tous y el auge del cava (desde el 2 de julio de 1959: vino criado y elaborado en cava y desde 1991, el vino de calidad producido en 159 municipios de España… y seguiremos ampliando la Región del Cava).

Hombre, si miramos al microscopio este 2017 que está a punto de entregarnos la cuchara, resulta que la minúscula Malta, isla (s) y República, comenzó presidiendo la UE -terminando Estonia, que no es mucho más grande- y que, aunque muchos no sabemos a ciencia cierta para qué, se constató la existencia de las ondas gravitacionales.

Claro, echa uno la vista atrás -pone la neurona a trabajar-, y se da cuenta con que para hacer este resumen hay que citar el atentando yihadista de las Ramblas o que Trump es presidente… como Putin y Jinping (que vaya tres). Bueno, y también están Cirisa May -elecciones y el Brexit, activado a finales de marzo-, la incombustible Merkel en Alemania -reelegida- y el francés Macron, nuevo en esta plaza desde mayo… y el chiste aquél de “si en Argentina hay un Macri y en Francia un Macron, en Rusia hay un Putin y en algún lugar habrá un putón”. Bueno, lo localizaban.

A la hora de redactar esto llevamos 7.238 muertos en atentados yihadistas: 16 en España (Barcelona y Cambrils). Los 9 asesinos yihadistas del de Barcelona están en otra cuenta.
El yihadismo es hoy el problema y nos tiene en el punto de mira. Y es que en 2017 se han detenido setenta y siete (77) yihadistas en España, el número más alto desde 2004, cuando el 11M.

Pocas ciudades importantes se han librado de una canallada de este tipo: Londres, París, San Petersburgo, Estocolmo, Bruselas, Turku… y también entre ellos mismo, las comunidades árabes, la lista de sus atentados es insufrible. Ya digo, más de siete mil muertos (7.238) a 29 de diciembre).

Es un problema. Incluso entre el mundo musulmán. Entre ellos mismos se declararon boicots, por amparar el terrorismo… pero en cuanto llegan los acontecimientos se olvidan y, por ejemplo, Catar ha terminado el año albergando eventos y recibiendo protagonismo. En fin, el Mundo Árabe… que excede la capacidad de mi neurona. Bueno, en Arabia Saudí ya dejan conducir a las mujeres… El coronel Lawrence, arqueólogo galés, se sentiría orgulloso. Bueno, lo mismo no; ¿qué diría Dahum?

Bueno, volviendo a “mi” resumen del inacabado 2017 -pero por 48 horas, ¿quién me va a poner las peras a cuarto?- hago balance y resulta que nos queda un loco oficial en Corea del Norte -ahora que la ONU ha aprobado el Tratado de Prohibición de Armas Nucleares- con ínfulas de fallero valenciano con masclets, y un mamarracho en Venezuela: prometió un pernil (jamón para nosotros) a todos los venezolanos (y le creyeron, que tiene bemoles) y ahora le echa la culpa a Portugal (potencia pernilera donde las haya) de no poder cumplir la promesa. No, maduro no está; pero debería caer. Su simulacro de aprobación de nueva constitución ya se los puso por corbata. Luego está lo de Rodolfo López y Antonio Ledezma que, después de su calvario, protagonizó una huida que le trajo a España en noviembre. De este tipo, lo mejor sería despedirse a la llanera.

Mejor que a estos dos locos le va al presidente de Ruanda, un tal Kagame -que te pone a huevo las cosas-, que por estar en un país que pocos situarían en un mapa de África, van y me lo reeligen con el 99% de los votos… ¿Se acuerdan de hutus y tutsis y el genocidio ruandés? Pues el Tribunal Penal Internacional está detrás de él, pero como las lentejas… o las comes o las dejas. Y hablando de estos tribunales… Lo del bosniocroata Slobodan Praljak y el fraquito de veneno en el TPIY de La Haya es de Mortadelo y Filemón, al que me recordó el juez Carmel Agius en la toma de televisión. “He tomado veneno”, tuvo que informar, porque nadie daba crédito a lo que había visto.

Por aquí, por la vieja piel de toro, resulta que ETA anunció su desarme unilateral, pero ya no son ni noticia; hay cosas de más calado. Si es que hasta las FARC han dejado de ser organización armada (terroristas, en Román paladino). Ya no mola en Occidente dedicarse a eso; para esto están los de Oriente, que no son reyes magos, mismamente.

