DE GRAN BENIDORM (II)

 

Juli Capella es, además de arquitecto y diseñador, una referencia en las páginas de El  País (desde 1985; en el suplemento cultural  Babelia)  y  de  El  País  Semanal; una década después  comenzó a colaborar  en  la  revista  Barcelona  Metròpolis  Mediterrània (hasta el 98); también ha colaborado en  el  diario  Avui (1994-99)  sobre  temas  de  diseño  y  arquitectura; y  desde  septiembre  de  2000  lo hace con periodicidad mensual para El Periódico de Catalunya.

Con motivo de Gran Benidorm vino a hablarnos  de “las virtudes de un urbanismo como el de Benidorm” del que, como joven estudiante de arquitectura a finales de los ochenta, denostaba; odiaba, en realidad. Ahora ofrece conferencias señalando “las virtudes de un urbanismo como el de Benidorm”. Nos confesó: “Mario Gaviria me abrió los ojos con Benidorm”.

Capella sintetizó las virtudes quasi teologales: “los bloques generan espacios abiertos, hay un ejercicio de ordenación del espacio donde la playa es acercada a todos y de una calle a otra pasas de la nada al todo”.

Personalmente me gustó cuando pontificó aquello de “la ciudad difusa es un engañabobos; la ciudad debe ser apta para ser vivida con intensidad”. Y llegó a la comparación: “la alternativa a Benidorm es la antítesis”… y para ello utilizó varias imágenes urbanas de destinos turísticos de las que a los presentes la que más nos sonó, por cercanía, fue Torrevieja; pero hubo un desfile de aglomeraciones que no han sabido captar los principios urbanísticos que en Benidorm son ley. Sobre todas esas otras realidades turísticas Capella fue demoledor: “creamos autismo social, no ciudad”. Y fue a más: “de cerca, es más patético: no tienen ni aspecto ni contenido de ciudad”. Es que la ciudad es vida y actividad en las ya célebres ‘plantas bajas’.

Incidiendo en ello, el arquitecto lanzó una pregunta a la concurrencia: “¿Hay algo mejor que un edificio en altura?”. Silencio expectante por respuesta. Él mismo ofreció la respuesta: “un edifico en altura que disponga de una bandeja comercial que de vida a la calle”. Hablamos de Benidorm. Y entonces, el terratrèmol de la mascletà: “lo básico de una ciudad no es la unidad de vivienda; lo fundamental es la vida comercial, la actividad a pié de calle”. Y a partir de ahí formuló la conclusión: “el gran imán de Benidorm , lo que atrae a la gente, es la vida en la calle que convoca a gentes de todas las edades. Detrás de la calle está el edificio; está el relax”.

Ilustró su exposición con ejemplos que, muchos, no nos habíamos cuestionada con tal crudeza de realidad. Se había parado usted a pensar que en la ciudad dispersa el 75% del tiempo de funcionamiento del alumbrado público es inútil y que cada farola puede llegar a ‘atender’ hasta a 3 personas mientras que en la ciudad compacta esa inutilidad no alcanza ni el 25% y cada farola ‘da servicio’ a un mínimo de 20 personas.

Luego se explayó: “la ciudad dispersa supone más contaminación, más gasto energético, más coches, más atascos, mayor consumo de recursos, más gasto en servicios…”, más, más; “la ciudad extensiva tiende a ser negativa”. La clave para evitar todo esto es “hacer ciudad para las personas”.

Finalmente animó a hacer un viaje con Google Earth por la costa española y constatar cómo está todo: “te puede dar un patatús, hasta que llegar a sobrevolar Benidorm”.

Le tomó el relevo otro arquitecto de tronío, de los amigos de Oscar Tusquets, Jordi Garcés, con un currículo de nivel imperial -catedrático de Proyectos en la Politécnica de Cataluña y un sinfín de premios y galardones para sus obras y realizaciones- que nos ofreció una “aproximación personal” al modelo Benidorm: “Benidorm es un ejemplo de resultados positivos en urbanismo y arquitectura” donde todo salió bien: “bien dibujado, fue densificado por los agentes; pero su adulteración estaba condicionada por unas normas tan simples no pudieron ser esquivadas”. Simplificó Garcés: “lo que se dibuja, siempre que esté bien, se acaba construyendo”.

BND NO HAY MALESTARY también sacó a pasear ejemplos: “Platja d’Aro es un modelo parecido, pero no exitoso; se quedó a medias. Intentó contemporizar y falló. Sitges, una actuación indiscriminada sobre el territorio adulteró todo el tejido urbano. Cadaqués tampoco supo asumir el modelo ‘verdad’… Y fue bajando por la costa y hasta saltó a las Baleares ilustrando su exposición… Y llegó hasta más allá de las Columnas de Hércules… y volvió su vista a la Terreta; y dentro de ella a Benidorm: “En Benidorm los arquitectos del Movimiento Moderno han triunfado; la composición arquitectónica es total. No hay impostación alguna. Aquí se va de cara al hecho funcional. Hay naturalidad urbanística y arquitectónica”.

Terminó Jordi Garcés sacando a pasear la cuestión de la turismofobia como un síntoma de cuando las ciudades no son conformes al giro en su función económica. Benidorm se diseñó para el ocio, el descanso, la felicidad de las personas en su actividad hacia el turismo, con el añadido del factor del alojamiento hotelero. El modelo no está cuestionado porque, explicó Garcés, “el monocultivo turístico incide en lo festivo y aporta un plus a la ciudad”. Y, posteriormente, puntualizó: “y la gente lo sabe”. Por eso no es de extrañar ese recuadro en El País (28 de mayo de 2017): ¿Por qué en Benidorm no hay malestar”. La respuesta está en el modelo… y en sus gentes.

 

 

DE GRAN BENIDORM (I)

 

Comenzó la jornada Gran Benidorm (9 de junio) recordando la figura de José Miguel Iribas. Se le echa de menos; el tiempo no hace mella en su legado, no desvanece su labor.

Y allí estábamos para glosar un poco más el fenómeno Benidorm; esa era -y es- la excusa de Gran Benidorm (hasta el 13 de agosto en el Museo Boca del Calvari). Allí acudimos convocados para meditar sobre la mejor respuesta que se ha concebido para el turismo masivo del sol y playa: Benidorm. Gran Benidorm. En palabras de Oscar Tusquets, “un experimento muy interesante y bello”.

Abrió el melón el arquitecto José Luís Camarasa señalando la grandeza de Benidormcomo resultado de un proyecto hecho realidad a partir de las más sencillas directrices”, elogiando el haber logrado por primera vez en el mundo la coexistencia entre playas y torres de alojamiento, el haber conseguido el marchamo de baja densidad -lo que minimiza el impacto sobre el territorio- y la diversidad espacial haciendo simple un orden complejo.

PGOU 1955

El documento original

Camarasa nos endilgó al comenzar placenteros pildorazos de endorfinas puras -“Benidorm es la socialización del baño”, “Benidorm es la fusión de la ciudad mediterránea y la metrópolis americana”- para llegar a concluir  que lo fundamental fue “dotarse de una utopía”… viniéndome a la cabeza la célebre inscripción pétrea que reposa bajo las aguas de la fuente en el Parque de Elche, “De ilusión también se vive”.

Y es que aquél Benidorm de 1956 -y el que nos ha llegado hasta hoy-, Camarasa y Tusquets lo expusieron como “el laboratorio urbano con el que el Gobierno de la Autarquía testó la Ley del Suelo”. Y aquí salió mejor que en otros lados porque se aplicó como modelo y no como norma a partir de la que… Las imitaciones no funcionan.

