Y, DE REPENTE, HABLÓ…

 

Nos consta -tenemos médico de cabecera en la tertulia “Los cafés del Meliá” que hasta oficia de fotógrafo oficial suplente, aunque farfulla en noruego- que no era una cuestión clínica lo de Antonio en la tertulia. Pero la noticia que hoy brindamos al mundo es que después de toda una década de silencio, de repente, ¡habló! Antonio Escobar habló.
Jo, ¡qué alegrón!

Hombre, la verdad sea dicha, conocíamos su timbre de voz. Alguna vez llegó a balbucear algo.

He de confesar que se estiraba con los chistes. Pero, mismamente, Marco Tulio Cicerón no parecía. No parecía, hasta ayer viernes.

En casa, nos cuenta Maricarmen, habitualmente lo hacía. Lo de hablar, digo. Pero en los cafés, en la tertulia que él nos concedió, no. Y eso que jugaba en casa, pero en sumir el peso de la palabra estaba inédito. Bueno, como dije, algún chascarrillo, algún chiste, soltó alguna vez.

Eso sí, hablaba con gestos. Y de esos tengo dos docenas de anécdotas de un profesional de la dirección hotelera. Pero no es el caso; lo que nos trae aquí ahora es que, de repente, habló.

ANTANIO ESCOBAR 2

 

La cuestión es que Antonio Escobar, de los Escobar de Medellín (España; cuna de Hernán Cortés), el director del Meliá Benidorm y padre del invento de la tertulia “Los cafés del Meliá”, se nos va para el Sur, a la Costa del Sol, en una nueva aventura profesional; como la que le trajo aquí.

Le hemos cogido cariño a Antonio en toda esta década que nos ha aguantado en el Meliá Benidorm. Y ahora se va. Sí, cariño; le hemos cogido cariño y más. Sobre todo, ahora que sabemos que sabe hablar.

Conseguimos once minutos y medio de manera ininterrumpida. Y no le interrumpimos. Oye, que sabe hablar. ¡Qué cosas hacen los directores de hotel!

De ellos, de los directores de hotel, sabemos que “milagros, pocos; ¿y vida?, menos. Los que nos dedicamos a esta profesión no tenemos más vida que esta: lo nuestro es estar desde la mañana a la otra mañana pendientes del hotel”.

Es que un hotel, y Antonio en todos estos años nos lo ha ido mostrando, es como una ciudad dentro de una ciudad y el director es… el que toca todas las teclas de piano, sopla todas las boquillas y embocaduras, pulsa todos los pistones y llaves, tañe todas las cuerdas y agarra la batuta con los dientes; no importa que sean cuerdas, vientos en madera o metal, percusión u otros. La orquesta debe sonar y el director la hace sonar.
Supimos ayer que Antonio lleva en esto cuarenta y un años… Ya peina canas. Y supimos que ha pasado por Ibiza, la Costa del Sol, México, Cuba, Venezuela, Colombia, Indonesia, Singapur, Australia, Canarias… de nuevo a la Costa del Sol (tiene un hogar en por el Sur)… un ratito por Benidorm -que vino por un par de años y han sido catorce (y que tiene otro hogar en Benidorm)-… y ahora, de nuevo, y a la tercera va la vencida, a la Costa del Sol hasta que…

Pero luego me vuelvo a Benidorm”, que nos dijo; y sabemos que sí.

Detalles y pormenores de la decisión, anécdotas que, algunas, ya sabíamos de las aventuras de los hoteles en aquellas latitudes asiáticas y la pequeña intrahistoria de la tertulia “Los cafés del Meliá” nos refirió Antonio.

Nos contó que érase una vez una noche de aquellas del Festival de Benidorm de 2006 cuando mi buen amigo Manolo Ballestero, helmántico y cauriense… y por esta segunda acepción, paisano de Antonio -extremeños los dos-, le proponía recuperar una de las más rancias tradiciones de Benidorm: la tertulia.

Al poco, Manolo nos dejó… pero ahí quedó lo de la tertulia.

Antonio, nos contó este último viernes, que por todos y cada uno de los hoteles fuera de España por donde pasó, montó su “Rincón español”, un lugar donde conversar, más que añorar, sobre las cosas de aquí. La idea de Manolo Ballestero tenía un hueco que en el verano de 2008 materializaron Juan Portolés, Pepe Soriano “El Cardenal” y Mario Ayús cuando trataron el tema con Antonio Escobar.