En 2017 también hemos hablado del clima, que ya saben que no es lo mismo que hablar del tiempo. Y lo hemos hecho porque Trump -otra vez Trump- se retiró del Acuerdo de París, porque si no… Ah, y ahora ya hablan de la llegada de otra pequeña, dicen, Edad de Hielo ante la previsión matemática de un mínimo de actividad solar… Y como un solar se ha quedado medio Portugal (63 muertos), un trozo de España y media California: los incendios forestales también han sido protagonistas en un tórrido verano.

Menos los desastres naturales, creo que lo he repasado todo. Algo me habré dejado, seguro, porque mi neurona, en su loca inconsciencia, no da para más.

Y, para el remate final digo -acabo de saber- que me reconforta conocer que la Guardia Civil, las FFSSEE, están ahí, en lo suyo, y 494 días después de que se perdiera el rastro de Diana Quer en A Pobra do Caramiñal (Galicia), han detenido al que sería el principal sospechoso del caso, según oigo de fondo en la radio y he visto en ‘Espejo Público’, aquí en mi bunker, digooo gabinete.

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Ah, y como colofón, al final, no puede faltar mi recuerdo emocionado a Puerto Rico: aprobó el plebiscito y luego le sacudió María (fuerza 5) sacando lo peor de Trump -vaya, no quería hablar de él, y otra vez ¿Será importante? -. Yo he sido tan feliz en Viejo San Juan, Ponce, El Yunque… que no puedo menos que exhibir mi solidaridad con los boricuas.

Si naciste pa martillo, del cielo te caen los clavos.

 

DE VINOS SALTARINES, INQUIETOS… CON BURBUJAS

 

Estamos en las fechas más especiales del vino espumoso conseguido por el método Champenoise, un invento -dicen, y dicen mal- del dominico Pierre Perignon: la fermentación en dos fases. La causa: la indigencia en azúcares naturales de la uva en la Champaña-Ardenas, una región más proclive a la cerveza que al vino. Algo de azúcar y levadura se le añade en el licor para la segunda fermentación con la que se consigue una buena dosis de carbónico… pero hasta que Louis Pasteur no avanza en sus estudios (a partir de 1864) no se consigue controlar esa segunda fermentación y no podemos hablar del champagne o del cava, etc, etc.

Hoy hemos “hablado” de esto, hasta casi perder las amistades, en la tradicional reunión de amigos por Navidad al compás de un Blanc de Blancs de Ruinart. Yo he sacado a pasear estos vinos saltarines, inquietos, hormigueantes, burbujeantes, tintineantes y hasta “del Diablo”… previos al cava y al champagne. Pero ya estaba muy cargada la cosa.

A las manos casi con lo del Cava… y que si catalán, extremeños, riojano, valenciano andaluz… El cava es una de las pocas denominaciones de origen (DO) que en España no están ligadas a un territorio en concreto. Aunque históricamente la producción del vino espumoso se ha centrado en las comarcas catalanas del entorno de Sant Sadurní d’Anoia (Barcelona), desde los años ochenta del siglo XX resulta que 24 municipios fuera de la región tradicional pueden producir y embotellar “cava”. Así hemos alcanzado en la última campaña una producción récord de 300 millones de kilos de uva capaces para 245 millones de botellas, de las que se han exportado 160 millones (35 millones fuera de la UE).

Esto es lo “moderno”. Pero desde la más remota antigüedad el carbónico y las burbujitas han estado presentes, no como ahora, en algunos de los vinos que por aquí producían. Yo reivindico que “el origen de los espumosos” está en estas latitudes del Mediterráneo y no en Francia.

Hay alusiones muy antiguas a los vinos con burbujas. Homero (s. VIII aC) me sitúa muy al Este el origen. Cita el “vino burbujeante” en la Iliada (Guerra de Troya) y dice que persas y egipcios ya los conocían; que los fenicios los llevaron por la Magna Grecia y que los extendieron por todo el Mediterráneo. Hipócrates y Teofrasto los consideraban un remedio divino; no eran habituales.