El caso es que fue la primera ciudad-jardín en adecuarse a las demandas del siglo XX, pero como no cuajaba con celeridad, por operatividad y ganas de pervivir, viró hacia la ciudad en altura (del Plan de 1963) dejando ya como impronta que “nunca en tan poco espacio se ha hecho tanto a favor del urbanismo”: la principal figura de protección medioambiental está vigente desde 1956 y más de la mitad del término municipal está fuera de veleidades edificatorias de cualquier tipo. Y aquí, admás, se buscó la fórmula de “encajar volúmenes sin tapar el sol unos a otros”. Estar orientada al Sur y ser recorrida de Este a Oeste por el Astro rey otorga ya una estructura que ha sabido aprovechar el trazado urbanístico y la edificación en altura separándose de la torre de al lado que busca, a su vez, otra disposición en la parcela: no me tapas, no te tapo. Permeabilidad visual.

Camarasa exhibió también los defectos de aquél plan de 1956; los mismos que el propio Pedro Zaragoza Orts y el arquitecto redactor Francisco Muñoz Llorens me contaron en su día: “el PGOU de 1956 no contempló ninguna zona verde, como tal, en la ciudad; no reservó suelo para equipamientos sociales; no contempló mecanismos de gestión tal y como los contemplamos ahora -aunque se adelantó a la Ley del Suelo de 1956 que arbitraba la “cesión” de los viales-; y no protegió lo suficiente el casco antiguo en cuanto a la preservación de su estética hasta la cuestión que no se le cita como tal, sino como casco tradicional”.

El Plan ha cumplido ya sus 60 años… “Nueva York tardó 80 años en decidirse a crear Central Park; y fue por salubridad” le escuché a Camarasa, mientras tomaba notas, y me pareció lluvia de mayo. Aquí se han ido contemplando antes esas zonas verdes.

Aún dio el arquitecto municipal algún brochazo de color. Aunque el exalcalde Manuel Catalán Chana sostiene que “nadie habla de ‘mi plan’”, Camarasa lo citó; “La revisión del Plan, en los 90, dio pasó a un plan de nuevo cuño adaptado a la Ley de 1976 que atendió a las cuestiones dotacionales”. Vale, fue al principio; pero la cosa iba de Gran Benidorm y de la visión del gran Tusquets.

Aún tuvo tiempo de hablar de la arquitectura de autor, de las calles peatonalizadas -cuando en el resto del país eso era pura entelequia-, de las supermanzanas diseñadas -cuando no se tenía muy claro ni el concepto de barrio-, de la vida de las plantas bajas -donde todo lo más, en sitios “de veraneo” se apostaba por la silla a la fresca-… de los análisis de Bohígues y de los ciclos económicos de España y Europa -desde finales de los 50- que han quedado reflejados en cada jalón del desarrollo urbanístico de Benidorm; una ciudad que desde el primer día optó por el modelo de alojamiento hotelero y posibilitó la vivienda unifamiliar en altura permitiendo la universalización de las vacaciones de las clases medias.

Concluyó Camarasa con el decálogo de la realidad urbanística de Benidorm: óptimas condiciones geográficas, tejido empresarial emprendedor, gobernanza urbanística amistosa, modelo territorial de bajo impacto, planeamiento urbanístico sencillo pero ambicioso, mínimo consumo de territorio, actividad turística exportadora, movilidad peatonal interna intensa, infraestructuras urbanas adaptadas con marchamo de máxima eficiencia (con el ciclo hídrico como ejemplo: Benidorm gasta menos agua en 2017 que en 1975 con cinco veces más población) y modelo de eco-ciudad sostenible de alta eficiencia energética y absoluto respeto al medio ambiente.

No me extraña que ahora trabajemos con ímpetu en pos de esa declaración de Patrimonio de la Humanidad.

(Mañana, más; y esperemos que mejor)

 

DE CUATRO TEXTOS MEMORABLES: GRAN BENIDORM

 

El 9 de junio llegué por los pelos (y pocos tengo); no podía perderme la cita: “Virtudes de un urbanismo” y “La vida de esta ciudad”. Era una jornada dedicada a Benidorm -y de estas se merece, se ha ganado, muchas más- con motivo de la Exposición “Gran Benidorm” y el ya celebrado 60ª Aniversario del primer Plan General de Ordenación Urbana que en la España de los años 50 se hacía para todo un término municipal. Sí, el de Barcelona es anterior, pero sólo se ocupa de la ciudad y no del término municipal. Y sí, también, desde 1956 Benidorm tiene protegido más de la mitad de su término municipal. Y eso, a estar alturas del siglo XXI, no todo los pueblos del mundo, que no me quedo en la vieja piel de toro, lo pueden decir. Por eso y por mucho más hay que ir a conseguir lo de Patrimonio de la Humanidad.

Gran Benidorm, paintings & collages, de Oscar Tusquets era el epicentro de la jornada. Suena bien: Oscar Tusquets, Gran Benidorm; Barcelona, Londres, Benidorm. Esa misma tarde se hacía la inauguración de la expo en petit comité y en la mañana del sábado se inauguraba para “el gran público”. Y para ello se daban cita en Benidorm el mismísimo Tusquets y “sus amigos”: Juli Capella, Jordi Garcés, Javier Mariscal y Joaquín Luna. Desde aquí se unían el arquitecto municipal  José Luis Camarasa y el periodista Toni Cabot, director del Diario Información que sigue oteando desde Aigües lo que aquí pasa, a los pies de Aitana.

Y Julio Muñoz; urbanista, diseñador, artista y testigo de la época dorada de Benidorm que siempre me destacó que “la arquitectura es un deporte de equipo” porque un proyecto tiene fases. Julio Muñoz comisarió la exposición y estuvo feliz recordando todo un proceso de creación urbanística como Benidorm y momentos de gloria como aquellos premios Palas Atenea… pero eso es otra historia que le debo a Julio Muñoz; al gran Julio Muñoz. Verle feliz y estrechar su mano fue uno de los grandes momentos del pasado 9 de junio.

Conocí Gran Benidorm es una visita al estudio Interproyectos de Julio Muñoz. Julio pidió que respetáramos la noticia del mismo hasta que el propio Tusquets lo desvelara. Poco tiempo después -octubre de 2016-, a través de El Periódico, por fin, pude ver que estaba en marcha la cosa: Ramón de España daba cuenta de la exposición Gran Benidorm en la Galería de Ignacio Lassaletta. El crítico se desmelena con Benidorm -“el paraíso de la chusma y el espanto arquitectónico más notable del desarrollismo franquista”- y recibe la respuesta de Tusquets: “Pues a mí me gusta más que Cadaqués”. Y resalta el cronista que Oscar Tusquets es “fan de Benidorm de toda la vida… y llega a destacar la frase de Javier Mariscal: “Prefiero Benidorm a Florencia”. Al final, de la columnita de Ramón de España me queda bien claro que el rey de la boutade[1] no es Oriol Maspons, sino él; el tal Ramón.

Después llegaría lo de que si seleccionado para la Bienal de Londres, en marzo pasado, y ahora en Benidorm, Oscar Tusquets y “Gran Benidorm”, hasta el 13 de agosto en el Museo Boca del Calvari.

Pero a lo que iba hoy. El 9 de junio, al entrar al Salón de Actos del Ayuntamiento de Benidorm, un cuadernillo editado para la ocasión ofrecía “Cuatro textos memorables sobre Benidorm”. “Ah, me lo llevo”, oí decir a muchos mientras otros lo enrollaban porque “¿a ver dónde voy yo ahora con esto?”. Y muchos no repararon en lo que se llevaban: Cuatro textos memorables sobre Benidorm de cuatro grandes que dejan a la altura del betún al tal Ramón de El Periódico de Barcelona: Iñaki Uriarte, José Miguel Iribas, Arcadi Espada o Rafael Chirbes.