Total: que desde el 18 de septiembre de 2008 está en marcha esta tertulia de los viernes que de vez en cuando se asoma a este blob: “Los cafés del Meliá”… y que sin Antonio en la cabecera de la mesa y en silencio no va ser lo mismo. La tertulia sigue; Meliá quiere que siga y seguirá. De momento, el miércoles vamos a ver qué es eso del guarapo y otras lindezas con el amigo Jaume Climent.

En un momento dado de su intervención se nos puso a elogiar a la tertulia; a elogiarnos. ¿Tú te crees? Aquí, quien debe elogiar es el grupo de tertulianos a su anfitrión.

Recordamos a muchos de los que han pasado en esta década de cafés y a algunos tertulianos que, cosas del tiempo, nos han dejado, “por todo lo que nos han enseñado”.

Hablamos hasta de aquellos de efímero paso a la cita del viernes en los salones del Meliá Benidorm.

Está satisfecho Antonio de la experiencia vivida: “Benidorm tenía tanto escondido que la tertulia ha sacado a la luz”… Y lo que queda, Antonio.

Me gustó cuando refiriéndose a nosotros nos dijo aquello de “sabéis de todo; si no, lo inventáis”. La carcajada retumbó. Todos le entendimos.

Siento irme”, nos dijo; “pero no lamento irme”, manifestó; que es una manera superlativa de expresar su profesionalidad. Nuevos retos que solventará dando un nuevo impulso a su dilatada y exitosa carrera profesional.

Luego nos demostró que es humano con un “pero os voy a echar de menos”. Como nosotros a él; a su persona y a sus chistes. Y a Maricarmen.

Nos interesamos por esa década de silencio en la cabecera de la mesa de debate de la tertulia “Los cafés del Meliá”: “yo escucho y aprendo; sois una máquina de enseñar”. Nos ruborizó.

Rendidos quedamos ante la hidalguía de un extremeño de Medellín que ha recorrido el mundo de la hotelería siempre en la vanguardia caribeña, cafetera o del exotismo del Sudeste asiático y que por esas cosas de la vida llegó un buen día a Benidorm, por un rato, y catorce años después se da un respirito profesional en la Costa del Sol.

El honor ha sido el nuestro Antonio; el compartir amistad, charlas de café, copas de vino y algún viaje. Y te lo garantizo Antonio, en nombre de todos los tertulianos: hemos aprendido más de ti, de buenas maneras, compostura y saber hacer, que tú de lo que se dice en la tertulia “Los cafés del Meliá” donde lo que pasa siempre queda entre los posos del café.

Y, a todo esto: yo, ayer, tampoco tomé café. Todo se me fue en tempranillo.

En unos días nos vemos, Antonio.

Gracias, Maricarmen; cuídanos a Toño y que él haga lo mismo contigo.

 

 

 

 

 

 

 

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DE UN CAFÉ POR LOS BALCANES… (y II)

 

Como decíamos ayer…

La llegada de Mijaíl Gorbachov (1985) con sus reformas (Perestroika) y liberalización política (Glásnost) pusieron en solfa los Balcanes, pero cada país siguió un derrotero.

Bulgaria, el de más placentera transición, lo tuvo más sencillo (que no fácil). El fracaso del Plan Cuatrienal (1981-1985) se llevó a Zhikov a Moscú y la Unión de Fuerzas Democráticas democratizó el sistema comunista (1990) consiguiendo una nueva Constitución (1991) y una serie de políticas que la han llevado a la OTAN (2004) y a la UE (2007); y apunta maneras en Turismo. El ala moderada del Partido Comunista tuteló una buena transición.

Los demás países, tuvieron sus más y sus menos: desde conflictos a guerras.

Entre los de conflictos, los casos de Grecia y Albania.

Los griegos se marcaron una alternancia de socialistas y conservadores que para evitar las punzadas comunistas. Tal fue el fracaso de la alternancia que estando el país hecho unos zorros se le admitió en el Mercado Común Europeo (1981). Y como no se arregló nada en aquel pozo sin fondo, la crisis de 2007 le sacó todas sus miserias a flote y la UE lo ha tenido que amparar en todo. Ahora manda por allí una coalición de izquierda radical -SYRIZA- y Alexis Tsipras se dedica a ir a La Habana a homenajear a Castro. ¡Cojonudo!

