DE “UNA ILUSIÓN CON PATAS”; DE JUAN ERASMO MOCHI

mochi-2Él se nos presentó así -“soy una ilusión con patas”- cuando vino a charrar con nosotros en “Los cafés del Meliá”. Me había comprometido con el amigo Cecilio González en que allí estaría; y estuve. Tuve que abandonar la tertulia a eso de las siete de la tarde, pero me lo pasé cañón con Juan Erasmo Mochi y Paco Bello, el veterano decorador de TVE que tantas páginas televisivas ha marcado y tan buenos recuerdos del Festival de Benidorm atesora.

Por partes.

Mochi, ilusión andante, apuesta por un musical sobre el Festival de Benidorm y Paco Bello anda en ello. Hasta Vicente Climent (Benidorm Palace) estuvo en la tertulia. Por cierto, mi más cordial enhorabuena por el reconocimiento que los periodistas de turismo le han concedido: Premio Pedro Zaragoza Orts. El jueves 22 lo recibía.

La idea “Festival de Benidorm, el Musical” sólo está en fase de proyecto inicial pero no cabe duda que ir sumando al espectáculo todos los grandes éxitos que fue cosechando el Festival de Benidorm –“Un telegrama”, “Comunicando”, “La hora”, “Tu loca juventud”, “Soledad”, “Un camino hacia el amor”, “A tí, mujer”, “La vida sigue igual”, “Llevan”…- sería, cuando menos, un puntazo (al menos, para los nostálgicos de aquella fórmula). Y si reaparecen por un momento aquellas gentes (compositores y cantantes) que consiguieron la entonces ansiada Sirenita del Festival, pues ni te cuento. Los chilenos Monna Bell y Arturo Millán nos dejaron (2008 y 1996) y poco más sé ahora de José Francisel hispanofrancés que nació en París y camino de Zaragoza hizo transbordo en Benidorm y se ganó su pasaporte a la fama, leo por ahí intentado averiguar algo de sus vidas- y de otros muchos más, hasta un Emilio José, Raphael o un Julio Iglesias. O un Mochi, Juan Erasmo Mochi, que nos acompañaba. De aquellos primeros años poco sabemos (digo yo) de José Casas, Federico Cabo, Rosalía, Los Gritos, Alicia Granados, Bettina, Mirla Castellanos, Erly Forcada, etc. Benidorm era un pasaporte internacional a la fama que muchos sellaron y de otros algún correo recibí en anteriores Post del Festival o cuando estuve en su segunda vida.

Y nos lo dijo Mochi: “participar en el Festival de Benidorm era ya un pasaporte a la fama; ganarlo, no te digo”. Pero han sido otros muchos más

La idea es fantástica. Veremos su trayectoria. A ver dónde acaba.

Amigo de María Jesús (sí, la de “los pajaritos”; que ya estuvo invitada a nuestra tertulia y ayer nos acompañó), Mochi estaba pletórico recordando cuando todos los cantantes “de entonces” eran una piña.

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Y hablando de Mochi. Yo no le falté ni un día a la cita con Escala en Hi-Fi, aquél programa que si hoy buscas en Internet te dicen que inventó el play-back en TVE y tanto Mochi, tantos años presentador, como el maestro del sonido José Luís Fdez. Rizo, te explican que era doblaje. Un matiz a tener en cuenta: eran actores en el papel del astro del momento. Y yo a José Luís (faltaría más) -y ahora a Mochi- le doy siempre la razón en cosas de TV y de sonido. Lo que no inventara José Luis entonces (y ahora), no existe.

Escala en Hi-Fi se hacía “a pelo”. Hasta la cabecera se grababa programa tras programa. Y ahí está Mochi con pelo, sin pelo (gajes de la mili), con corbata, con lentejuelas). Escala en Hi-Fi era una pasada.

Y  a lo que íbamos. Juan Erasmo Mochi, barcelonés del 43, es un volcán de hiperactividad. Acompañado de la actriz y productora Ana Linda Zago, nos hizo un trepidante repaso de su permanente carrera musical en todos los ámbitos. Estudió ópera, solfeo y composición en el/su Barrio de Gracia, pero llegó a la música pop/canción ligera (¡cómo suena de antiguo lo de canción ligera!… ¡y cómo de cursi lo del ecléctico pop, cajón de sastre donde todo cabe!).

Con 16 años, nos contó, se integró en Los Salvajes y encaminó sus pasos a Palma de Mallorca con uno de los primeros contratos que el fundador del imperio Meliá hizo para sus hoteles de El Arenal mallorquín. Y luego cantó con los Beta Quarters y con The Runaways, el embrión de Los Bravos. Nos contó que mientras rodaba su primera película, Megatón Ye-yé (con Micky Carreño, “el hombre de goma”, y los Tonys), The Runaways en Berlín fichan un cantante (Mike Kennedy) y surgen Los Bravos. Otras tres películas rodaría e infinidad de proyectos conseguiría cerrar.

Compositor de temas inolvidables (para los baby boomers como yo) –“Me lo dijo Pérez”, “Mamy Panchita”, “¿Qué hay en tu mirada?” o “La Palabra”- lo suyo era ganar festivales como el Internacional de Palma de Mallorca (donde en 1965 ganó el 1º, el 2º y el 4º) o el de Benidorm (1974). “Benidorm fue, es, una de las mayores alegrías de mi vida. Yo escribía canciones para otros. Buscaba una canción fuerte y hermosa, un nuevo registro, y la compañía discográfica -RCA- no estaba por la labor. Hasta Toni Caravaca –su representante; otro grande del mundo musical- me consideró un loco. Pero yo me presenté con ‘Un camino hacia el amor’ y gané sin apoyos”. “Y el Festival me abrió, incluso, las puertas de América”.

Nos contó anécdotas picantes de aquella jornada y hablamos mucho, largo y tendido, sobre el Festival de Benidorm. “El festival de Benidorm es el monumento de Benidorm; es a Benidorm como la catedral es a Burgos”.

Juan Erasmo Mochi. Actor en “La Viudita”, “La sombra de Caín” o “Área Maldita”; presentador y colaborador programas de TV como “Buenas tardes” y “Hoy también es fiesta”; presentador de un programa de la TV alemana, sin saber alemán, o de innumerables programas en la televisiones iberoamericanas, donde estuvo once años. Esos once años en los que se volcó musicalmente en América hoy parece que le pesan un poco en España

Productor de Rosa de Noche (Rosa Valenti) o La Pulga (Silvia Tortosa); homenajes a Cecilia y Nino Bravo con algún que otro rifi-rafe dialéctico con grandes de la TV o sinsabores con compañeros de profesión, que alguno hubo; productor y compositor de temas que han popularizado desde Julio Iglesias a Bertín Osborne; desde Mari Trini a Betty Missiego, Juan Erasmo Mochi ha pasado una tarde, como un volcán de hiperactividad, por “Los cafés del Meliá”.

Jovial y con ganas de más, muchas ganas de más, apuesta por un musical que recuerde, en esta ciudad, lo que fue el Festival de Benidorm. Coincidimos en que el Festival (y su formato) es irrecuperable, porque el mundo ha dado tantas vueltas -y centrifuga tanto- que ya no cabe. Pero ese perpetuo homenaje a la música, a los autores, a los intérpretes y a Benidorm aún puede hacerse realidad: “Festival de Benidorm, el Musical”.

Gracias Mochi, por esta tarde en el Meliá Benidorm y por todas aquellas tarde, pegado ante el televisor, disfrutando Escala en Hi-Fi. Nos contagiastes felicidad. Y coincido contigo: tanto play-back ha dejado muerta la música. Sí, “quebraron el arte por la promoción” y ahora mandan mucho más las discográficas. Sí, “los políticos se cargaron el mundo del espectáculo cuando comenzaron a ser promotores”. Y sí, no ha dejado de sonar “Resistiré” (Carlos Toro, para el Dúo Dinámico) y más que “I will survive” de Gloria Gaynor.

Lo tuyo, Mochiilusión andante-, siempre fue Alta Fidelidad. La de veces que te he recordado cuando hacía Vibraciones en las noches de radio de los ochenta… Alta Fidelidad… Alta Fidelidad…

 

 

 

 

 

 

DE CARA AL 27S; A VUELTAS CON EL TURISMO

 

A una semana del 27S veo que este año, por fin, el lema del Día Mundial del Turismo lo entiendo a la primera: Turismo para todos; promover la accesibilidad universal.

¡Caray, qué facilito este año!

A mí, lo del Día Mundial del Turismo… ¡me encanta! Descubro ca-da co-sa.