La, digamos, variante patria del vino burbujeante -de persas y egipcios- en estas riberas occidentales del Mediterráneo la cita Publio Virgilio Marón (79-19 aC), el poeta Virgilio, al reseñar los “vinos inquietos”; Plinio el Viejo (23-79; siglo I) invoca el “vinum titilians” -atención- llegado de Hispania. Y su coetáneo Marco Anneo Lucano (39-65) en su poema épico Farsalia exalta las virtudes de los vinos que se han traducido como “vinos tintineantes”.

Los hay (y son legión) que insisten en que la producción de estos vinos (inquietos, saltarines, tintineantes) se radicó en tiempo de la Roma imperial en Durocortorum (Reims, Francia) donde se elaboraba un “vino de primavera” que hacía saltar los tapones.

Y quiere la cosa que aquella tradición del “vino de primavera” terminó refugiándose en abadías y monasterios cuando cayó el Imperio. Y a aquel vino “inquieto”, con el tiempo, también se le llamó “saltatapones”. Los tapones de entonces eran tacos de madera envueltos en cuero y telas enceradas, amarrados con alambre. Y como también, con inaudita frecuencia, rompían los frágiles vidrios de aquellas botellas, se les llamó “vinos del Diablo”… y ¿qué mejor enemigo de cenobios cristianos que el Diablo al que echarle la culpa de la merma de la ganancia? Los monjes de la Regla de San Benito producían vino y lo vendían como medio de financiación. Botella rota, botella que no se vendía.

La historia “oficial” del champagne arranca en la Abadía de Saint Vannes, en Verdún, donde el joven dominico Pierre Perignon consiguió adquirir tantos conocimientos del arte del vino que le trasladaron a la Abadía de Hautvillers, cerca de Éparnay, como administrador de la bodega (1668). Y allí dicen que el 4 de agosto de 1693, en plena faena, se obró el prodigio: de repente saltó un tapón a su lado y el dominico bebió… ¡“estrellas”! Dedicó su vida a conseguir emular aquél vino.

Perdió la vista, pero dictó sus logros. Fueron 46 años de magisterio enológico y en los dieciocho últimos, cuando “descubrió” el secreto, marcó con severidad unas normas desde la vendimia al pupitre.

El vino “burbujeante” de la Abadía de Hautvillers cobró fama. El secreto primigenio fue emplear sólo una variedad de uva y unas elementales normas de higiene; en otras abadías se mezclaban uvas y no se prodigaban en cuidados. Al poco de morir el dominico Perignon, el canónigo Jean Godinot dio a conocer las normas. “El vino del monje” encontró un aliado en Luis XIV, pero sus consejeros le desaconsejaron el vino de la Champaña y que siguiera con el de la Borgoña. El vino era considerado un antibiótico natural… y tanto Perignon como los vinateros borgoñones utilizaban la “pinot noire”. Así es que…

Antes que nada, me apresto a decir que esto que les he narrado fue en el XVII… pero en estas tierras surestinas, ya en el XIV, el franciscano Francesc Eiximenis cita los “vinos hormigueantes” (1340) y fray Anselm Turmeda escribe sobre los “vinos saltarines” (1352)… antes que Perignon dictara sus normas.

 

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Auténticas botellas Digby de cristal. Siglo XVII

Perignon no inventó esto; ni siquiera el monje benedictino Jean Oudart (1654-1742), coetáneo de Perignon y encargado de la bodega de la prestigiosa Abadía de Saint Pierre aux Monts, en Chalons, (de la que habían sido abades tanto Richileu como Mazarino), puede apuntarse el tanto a pesar de que a él le corresponde el mérito de haber sabido elegir el tapón de corcho. Hacia el año 1720 recibió Oudart confirmación de que en la benedictina Abadía de Sant Feliu de Guixols se utilizaba corcho para tapar sus “vinos saltarines” y decidió utilizarlo. Otro éxito de Oudart fue utilizar las botellas de cristal diseñadas por Sir Kenelm Digby (1640), cilíndrica con base cónica, que hace que no estallaran los frágiles vidrios de la época. Y el mayor de sus éxitos fue el de añadir el licor de tiraje (la mezcla de vino base, azúcar y levadura) para la segunda fermentación -que es la “buena”- y que todo parece indicar que Perignon no conoció. Pero ni Perignon ni Oudart la controlaron.