Los albanos, a la muerte de Hoxa y con China por norte, se encomendaron a flotar en un mar de colapsos en lo económico y social. Salían en barcos en plan refugiados en una crisis sin precedentes que Alemania intentó parar y como la mayoría musulmana tenía problemas tuvo que intervenir la ONU con una fuerza de Protección. Ahora, a lo suyo, le llaman “economía de transición”. Si no hay problemas, saldrá adelante renqueante.

Entre los países que salieron adelante tras días de guerras, los demás. De menos a más, comenzaremos con Macedonia y Rumanía y seguiremos con la ex Yugoslavia.

Macedonia se declara independiente en 1991. No pasa nada. Su irrelevante posición económica y su escasa población no representaban peligro para ninguna de las partes. No obstante, la minoría albanesa exigió la intervención de la ONU (1993-1999) para desarmar a los guerrilleros pro-serbios. Ahora mismo, la economía macedonia la dirige la Agencia Europea de Reconstrucción y desde 2004 está en negociaciones para integrarse en la UE.

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En Rumanía, Ceaucescu no supo digerir el empacho de la transición y hasta se le rebeló el Ejército. Terminó malamente ejecutado (diciembre de 1989) y el Frente de Salvación Nacional de Ion Iliescu, no sin un titánico esfuerzo de la población, emuló a Bulgaria. Rizando el rizo “del cambio” Rumanía estuvo hasta en la Guerra de Irak con la colación de Aliados. Todo sea por que me llamen europeo.

Eslovenia fue la mejor parada. Ser costanera del Adriático y fronteriza con Italia tuvo sus ventajas. El comunista Milan Kikan estuvo hábil, aprovechó el momento serbio y tras una guerra de diez días se aisló del problema balcánico con el firme apoyo de Alemania. Hoy es miembro de la OTAN, de la UE y hasta de la OCDE. Era, antes que todo, el territorio más desarrollado de aquella federación Yugoslava, el más europeo occidental, y al que mejor le ha ido; incluso mejor que a Bulgaria.

El resto, los demás, lo tuvieron duro; muy duro. El actor principal de la descomposición de Yugoslavia fue el serbio Slobodan Milosevic, primer presidente electo de Serbia. La segunda Yugoslavia terminó por dividirse en seis naciones: Eslovenia (fácil), Croacia, Bosnia-Herzegovina, Montenegro, Macedonia y Serbia; y aún aparecerán dos territorios más desgajados como son Kosovo y Metohija.

BALKAN 007 CROACIA

Croacia sufrió una de las guerras civiles más crueles del siglo XX (1991-95). Allí pasó de todo. A principios del 95 el ejército croata recuperó los territorios que suponía suyos y en Dayton (Ohio, USA) y París se los bendijeron. Esfuerzo y abnegación llevaron a las primeras elecciones democráticas en 2000 y a un modelo de convivencia que tiene a Croacia en la UE desde 2013 y compitiendo en Turismo con una fantástica costa dálmata.

First Phase Digital

Bosnia-Herzegovina siempre fue el avispero principal. Casi la mitad de la población bosniaca es musulmana; los serbobosnios ortodoxos superan el 30% y el 15% lo componen bosnio-croatas católicos. Tres etnias, tres religiones; he aquí el gran problema bien aderezado de vinagre nacionalista. En medio del lío, en 1992, Bosnia dice que también es independiente; faltaría más. Claro, se montó una que no veas y en la que le dieron por los dos lados a los musulmanes de por allí. Fue de tal calibre el despiporre contra los civiles musulmanes que la ONU creó la UNPROFOR.

Es que el choque de egos de nacionalistas de tronío como los de Milosevic (Serbia), Tudjman (Croacia) e Izetbegovic (Bosnia) -no nos olvidemos de los bosnios- degeneró en un conflicto bélico inmisericorde donde masacrar civiles fue deporte hasta para la OTAN. Eso sí, nosotros somos más guais y creamos el TPIY, el Tribunal Penal Internacional para Yugoslavia, para juzgar desmanes (de unos más que de otros). Alguno, y no miro a nadie -pero no tiene costa-, se pasó varios pueblos por el forro… Nunca mejor descrito.