GRAN BENIDORM 5

Y sí, son memorables las referencias bibliográficas que aportan.

Iñaki Uriarte ha plasmado en sus Diarios sus artículos. En “La Playa de Levante” hace un elogio del “espíritu del lugar” y la compara con todo, saliendo Benidorm siempre airosa. Arcadi Espada me saca a pasear en su artículo de 2007 al genial José Miguel Iribas, con el que tuve el inmenso placer de conversar, beber y trabajar: “Benidorm es uno de los mejores lugares del mundo para no estar solo”. Y eso es, como bien señala Espada, “simple y dificilísimo”: “la mayoría abrumadora de las personas quiere estar con otras personas”… y eso en Benidorm es fácil. También suma, un texto del escritor valenciano Rafael Chirbes, quien en su ensayo Mediterráneos (1996) explica en “desde el Estado del Bienestar” lo que es Benidorm, y la forma en que se siente: “apoyado en la barandilla de la terraza, me sentí como uno de esos pájaros que anidan en los alveolos de los acantilados”…  Espíritu libre… Y coincido con él en que “sin duda falta por rodar el capítulo sobre Benidorm en esas series de National Geographic”. Me abduce cuando dice, ante los que añoran el lugar que fue, que “Uno puede llorar su adolescencia perdida, como puede llorar la dulce modestia del Benidorm que se fue, pero eso no conduce a gran cosa. Resulta más instructivo descifrar qué reglas rigen el orden sutil de esta colmena humana… Qué les da la ciudad a los casi 4 millones de personas que cada año se acercan a ella”… Y ahora son más de 5’5 millones.

Y, el cuarto texto memorable es de, José Miguel Iribas: el Gran Iribas (como Gran Benidorm). En Arquitectura Viva, el hombre que más y mejor conocía Benidorm, en Aprendiendo de Benidorm, a  la muerte de don Pedro Zaragoza Orts, explicaba al mundo esta proceso de vida -Benidorm- convertido en vibrante realidad. Iribas explica a Pedro y señala: “Frente a los fallidos proyectos elitistas, Benidorm ha propuesto unos perpetuos sanfermines urbanos y playeros, libres de constricciones de calendario. Una fórmula de éxito, sin duda, pues esta Meca del turismo de masas, visitada ya por 100 millones de turistas, es el icono más representativo de la industria del ocio”.

Y concluye el maestro Iribas: Benidorm “afirma su proyecto a partir de la intensidad de la vida urbana y define su personalidad urbanística a partir del espacio público”.

El modelo urbanístico de Benidorm, concluyamos, es más amable y sostenible que ningún otro. Pero eso ya lo iremos desgranando en otros post, cuando el tiempo me lo vaya permitiendo.

Desdoble, desenrolle y enmarque ese “papel” que se llevó del acto del día 9 en el Ayuntamiento. Son cuatro textos memorables que debiera leer cada noche antes de irse a dormir. Son la Biblia en pasta de este Benidorm, de este Gran Benidorm.

 

 

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[1]  Intervención pretendidamente ingeniosa, destinada por lo común a impresionar (DRAE); Salida de tono que pretende ser ingeniosa, aunque no lo consigue.

DEL BREXIT EN BENIDORM: OPTIMISMO MODERADO

 

Y mira que me pregunto yo una y otra vez… ¿qué habrá que hacer para sumar gente benidormera del sector? cuando organizas un sarao que le pueda ser interesante como ¿qué va a pasar? con lo del Brexit.

No sé si habrá que recurrir a publicitarlo en el Marca o en el As; incluso en Mundo Deportivo, porque por la vía “normal” no se les engancha. No sé yo cuál debe ser el canal de comunicación, el vector del mensaje, el modo de propagación de la convocatoria, el quid de la cuestión.

Tal vez haya que celebrar estas cosas en el Benidorm Palace -en el intermedio del espectáculo-, pero es que es un espectáculo que sólo 31 personas nos diéramos cita en la jornada “Brexit. Implicaciones para el sector turístico” y que, entre pitos y flautas, de los 31 resulta que 15 eran de la propia Administración organizadora del evento y 4 fueran ponentes. HOSBEC alineó 3 (y uno era ponente, pero no lo computé como tal). Sí, 3: los mismos que las agencias. Uno lo puso Visit Benidorm y otro por los bares, restaurantes y cafeterías locales. A mi amigo José María, reciente y felizmente jubilado lo coloco en esa etérea categoría de amigos de la novia (que saben de qué va la cosa, pero que viven y dejan vivir al novio) y… Pare usted de contar: ni sindicatos, ni gestores locales -léase concejales-, ni barberos (por lo de las barbas del vecino y eso…).

Luego, 2 periodistas -pero uno tomó las de Villadiego dejando sólo a Alba Marcader, que se marcó un cronicón en Alicante Plaza– y yo, que no tengo casilla de partida, ni que mover ficha. Ah, hubo un equipo -cámara/redactor- de TV que “pilló” antes a “los interesantes” y luego grabó recursos y “se abrió”.

Pero siendo como somos un baluarte del turismo británico, ¿o los de aquí lo tenían muy claro -y no hacía falta la jornada- o es que pasan de todo?

Me inclino por esto último -pasar de todo- y meto en el saco a la clase política local que actúa igual que la empresarial. ¿Habrá que recurrir a un conjuro que los atraiga?; ¿habrá que darle una ponencia a Cicciolina o a Sabrina? Boing, boing

Sea como fuere, los que no fueron se perdieron la mejor exposición de lo que será el Brexit que he visto (oído) hasta hoy: todo muy cla-ri-to.

Daniel Sarmiento, experto en Derecho de la UE por la firma Uría y Menéndez diseccionó la rana como nadie. Al final se mostró optimista porque “nadie -ni ellos, ni nosotros- se puede permitir un Brexit duro”, pero en cualquier escenario de los posibles, el Brexit afectará a la política de transportes, a la regulación en alojamientos vacacionales, a la entrada de británicos en territorio UE y hasta en cuestiones de fiscalidad, sanidad y asuntos sociales.

Pues ya me contarán. A todo. Ven, como hacía falta estar allí.

Sarmiento recomendó paciencia -actitud humana que nos lleva a soportar, dicen, contratiempos en pos de un bien- y prudente tranquilidad (lo de estar alerta ante los previsibles nuevos escenarios legales). Nos dijo que los dos próximos años seguiremos como estamos (hasta las 24 horas del 30 de marzo de 2019 no cambia nada) y que hasta 2027 (toda una década que hay de plazo para firmar el acuerdo comercial definitivo UK/UE) continuarán los flujos de británicosque son el 23% de todo el mercado extranjero que visitó España en 2016, y suponen el 20% de los ingresos totales de los turistas-.

El único problema: la paridad de la libra. Seguirán viniendo, porque en una década como -casi- si no hubiera habido un 23 de junio de 2016. Me dieron el San Juan.

Sí, les saldrá más caro venir a ponerse ciegos de sol (y de alcohol), pero ya somos como un apéndice de su concepto de vacaciones en verano y en el resto del año. Casi ya nos llevan en su ADN.

BREXIT BND

Todos los participantes: Sarmiento, Ruiz, Colomer, Mayor, Huete, Martí y Menor

Luego, Juan Muñoz nos presentó un panel/mesa de debate donde Carlos Ruiz (OET Londres), Antonio Mayor (HOSBEC), Mariano Menor (AENA-Valencia) -esto de Mayor y Menor estuvo muy bien puesto en la mesa, deslizó algún hilillo de sibilina sonrisa-, y Jorge Martí (Uría y Menéndez) con cuatro brochazos dieron color al cuadro que había dibujado Daniel Sarmiento.