En 2014 casi me atasca la neurona: “Desarrollo comunitario”. Me tuve que enterar qué era eso; de qué era lo del “desarrollo comunitario” que, como todas estas cosas, no suele ser lo que yo puedo entender. Me tuve que leer varias definiciones -porque nadie lo tiene muy claro y depende del autor/ideólogo de la misma- para hacerme un lío, claro: “proceso mediante el cual el pueblo participa en el planeamiento y ejecución de programas tendentes a elevar su nivel de vida” o “proceso de agregación de valor económico en pequeños núcleos culturales” o “fórmula de trabajo social” u “organización de la comunidad para alcanzar unos objetivos de desarrollo” o “técnica y practica social que se apoya en el conocimiento científico de los social para alcanzar cotas de desarrollo” o “conjunto de acciones destinadas a provocar un cambio orientado de conductas a nivel de microsistema social participativo hacia una etapa más avanzada de progreso humano” o… ¡Por favor, pónganse de acuerdo! Yo no me aclaro y no consigo tener claro lo del desarrollo comunitario.

Ah, que es una filosofada para seguir en la pomada. Entiendo. Soy tan primitivo y visceral; incluso agreste y montaraz. Era en México y había que estar a tono.

Vale que el Turismo es una herramienta fabulosa, pero no me compliquen la celebración con filosofadas propias de “Cuarto Milenio”. El “Día del Turista” servía para lo mismo y tenía más repercusión… si se elegía a la miss de turno.

En 2015, los de la OMT/WTO estuvieron metafísicos: “1 billón de turistas, 1 billón de oportunidades”; vale, lo decimos todo y no decimos nada. Oportunidades… ¿de qué? En 2011 se empeñaron en acercar culturas, sin querer recordar que cuando te enseñan más de dos veces las fotos de ese viaje vas buscando un piolet -como Ramón Mercader- para entrar en la lista de asesinos (o en la de Héroes de la URSS). En 2009 celebraron la diversidad -que por celebrar está muy bien- pero en eso se quedó; o en 2007 se ocuparon de la mujer (de la que no viaja). Y chim-pum. Esto, de tan alto intelecto, me desborda

Tal vez se deba a que soy corto de miras y que mi universo no va más allá de las caderas de mi contraria, pero considero que todo esto del turismo es más simple, aunque estructuralmente más complejo, y por mucha celebración que hagamos aquí, es “allí” donde deben mentalizarse. Aunque, aquí también tendremos que mentalizar a más de uno que no entiende lo que de verdad significa el turismo, pero eso es ponerse a su nivel.

Este año, el objetivo del 27S se entiende a la legua: accesibilidad. Eso lo entiendo: accesibilidad universal. Vamos, con trastienda.

Pero si fallamos en el primer mundo.

Me acuerdo de un congreso de la FEPET donde nos alojaron en un gran hotel, “adaptado” -jua, jua, jua-, en el que la rampa de acceso a minusválidos parecía la subida al Ape d’Huez: le faltaban las 21 curvas de herradura, pero el desnivel era del 12%. No hubo gónadas suficientes para izar a nuestro compañero Miguel Ángel quien, cuando “era transportado en la sillita del rey” escaleras arriba, en brazos de dos esforzados trabajadores, decía: “esto es como llegar a Barajas y que te coja para subir al avión el ‘castigao’ de turno”. Que esa es otra. Luego, en el hotel “adaptado” nos mostró todas las incoherencias posibles: una cosa era acceder al hotel y otra al ascensor o a la habitación (puertas, pasillos y puertas), escalones en el cuarto de baño, la barra del toallero por delante del lavabo (que lo hacía muy mono para los moñas, pero imposible de acceder), bañera en lugar de plato de ducha, llaves eléctricas y sensores a la altura de los catorce “ochomiles”… Una lista interminable. El contacto inicial ya había sido malo: mucho cartel de “adaptado” pero no había aparcamiento adaptado… y eso que una de las ponencias congresuales iba de hoteles adaptados. Y para más inri, en el panel posterior a la ponencia intervenía la gerencia del gran hotel “adaptado” para exponer su “experiencia” y la opinión de los clientes.

Miguel Ángel fue demoledor en su exposición y yo visceral (oficié de talibán de mi amigo). No nos echaron del hotel -ni del comité Ejecutivo de FEPET- aunque méritos hicimos. Hace unos días pasé por la puerta del hotel “adaptado” y en tantos años la única novedad visible es que han colgado un maillot blanco, con lunares rojos, que le entregan a quien es capaz de subir la rampa hasta la entrada del hotel (como en el Tour de France al mejor escalador). Vamos, que no han hecho nada. Accesibilidad Universal.

A ver si este 27S sirve para algo, porque aquél congreso nuestro sirvió para poco: unas líneas en prensa y alguna imagen en TV (local, faltaría más), mucho asentimiento de cabeza y algunos aplausos… y poco más. Alguna cadena participada ha desarrollado sus propios hoteles y alguna web que te dice al nivel de accesibilidad.

De momento, leo, va a servir para calentar la celebración. UGT y CCOO van a denunciar lo que llaman (y no sin razón) “la cara B” del Turismo. Se basan en que “mientras la rentabilidad turística ha crecido un 11,45%, los viajeros un 7,85%, y las pernoctaciones un 8,87%, el empleo solo lo hizo un 5% siendo en la mayoría de los casos puestos de trabajo temporales, de baja calidad y con altas cargas de trabajo”.

Hale, hasta el martes 27S

 

 

 

 

DE AQUELLOS BOMBEROS VOLUNTARIOS QUE LIMPIABAN NUESTROS MONTES

 

Hoy, leyendo el Diario Información, impacta el reportaje: “La Marina: del verde al luto”. El vídeo de Rafa Arjones, las fotos de David Revenga, el texto de Andrés Valdés te dejan carbonizado, como las más de 1.400 hectáreas calcinadas. Sí, como esta mañana oía mientras trotaba: “lo mismo que ve una hormiga ve cuando se asoma al borde de un cenicero tras una madrugada de farra”.

Dicen que hay individuos (es que no sé cómo llamarles a estas alturas del texto, aún tibio, sin mentarles la madre que los parió y el entorno en el que se criaron) a los que la fascinación en la contemplación de lo que han hecho, el monstruo que han soltado, les es gratificante. ¡Coño!, lo mismo debían prenderse fuego en los cataplines con una vela: menos extensión, pero -pienso- similar fascinación. Dicen que lo suyo es una patología… porque hay gente que encuentra un calificativo definitorio para cualquier cabronada.

Y yo que pienso que el problema no es el puto pirómano en sí; que el problema somos los demás. El problema es el abandono en que sumimos al “bosque”.

La nuestra, la mediterránea, es una civilización de fuego. Hasta la agricultura la comenzamos a base de fuego: agricultura de rozas, ignicultura a fin de cuentas. Pero desde entonces ha llovido mucho (es un decir); vamos que hemos superado esa fase de prenderle fuego al terreno para “limpiarlo” y aportarle fertilizante (las cenizas fertilizan: aportan potasio, neutralizan la acidez del suelo y estimulan la actividad microbiana) y cultivar hasta agotarlo. Superamos esa etapa y primero con la azada y luego con el azadón fuimos ganando terruño para cultivar y todo eso.

Ahora mismo, en el abandonadísimo monte, mucha brigada forestal, mucho medio aéreo, mucha UME y… muy pocos de mis bomberos forestales voluntarios de los que desde siglos se han dedicado a limpiar nuestros montes para evitar que esos pirados les prendan fuego cuando les sale de las narices y arda como una tea. Poco ganado pasturando.

Con esto de los incendios forestales provocados que hace unas horas iluminaban las noches de las Marinas, me he acordado de los rebaños de borregos y cabras que desde tiempo inmemorial se habían dedicado a evitar que los montes tuvieran el combustible necesario para arder. Vale que ahora hemos inflado a controles a los pastores y a su ganado, que hemos dado una serie de nuevos usos al suelo y que hemos colonizado el territorio natural del “bosque”, pero como no lo atendemos como se merece estamos abocados a esta serie de desastres. Antes teníamos rebaños que impedían que el suelo albergara una costra de acelerantes de un palmo.

cunado-un-monte-se-quema-4Nicolás Galdón y Antonio Teruel eran en 2008 (hace 8 años) los últimos pastores del término municipal; lo contaba El País (21.04.2008). ¿Seguirán? En el artículo -de Sergi Castillo- se decía que “Nicolás esconde como un tesoro una copia del mapa del término municipal de Benidorm de 1950 en el que aparece dibujada la “cañada real de la Cala por la Playa y Sierra“. Este vial partía del cuartel de carabineros del Tossal de La Cala y seguía por los actuales paseos de Poniente y Levante, penetrar en Serra Gelada y cruzar hasta el Faro de l’Albir. Su mapa del tesoro se complementa con los trazos que se corresponden con la vereda de Parrinà y las coladas de Cuartel, Ricardo, La Torreta, Soria, La Cala, del Camposanto, Alto de Rives, de Baldí y del Marrais”. Es que esto estaba lleno de coladas, cañadas, cordeles, veredas, descansaderos y contaderos: vías pecuarias que en realidad son, muy al modo de los “modelnos” de hoy en día, “corredores ecológicos”. Recuerden que toda la playa de Poniente es una Vereda Real de Ganado y allí estaba (está) el manantial de Les Fontanelles.