Volvemos a Dayton (1995) con el final de la guerra donde salieron derrotados los serbios. Aún estamos aclarando los 250.000 muertos y lo de los dos millones y medio de refugiados forzosos. En 2015 abandonó aquel territorio el último soldado español: 23 años de patrullar y escoltar convoyes con un saldo de 22 soldados españoles muertos y un intérprete bosnio. Y ahí no termina la cosa: 11 soldados más cayeron en Kosovo, a dónde ahora llegaremos. Bosnia es hoy un territorio tutelado por el Consejo de la UE. Por el momento, no existe una fecha prevista para el fin del protectorado europeo sobre el mismo para que Bosnia y Herzegovina recuperen su plena soberanía.

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Kosovo es, aún, “más peor”. La abolición de la independencia de Kosovo y el que los serbios de la Krajina croata declararan la independencia de Croacia llevó al conflicto bélico de junio de 1991 donde, como dije, Eslovenia se independizó sin muchos líos, y Croacia, también; pero con muchos más. En Kosovo, la etnia albanesa era -y es- mayoritaria y aunque el territorio se declaró independiente en 2008 resulta que Serbia la consideraba como una provincia autónoma. También tuvo Kosovo su guerra (1996-99). Y al finalizar esta, el gobierno de la región quedó en manos de la OTAN y de la Misión de Administración Provisional de las Naciones Unidas en Kosovo por mandato del Consejo de Seguridad. Aun así, resulta que 111 de los 193 estados miembros de la ONU lo reconocen con República independiente. España, sin embargo, no. El argumento, de máxima actualidad: una decisión unilateral de independencia contraviene el Derecho Internacional. Además, para España, la Resolución 1244 del Consejo de Seguridad (10.06.1999) está vigente y en ella están las fronteras y la integridad territorial.

Ya vamos acabando. Serbia para el final. Estuvo en todos los líos desde el 91; se le iban desgajando territorios de la otrora gran Yugoslavia -incluso del Reino de los Serbios, Croatas y Eslavos- y eso, perder, no lo llevaban en el ADN. Las conversaciones de Paz de Rambouillet no llevaron la paz. Los serbios, altivos, se mantenían en sus trece y la OTAN recurrió a los bombardeos de 1999 (de marzo a julio) que trajeron los “daños colaterales”: del orden de 3.000 muertos y 10.000 heridos. Bombardea, que algo queda.

En septiembre de 2000, las protestas callejeras de un país en bancarrota llevaron a que Milosevic cediera el poder a los políticos reformistas. En 2001 el TPIY pidió su detención. Hubo sus más y sus menos, pero Milosevic fue entregado -se pactó su entrega en Belgrado- y trasladado a La Haya donde debía ser juzgado por crímenes de guerra y genocidio. Fue encontrado muerto en su celda (2006), en extrañas circunstancias, y en 2016… fue exonerado. ¿A que esto no se lo esperaban?

No fue el caso de otros líderes implicados en lo de Bosnia, que fue terrible. Ahí están los casos de los serbobosnios Karadzic (40 años por Srebrenica y Sarajevo) y Mladic (a perpetuidad), o el del bosnio-croata Praljak, que se suicidó en directo mientras escuchaba una sentencia a 20 años de prisión en noviembre del año pasado. A todos les dio por lo mismo.

En Serbia ha habido muchos ramalazos. El artífice de la caía de Milosevic y del acercamiento a Europa occidental, Zoran Dindic, fue asesinado en 2003 siendo presidente. Después de esto, tras una etapa convulsa, a partir de 2006, Serbia parece recuperada en su estabilidad social y económica; ha normalizado relaciones en Europa y aunque inmersa en los problemas del día a día, intenta incorporarse a la UE. Sólo ha conseguido cerrar 2 de los 34 capítulos que constituyen la fase; pero en ello está. Tiene de plazo hasta junio de 2018 y la economía está durilla.

Sacar a uno de estos países de su entorno, como pretendía alguien el viernes 12 en la Tertulia “Los cafés del Meliá”, es dejarnos sin visión de conjunto. Mirar desde los montes Balkan es mucho más eficiente. Hablamos de los Balcanes.