Y a lo que íbamos: cuando estalló la Revolución Francesa (1789) un fraile compañero de convento en Hautvillers, Thierry Ruinart, decidió mantener viva la pureza del trabajo de Perignon y con los adelantos de Oudart consiguió que su sobrino Nicolás Ruinart mantuviera viva la “auténtica” tradición de Perignon y Oudart. La bodega de los Ruinart se había fundado en 1729 -hoy es la más antigua de Francia- y no levantaba cabeza, pero desde 1791 comenzó una exitosa andadura…

Pero ni aún así tenemos esta historia con “inventor”. Será a partir de 1864, tras la presentación las investigaciones de Louis Pasteur en La Sorbona, cuando estos vinos comiencen a ser uniformes y característicos… con la que Pasteur puede pasar por ser el padre del cava… y de la cerveza… y de… y de todo proceso de fermentación controlada.

Hay buen cava en media España (y muy mal cava también; como en Francia, Italia, Inglaterra, EE.UU. y el resto de países que consiguen dominar el carbónico).

 

 

DE ENFERMERAS Y SERIES… ÑOÑAS

 

Juro que llegué a interesarme por la serie de Antena 3TV “Tiempos de guerra”, lo que me llevó a acercarme a la obra de Eligio Montero “1921. Diario de una enfermera” y de paso por las Enfermeras de la Cruz Roja, cuya escuela se fundó en Madrid en 1918, bajo el auspicio del Hospital de San José y Santa Adela, hoy Hospital Central de la Cruz Roja (Madrid, 1913), y de la reina Victoria Eugenia. Y, ya de paso y metido en faena de intereses, recordé hasta las Damas de Sanidad Militar que despertaban tantos aplausos cuando los desfiles de las FFAA en los años 80.

Ni que decir tiene que la serie me tiró del sofá, a las primeras de cambio, pero tras la emisión del miércoles último he llegado a la conclusión de que sus guionistas viven en los mismos mundos de Yuppie que el chico este que se ha extrañado a Bruselas.

Vale que anclándose en dos personajes ‘de tronío’ para el caso -como María del Carmen Angoloti y Mesa, duquesa consorte de La Victoria y Luchana,- y el doctor Fidel Pagés Miravé– se monten un guion que conforme pasa la historia en metraje y capítulos se divorcia de la realidad. El recurso a la familia del prestigioso médico militar me ha provocada la náusea; pero si la familia traga, pues nada: les cantaremos el trágala, trágala…

Pelillos a la mar con la serie.

Pero el caso es que dándole al magín recordé, sobre las enfermeras, un hecho que me llamó la atención sobre su historia. ¿Cuándo empezó esto de las enfermeras? Enfermeras, mujeres. El que sean mujeres ayuda mucho.

Y así llegue al documento que dice, y no se corta, que “la Enfermería existe desde siempre” -¡jopé con el matefísico!-… pero que “no resulta tan sencillo demostrar estos extremos documentalmente”. Es que ‘el desde siempre’ tiene estas cosas de poder demostrar.

ENFERMERAS 1
El caso es que así se manifiestan profesores de la Escuela de Enfermería de la Complutense, autores, por cierto, de un excelente trabajo sobre “La Enfermería en la Historia”. Eso sí, tenemos referencias de los grandes médicos de la Antigüedad, pero no de quienes les ayudaban, porque -parece ser, ellos sostienen- enfermeras hubo siempre. Aunque, de lo que leo se desprende que la profesión como tal la ejercían los hombres; y las mujeres sólo accedían a esa función en determinados casos.

A mediados de los años setenta, el profesor Laín Entralgo, abundó en este tema de la mujer e hizo entrar en la investigación la doctrina cristiana, para dar cabida a los conceptos de consuelo y a psicoterapia, como base de la acción profesional terapéutica de la mujer, más que a su ejercicio profesional.

Jacob Burckhardt, el historiador suizo, en su prospección sobre esta figura del enfermero ya señaló la existencia masculina de los “parabolanos”, también llamados “fossores”, que actuaban de enfermeros y -al mismo tiempo, de enterradores- en tiempos del Imperio Romano. El emperador Constantino se destacó en su empeño por amparar esta figura.