El que vino de Londres (que vestido de ‘romano’ se subió de la playa de Levante al Invattur -a pie- en una mañanita de calor sahariano sin darse cuenta que escalaba el Turmalet) dijo que en la pérfida Albión tienen “un cacao importante”. Todo se pega. Es más, hasta puede que en ocho meses los vuelvan a llamar a las urnas, pero en materia de turismo se mostró confiado en que “llegaremos a acuerdos en movilidad (tasas mínimas), conexiones aéreas y hasta en los seguros sanitarios”; otra cosa serán los vaivenes de la libra. También fue optimista, pero no había recuperado el resuello y le apretaba la corbata.

Se ondeó la bandera del optimismo. Mariano Menor dijo que el sector aéreo es capaz de adaptarse a los cambios y que no hay nada insalvable, ni siquiera la directiva SES (Cielo Único Europeo). Antonio Mayor blandió la fidelidad british al destino Benidorm y la satisfacción que despierta en ellos sus vacaciones en Benidorm: confianza, a fin de cuentas.

Jorge Martí, escenificando la sabiduría, advirtió que “complejidades habrá muchas; igual que soluciones” y lanzó el pildorazo: “la incertidumbre puede devengar en una ventaja competitiva británica”. ¿Oído, coina?

Ya no está Disraeli por allí y el fenotipo british desde Churchill para acá ha caído más que las acciones del Popular, pero… allí maman algo esotérico cuando son bebés que les lleva a hacer un despertador con una patata. Así que, ojo avizor con la libra y su neurona: son british

Así pues, sin ser un pareado y con todo terminado en “-ado” y en “-entos”: Optimismo moderado, un tanto preocupado… porque hay que ir pensando en soluciones (hasta en nuevos mercados) y muy atentos a los acontecimientos…  Esto es turismo.

 

 

 

DE RECUERDOS DEL NÁUTICO DE ALTEA

 

Esta mañana leía que el Náutico de Altea peligra. El 19 de junio, 40 años después de haber comenzado su singladura, podría desaparecer al no serle renovada la concesión.

No entro en detalles; no me corresponde.

Pero sí quiero recordar aquella prueba tan singular como fue “200 millas a 2”, regata de invierno por excelencia, donde el amigo Berto Orozco -“el mejor reportero que conozco”- me sumaba al equipo que la retransmitía y vivíamos momentos de calma -recuerdo un “lectura de corredera: cero, cero, cero”-, momentos de tensión -“el paso de Els Freus, en noche cerrada”, en algún episodio levantisco-, o momentos de tensa espera e incertidumbre esperando detectar el horizonte el barco triunfador.

Por lo general, los partes meteorológicos de finales de febrero y todo marzo son lo suficientemente complejos para aventurar la dificultad de la singladura de esta regata, y la costa norte ibicenca se las trae.

200 millas a 2Yo recuerdo, aún tengo grabadas en mi mente, episodios de la regata de 1989 en la que se fueron sumando los abandonos, por el temporal, y sólo un barco, el sólido Arión, regresó a puerto y ganó la regata. Recuerdo la emoción de la pareja de tripulantes –Rafael Beltrán y Juan Rodríguez– al entrar en puerto y la de cubalitros que circularon por allí. Luego, a uno de aquellos tripulantes, político en activo, lo encontré en Valencia -diputado a Corts-, donde recordábamos aquella experiencia, los pormenores de la batalla por regresar a tierra, la satisfacción de ganar aquellos lingotes y el reconocimiento a la singularidad de haber sido los únicos y haber puesto la regata en la actualidad nacional.

Recuerdo que me permití jugar en la crónica con el Arión mitológico, las cosas del dios del Mar -Poseidón-, y el significado del nombre: “el más valeroso”. Y lo compliqué aún más con la historieta de Arión de Methymna y su épico viaje de regreso a Corinto, como este “Arión” a Altea en aquella noche de finales de febrero, el canto a Apolo y el delfín que éste le envía y que lo llevó sano y salvo, en su lomo, a tierra. Seguro que un delfín los trajo a puerto seguro. Me quedó “niquelada” la crónica, pero no la encuentro ahora, y sé que la tengo en casa, pero aún conservo tanto disquette imposible de volcar para recuperar trocitos de historietas literarias de aquellos años. En fin.

Recuerdo también que en esa regata, la del 89, el barco de la CAM, una especie de Fórmula 1 del mar -decían las crónicas del momento; decíamos en ellas- volcó y resultó “laminado” por la fuerza del temporal; y rescatada la tripulación. Tengo en la imagen a un Cocúa Ripoll aún con traje de agua contándonos el infortunio y radiándolo en cadena al tiempo que expertos y “enteraos” polemizaban sobre la fabricación en fibra frente a la clásica solidez de las maderas náuticas tradicionales del “Arión” vencedor. Es que otros rompieron palos y un buen número de embarcaciones se dieron la vuelta nada más dejar atrás la isla de Benidorm. Tan sólo 11 embarcaciones cruzaron Els Freus.

Pero sobre todo, de aquella regata del 89, tengo aún muy presente la angustia que vivimos aquella noche y muchas horas de la siguiente. “Se nos perdió un participante” en medio de la tormenta y de la noche. Espero que no me traicione la memoria pero es que el nombre no he conseguido olvidarlo: algo así como “Enguiribiscuáquero”.

No respondía a la radio, ningún otro barco reportaba haberlo visto en los momentos clave de la travesía; había pasado algunos puntos de referencia controlados, pero al alcanzar la costa norte de la isla, al comenzar el regreso a casa, el “Enguiribiscuáquero” (insisto, que creo que así se llamaba) ya no aparecía por ningún lado. Estábamos preocupados. Nada más amanecer la Guardia Civil se sumó a la búsqueda por la abrupta costa norte ibicenca mientras el temporal arreciaba. Y ni flores.

Al final, ellos mismos dieron reporte: se habían refugiado en una cala y estaban bien. ¡Pero qué nochecitas pasamos! Alguno de nosotros juró en arameo; pero pese al mal tiempo, nos inundaba la satisfacción: todas las tripulaciones estaban bien.

Luego, a la semana siguiente, en la fiesta de entrega de trofeos sólo quedaban las sonrisas y las anécdotas, pero Ambrosio Sevilla, Marino Gil, Berto y yo habíamos llevado por dentro la incertidumbre y los sinsabores de aquellas horas. Ellos, más.

Hice tres regatas de esta guisa y disfruté de las gentes del Náutico de Altea. He vuelto muchas veces a comer. Allí pasé mis primeras noches de 1987 cuando llegué a esta tierra -en un Dehler 36– antes de anclarme en un apartamento de la Avenida del Mediterráneo. Tengo buenos recuerdos del Náutico alteano que ahora está a 20 días de ser o no ser.

Ahora siento una mezcla de rabia y pena porque se llegue a esta situación, pero tengo el arcón lleno de recuerdos, bonitos recuerdos, y espero que la botavara no golpe a nadie en esta situación.

El “Enguiribiscuáquero”, al final… se salvó.

 

 

 

 

DE MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y RESIDENTES EXTRANJEROS.

 

Una jornada completa y estupenda la de ayer: todo el día entre periodistas, geógrafos y grandes investigadores del turismo. Se pueden imaginar…

La Cátedra “Pedro Zaragoza Orts” reunía en Benidorm a representantes de cuatro universidades (Alicante, Málaga, Algarve y Federal Do Rio Grande) para desmenuzar el proyecto de investigación “Medios de Comunicación y Construcción Europea” que ha servido para radiografiar a los residentes extranjeros de la franja sur peninsular desde la Costa del Sol Oriental hasta el Algarve, para después entrar en los entresijos de los Medios de Comunicación para extranjeros en la Costa Blanca. Dos partes netamente diferenciadas en la estructura de la exposición y que, en ambos casos, dio juego.