 

 

DE UN CAFÉ POR LOS BALCANES… (I)

 

Pasó a tomar café por el Meliá Benidorm el escritor serbio, afincado en Benidorm, Branislav Djordjevich. Le habíamos invitado a hablar de su libro. Yo llegué tarde, a eso de las seis (uno tiene obligaciones, pasiones y devociones), y ya estábamos en “ruegos y preguntas”, ese sibilino tercer grado al que sometemos a todo invitado a la tertulia “Los cafés del Medliá” y que me dejó a mí un mal sabor de boca al oír que comparaban churras con merinas, echarle la culpa al otro y un sostenella y no enmendalla que, por supuesto, entiendo y para nada comparto.

Ah, al final le preguntó Mario por su libro, una novela, y le han salido un par de charlas más. De lo que menos habló fue del libro. Umbral, Umbral, ¡esto ha cambiado mucho!

Me hubiera gustado haber llegado al principio, pero…

Habló, me cuentan, Branislav Djordjevich de Serbia y los difíciles años 80 y 90. Yo ya le escuché generalidades y… Yo, es que no puedo separar Serbia de un conjunto llamado península balcánica (a partir de los montes Balcanes que se separan de los Cárpatos en las Puertas de Hierro, por donde pasa el Danubio), con todo lo que atesora en sí y la separa del resto de la gran península que es Europa, de Asia, por los ríos Danubio, Saba y Kupa.

Y sí, aquello ha sido el avispero de Europa más de una vez; y en lo único que tenía razón el tertuliano que vio ¡¡¡paralelismos!!! (entre España y los Balcanes; ojiplático que me dejó) es que es un conjunto casi como España (medio millón de kilómetros cuadrados): Albania, Bosnia-Herzegovina, Bulgaria, Croacia. Eslovenia, Grecia, Macedonia, Montenegro, Serbia y Kosovo; y Rumania, de propina (lo que me desvía el cálculo en extensión superficial), aunque está por arriba del Danubio pero que siempre ha estado ligada (y le pilla la desembocadura).

La historia moderna de la península, la que me ocupa, la arranco (yo soy así) en 1830 (Protocolo de Londres) con la descomposición de Imperio Otomano, la independencia de Grecia y el nacimiento de tres naciones modernas: Serbia, Montenegro y Rumanía. Todas tienen su historia antigua, pero la losa del Imperio otomano tiene su aquél.

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Por aquél entonces, Bulgaria aún estuvo sometida a un vasallaje dependiente.

El Congreso de Berlín (1878) sirvió para que las águilas depredadores del momento (austriacos, rusos, británicos) se dejaran caer por allí, dando paso, daños colaterales (¡Uy, qué palabra más del lugar!) al auge de los nacionalismos impulsados por unos bajísimos rendimientos agrícolas y un importante crecimiento demográfico. Las potencias aspiraban nada más que al carbón serbio y al petróleo rumano. De esto ya hemos hablado aquí, por el conflicto de Crimea, los rusos y los turcos.

Aprovechando la Revolución de los Jóvenes Turcos (1908) Bulgaria se declara independiente y miró, como Serbia, a la Rusia zarista para el madrinazgo. Austria, por su parte, se anexionó por las bravas Bosnia. Y Grecia se quedó al albur británico. Entonces aparece Italia, que no estaba convidada, y se mete en guerra con Turquía (1911-12; a perro flaco, todo le son pulgas) que hace explotar las Guerras Balcánicas (1912-13). El Tratado de Londres (mayo 1913) pone una efímera paz y reordenada el tablero. De ahí surge una Albania independiente y una Bulgaria muy potente. Pero esto duró tres meses: luego, todos contra Bulgaria. A lo que ocurrió entonces le llamamos Segundas Guerras Balcánicas: 20 días de plomo en los que se merendaron Bulgaria que, abandonada a su suerte por la Rusia zarista, pondrá a partir de entonces su corazón entre Alemania y Austria.

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Al verano siguiente, el de 1914, es cuando estalla el lío gordo tras el atentado de Sarajevo. Ya dijimos que Austria se había anexionado Bosnia y un militante de Joven Bosnia -que estaba por el Estado Nacional Yugoslavo, con Serbia- no tiene mejor ocurrencia que asesinar al archiduque Francisco Fernando (y a su esposa). Austria, que le tenía ganas a Serbia, la acusa de instigar el magnicidio y, cómo no, le declara la guerra… y ya tenemos en marcha la IGM en la que todos los balcánicos se metieron, incluso Rumanía y Grecia; eso sí, camino del final de la contienda que llegó con la Paz de Brest-Litovsk (03.03.1918).