Una vez caída Roma esta faceta asistencial (masculina) se refugiará en los monasterios cristianos de la Baja Edad Media. Las reglas de los monasterios establecían -por escrito- los principios de la enfermería y fundamentaban la ayuda de los monjes al enfermo desde el “a mí me lo hacéis”, del evangelio (Mateo, 25,46). Y conforme avanzó la Edad Media la Iglesia salió de los monasterios para cristianizar Europa a través de las Ordenes Mendicantes, incorporando laicos en la denominada Orden Tercera, desde donde llegamos ya, casi, a “un concepto profesional” de la enfermería.

Será en el siglo XIII (1269) cuando en la obra “De officiis ordinis praedicatorum” -de Humberto de Romans, el maestro general de los dominicos- se defina la figura profesional y el campo de actuación del enfermero, hombre. Ni referencia a mujeres.

Aquí llegados cabría destacar que los hospitales de entonces no eran centros de curación sino de cuidados y convalecencia. Llegar a un hospital no equivalencia de sanación.

Pero a lo que voy: a la enfermera.

Parece que el documento más antiguo de la figura de la enfermera arranca de los tiempos del Hospital del Emperador (mandado edificar por Alfonso VI) en Burgos. Aquel hospital de pobres y peregrinos se reorganiza en 1123 y se mandata que “doce hermanos de la Orden del Císter cuiden a los asilados y -atención- doce señoras mayores de 35 años los atiendan”. El investigador Antón Álvarez-Sierra puntualiza el concepto de atención que se les encomendó a aquellas ‘doce señoras mayores de 35 años”: “hacer las camas de los enfermos, cortarles las uñas y el pelo, darles las medicinas, hacer hilas y vendas, ayudar al boticario y auxiliar al cirujano” Y más: “siempre debería haber una de las doce rezando ante el Altísimo”.

Insisto, parece ser que ellas fueron las primeras enfermeras “civiles” en estos cometidos pues fundaciones coetáneas y posteriores dejaban esos menesteres a las monjas, freiras que las llamarían, que libres del voto de clausura podían desempeñar labores apostólicas y de caridad.

El que ya se les llamara “enfermeras” no aparece documentado, pero… si lo cita Álvarez-Sierra, pues bien. Sí es cierto que entre el personal del Hospital de Peregrinos de Santo Domingo de la Calzada (siglo XV) no sólo se destaca la figura de la “enfermera mayor” como jefa sino que se distingue entre criadas y enfermeras.

Es el doctor Retanza Iza, en su libro “Batas blancas. La marga marcha”, el que señala que por aquellos días de la Edad Media, las mujeres que se ocupaban de tales menesteres auxiliares de la sanidad eran “damas adiestradas en la cura de enfermos; por lo general, viudas de soldados” lo que viene a enlazar con el requisito de la edad que ya vimos y que estuvieran acostumbradas a las convalecencias de sus esposos.

ENFERMERAS 2

Y aquí ya podrían entrar las enfermeras de toda condición. Y hasta las de la serie de Antena 3TV. Y me faltarán las Damas de Sanidad Militar de mi niñez y mocedad; las aplaudidas Damas. En su origen eran aspirantes a la Cruz Roja a las que sorprendió la Guerra Civil y que tuvieron carta de naturaleza desde 1938. El Cuerpo fue fundado como tal -Damas de Sanidad Militar- en 1941 y se declaró a extinguir en el año 2003 integrándose entre el personal de los hospitales de Defensa. Dejaron de aparecer en desfiles y maniobras militares.

Menos mal que pronto dejarán de aparecer estas pseudoenfermeras de Antena 3

 

 

DE LA BICICLETA… DE LOS NOVIOS

 

Hoy me he enterado de una entrañable historia. A mí, al menos, me ha hecho gracia. Se trata de una bicicleta “muy apañada”.