Me sentía feliz porque estaba en mi terreno: desde occidente a oriente ha estado en todos estos frentes. Atrás queda mi experiencia -aquello fue en los 80- del Algarve con viejos amigos como aquél político-empresario quera era Cabrita Neto, que se empeñaba en que la emisora que dirigía -Antena 3 Costa de la Luz- centrara sus objetivos hasta la Punta de Sagres, o de mi breve paso por la emisora de Málaga -con el “incidente” de los chanquetes en El Palo que una vez reflejé en este blog- hasta mis años en activo en Radio Benidorm y la experiencia que me viene regalando la vida en esta tierra.

Sí, en esto -Medios de Comunicación para residentes extranjeros- Málaga nos lleva la delantera: la primera cabecera es de 1915 (“Los Aliados”; es que media Europa se estaba dando mamporros -IGM-). Y a Málaga se la lleva Tenerife con su “The Tenerife News” (1891), pero es otra historia. De Málaga, la experiencia de 1963 –Lookout Magazine– es sin lugar a dudas el mejor historial clínico de la evolución malacitana como gran y excelente destino turístico. Desapareció en 2002, pero aún se le añora. Málaga llegó a haber 124 cabeceras de medios de comunicación exclusivos para residentes extranjeros. La crisis ha hecho mella y ahora mismo “sólo” operan 91. La profesora Laura López y los investigadores Genoveva Novas, Ashley Jáñez y Antonio Cuartero diseccionaron todos los aspectos malagueños y Kate Torkington y Filipa Perdigao hicieron lo propio con el Algarve.

La radiografía del turismo residencial de la franja sur estuvo en manos de geógrafos –Jesús Delgado y Juan Fco. Sortino– hasta llegar a la representación cartográfica del conjunto y avanzar sobre la minería de datos que se abre a partir de ahora.

El profesor Tomás Mazón, director de la Cátedra, se centró en el análisis de lo que no debió ser en la franja Sur de la provincia con un análisis que hoy cuentan Alba Mercader en Alicante Plaza y Sol Giménez en el Diario Información.

Y después nos zambullimos en una mesa redonda, lo más alargada que he visto. Hans Scheegluth (CB News y CB Nachrichten), James Parkes (CB News), Stefan Kippes (CB Nachrichten), Michelle Baker (Round Town Times), Lidia Bogomolova (por Mujeres de Habla Rusa) y Siri Lund (por los medios noruegos). Moderaba Alba Mercader.

1 ESTURISUA 1

Sería complicadísimo resumir lo mucho que aportaron sus testimonios. Sí una frase:Nuestros periódicos no llevan banderas; llevan le lengua, el consejo y la información que precisan”. No puedo adjudicarla a nadie en concreto; tal vez Hans, tal vez Michelle. Aquello era una auténtica y fantástica lluvia de experiencias.

Aporté el toque aborigen, autóctono si se quiere, y la apreciación del Medio Radio en el que por 18 años conocí los tres territorios a estudio. Aquí, la prensa para extranjeros comenzó conLe Courrier du Soleilde los ‘pieds-noir’ en diciembre de 1965 y que declinó con el calendario en 1967. La experiencia de Canfali en 1971, con Brian J. Summer: 13 números. Y el nacimiento, a partir de 1973 de las cabeceras de Costa Blanca News o Hier in Spain y el resto.

No sé cuántos medios son ahora, muchos, pero sigo encontrando en ellos los objetivos de aquél pionero que fue Brian Summer:transmitir a los residentes la actualidad en lo referente a leyes y regulaciones más importantes de la economía, vida social y política española que pueda afectarles, y la de la forma más resumida posible; e interpretar el ambiente existente y transmitirlo a los lectores para que puedan sacar más provecho y comprender por qué son “distintas” las cosas aquí. Esto lo repetía Brian Summer como una letanía. Y hoy lo sigo encontrando como verdad.

Yo planteé que “lo suyo” es un periodismo de servicio que cubre necesidades concretas de los residentes en un paisaje donde la lengua (el español; ¡y no te cuento el valenciano!) y las costumbres les crea un ambiente inicialmente hostil. Les ofrece claves para desarrollar su día a día. Tal vez no reflejen la actualidad de lo cotidiano como “nuestros otros” Medios de Comunicación, pero les dan pautas para desarrollar su vida entre nosotros. Es que estoy híper-mega-convencido de que -y más hoy en día con la Internet, el vía satélite, los medios tradicionales que les llegan en el mismo día y las redes sociales- que la información “general” la completan por otras vías.

No sé: en principio, no son un instrumento que sirva de altavoz de sus demandas sociales. Ni siquiera son un instrumento de control político y foro de debate de asuntos públicos, pero el caso es que -y lo dijo Michelle Baker- son su Biblia: todo lo que necesitan saber para vivir bien y pasárselo mejor está en ellos. Y es que, por lo general, no pueden competir con los, digamos, “medios tradicionales” en papel porque no pueden competir en rapidez informativa, y eso que todos han desarrollado ya plataformas digitales y aplicaciones para dispositivos móviles, pero jugamos con el factor edad y con el principio de relax.

Y sí, Hans,la prensa en papel vive por el tiempo de que dispones… y los residentes extranjeros disponen de él.

Reflejé aquellos años de Radio Benidorm donde Peter Dieckman reunía en torno a él al mundo holandés, Allan Taylor al británico, Yvette Pareille al francófono, una alemana (que no recuerdo el nombre) hacía lo propio “con los suyos”; como el noruego. Cinco espacios para cinco comunidades. Ahora, de aquello, no queda nada, pero en Internet y en dial hay infinidad de medios radiofónicos y en casi todas las lenguas.

Necesitaría una serie de Post para reflejar fielmente lo mucho y bueno que ayer aportamos en aquella estilizada mesa redonda. Espero que le sirva al proyecto de investigación.

Al menos, el grupo disfrutó Benidorm y… se llevaron un “cálido” recuerdo.

 

 

I’M MANCUNIAN

Tiempo sin escribir; me hacía falta un detonante. Me duele Manchester.

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La de horas quye pasa este tío en Market Street… Impertérrito, como la ciudad

Cuando veía reacciones ante sucesos luctuosos de gentes de todo el mundo que se sentían de París, de Niza, de Bruselas o de Londres, como un día lo fueron de Nueva York o Madrid, yo me preguntaba por la razón de aquello sin obtener más respuesta que esa que siempre esgrimo: la condición humana, que es capaz de todo, de lo malo y de lo mejor.

Desde el atentado, yo me siento mancunian. Ajeno a todo iba a salir a trotar cuando oí por la radio el estruendo del número de víctimas y la herida en el corazón de Manchester. I’m mancunian.

Ahora lo entendía. Yo he sido durante dos años, por escapaditas de fin de semana y puentes, por Navidades y Semana Santa, por unas semanas de verano, un mancunian más. Y sólo al final, desde aquella quinta planta del edificio blanco de la Universidad de Salford que se asoma al gran meando del Irwell, decidí que ya estaba bien, que había que aprender inglés… y en ello estoy… y no tan bien como quisiera, que el hablarlo me impone y el escucharlo me descoloca.

Al principio, lo reconozco, Manchester resulta un poco áspera -incluso fea- pero como te metas en poco en la piel de la ciudad, ya se te hace agradable ese continuo contraste entre el Manchester de Revolución Industrial y el de hoy, moderno y vanguardista. Siempre está en obras; siempre a mejor.