El verano pasado salí a trotar con el amigo Javier (dC) y me asusté de cómo teníamos la Sierra Helada. Hay pinaza acumulada para hacer un sólido camino hasta la Isla. Lo dicho, si no pasa más es porque Dios no quiere. Nicolás y Antonio no llevaban sus rebaños por allí y eso que una de las fotos emblemáticas de Benidorm fueron ovejas y cabras por Sierra Helada.

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Bucólica imagen del aquél Benidorm de los años 60 con su pastor que mantenía limpio el “bosque”

cuando-un-monte-se-quema-1Y claro, fuego por medio, me he acordado también, a partes iguales del conejito forestal del Icona y del Jaume Perich: “Cuando un monte se quema, algo suyo se quema, señor Conde” (Autopista)… y aún no estaba don Mario en la película. Y esto último ha sido a raíz de las leyes y la controversia sobre los espacios calcinados y el posible cambio de usos del suelo. Calificarlos como “cementerios” porque a nadie se le ocurre -ni legal, ni ilegal, ni alegalmente- construir sobre ellos me parece a todas luces estrambótico, pero si hay que llegar a esos extremos, pues… ¡ándele!

Aquí, en las riberas del Mediterráneo, después de tanto personal -y tanto tiempo- pisando el terruño la vegetación clímax, el “bosque” original, como que es un quimérico sueño. Existió, sí; pero desde los romanos para acá no creo que hayamos dejado un palmo sin alterar, pero el poco que quedaba, de la altura que fuera, estaba “atendido” por el ganado.

En fin, la masa forestal que se ha perdido por la sierra y junto a los chalés cumplía funciones climáticas, hidrológicas, ambientales y sociales. Sería largo entrar en el detalle de cada uno de estos roles. Sí, lo de siempre -sacado del manual- que si absorben anhídrido carbónico, que si producen oxígeno, que si ayudan a controlar la erosión,  que si reducen los riesgos por movimientos en masa, que si aportan humedad a la atmósfera y que si refrescan los flujos de aire que circulan por ellos. También podemos sacar a relucir ámbitos de conservación de la biodiversidad. Por sacar trapos que no quede en esta trapería, oiga.

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3 fases de la imagen del conejito forestal del ICONA

En fin, que me he acordado de aquellos bomberos voluntarios que desde tiempos inmemoriales han atendido nuestros “bosques”. Cuando yo a mediados de los setenta estaba en la EUITA, un profesor, hablándonos de todo esto de los incendios forestales y lo que suponen (las leyes españolas se acababan de parir en 1971; estaban fescas), nos mostraba una foto de los mejores bomberos forestales voluntarios. Era de un manual -en francés- que aún andaba por el tratero, problemas de guardarlo todo, y lo he rescatado. Cuenta lo de los centímetros de suelo que se queman, que la vida sigue estando bajo la ceniza, que resurgirá y hasta del periodo de recurrencia en que el fuego volverá… si un hijo de puta de estos no se le adelanta. Aquí está la foto. El pie es claro, Brigada de bomberos voluntarios: el pastoreo es la forma más rentable de eliminar el combustible vegetal.

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Ya no hay pastoreo y el ramoneo es un tiempo verbal que ya no se conjuga. Aún pasa menos de lo que podía pasar.

 

 

DEL AGUA Y DE LA TIERRA… que van a más

 

Aquí, todo quisque preocupado por el aumento del nivel del mar (¿?) que va a situar la línea de playa a la altura del Salt de l’Aigua (¿¿??) y va un instituto holandés (Países Bajos) –Deltares– que se dedica a todo eso del agua y nos cuenta, en un artículo en Nature Climate Change (de pago, como siempre, oiga), que en los últimos 30 años (1985-2015) que “los kilómetros de tierra firme han aumentando más que los de aguas superficiales” y por eso un par de exaltados amigos me petan el Whast… y tienen poco que ver una cosa con otra. Lo del nivel del mar llevará su curso (en dónde lo lleve) y lo de que ganamos terreno al mar o se nos secan los viejos lagos es otra cosa… que es lo que han contado los neerlandeses.

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La Tierra ha ganado 115.000 kilómetros cuadrados de aguas superficiales y 173.000 kilómetros cuadrados de tierra firme en los últimos 30 años ha titulado más de un medio de comunicación en los últimos dos días. Pues muy bien. Así, sin más, no señala nada en especial  porque los kilómetros cuadrados de aguas superficiales se deben a embalses, principalmente, en países que no son nada dados a integrarse en las estadísticas mundiales (Corea del Norte, Myanmar, etc.) o algo que aún se investiga en la meseta Tibetana donde han detectado pequeñas y grandes superficies inundadas. Los kilómetros cuadrados en tierra firme se deben a la reducción de algunos muy significados lagos, como el Mar de Aral -que ha perdido hasta el nombre y ya lo hemos contado aquí en varios post- o la creación de tierra firme en el litoral chino y en el entorno de las Spratly (junto al arrecife Mischief; Mar Meridional de China, para demostrar su poderío), una chinada más, o las islas artificiales de Dubai, de todos conocidas.

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Los chinos, manos a la obra, haciendo una isla en el Mar de China Meridional… un trabajo de chinos (La Gran Época)

Lo más destacado puede ser que luego apuntan los de Deltares que a pesar del incremento del nivel del mar, la costa ha aumentado en 33.700 kilómetros cuadrados en el mismo período… “A pesar del incremento del nivel del mar”.

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Un “mar” de Aral reseco y una Meseta del Tíbet “tipo Finlandia”

Y, como siempre, lo mejor es la aplicación para que nos entretengamos: Deltares Aqua Monitor. Te la descargas y –Dale Perico al torno– a buscar puntos de más o de menos agua o tierra… con una resolución de 30 metros, que como buena es buenísima, pero no nos va a servir de mucho en nuestras averiguaciones. Pero menos da una piedra.

Hale, venga, todos a buscar por dónde nos hace agua el planeta. Así, entretenidos, menos chapuzas dándonos la vara.

Los que de verdad entienden se muestran preocupados por reacciones del planeta. Si el Yantgzé, represado en las 3 Gargantas, ha perdido caudal, aguas abajo, especialmente en el Delta, no se ha manifestado aún. ¿Por qué? El Mississippi está perdiendo delta: ¿por qué?

Con la “herramienta” de Deltares no lo vamos a saber, pero, como digo, vamos a estar muy entretenidos.

 

 

 

 

 

 

DE LA INDUSTRIA DE LOS FORASTEROS (XII+I; vamos, XIII)

 

Punto y final. Completamos hoy el análisis de la industria de los forasteros. ¡Última entrega!

BND 1973 PACK

Benidorm, 1973 (del libro de Pack)

A principios de los 70, nueva década, supuesto cambio de estrategia: se consideró que “el turismo debe devolver a la industria y al campo lo que de ellos recibió” y se cuestionó todo; desde la política estatal de redistribución de los ingresos por turismo a los sistemas de promoción. Lo que más daño hacía era que se atendía con los beneficios de las regiones más afortunadas a las regiones menos prósperas. Esto no se entendía bien (como ahora). En Baleares estallaron cuando se publicó que “su dinero” promovía hoteles en Almería. ¡Qué ignominia, pardiez!; desde el desierto almeriense les iban a hacer la competencia.

Los CIT de toda España, por h o por b, aprovecharon el malestar social creado por la noticia y criticaron el “dirigismo estatal” al tiempo que denunciaban la “jungla de autoridades” con las que debía de lidiar. Vamos, su tradicional caballo de batalla ahora espoleado por un sentimiento de mosqueo y malicia.

El caso es que estalló la guerra de la descentralización. El Gobierno no estaba por la labor aunque uno de sus organismos más activos, el Instituto de Estudios de Administración Local (IEAL) -analizando lo ocurrido con el Turismo nacional- apostaba por la descentralización administrativa: el IEAL destacó los fallos del desarrollo turístico en las costas y abogó “por un mayor control local”. Sorprendentemente, para la España franquista de aquellos días, el sociólogo (nada afín al Régimen) Mario Gaviria pasó a dirigir el instituto y con la Fundación Juan March como patrocinador, desarrollo varios estudios al respecto tocando todos los palos (como el elogioso y clarificador “Benidorm, ciudad nueva”).