Verán. Nos ponemos en antecedentes; la historia es de 1910

Y como de una bicicleta se trata, me he ido directo a la ESPASA de ese año. La Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, en su tomo 8, páginas 745 a 761, incluye la entrada dedicada a la voz “Bicicleta”. Les resumo: tras describirla pormenorizadamente, contando su historia, recomienda que el que sujeto que la monte “no tenga miedo a las caídas”; explica como subir y bajarse de ella, que lo mejor es “comenzar con la máquina entre las piernas” y “bajarse con un pie en el pedal”, limpiarla con un plumero y pasarse una bayeta empapada en petróleo y un sinfín de detalles más. Pero lo que me ha gustado más es en el apartado de “Excursiones en bicicleta” donde la recomendación es total: “lleve consigo un farol, una bomba (de aire, claro; aunque no sé yo) un neumático, una camisa de dormir de seda (por si acaso y de seda, oiga), medias (¿?), pañuelos, una camiseta, varios botones (¿¿??), dinero, un cinturón, un reloj, un revólver (¡¡!!) y un mapa”. Echo en falta una brújula, pero me reconcilio con el vetusto librajo de 1910 cuando sugiere que “el revólver vaya sujeto al cinturón, al igual que el reloj”.

Pues ya sabiendo cómo estaba lo de la bicicleta en 1910, paso a la historia de la primera bicicleta de l’Alfàs del Pi; aquí al lado de Benidorm.

Y la cosa está, y es verídica (pues hay texto documental) en que la primera bicicleta en llegar a l’Alfás fue la del médico don Francisco de Borja Martín en tal año de 1910.

La usaba el galeno para visitar a sus pacientes… y a su novia. Y ahí está la clave. Terminó siendo conocida como “la bicicleta de los novios”, en plural. Y ahora sabrán por qué.

La novia del sanitario protagonista de la historia era la hija del médico de Benidorm, don Eduardo Llorca, y hasta Benidorm venía cada tarde el doctor Martín a cortejar a Pepita Llorca y Zaragoza.

Doy nombres pues no mancillo el honor de las damas -de doña Pepita y de otras que citaré- porque aquello terminó en boda. Y no una; que fueron tres.

La bicicleta del galeno era famosa; pero aquél entonces el modelo de 1910 era una pasada de bicicleta. Hasta mí ha llegado que “era de ‘freno contra pedal” (vamos, un freno instalado en el buje trasero) muy seguro y suave (me han contado), aunque también me han dicho que en bajadas pronunciadas, cuando se coge velocidad, pues… como que no: se calienta y falla.

 

1910

Yo imagino así al doctor Martín y la bicicleta dels nuvis…

 

Tal vez no cogiera velocidad don Francisco de Borja Martín en sus desplazamientos, pero en la historia referida el facultativo cogía tal velocidad en sus ansias de acudir junto a la amada benidormera que anudaba un cordel a sus lentes y lo fijaba en el ojal de la chaqueta, para no perderlas en un bote de la máquina sobre el bacheado (imagino) camino. Es más, lucía el médico en sus excursiones hacia la amada un pañuelo blanco, de seda -por más datos- que anudaba al cuello, según la moda, a imagen de un castizo madrileño tal cual de los buenos retratos que hiciera Chueca, que hacía flamear al viento en su desplazamiento entre l’Alfàs y Benidorm.

Al llegar aquí, a Benidorm, la bicicleta cambiaba de manos. Era entonces el joven letrado don José Llorca, hermano de la cortejada, el que usufructuaba la máquina y con ella volaba de nuevo a l’Alfàs, pues él pretendía a su vez a la hija de don Maximiliano, el de la finca “La Carbonera”. Y, vaya por Dios, ahora no recuerdo el nombre de la chica; esta neurona mía me juega unas pasadas que para qué. El caso es que la bicicleta quedaba en l’Alfàs en manos de don Francisco Saval, maestro de Primera Enseñanza, y hasta “La Carbonera” iba el jurisperito benidormense andando porque, asómbrense, el camino hasta la casa solariega de su amada sólo era apto para caballerías e intransitable para la bicicleta.

Aquello le venía bien al pedagogo Saval pues así tenía la oportunidad de reusufructuar (¿se dice así?) la bicicleta e ir alado, aunque a golpe de pedal y tracción a sangre, hasta Altea donde festejaba con doña Paquita Ballester (de esta nombre sí me he acordado).

Era Saval el de más breves arrumacos, pues debía volver a tiempo de que el legista de Benidorm, acabado su tiempo de romance con la hija de don Maximiliano, cogiera a su vez la bicicleta (“del amor“) para llegar a tiempo a Benidorm donde el galeno Martí acabaría de rondar a su hermana… y pudiera volver este a l’Alfàs do moraba y practicaba la medicina.