Comencé mi periplo en Fallowfield, en la zona de estudiantes: Filey Road y sus interminables hileras de casitas bajas. Mucho autobús, desde Wilmslow Road, aunque un día me lo hice andando -y es un tirón- y la “milla del curry” deja sentir sus efluvios. Sin problemas ni para comprar, ni en el pub: cuatro nociones elementales te salvan la vida. Los mancunian colaboran.

En un autobús y con dos maletas me hice el traslado en cuatro viajes. Al poco ya estaba en Princess Street, en el 30, junto al Ayuntamiento, frente a Faulkner Street que te hace cruzar el arco del barrio chino y a diez metros de la Art Gallery que se dejaba ver, más en invierno -por el frío- que en verano. Sólo un esbozo de calle me separaba del Arora, un hotel frecuentado por tripulaciones aéreas. Una docena de pubs y restaurantes, dos supermercados y acceso a todas las líneas posibles de bus y tranvía. Y a cinco minutos a pie de Picadilly Gardens, del Manchester Arndale y de Printwords y la catedral. Y del Museo del Fútbol, por el que nunca sentí el más mínimo interés, pero que es un hito y lo cito.

Para mí el hito es el puente hiperbolide que cruza Corporation St., desde Selfridges & Co a otra de estas monumentales tiendas. En Benidorm tengo otro hiperboloide y… ya lo he contado en varios post. Me gusta; lo adoro.

Yo era más de coger Deansgate “punta adelante” hasta Castlefield y los docks de los viejos canales, hoy casi un parque de agua. Tenía mis hitos por el camino: The Botanics, por ambiente; John Rylands Library, porque me atrae esa mezcla de gótico y piedra oscura que encierra maravillas; la parte nueva de la arquitectura de cristal y los grandes edificios de oficinas que encierran sorpresas (como The Oast House); y tras dejar el Instituto Cervantes a la derecha, alcanzar por Liverpool Road las viejas huellas de la Mamucium romana de Julius Agricola y la mágica estructura del MOSI: primero al pabellón de la aviación, para luego penetrar en las entrañas de la Revolución Industrial, el ferrocarril, la máquina de vapor, el primer gas y hasta en las alcantarillas. Es el mejor museo que he visto nunca. Lo he pasado como un niño también en la Biblioteca central -el caso es que leer inglés, leo; el problema es hablarlo- y sus exposiciones.

Y cuando iba hacia Picadilly Gardens paraba en The Portico -buena Stout- y en The Alchemist –nivel, Maribel-, y en bus hasta Trafford, un tirón. Me encantaba pasear por MediaCity UK Studios y una vez al Trafford Center; ¡Uf! Tampoco soy de ir a los estadios de fútbol y allí no estaba uno para tener el corazón partío entre reds y blues.

Más de una vez me fui hasta Sackville Gardens y el Alan Turing Memorial después de haber contemplado aquella máquina que acabó con los nazis. Allí, ante the bacon of hope he contemplado la calle canal y entendido muchas cosas. Cada mañana pasaba por el cenotafio que recuerda los caídos en la IGM; amapolas, siempre rojas amapolas con crespón negro. Manchester recuerda.

Y yo recuerdo de Manchester que un Wetherspoon nunca falla y que los martes son el mejor día para las 14oz Aberdeen Angus rump steak -eso no se olvida- y que siempre hay una cerveza -o una sidra- interesante; que los viejos pubs de Kennedy Street me parecían más tradicionales y típicos; que Marbre Arch colmó todas mis ansias y la Feria de la Cerveza fue inolvidable; y que no hacía falta irse tan lejos porque frente al Ayuntamiento, en Dutton, tenían una Manchester Pale Ale muy potable; y en “la lechuga y la oruga” (que es muy raro de decir en inglés) había clase. Que Crown & Anchor es mejor que los que salen en los folletos y están al lado. Que me gustaba comer en Miller & Carter; había un camarero andaluz que era la monda (y así no había forma de aprender inglés). Y un poco más adelante, en las galerías del Royal Exchange Teather, visitar una tienda de whiskys y cigarros fuera de serie; de ahí me traje el último Penderyn.

Y que allí la noche era pura Panacea (Panasía, en su hablar).

Que soy muy mancunian y que ando dolido por una afrenta a una ciudad que si bien no impresiona, vale mucho. Asido al báculo de la esperanza, ¡Va por ustedes mancunianos!

 

 

 

 

DE TURISMO 4.0 EN BENIDORM

 

Comenzó bien Nuria Montes, secretaria general de HOSBEC, al dar la bienvenida esta mañana a la Jornada Turismo 4.0 -y ahí estaban los de IMF Business School que el día 8, en Madrid, llamaba a su jornada similar Turismo 3.0– cuando nos despertó, sin golpe de café, con un golpe de sinceridad: “quién no acepte y gestione el Big Data se quedará fuera del negocio”.

Salvador Martínez, director de Economía 3 -“revista seria, aunque dicen que aburrida” que es lo primero y no es lo segundo- y organizador de la Jornada dijo que “para aprender hay que estar con los mejores y que en Turismo, los mejores están en Benidorm”; “un caso único”, apostilló.

En el ambiente flotaba una máxima: ante lo Martínez calificó como ‘shock tecnológico’, “el modelo de negocio tiene que cambiar y los profesionales tienen que adaptarse”. Y para eso la Jornada Turismo 4.0, digitalización y profesionalización.

De lleno, al primer bloque.

Mario de Felipe, de SISTEL (Consultoría y Servicios Informáticos) nos metió de lleno en la 4ª Revolución industrial, la de la Internet y los dispositivos móviles que acaban cambiando la sociedad y los negocios sobre tres tecnologías clave: big data, cloud y data science. Y los explicó, lo que excede del cometido de este Blog. Y como si de un Expediente X se tratara, nos dijo que “los datos están ahí fuera; ahora tenemos la posibilidad de utilizarlos, de saber más de cliente; pero hay que saber sacarle valor a los datos”. Y ahí entran ellos. La cuestión es averiguar patrones y capturar datos -“Internet es volátil”- lo que le llevó, no ya a la minería de datos sino a una refinería de datos, cuál si de zaíno crudo petrolero se tratara, pero es que los datos son petróleo, oiga. Hay que entender lo datos, hay que conocer al cliente a través de ellos, hay que predecir la demanda, detectar el fraude y optimizar los aprovisionamientos y costes.

Rafael Mesa, de IMF Business School, salió en tromba; el reloj mandaba. Nos contó que hacía 41 años había venido a Benidorm para comprobar cómo funcionaba uno de los tres baluarte del turismo de entonces: Benidorm, junto con Puerto de la Cruz y Torremolinos. 41 años después considera que “Benidorm es el ejemplo de mantener el éxito; está magnífico y esplendorosamente vivo” recordando que otros han muerto de éxito. Considera que “Internet el invento más grande para la Humanidad desde la rueda”, lo que le lleva a señalar que “el cambio fundamental del turista de hoy es la conectividad” con lo que nos llama a estar ojo avizor porque la “la experiencia digital va por delante de la presencia física” –vemos en Internet y decidimos mucho antes de ir al lugar- y en esto tenemos que ponernos las pilas. De Rafael Mesa es también la reflexión de que “hay que atender a la tribu, porque son fieles” y en ese peldaño de la escalera, el de la tribu, podríamos haber echado la mañana. Pero nos centramos en el tema y se animó a darnos la clave del mañana -ya hoy-: “anticiparnos a lo que quieren los turistas y darles lo que no se esperan”.