OSBORNE-TÍO PEPE

Iconos de España

En esos años, como desde tiempos de Viriato, muchos comenzaron a cuestionarse en España lo del Turismo: “no compensaba los desequilibrios sociales y económicos a los que daba pie” clamaban por doquiera que fueran. También hay que señalar que muchos de estos estudios inspiradores se centraron en las provincias andaluzas donde la brecha fue más amplia y generaron titulares demoledores y no siempre ciertos. En “España en venta” (de Francisco Jurdao; Ed. Ayuso, 1990) queda diáfano: por el turismo, el campo se quedó sin mano de obra a precio asequible y los jornaleros se fueron a trabajar a la costa donde les pagaban más y su trabajo requería menos esfuerzo. Los agricultores no estaban en condiciones de mecanizar sus producciones y ante la situación de desidia económico-productiva terminaron vendiendo sus terrenos a promotores inmobiliarios que eran capaces de montar una urbanización (esquivando permisos y licencias) en puntos en los que se veía el mar… sólo a través de fotografías. Era tal el desmadre que hasta la propia ENTURSA (Empresa Nacional de Turismo) compraba baldíos agrícolas intentando hacer la competencia a la iniciativa privada. Sólo cuando el Ministerio de Agricultura clamó contra ello pararon. Casi un sin Dios y Franco y el Régimen en sus últimos días.

Y para complicar la situación socialmente resulta que los salarios que se conseguía en las zonas turísticas -más que interesantes- fueron perdiendo valor ante los altos precios que pululaban por los destinos turísticos, donde la cuestión se agravaba ante la falta de vivienda que no fuera turística, ya que esta resultaba muy cara para los trabajadores del sector. Pero no echemos toda la culpa al turismo y a la vorágine de acontecimientos que generó. La condición humana hizo de las suyas.

Una novedad que me ha descubierto el libro de Sasha D. Pack es que en medio de todo esto, el Régimen se planteó “crear ‘corporaciones municipales turísticas’, a las que se pudieran asignar créditos estatales, más privilegios y un alcalde especialmente designado[1]. Primera noticia; habrá que saber más.

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Sapain is different

A Fraga le sucedió Alfredo Sánchez-Bella, enemigo de la descentralización y con menos capacidad de enfrentarse a quienes querían controlar la industria de los forasteros que ya por aquél entonces era -casi tanto- de los aborígenes peninsulares. No obstante, la primera e interesante medida fue dividir el país en 9 regiones turísticas[2] que si bien no significó nada en la realidad administrativa sí que sirvió para sectorializar los estudios en regiones más o menos similares y afinar en los planteamientos. Pero “los pilares centrales de la política turística no se movieron”… y así siguió la cosa hasta la España de las Autonomías.

TURISMO-COSTAS

A partir de esos estudios de los comités regionales se comenzó a implantar la idea de “valor por unidad de turista”: mejorar la calidad. “Cuantos más turistas, mejor” debería dejar de ser la máxima… debería, porque eso no lo hemos solucionado aún.

Pero la verdad es que con sus más y sus muchos menos, España se había colocado al materializarse la década de los setenta, gracia a la industria de los forasteros, en un destino puntero con una posición excelente para relanzarse a la competitividad turística tras la muerte de Franco y las crisis subsiguientes. A pesar de los defectos, la planta hotelera era moderna y la voluntad empresarial apostaba por superar siempre las adversidades. Desde la Administración se filosofaba en consonancia con la corriente empresarial: el turismo debe aportar a la comunidad “el mayor volumen de divisas con el menor coste social y económico posible” proponiendo para ello “crear y desarrollar aquellas modalidades que supongan un gasto más elevado”. Lo de siempre.

ASÍ NOS VEÍAN 60s

Así nos veían…

Con la llegada de la Democracia comenzaron los cambios administrativos en el País. Se desmanteló el Ministerio de Información y Turismo (1977) y la regulación y promoción del Turismo pasó a las Comunidades Autónomas. El último ministro, León Herrera Esteban (un hombre de Fraga), apostó por mejorar la calidad y organizó la 1ª Asamblea de la Organización Mundial del Turismo (en Madrid)… pero las crisis del petróleo (1973 y 1975, que nos llegaron con cierto retraso) y las propias del país golpearon la industria del turismo con la merma de forasteros, porque también azotaron a Europa.

Esto nos enseñó que el turismo por sí solo NO ES la panacea para el desarrollo regional y que sólo los que hacen los deberes (apoyados por la madre naturaleza y el clima que disfrutamos) son capaces de pervivir en el complicado y mudable mundo del Turismo al que le afecta el aleteo de cualquier mariposa en el Planeta. “El turismo español ha sobrevivido a su etapa útil”, concluye Pack. Y eso es un elogio.

El turismo nos hizo (y nos hace) mucho bien. La apuesta de los forasteros por las playas de España hizo crecer esta industria en la que se implicaron todos los españoles y nos ha situado en esta posición de liderazgo… pero unos más que otros en función de cómo se trabajan las cosas.

ESPAÑA PARA USTED 2

 

PD.: En esta serie de Post ha seguido el libro de Pack y he aportado mis pildorillas. Me ha gustado; me lo he pasado bien. He descubierto algún detalle, muchas referencias útiles de trabajos que desconocía y… no he encontrado lo del origen soviético del Spain is different. Me regalaron el libro porque les dijeron a  mis chicas que entre sus páginas estaba. Tendré que releer.

 

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[1] Juan Fuster Lareu, “El municipio turístico español”, en Información Comercial Española, nº 421. 1974

[2] I (costa Brava y Costa Dorada; Cataluña); II (Costa del Azahar y Costa Blanca; Castellón, Valencia, Alicante y Murcia), III (Costa del Sol y Costa de la Luz; Andalucía de pé a pá); IV (Cornisa Cantábrica y Rías Gallegas; todo el septentrión y las rías); V (Pirineos); VI (Baleares), VII (Canarias), VIII (Madrid y Castilla) y IX (Extremadura)

DE LA INDUSTRIA DE LOS FORASTEROS (XII)

 

Hora de ir acabando. Dejábamos ayer la cosa en el concepto ‘problemas’. Es que a los españoles nos dio, también, por hacer turismo. Y no sólo dentro de España; también fuera. Por ahí se escapaban las divisas que entraban… y teníamos el ejemplo francés (donde ya salían más francos que entraban) y que era situación a evitar. La verdad es que no hizo falta mucho empeño administrativo en atajar este problema porque la cuestión del idioma era una barrera más natural y grande que los Pirineos, y el infravalor de la peseta nos dejaba temblando ante las oficinas de cambio. Pero, aún así, hubo turismo de españoles por el Mundo (vamos, Francia y Portugal).

En 1967 batíamos el récord de los 1.000 millones de dólares por ingresos de turismo (1.100 millones) frente a los 99’4 millones que sacaron los turistas españoles por el extranjero. Un saldo formidable, pero elocuente ya que, le leo a Pack, “la venta de paquetes turísticos al extranjero fue ilegal hasta 1966”. ¿Qué me dices?: ¡que te fagorices!, FAGORRRR…

Mientras los aborígenes celtíberos hiciéramos “turismo” por la vieja piel de toro, no importaba ni mucho ni poco a la cuentas de la macroeconomía nacional. Recuerden: esto era “la industria de los forasteros” y los españoles, entre sí, fueran de donde fueran, no se consideraban forasteros… aunque en 1966 las estimaciones apuntan a que “al menos la tercera parte de la población española (unos nueve millones de personas) habían viajado de vacaciones dentro de su país, y se llegó a los doce millones de personas en 1971”. El disponer de vehículo lanzó a los españoles a las vacaciones. Pero es otra historia, aunque conviene saber que ante ‘la invasión de forasteros’ en determinadas áreas del país, “los españoles debían sentirse los más extranjeros de todos” en los grandes enclaves turísticos de Baleares o la Costa Brava en los años sesenta. Nunca fue este el problema de Benidorm.

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“El 600 que te lleva al Verano”, del ABC

Para potenciar el turismo de los españoles dentro de España, con TVE se puso en marcha (1966-1969) la serie “Conozca Ud. España”. ¿La pretensión?: abrir nuevos destinos a los españoles y que los españoles, de paso, conocieran una España que desconocían y que ofrecía a cada paso un punto a conocer y disfrutar. Pero por mucha España interior y preciosa las vacaciones terminaban en los destinos de playa, y contra eso ni TVE, ni gaitas templadas.