Es por esto, por todo esto, que todos por aquí llamaban a la bicicleta de don Francisco de Borja “la bicicleta de los novios”, pues eran tres los que la utilizaban.

Al final, como en los buenos cuentos, el final fue feliz (imagino, que nadie me lo ha dicho ni he podido documentarlo) pues las tres parejas matrimoniaron… con lo que los neumáticos de la máquina pudieron por fin descansar de tanto trote caminero l’Alfàs-Benidorm, Benidorm-l’Alfàs, l’Alfàs-Altea, Altea-l’Alfàs, l’Alfàs-Benidorm, Benidorm-l’Alfàs.

También me han referido que al poco de esto que les narro corrió por estos pagos una segunda bicicleta. Era “la bicicleta del metge” don José María Vallés y para los mismos cometidos originarios que la del doctor Martín. Lo más destacado en los cronicones de la época sobre aquella ‘otra’ bicicleta fue la referencia a su bocina. Y también se cuenta que Miguel Saval “El Callosí se encaprichó de ella y, por lo que fuera, el facultativo Vallés se la vendió. “El Callosí” recorría alegre los caminos y la bicicleta aquella terminó siendo conocida como “la Micaleta”, pues era de Miquel.

La otra, la primera, recuerdo, “la bicicleta dels nuvis”.

A mí, esta historia me ha gustado. Seguro que sería más de verano; por la luz y el frío… pues hasta 1911 los inviernos eran durísimos por aquí.

Largo viaje el que he hecho y bonita historia la que me han contado. Deseando llegar estaba para contarla en el blog.

 

 

DE UNA CAFÉ DE INSTRUCCIÓN JUDICIAL

 

Pasó a tomar café por el Meliá Benidorm el juez decano de Benidorm; y se quedó a la tertulia. Fue una grata sorpresa: uno estaba sin visitar el Palacio de Justicia desde que fue presidente de mesa electoral (y eran las tantas de la noche).

También es verdad que a mediados de los 90 hubo una temporadita, cuando la judicialización de la vida municipal, en que acompañé, plumilla en activo, a políticos que se pasaban por el 7 de la Avda. de Beniardá, y en ese tiempo conocimos a un joven juez, muy activo -conferencias y artículos en prensa, además-, que se incardinó muy bien en la vida local hasta el extremo de fijar en Benidorm su residencia desde entonces. Y ni sus traslados han variado esa faceta.

JOSE RICARDO GARCIA PEREZ 3Salmantino de nacimiento, benidormer de corazón. Así podríamos definir al magistrado juez José Ricardo García Pérez. Y en Los cafés del Meliá descubrimos que “detrás del profesional hay una persona y que la persona es antes que el Estado; es lo primero”.

Nos contó que se inclinó primero por la ingeniería aeronáutica (que ahora ha conseguido uno de sus hijos) y al terminar 3er curso le explicó a sus padres que “aquello no era lo suyo… y en tres años hizo Derecho como reto personal”.

Se concentró en Salamanca para preparar las oposiciones conocedor de que ‘Lo que Salamanca no da, natura non presta’ y tres años y medio después y tras un año “y poco” en la Escuela Judicial, que son casi cinco, en 1991, oposición aprobada y a su primer destino: Granadilla de Arona, en las Canarias.

Y saltó en el 92 a la península aún a sabiendas de que iba a estar 3 años ‘congelao’ en Benidorm, pero le atraía Benidorm y aquí vivió en primera persona “el ‘Marujazo’” en el nº7, y Benidorm le enganchó por su “mucha calidad de vida” y hasta por haber llevado el varal de la Virgen del Carmen, en julio, rememorando la anécdota con el alcalde Vicente Pérez Devesa: “me sentí de Benidorm”.

Rememoramos aquellos momentos de trajín para que Benidorm fuera atendido por magistrados y -ya magistrado- en 1999 a Barcelona, pero manteniendo casa y familia en Benidorm. En 2004 a Alicante, tras formación para atender el Juzgado de Menores; y en 2007 de nuevo a Benidorm donde ahora ejerce como juez Decano, por elección: “Benidorm me ha dado mucho; me ha formado también como persona”.