Una de sus muchas advertencias -sobre los millennials– me dejó un tanto perplejo. Ya sé que “adoran sus pantallas táctiles” pero no tenía ni idea de que “odian el servicio personal”, con lo que advirtió que en el futuro, “el 60-70% de los servicios deberán ser automáticos”. Ahí, me quedé rumiando el concepto. Ojo, coincido en, que “el negocio está en repetir la venta” y no sé yo si tanto automatismo… ya sé que algún hotel de Tokio ha puesto un robot en la recepción, pero… En fin, “el turismo, también sentenció Mesa, es la gestión de dos elementos escasos: el dinero y el tiempo libre del turista” y hay que ser muy respetuoso con eso. Es la frase del día; luego la repitió el alcalde en la clausura.

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Por cuestión de espacio en el Post tengo que ser breve en el resumen. David Devesa -que Devesa y Calvo también patrocinaban la jornada- animó a una mejor gestión de la empresa familiar y señaló que “en las mejores playas urbanas del mundo”, las de Benidorm, “el 89% de las empresas turísticas son familiares” y que hay que poner en marcha en Protocolo de Empresa Familiar que ayuda mucho. Diseccionó el proceso de las etapas, las generaciones y el desarrollo empresarial, la tecnologización y la profesionalización con todas sus consecuencias. Fue el más dinámico. Tras diagnosticar el problema nos ofreció el antídoto: “comunicación y planificación”.

Nos habíamos ido de hora ya a esa altura de la jornada. Por ello, los parte de los ejemplos brilló poco. Unos, por falta de luz y lo poco que alumbraron; y otro porque dos destellos cegaron. Hubieran necesitado más del doble de tiempo de exposición para hacerlos llegar; aunque a alguno le sobrara más del triple del tiempo que empleo en repertirse. Lo mejor, la formulación de las preguntas de Salvador Martínez a los ponentes; mucho mejor la pregunta que la respuesta en tres de los casos. No lo tenían preparado, porque repetir y repetir lo del camping y lo de las 5 fantásticas “E” de un gran proyecto, que lo es, y lo de “repensar la burocracia” y “desarrollar una cultura de liderazgo” es algo que tenía que estar ya en marcha.

La clausura contó con el presidente de Hosbec, Toni Mayor -que le está cogiendo gustillo a dejar mensajes-, el alcalde de Benidorm, Toni Pérez -“venimos a aprender; sigan enseñándonos” cuando venía de estar en Madrid con la UNWTO sobre los destinos inteligentes y hemos testado la norma española; o Leire Bilbao que venía de hacer “bolos” por las universidades- y el Secretario de Turismo, Francesc Colomer, que apuntó novedades sobre debate en el Parlamento Europeo de la cuestión de la “economía colaborativa”, ayudas al sector y advertencias sobre “el lado oscuro de la Revolución digital”, para cerrar con un “el rey es el turista… aunque uno sea republicano”. Aún se le escapó algo así como un “no me podía imaginar que yo cerraría un acto con la palabra ‘rey’”. Y lo cerró.

Interesante la jornada.

 

 

 

 

DE JUAN LUIS IBORRA; 3, 2, 1… ¡Y ACCION!

JUAN LUIS IBORRA 1Pasó a tomar café con nosotros por el Meliá Benidorm, Juan Luís Iborra, un alfasino que ya lo ha demostrado todo en el cine, en el teatro y la televisión… Y que ahí sigue, cosechando éxitos.

Era, Juan Luís Iborra es, como un poco nuestro. Todos le recordamos por haber puesto en marcha el Festival de Cine de l’Alfàs y por su empeño en colocarlo en lugar preeminente entre los festivales de cine del país; de cuando el glamour, una semana de julio, llenaba las calles de l’Alfàs y se acercaba hasta El Albir, en cuyo paseo, Paseo de las Estrellas, se iban jalonando metros con los nombres de las estrellas de nuestro cine que acudía, año a tras año, a recibir el Faro de Plata, Faro d l’Albir, como galardón.

Juan Luís Iborra, “hijo de panadero y actor” accedió a estar con nosotros aprovechando que “Gibraltareña”, su última obra, se representa en el Teatro Principal de Alicante. Un lujo tenerlo con nosotros en Los cafés del Meliá.

Quería ser actor y estudió Arte Dramático en Madrid. “Comencé haciendo de paje en una obra en la compañía de Fernando Fernán Gómez, y por esas cosas de la vida, de paje pasé a hacer de conde”. Y con 22 años, con la alegre inconsciencia de esa edad (que siempre señalo yo), “llamé a Juan Gil-Albert pidiéndole adaptar la novela ‘Valentín’ al teatro”. Pero el madrileño Miguel Narros se le había adelantado en la propuesta. A pesar del renombre de Narros en el mundo escénico, el alcoyano Gil-Albert se decantó por la propuesta del joven alfasino y finalmente Iborra -todo quedó entre alicantinos- adaptó la obra y triunfó con su “Valentín”, que años después llevaría al cine.

Pero no corramos, ni adelantemos acontecimientos. Su éxito, recordó, llegó sobrevenido porque en aquellos primeros años 80 del triunfo socialista “va Alfonso Guerra y dice que su autor favorito era Gil-Albert; y todos se volcaron, ministrables sobre todo, en dejarse caer por la obra”… y eso le fue bien. Pero el resto ha sido fruto de su esfuerzo y de su saber hacer.

Le gustaba escribir y adaptar, y de ahí pasó a TVE como guionista para programas -con Raffaella Carra y Pepe Navarro, por ejemplo- y series de TV; y luego llegaron los guiones de cine hasta las grandes realizaciones con Joaquín Oristrell y García Serrano.

Y así, su primera película: “Amor de hombre” (1977). Se sucedieron los festivales internacionales y los premios. Luego llegó “Km 0” con epicentro en la Puerta del Sol, que siguió el mismo camino de festivales y premios. Y a la tercera va la vencida: su primera película en solitario, “Tiempos de azúcar”, una “historia de amor imposible” vivida y rodada en su pueblo, l’Alfàs, pero recreada también en Polop, Altea y Benidorm. Media tertulia la había visto y disfrutado; fue muy elogiado. Eran recuerdos de su infancia y juventud que afloraron epítetos que no creía yo en el acerbo de la Tertulia. Yo, como siempre, agreste y montaraz, en la banda contraria: me han jurado que ya hay color y sonido en el cine…

Bueno, así hasta 7 éxitos… que si “Salsa Rosa”, que si “El amor perjudica seriamente la salud”, que si…  Sí, “hace 15 años de ‘Tiempos de Azúcar’ y es muy satisfactorio saber que su guión se sigue estudiando en las universidades”. En su modestia, le cuesta, pero le agrada, reconocerlo.

Un puntazo este café con Juan Luís. Yo evidenciaba mis carencias culturales, pero te reconforta saber que el resto de la tertulia tiene un nivel que pa qué. Que si el cine italiano, que matices, que si luces, que si guiños del guión. Y Juan Luís Iborra estaba en su salsa, pero pendiente de llegar al ensayo en Alicante. Es que saca tiempo para seguir con el cine, con el teatro y con la televisión: ahora mismo dirige la serie “Aquí no hay quien viva”…  Y yo, como siempre, en la banda contraria: me han dicho que hay varios canales de TV.

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Cornijal tertuliano…

Para muchos, en la tertulia, Juan Luís sigue siendo “el chico aquél que venía de Madrid para el Festival y traía a sus amigos y amigas que eran actores, directores y actrices”. Diseccionó para nosotros la historia de un Festival que en 2018 cumplirá 30 años, haciendo hincapié en etapas de gloria y en momentos de caída de popularidad. Confía en que se relanzará; en ello está él.