CONOZCA UD ESPAÑA

Con espíritu didáctico se puso en marcha una nueva campala “Conozca Ud. la provincia”, para escolares, y una mucho más social “Conozca Ud. el Mar” (1967) que llevó a ver el mar a varias decenas de miles de españoles del interior. Yo, en el siglo XXI, he conocido a un español que en Benidorm vio -por segunda vez en su vida- el mar; la primera fue cuando le enviaron a “hacer la mili en África”. Viví el fascinante momento; su esposa la vio por primera vez esa mañana.

Ah, y ya lo conté en otro Post: el ‘turismo rural’ también es cosa de la España turística de 1967 (de los equipos de Fraga), pero entonces se llamaba turismo en “casas de labranza”. ¡Cielos!: Fraga y su gente “lo inventaron” todo.

Un sambenito que nunca nos quitaremos es el de “baratos”. Nos iniciamos en ese campo y casi seguimos en él. El sindicato hostelero mallorquín se quejaba ya en 1969 de habíamos creado un producto “adecuado para turistas de una libra diaria, o quizás menos”; desde 1967 se estaban planteando que la cuestión no era la cantidad de turistas sino la calidad de los mismos: menos número de turistas y más números en las cuentas de beneficios.

BND 1957 PACK

Benidorm, 1957

Y ya resumiendo: “la tan celebrada ‘civilización del ocio’ de la Europa de posguerra que penetró en España durante la década de 1950 -la invasión pacífica- no fue importante solo como parte del gran proyecto político de modernización y aceptación internacional que había emprendido el Régimen de Franco, sino que llegó a establecer contacto con las vidas de los españoles de a pie durante la década de 1970”… y hasta hoy. Coincido con Pack (y otros) que no supuso una predemocratización, pero fue una manifestación de la nueva España que estaba por llegar.

CB BND

La década de los 70 fue la de psicoanalizanos (y en ello aún seguimos). En 1971 el sociólogo Amando de Miguel concluía que “España selecciona turismo ‘barato’, cada vez más barato y en gran parte controlado por capitales de fuera”. En 1972, Guillermo Díaz-Plaja se preguntaba si el Turismo ‘era un falso boom’ (analizando la situación de Baleares, pero podíamos extrapolarla a la mayoría de los destinos; sólo muy pocos -contadísimos- estaban en otra órbita) porque no remediaba nada y nos encontrábamos que el nivel (nivel, Maribel) era cada día menor. Los estudios de Susan Barton[1] vienen a confirmar, ahora, lo que entonces avanzaban nuestros estudiosos.

El ¿por qué llegamos a esto? tiene su miga. Los operadores turísticos tuvieron cada vez más influencia en los precios y entre ellos mismos se fueron complicando el futuro ya que abarcaron tanto que dejaron de controlar el mercado: “el potencial de expansión aparentemente infinito de las costas españolas y la competencia con otros países mediterráneos ejercieron una gran presión hacia debajo de los precios”, Pack dixit. Creció el número de turistas y tanto o más el de alojamientos.

Hay quien echa la culpa al apartotel y al alquiler de apartamentos: “el disponer de cocina, eliminaba el gasto de cenar fuera”, apunta Pack. Y a final de los sesenta, “el turismo se volvió más ‘residencial’”. Al inicio de los 70 estábamos en ratios de 40 turistas por cama hotelera… y había que llenar hoteles.

Esto del “residencial” se nos fue de las manos: “de cincuenta y siete urbanizaciones que se construyeron en la provincia de Málaga en 1964, solo tres respetaban las leyes”. Un informe de la Guardia Civil para la provincia de Alicante ese mismo año denunciaba que “cada uno ha edificado donde ha querido… con el fin de revalorizarlo y obtener beneficios mayores”. Los constructores se saltaban la ley y el Ministerio de Información y Turismo se veía constreñido por los demás ministerios que tenían tanto o más poder de decisión en estas cuestiones. La ley de Régimen Local (1964) requería la aprobación estatal de todos los planes municipales, pero se jugaba con esa falta de coordinación de los ministerios implicados. El Ministerio de Hacienda intentó dejar fuera de circulación la Ley de Centros y Zonas de Interés Turístico en su afán de anular a los equipos de Rodríguez-Acosta, Herrera Esteban y Arespacochaga; de Fraga, a fin de cuentas.

 


 

[1] Working-class organisations and popular tourism, 1840–1970. Manchester University Press, 2005

 

DE LA INDUSTRIA DE LOS FORASTEROS (XI)

De 1963 hay dos hechos fundamentales en los que recalar en esta secuencia de la Industria de los forasteros. El primero fue el apoyo a los Centros de Iniciativas Turísticas que lanza Arespacochaga, otro hombre de Fraga. Los CIT no tenían reconocimiento institucional, pero a través de ellos el equipo de Fraga controlaba el sector y subvencionaba como podía. Para donde no llegaba esta fórmula, para la España rural y profunda, se montaron concursos de embellecimiento de Pueblos. Lo que se buscaba, por vía de los CIT o de “embellecimiento” era repercusión y vender un atractivo más de España que llegó hasta los rincones más minúsculos de la costa.

CIT

En el tema de los CIT hay alguna historia singular y una Historia con mayúsculas que alguien debería escribir. El mismo Fraga cuenta en “Memoria breve de una vida pública” (Planeta, 1983; página 178) alguna particularidad de los CIT: el de Comillas (entonces Santander, hoy Cantabria) “no tenía por objeto promover el turismo, sino más bien evitarlo”. Era una excepción.

Otro singularidad nos lo sirve la antropóloga norteamericana Jacqueline Waldren, radicada en Deiá (Mallorca) desde los años 50, quien en varios trabajos refiere como los deianencs[1] quitaban la señal que en la carretera indicaba el desvío al núcleo urbano para evitarse la silenciosa invasión.

Y el otro hecho significativo fue la revolución en el mercado laboral. El turismo revolucionó la construcción y la hostelería. Hasta 1971 no tenemos estadísticas “fiables” y tardaban en compilarse, pero su impacto desde mediados de los 50 es conocido y fue enorme. Generó la emigración desde zonas de interior a la periferia turística, incluso en la misma provincia litoral, provocando cuantiosos desajustes demográficos. Bien es cierto que en algún momento fue decisiva porque “La economía del turismo actuó como leve cojín para absorber gran parte de la mano de obra agrícola excedente”. El mayor problema fue la formación, pues muchos carecían absoluta y totalmente de ella. Y no sólo a nivel camarero; también a nivel de dirección y gestión de hotel lo que se puso de manifiesto en los grandes fracasos que llevaban a muchos hoteles a sumarse a “círculos de dependencia” para con los operadores turísticos. En 1963 León Herrera daba instrucciones específicas para que se mejorara la atención al cliente; con buena voluntad no bastaba. Y puso en marcha severas inspecciones. La Escuela Oficial de Turismo de Madrid (1963) intentaba -a marchas forzadas- generar, al menos, manuales de referencia para dar abasto a las necesidades de formación. Pero había quién no sabía leer.

1954-1973

Estadísticas de Turismo 1954-1973

Otro gran año muy especial para el Turismo fue 1964. Fuimos a la Feria Mundial de Nueva York a darlo absolutamente todo y como ojos que no ven (desde España), corazón (franquista) que no siente, dimos una imagen fascinante; en ocasiones, con pinceladas de fantasías animadas de ayer y de hoy, que hoy nos sorprenden aún. Y si aquello fue en América, para Europa se editó la guía “España para Usted”, en once idiomas. Rompía los moldes y fue muy bien aceptada; no consta quien la escribió pero algún toque ‘Codorniz’ encuentro, lo que junto a las ilustraciones de Máximo (Máximo San Juan Arraz) lo convierten en un documento a disfrutar.

GUIA POBRESSe inicia metafísica y distingue entre ‘turista’ y ‘viajero’, al que “invita a descubrir un país… orgulloso de sus tradiciones y deseoso de experimentar cambios rápidos”. En 71 páginas, lo toca todo: “Geografía pobre”, “Historia rica”, “Economía regular”, “Política peor”… Sorprende, porque es de 1964. Explica la función de la “Guardia Civil” y de algunos sambenitos propios de los españoles. En “Pobres, vagabundos y charlatanes” confiesa que “… por razones de clima, hábito o extraños atavismos, hay algunos españoles -muy pocos, cada vez menos- que sienten horror al trabajo…”. ¡Total!

ESPAÑA PARA USTEDSin tapujos, habla de “La guerra para la Paz” (1936-39): “… no diremos que en ella todos los buenos estaban de una parte y todos los malos de la otra…”. Y dice más, mucho más, pero -resumiendo- dice que “Un día, en 1936 estallaron los odios… y… en 1939 comenzó un periodo de paz… superador de los viejos odios”.