Y aquí en Benidorm confluyen dos partidos judiciales: Denia y Benidorm. Se instruye en ambos y la sala está en Benidorm, con una importante carga de trabajo. Tal es así que se mostró favorable “a una sección de la Audiencia Provincial en Benidorm; en Elche la hay (ya dos)”. Mucho trabajo, sí; pero “Benidorm es un oasis” en el mundo judicial: “15 jueces, unos 150 funcionarios; mucho trabajo, pero nada conflictivo. Con posibilidades de crecer”.

Obviamente hablamos de todo; desde fases de instrucción a cumplimiento de penas, desde delitos a sobreseimientos, de predictibilidad, de situación de la carrera judicial, de medios y personal. En los Juzgados conviven tres administraciones: jueces, que dependen del Consejo General del Poder Judicial, letrados (del Ministerio de Justicia) y funcionarios (de la Generalitat Valenciana).

De la conversación -y a preguntas- me llamó la atención que tengamos “una legislación extremadamente garantista” y que contemos con “un Palacio de Justicia hijo de una nueva generación de jueces, mejor diseñado y más operativo” que los de por aquí. Especialmente lo hizo el énfasis que puso Su Señoría cuando explicó que “la Justicia no es cosa de jueces; es cosa de la Sociedad” o que “necesitamos más cultura de la mediación”, donde dejó caer que “el español tiene necesidad de que el dictamen venga de una autoridad, de un juez” por lo que no se recurre tanto a esa faceta de la medicación a pesar de que “en un conflicto siempre se ha de ceder” por las partes y en alguna parte.

Desgranamos aspectos de la violencia de género y de la violencia doméstica: dos enfoques desde distinta perspectiva de un mismo problema y otras facetas de cómo vemos desde fuera el proceso judicial.

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Hablamos del Constitucional y del ‘intercambio de cromos’ entre partidos políticos repasando el juez el proceso desde 1983 con una alusión a la “legitimación popular indirecta” que después de rumiarla muchas horas sigo sin verla más allá de una excusa.

Durante casi cuatro horas, que fue el más largo y ameno de los cafés que he tomado hasta la fecha como tertuliana, Su Señoría tiró de articulado, leyes y sentencias, citándolas cada una por su fecha y número. Repasó, repasamos, las asociaciones profesionales de la Judicatura, las reformas de los códigos y las leyes, especialmente la de Procesamiento Judicial; y nos paramos en ‘la vía rápida’.

Volaban los artículos por la mesa esquivando las tazas de café: que si el 324 concede 6 meses a la instrucción y puede ampliarse, llegado el caso, a los dos años, y que si otros muchos más. Salían a reducir protocolos y números. Se hablaba del concepto de ‘prisión provisional’ y del ‘cuarto y quinto turnos’. Mira, descubrimos lo del ‘turno’ para Magistrados del TS… para llegara a la conclusión de que “falta cultura judicial en España”.

Y claro, hablamos de Cataluña y todo lo que está de actualidad. Sí, lo de que si acata, acata… y no es el 155 sino a-Cata.. luña. Chiste malo, como malo es el asunto.

Como siempre, lo que se dice en Los cafés del Meliá queda entre los posos del café, pero si tomé bien los apuntes… y de ello siempre me he preciado… habida cuenta la naturaleza del delito, el riesgo de fuga y destrucción de pruebas y la reiteración delictiva… el juez Llarena, el próximo lunes a la 9 de la mañana lo debe tener clarísimo, ¿no? En esto, Paco Delgado y yo no tenemos la misma sensación…

Pero -es que- se me olvida que lo único que sé de este tema de la Justicia es lo que me enseñó a decir mi padre cuando apenas yo sabía decir mi nombre: yo era capaz de repetir como una cotorra lo de “Iustitia est constans et perpetua voluntas ius suum cuique tribuendi”. Tardé años en saber lo que decía, pero aún no lo he olvidado: la voluntad de dar a cada uno su derecho.

También me enseñó, el emérito catedrático, a pronunciar las palabras mágicas al ir a pescar: “érguete, érguete, iccíes; jinajalote”… pero eso es griego antiguo y no sé ni como se escribe… pero el caso es que pescábamos. Así es que…