Y  como digo, en la tertulia, los eruditos tomaron el mando y de sus preguntas supimos los del pueblo llano que -Juan Luís- “para escribir necesito el título, que me ayuda a concentrarme, y tener claro el final, aunque al final lo cambie; pero siempre he de saber el camino que debe recorrer el personaje”. Esta confesión no debe ser el secreto de su éxito, porque tan fácilmente no lo confesaría. Yo apuesto porque el secreto de su éxito es él mismo, porque sigue siendo el mismo Juan Luís, profundo, que conocimos a finales de los ochenta.

Yo le pregunté por el IVA cultural; se explayó. Nos habló de Francia, un país a imitar en esto de los impuestos a la cultura. Yo le pregunté por el personal que se mueve en el mundo del cine: “los mejores; muchos están triunfando en Hollywood y hay directores que sólo trabajan con profesionales españoles”. Dio nombres que, por supuesto, no conozco y no voy a reproducir para parecer que sí. Y también le pregunté por la Ciudad de la Luz, porque sabía que le había contactado en su día: “deben encontrar un sponsor” y… “no hacer lo que hicieron”.

Bueno, dijo más, pero eso se queda en los posos del café… aunque yo, como soy como soy, no bebo café.

 

 

 

 

 

DEL COMPORTAMIENTO DE LAS LADERAS. A PROPÓSITO DE MANIZALES

 

La tragedia de Manizales (Colombia), ciudad hermanada con Benidorm, me ha vuelto a traer uno de mis obsesiones como geógrafo: las laderas. La falta de atención a las laderas. Es un problema a nivel mundial

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Vista parcial de Manizales (El Espectador, Colombia)

Un llano, tiene pase; pero en cuanto hay un plano inclinado, por poco inclinado que esté… la cosa, ya saben, tiende a caer. Parece mentira que ni nos demos cuenta, ni prestemos más atención al tema. Pero si es que protestamos en cuanto una mesa “está coja”, pero nos importa una higa cuando estamos ante un desnivel donde la estabilidad del mismo debe ser primordial. Y no te digo cuando estamos ante ese desnivel y un asentamiento humano que tiene como espada de Damocles una inestable ladera, una pendiente, un desnivel.

Cuando esquiaba, aunque soy más de cafetería que de coger el remonte, me obsesionaba con las pistas, el desnivel y la nieve no consolidada, que tiende a caer. Y cuando se ven los efectos de una avalancha, ni te cuento el descalabro por la suma de masas y energías.

Las laderas tienen eso. Y su estabilidad es fundamental.

Y a lo que íbamos. De Manizales sé, lo que se; no más. Estuve en un tris de asistir este año a la reunión de la VII Semana de Normas Verdes en esa ciudad (#ICT4SDG) y, de paso, ser testigo de la inauguración de la Plaza de Benidorm. Mi colega Jaime Esquembre estuvo allí; y bien que reportó. En los días previos, me documenté a fondo -como no podía ser de otra forma, geógrafo y periodista- y me encontré con que “Manizales y Villamaría están ubicadas en una zona de alto riesgo sísmico y geotécnico, específicamente las laderas superiores que resultan inestables y aparecen afectadas con actividades antrópicas intensas. Este es el medio ambiente del trópico andino, donde el clima y la particular circunstancia de los suelos residuales le imponen condiciones a cualquier proyecto de desarrollo urbano…[1]

Conozco varios países centro y sudamericanos; he trabajado ponencias para varios congresos y he visitado algunos de ellos. Y he visto la desatención a las laderas.

Además, en Manizales, por su geografía, flujos y deslizamientos de materiales no consolidados están a la orden del día allí y son muchos y reiterados los episodios catastróficos vividos (… 1987, 1994, 2003, 2007…). Manizales es una ciudad en laderas y las recomendaciones siempre han apuntado a “facilitar los procesos de estabilización del territorio ocupado” con el problema de que las laderas se ocupan a ritmo más rápido que las estructuras del municipalismo pueden estabilizar. La presión urbana, gracias al éxito del Eje Cafetero, urgían “la elaboración de planes maestros el uso adecuado del suelo y el agua para afianzar el buen comportamiento de las laderas”. Y las cosas de Palacio siempre van, pero van despacio a uno y otro lado del Atlántico.

MANIZALES LLUVIAS DESLIZAMIENTOS

No se me entienda esto como una crítica (que tiene su parte), pero es que debemos prestar mucha más atención al paisaje donde estamos. Y por paisaje hemos de entender, desde el punto de vista geográfico, lo que es el objeto de estudio primordial de la Geografía. Así, se entiende por paisaje “cualquier área de la superficie terrestre producto de la interacción de los diferentes factores presentes en ella y que tienen un reflejo visual en el espacio”. El paisaje geográfico es el aspecto que presenta el espacio geográfico en que vivimos.

Manizales, como Lorca (Murcia, España) -por ejemplo, que cuando el terremoto ya tuvo sus post-, están sobre estructuras muy falladas. Mírese la palma de la mano: tantas líneas verá en ellas, y casi con la misma forma, que fallas activas hay en el subsuelo de Manizales. Vale, cuando llegó el primero a posar allí sus reales no miró (ni se estilaba) lo que había debajo de sus pies, pero después de tanto susto y de que ejercemos mucha más presión sobre el medio (por ser cada vez más), ¿qué menos que prestar atención al comportamiento de espacio geográfico y su interacción con nosotros mismos? Y, de paso, poner remedio.

Así, luego llega el más pintao y te suelta lo de los efectos del cambio climático. Y hay quien le escucha. Pero es que puede que ahora llueva menos (o mucho más), pero lo que pasa es que estamos ocupando un terreno expuesto y que antes pasaba lo mismo, pero como no estábamos allí pues no lo sufríamos. Ahora estamos, y bien que lo padecemos. Los taludes, las laderas, presentan comportamientos variables en función del comportamiento de los drenajes del suelo y…

Y Manizales está bien documentado. Por eso duele más la tragedia y nos demuestra que el <riesgo 0> no existe. Allí existen infinidad de estudios académicos y un Plan de Ordenación con diagnóstico integral del territorio, que no en todas partes cuentan con uno igual, incluso en Europa y América del Norte. Y bien detectados que quedan los estratos de areniscas,  los cuerpos gabroicos, los sedimentos volcagénicos y los depósitos fluviovolcánicos; los domos, los depósitos de escombros y las zonas de caídas piroclásticas (vulcanismo de la zona). El marco estructural de Manizales es muy complejo; y el marco tectónico local es un campo de fallas. Además, el 46% del casco urbano tiene ya de por sí una pendiente de entre 15 y 30º; el 13’21 % está entre 30 y 45º; que el resto está por encima… y son tenidos en cuenta los deslizamientos rotacionales (sobre depósitos de piroclastos) y los deslizamientos traslaciones (sobre depósitos de cenizas); y los derrumbes en zonas de más de 35º de talud (por erosión diferencial); y los flujos de lodos; incluso los casos de reptación, el lento movimiento de materiales no consolidados sobre la pendiente. Las zonas amenazadas se conocen. Si el problema es convivir con la posible tragedia y que esta llegue.

Ahora mimo el problema no es saber lo que tenemos bajo los pies; el problema es procurar que los ciudadanos no tengan que enfrentarse a la catástrofe: prevenir. Consolidar terrenos y plantear donde los riesgos son asumibles, porque el <riesgo 0> no existe. La Universidad de Caldas y la propia municipalidad tienen la cuestión científica analizada; el problema es que a pesar de estudiar el comportamiento del territorio, porque hay gente viviendo sobre el mismo, te encuentres con estos sucesos que tienes tan bien estudiados que pueden ocurrir. Y ocurren

Y como siempre: despreciamos la importancia de las laderas, de los taludes.

 

 


[1] Geomecánica de las laderas de Manizales; Universidad Nacional de Colombia Sede Manizales, 207