Obviamente, habla del “bikini”: “Usted puede vestir en España como mejor le parezca, no faltaría más… Pero usted llamará la atención muy agradablemente si, para bajar al comedor del hotel, ir al teatro o asistir a un club nocturno, abandona momentáneamente el ‘uniforme de turista’ y se pone parecida ropa a la que usaría en su tierra para idénticas ocasiones”. Y va a más: “No crea usted en leyendas de que aquí montamos un auto de fe para quemar a los que van en ‘shorts’ por la ciudad o a las que usan el turbador ‘bikini’ en la playa”.

También la guía analizó cuestiones patrias básicas como “la siesta” o “la propina”, “los tacos” y “los piropos”; hasta entró en “el amor”. Advierte la guía de principio que “en España no existe el divorcio” (el que avisa… es avisador) al tiempo que aconseja en estos términos: “Absténgase de cortejar, por tanto, a cualquier mujer casada. Hasta el simple coqueteo en este terreno está muy mal visto… Dedique usted sus preferencias sentimentales, si es que le da por ahí, a las solteras. Pero no olvide que la mujer española suele ser ‘muy difícil’ y tiene la fea costumbre, por muy enamorada que esté, de hacer sufrir al pretendiente hasta que está bien segura de las intenciones matrimoniales de este”. Ahí le han dado fino.

VIÑETA DE GUILLE

Viñeta de Guille

Los toros y las corridas tienen texto mollar en la guía. Y esto enlaza con quienes sostienen que la Fiesta de los Toros vivió una etapa dorada gracias a los turistas que dudaban en pagar lo que fuera por carteles buenos y por carteles lamentables. Los forasteros venían a España por el clima, el sol y las playas. Y si les dabas toros… ya, ¡qué más quieres! Sí, sí: “eres guapo, joven y con dinero, ¿qué más quieres Baldomero?”; Fi-lo-ma-tic.

Las primeras estadísticas “serias”, que son de 1970, dicen que en un 87% de los forasteros buscaba el sol y las playas. Sólo un 4% buscaba los monumentos. No extraña que en Manchester plantearan publicitar Mallorca como “Blackpool con sol[2]”.

El único atractivo “cultural” al que prestaban atención los forasteros y que tenía marchamos eclesiástico, lo que satisfacía enormemente al Régimen, era el Camino de Santiago. Y con él se volcaron los chicos de Fraga que los vendieron como “un vínculo de unión europeo”. El único ‘problema’ del Camino Jacobeo consistía en que el peregrino era menos dadivoso que el turista; no gastaban con la alegría desenfrenada del que “peregrinaba” a las costas para el ocio y la molicie.

Pero ese era el menor de los problemas.

 

 

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[1] Gentilicio de los vecinos de Deià/Deyá

[2] Hasta la irrupción del chárter a las playas del Mediterráneo, el lugar favorito de la clase obrera británica, frente al mar de Irlanda.

DE LA INDUSTRIA DE LOS FORASTEROS (X)

 

PASAJERA 1 MILLON-OCT 1963El equipo de la Secretaria General de Turismo, porque le iba la vida en ello, no paraba de inventar cosas que tuvieran repercusión en los medios y le ayudaran a colocar el Turismo en la mente de todos los españoles; de los que mandaban y de los no . Uno de aquellos ‘inventos’ fue ‘el turista ¿? millones que sería recibido a bombo y platillo en el aeropuerto turístico de turno, según conviniera. En octubre de 1963 se daba la bienvenida a la pasajera 1 millón, en Madrid. Y ni te cuento lo de las mises… pero el ser el turista X millones era la repera.

Se seleccionaba el país de procedencia y el destino del momento; se buscaba una pasajera agraciada y se esperaba que los Medios de Comunicación hicieran el resto; y lo hacían. Como lo hacían con otro invento: el del “Día del Turista”, que en 1964 estaba ya generalizado. La prensa, la radio, las revistas y el cine apoyaron siempre al Turismo.

DIA DEL TURISTA 1964

El equipo de Fraga trazó planes para que “los españoles fueran adquiriendo conciencia de su papel como diplomáticos de paisano” con los turistas. Y como se quería estar a bien con todos, se llegaron a cuestionar los toros y el piropo. Con los toros no hubo nada que hacer: los turistas acudían a las plazas. Pero con el piropo… con el piropo se reclamaba “cortesía”, evitando “la chulería y el chicoteo[1]”. A todos nos pueden venir a la cabeza ‘piropos 3R’ (para mayores, con reparos) y barbaridades patológicas de tipo caníbal.

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Normas de 1953

Pero con la moral pública, principalmente con el traje de baño, la cosa se las trajo.

Más que nada, la cosa fue por la difusión en los tabloides británicos y en la prensa sensacionalista alemana que se hacían un eco impúdico de lo que aquí podía llegar a considerarse impúdico comportamiento del turista en cuestión (de la turista, principalmente): desde besarse en público (que sería por un calentón y no por el beso en sí) al traje de baño con menos centímetros cuadrados de los estrictamente aceptable para la trasnochada moralidad patria de la época.

Le leo a Pack que el marqués de Santa Cruz, José Fernández-Villaverde y Roca de Togores, embajador de España en Londres una pila de años, recibió una carta -21 de agosto de 1959; custodiada en el Archivo General de la Administración con referencia 77.02/6871- de la británica madre de una chica, modelo de ropa de baño (se especifica), en la que le comunicaba en tono de queja al señor embajador que ‘tras pasar 2 semanas en Benidorm’, “nadie se ha quejado sobre [mi hija] ni ninguna otra persona que llevara bikini en la playa” pero que ‘luego un guardia civil arrestó a la chica por vestir ese traje de baño’. ¿Un guardia civil en el casco urbano de Benidorm? La carta es consultable en Paseo de los Aguadores, 2, de Alcalá de Henares, sede del AGA… lo dejamos para otro día, por, también le leo a Pack, ‘un diario de Stuttgart, en 1963’ decía que por aquí, en España “todas las mujeres llevan bikini” y que “ni la Guardia Civil los reprime”. (“a bayoneta calada”; que la Benemérita impone incluso a orillas del río Neckar).

BIKINI BND 1963

Bikinis; Playa de Levante. Benidorm, 1963

La cosa se las traía. La Ley de Ordenamiento Jurídico de la zona Marítimo-Terrestre, en su Anteproyecto de 1965, llegó a reconocer una “policía de moralidad, salubridad, urbanismo, ornato y buen gobierno de las playas y lugares de baño y esparcimiento”, pero en la práctica era la Policía Municipal del lugar la que actuaba a instancias de la directriz del Gobierno Civil de la provincia que atendía la norma del Ministerio del Interior… y sobre esto ya hemos tratado mucho en este blog. No se toleraban los bikinis en las calles y sí en las playas; hubo más de una circular sobre el “uso de prendas ligeras -¡qué estilo, para no mentar el dos piezas!- en la zona propiamente urbana de la zona balnearia y ciudadana normal”. En la página 223, Pack coloca una foto de chicas en bikini cuyo pie de foto dice: “A principios de la década de 1960, el bikini había conquistado ya a cinco de cada seis bañistas de la playa de Benidorm”.

Era lógico que el diario Ya, (ultra) católico, y el beaterio nacional protestara por la relajación de las costumbres. El sacerdote y teólogo Antonio Pildain, obispo de Canarias hasta 1966 (que había sido diputado entre 1931 y 1936) y que se declaraba un ‘intolerante doctrinal’, atacara el bikini: “se ha convertido en el símbolo del delito y la degeneración de la mujer de hoy”. Pero el bikini triunfó y la constelación de detractores no pasa de ser, hoy, un episodio más de Celtiberia Show (con permiso del maestro Carandell… que debiera ser de obligada lectura en 2º de Bachillerato).

celtiberia show

Pack pone como ejemplo del impacto del bikini, el turismo y las suecas -y del concepto de la trasnochada estructura patria una película (señalando que la irrupción del bikini generó un auténtico subgénero cinematográfico) de Manolo Escobar: ‘Un beso en el puerto (de Alicante, y el resto en Benidorm) -¡Bienvenida, Dorothy!- donde “un joven del campo, llamado Manolo (icono de la masculinidad ibérica del momento), se va a Benidorm buscando trabajo y enseguida aprende a sacar partido a su papel de donjuán para seducir a las veraneantes nórdicas. Al final, Manolo encuentra la virtud en la vida familiar y no en ese ‘juego peligroso’ que practicaba en Benidorm”… que era exactamente lo mismo que ellas -las veraneantes nórdicas- practicaban aquí -“juego peligroso”- para volver a su país y encontrar la virtud en la vida familiar con un rubio compatriota que hasta habían podido conocer durante sus vacaciones en España. ¡País!

UN BESO EN EL PUERTO + BND

Portada del disco; Manolo e Ingrid Pitt por Poniente, Al fondo, Benidorm

Ah, a Manolo ni mentarlo para “cosas malas”; Manolo era miembro de la Tertulia ‘Los cafés del Meliá’, tertuliano de pro y amante de Benidorm, donde sigue su carro y seguimos sus amigos.

Por cierto, el hispanista Justin Crumbraugh, en Destination Dictatorship: The Spectacle of Spain’s Tourist Boom and the Reinvention of Difference (SUNY Press 2009), cuenta exactamente lo mismo e ilustra con el mismo ejemplo que el libro de Pack. ¡Olé, Manolo!

Es que las costas, “caracterizadas por su cosmopolita anonimato, fueron la vanguardia de la liberalización que luego florecería en la España democrática”. Hasta los gays tenían puntos de encuentro en los destinos turísticos del litoral mientras ni en Madrid ni en la “obsesivamente modernista” Barcelona podía manifestarse más que en reducidísimos círculos.

El cúmulo de prejuicios no fue más que un ‘falso problema’ que se atajó con sentido común (que es el menos común de los sentidos y del que más adolecemos los españoles). Hasta la Iglesia Católica ‘Nacional’, tras el Concilio Vaticano II (1962-65) ofrecía “la oración del turista” y las misas “bilingües”. Pluralismo pragmático, el mismo que siempre empleo Fraga en esta etapa de la Historia de España.

Turismo y Cristianismo”, como lidiar este toro -aunque no se lo puedan creer hoy en día-, fue uno de los temas que con más enjundia analizó el IET. Arrillaga y sus expertos le deban una y otra vez la vuelta al calcetín intentando encontrar resquicio a favor de transigencia de todos como evidencia la serie de estudios y memorándums internos cursados… hasta que todo se diluyó. El turismo fue lo más europeizante que ha tenido España… y si se aburren, pues… la 1ª parte de este NO&DO de agosto de 1964 que incluye El Misteri d’Elx

 

 

 

 

[1] Lanzar puyas malsonantes

DE LA INDUSTRIA DE LOS FORASTEROS (IX)

 

Nada; un retrasillo por una “excursión” al Cap i Casal, donde todo sigue igual… y vuelta a empezar. Y en cuanto empezamos a crecer en esto del Turismo… se dispararon los problemas. ¿Morir de éxito?; ¡nunca! Lo del éxito en turismo significaba más gente, lo que se traducía en necesidad de más agua, mejor gestión de los residuos (que aumentaban) y más de todo… más servicios en general. Hasta en Sanidad.

Sanidad y Transportes eran las deficiencias tradicionales de la Historia de España. En los años 60, como en los 40 o en los años 20 (por no salir del siglo XX). Y si ya estaba justita (o mal) durante el invierno la Sanidad, cuando en las zonas turísticas se duplicaba (triplicaba o quintuplicaba) la población durante el verano… ni te cuento.

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La Manga (del Mar Menor); 1963

En 1963, el equipo de Fraga planteó y consiguió que las situaciones surgidas de la aceleración demográfica veraniega fuera atendidas (estudiadas y en la mayor parte de los casos no resueltas) por una comisión de expertos. Los excesos demográficos por inmigración e industria, menos cuantiosos, solían encontrar mayor apaño que los turísticos, ocasionales y explosivos… de muchas pesetas de inversión. Turismo apoyaba los trabajos de la comisión de expertos porque “mejoras en sanidad atraían la afluencia de capitales extranjeros”.

El alcantarillado, cuenta Pack e imaginamos cómo de complicada sería la cosa, era muy deficitario en líneas generales en casi toda España; imagínense en los sitios turísticos. “En Benidorm -reseña Pack en el libro- la delegación local de la CCS[1] informaba en 1964 de que el alcantarillado sólo daba servicio al dieciocho por ciento de la población”. El urbanismo público iba más lento que el desarrollo turístico.

No obstante, el 10 de mayo de 1965 se puso en marcha un ambicioso Plan Urgente de Trabajos de Saneamiento en Localidades Turísticas  que actuó en 73 ayuntamientos turísticos de España[2] y a los pocos días operaba otro plan para carreteras[3] que se lo comió el Plan Redia (de mejora de grandes itinerarios) y los accesos a las grandes ciudades. Hasta 1968 no llegaría el primer Plan de Carreteras para el Turismo… cuyo importe íntegro se destinó para las carreteras de las zonas montañosas del Interior… en un alarde de inteligencia.

TUR SANLUCAR

Atardecer en Sanlúcar

Hasta que Gonzalo Fernández de la Mora no llega al Ministerio de Obras Públicas -en 1970- no se atendieron las necesidades de la comunicación de los municipios turísticos y se pusieron en marcha las potencialidades de aeropuertos como el de Alicante (04.06.1967) que, como el de Gerona o el de Almería (abiertos también a finales de los años 60) seguían peleando por conseguir autonomía en vuelos chárter y explotar todas sus posibilidades. El de Alicante, en 1970, consiguió operar “160 rutas chárter planificadas” y en 1971 ya había superado su capacidad operativa inicial (establecida en 1’2 millones de pasajeros/año); para 1972 ya disponía de nueva terminal, con sucesivas ampliaciones en 1975, 1978, 1988 y 1996[4].

Ya entonces se hacían tonterías, porque el aeropuerto de Almería se construyó sólo porque ENTURSA había programado una operación urbanística en Almería y… el caso es que se hizo. Cuando se abrió, ni una sola compañía mostró interés en operar en él. En cambio, el aeropuerto de Ibiza se las vio y se las deseó para salir adelante; sólo se le contemplaba como complemento al mallorquín. La demanda de vuelos a Ibiza hizo reconsiderar posturas a las autoridades y, al final, se consiguieron las instalaciones necesarias. No pasó lo mismo con la isla de Menorca: la próspera industria de artículos de piel y la labor ecuménica antiturística tanto del obispo Bartolomé Pascual Marroig, como del administrador apostólico Álvarez de Lara casi la sacan del mapa del turismo.

Como hemos visto en las dos últimas entregas, en todos estos años Fraga y su equipo hicieron mucho, pero se comieron muchos sapos. No sabría yo decir si salieron victoriosos con el 51% o con el 50’1%. Fraga, que iba de político liberal en el seno del Régimen, estaba ya hasta las narices de las continuas cortapisas: su equipo estaba harto de embestir molinos y de ver que no todos entendían las bondades del turismo. Total, que cuando estalló el escándalo Matesa (1969) se lanzó al abordaje de quienes le iban torpedeando… pero eran muy poderosos… Y Fraga salió del Gobierno.

La “conciencia turística” que había querido inculcar Fraga, el considerar al turismo como una “empresa nacional” estaba aún fijada con alfileres en el ideario gubernamental. Es que ni siquiera el No&Do se ocupaba del turismo como se debiera haber ocupado. La referencia al número de noticias por año es desalentadora: hasta 1962, “uno de cada cincuenta documentales del NO&DO se basaba en el turismo”; desde la llegada de Fraga al Ministerio “uno de cada once”.

ARRILLAGA - FDEZ FUSTER

Es que ni siquiera en los estudios de turismo prestamos interés. El primer especialista español fue José Ignacio de Arrillaga. “El turismo en la economía nacional” (1955) fue un aldabonazo en la puerta del Estado que muchos tuvieron en su manos, varios hojearon y alguno hasta leyó. Ahora es un “incunable” de la prehistoria turística española; casi tanto como el de su compañero Luís Fernández Fuster, “Teoría y Técnica del Turismo” (1967). El primero oficiaba en la Universidad de Madrid y el segundo en la Escuela de Periodismo. En la Universidad de Barcelona también se estudió el turismo, en seminarios, al iniciarse la década de los 60. A pesar de quedar reducido a seminarios, en la Universidad se tenía muy claro: el sol propiciaba buena parte del proceso y el resto lo ofrecía la coyuntura que podíamos disfrutar. Vamos, que -a pesar de los políticos- el turismo iba a más.

En 1965 se contaba ya por todas partes que “España se halla este año en camino de batir todas las marcas conocidas de afluencia turística a través de sus fronteras…” como así fue. La conclusión: “España es un país abierto donde todos los forasteros se sienten en su ambiente”.

El NO&DO 1126B, de 3 de agosto de 1964 lo contaba perfectamente entre los minutos 2’17 y y 4’52

 

 

 

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[1] Comisión Central de Saneamiento, dependiente del Ministerio de la Gobernación y dirigida por Enrique de la Mata Gorostizaga, quien en el 2º Gobierno de Adolfo Suárez, como ministro de Relaciones Sindicales, orquestó la libertad sindical en España.

[2] Dotado con 2.400 millones de pesetas

[3] Dotado con 79.000 millones de pesetas

[4] Nuevo edificio terminal en 2011, con capacidad para 20 millones de pasajeros/año. [10 millones de pasajeros en 2014 y 10’5 en 2015]

DE LA INDUSTRIA DE LOS FORASTEROS (VIII)

 

Como nunca llueve a gusto de todos, al inicio de los 60, estalló la primea gran batalla del Turismo patrio. En aquél tiempo, en pleno desarrollismo, se había producido una loca carrera a más entre industrias “tradicionales” y “turísticas”, por lo general, en los mismos enclaves. Entonces, como ahora, a las empresas “turísticas” les molestaban las “tradicionales”… tipo cementeras, abonos, metalúrgicas, petroquímicas y altos hornos, conserveras y granjas (de vacuno y porcino; incluso aviar) que con sus efluvios -y humos- sumaban quejas en los enclaves turísticos. Pero es que las “tradicionales” eran necesarias para comer, para construir, para seguir adelante; ¿Qué hacemos?

Pónganse en situación con este ejemplo. Motril, en la costa granadina e inmemorial epicentro del cultivo de la caña de azúcar en la península; año de gracia de 1963. El incipiente y prometedor desarrollo turístico en la localidad va lento y una mente privilegiada del INI, porque hay que llevar trabajo al pueblo para cuando pase el verano, porque la caña de azúcar está vencida por la remolacha azucarera y decide montar ¡¡una fábrica de celulosa!! (papel)… que hiede[1] que es un primor. Lo peor para el turismo y para respirar como Dios manda. Con dualidades como esta, que se repetían por toda la geografía nacional, Fraga y su equipo urgieron una Planificación Regional buscando más que nada el ansiado control “sobre la calidad de las infraestructuras y sobre los promotores”. Fraga buscaba una Ley de Urbanismo Turístico Nacional que le alentaban los promotores del Plan General de Ordenación Urbana de Benidorm: Pedro Bidagor Lasarte y Luis Rodríguez Hernández, entre otros.

FRAGA Y SANCHEZ ARJONA 1962

Fraga y Sánchez Arjona visita exposición Planes Urbanísticos (1962)

Rodríguez-Acosta y el propio Fraga se desgañitaban explicando que la actuación no era “contra la iniciativa privada sino en apoyo de la misma”. Pero más que defender a los “turísticos” de los “antiturísticos” lo que querían los de SGT de Fraga & Co. era controlar las acciones de los primeros: “un capitalismo liberal… busca de una rentabilidad privada a corto plazo… y sin consideración a los perjuicios que el conjunto de las acciones individuales pueden ocasionar a la colectividad”. La Administración turística, Fraga y su gente, era consciente de actuaciones de paupérrima calidad que cabía evitar en lo sucesivo. Además, ya se conocían para entonces (a mitad de la década) casos de despersonalización absoluta de la población original -principalmente en la Costa Brava, que albergó el desarrollo turístico inicial- y, recordemos, Spain is different y había que preservar aquella “diferencia” y originalidad que nos hacía, aún, tan atractivos. El equipo de Fraga estudiaba con profusión los problemas evidenciados en las costas francesas e italianas que había que evitar cometer en las nuestras.

Pero los demás Ministerios (los demás ministros) no estaban por supeditar sus acciones y actuaciones al joven Fraga que no era más que el Ministro de Información… y Turismo. Muchos reclamaron autonomía municipal poniendo como ejemplo a Francia o Italia, justo lo que Fraga quería evitar. Sólo los Ministerios de la Vivienda y Obras Públicas aceptaron “colaborar” con el de Turismo. Y ya con el general de artillería Jorge Vigón (ministro de Obras Públicas) a favor, Fraga lo tuvo algo más fácil y salió adelante una sátira -un esbozo, dijo alguien- de la que hubiera sido una gran Ley de Zonas y Centros de Interés Turístico Nacional (1963). No era una mala ley, pero con tanta mutilación del proyecto original quedó en lo que quedó.

ALONSO VEGA-HERRERA

Alonso Vega vs Herrera Esteban

Controlaban el Ministerio de Información y Turismo. Obras Públicas y Vivienda colaboraban… y cinco ministerios más se dedicaban a ejercer de forma inquisitorial el control del control inicial: Gobernación (Camilo Alonso Vega), Hacienda (Navarro Rubio), Industria (López-Bravo), Comercio (Ullastres) y el Ministro Sin Cartera, el economista catalán Gual Villabí, que era economista y lo del turismo lo tenía justitamente claro. El de Trabajo (Romero Gorría) se quedaba como observador, pero también estaba “in vigilando” a Fraga. Al final, la burocracia coartaba la originalidad inicial. Lo más gracioso de todo es que el Ministerio de Gobernación estaba, al mismo tiempo, preparando una revisión de la Ley de Régimen Local con la que iba a dar mayor control a los Ayuntamientos… y el ministro de la Gobernación, que era el ministro que más trabas ponía a la ley de Fraga, siguió al frente del Ministerio cuando el siguiente Gobierno de Franco. Esto no cambiaba: Agustín Muñoz Grandes como vicepresidente y Alonso Vega en Gobernación. Se mantuvo a Fraga en Información y Turismo, pero bien vigilado.

Otro general -del Aire y Togado, pero general (siempre se ha dicho que eran más liberales… hasta la irrupción de José Julio “el rojo” Rodríguez) que fue Ministro de Turismo en 1975- que estaba muy por el turismo (y era del equipo de Fraga), León Herrera, diría años después de aquella iniciativa de Fraga, en la que él participaba, que fue “una oportunidad frustrada que hubiera contribuido a impedir muchos atentados contra el paisaje y el medio ambiente que continuaron y, en parte, continúan produciéndose[2].

Y el turismo, pese a los políticos, siguió funcionando.

En 1965 los ingresos por turismo habían conseguido compensar el 95% del déficit comercial y aún quedaban reticentes sobre la continuidad del “fenómeno”. Los ingresos netos no dejaban de subir, y aún quedaban personajes que dudaban.

Me cuentan, y leo a Pack, que Fraga tenía obsesión con Yugoslavia. Allí habían eliminado la fiscalidad a los hoteles, y los propuso para la vieja piel de toro… pero aquí no se quería porque con ellos se financiaba “la infraestructura municipal”. Fraga temía el despertar turístico del Adriático yugoslavo.

Sea como fuere, pero no cabe duda que ante las evidencias, el 2º Plan de Desarrollo (1968-71) ya tuvo en cuenta el Turismo; “se mejorarán, en lo posible, los estímulos y beneficios que precisen aquellas industrias turísticas que, por su especial importancia en la balanza de pagos, así lo aconsejen”. Intenciones manifestadas por palabras, pero menos da una piedra.

LEY STRAUSSY contribuyó a mejorar mucho la balanza de pagos iniciativas como la alemana Ley Strauss (1968) que ofrecía ventajas fiscales a los alemanes que invirtieran en países en vías de desarrollo. Y España era uno de ellos. En los años 70 el 40% de las inversiones realizadas en Canarias (incluyendo las estatales) procedían de ciudadanos de la Alemania Occidental. Willi Brandt pasó unas vacaciones en Fuerteventura a comienzos de los 70 y los alemanes se volcaron con Canarias. Alguien dijo que también había estado por el Mascarat… y en una año la abrupta y empinada ladera se pobló de casitas. ¡Bendita ley Strauss!… aunque algún colectivo ecologista estará pidiendo mi cabeza. No hay problema; es de quita y pon.

Benidorm 1964

Benidorm 1964, when it was a small town that began to receive tourism, 1964, Benidorm, Alicante, Spain. (Photo by Gianni Ferrari/Cover/Getty Images).

Inversiones alemanas llegaron a Benidorm pocas; mucho más llegaban los alemanes. Y eso que aquí los TT.OO. británicos copaban la situación. Los gestores locales apostaron por la iniciativa aborigen y al amparo de la nueva Ley de Fraga se recurrió al Crédito Hotelero… que se destinaba a las zonas “no saturadas”. Pack cuenta que “el alcalde de Benidorm se quejaba ante Fraga de que no se había concedido ni una sola solicitud de las que se presentaron en su zona”. Una evidencia más de que a don Pedro le importaba una higa quien mandara, que él iba pidiendo para Benidorm y que… Benidorm siempre se ha hecho a sí misma; no tiene que agradecer nada a nadie[3].

 

 

[1] El verbo heder se conjuga con pinzas en la nariz y aviso al Regimiento de Dafensa NBQ Valencia nº1

[2] En Pack; página 194

[3] Y entiendan “por nadie” a ‘ninguna administración’ y sí a muchas y grandes personas, casi todos del pueblo de Benidorm.