Por en medio del párrafo anterior metan ustedes las cosas de Rusia (que mangoneaba mucho por allí): la abdicación de Nicolás II, la llegada de Lenin bendecido por Alemania como pacifista, los gobiernos de Kérensky, el Soviet de Petrogrado, las revoluciones de febrero y octubre de 1917, el régimen bolchevique y la guerra civil rusa que arranca, precisamente, con esa paz.

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Sí, por ahí cuentan que la derrota de las potencias centrales en la IGM abrió un proceso de transformaciones en los Balcanes. Yo, lo que veo es que de la Conferencia de París (1919) no salió nada bueno: se inventaron un reino -el Reino de los serbios, croatas y eslavos- y pasaron del viejo Imperio -a Turquía, ni agua-. Poca transformación, como digo, en un territorio afectado por la crisis mundial (1920-22), el problema de los refugiados, el analfabetismo, las reformas agrarias fracasadas, los campos de cultivo destruidos y con mano de obra afectada por las secuelas de la guerra y el vacío demográfico. Por haber, había hasta déficit industrial. Además, los mercados naturales de los balcánicos -Alemania y Rusia- estaban entre derrotados y asolados. Paz para hoy, hambre para mañana.

Eso sí, el éxito de la Revolución bolchevique animó a muchos jornaleros balcánicos del campo y obreros de las pocas fábricas que aún quedaban en pie a apostar por un ideal comunista que fue rápidamente cortado por una burguesía agraria que giró al autoritarismo de signo contrario: que si la Guardia de Hierro, que si la Legión de San Miguel Arcángel, que si la Ustasa, que si los estados policiales de Pedro II, Boris III y Zog I, que si la dictadura, en Grecia, de Metaxas… En fin, abonando el camino a la influencia nazi. Un lío.

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Con tanta dictadura afín en la década de los Treinta, ya en 1938 los nazis controlaban todas las economías balcánicas con lo que se entienden las pocas reacciones de los balcánicos ante la Crisis de los Sudetes (1938) y los Acuerdos de Múnich (1938) que dieron barra libre a los fascistas italianos en Albania. Ah, en Rumania (que ya digo, me queda al Norte, pero es parte del problema y de la solución) estaba el mariscal Antoniescu; el hombre de Hitler. Malos tiempos para la lírica.

Y así llegamos a la IIGM. Por este flanco sur, un mal día, Italia va e invade Grecia; al lado de Albania que está. Los demás, jugaron a neutrales… Pero era imposible entre nazis y comunistas jugar a eso. En 1941 un golpe de estado en Yugoslavia fue la excusa que necesitaba los nazis para entrar camino de Grecia atravesando los Balcanes para relevar a los italianos que les iba fatal contra los partisanos comunistas del ELAS y los del EDAS monárquico. En Bulgaria y Rumanía surgirá una resistencia, digamos, cultural.

En Yalta (febrero de 1945) se congeló el desembarco aliando en los Balcanes… y se dejó a Stalin dueño de la situación. Entonces, los partisanos de Tito (Josip Broz) y los Ejércitos de Bulgaria y Rumanía tomaron la iniciativa y liquidaron lo que quedaba del Ejército alemán. Al final de la guerra, la táctica del Salami gana la partida y las dictaduras de derechas previas al conflicto, se tornan en dictaduras de izquierdas tuteladas por Moscú: Tito en Yugoslavia, Dimitrov en Bulgaria, Rakosi en Hungría, Gheorghiu-Dej en Rumania, Hoza en Albania y… una guerra civil de regalo en Grecia donde al Rey Pablo I -y su gobierno de derechas de Papandreu- le sustituye la dictadura de los coroneles. Grecia pasa a ser el bastión anticomunista que a base de dólares había que mantener. Y por eso ingresaron en la OTAN y entraron en el Mercado Común europeo. Ese fue su único mérito: barrera anticomunista.

Mientras tanto, el resto de la península creó el Kominform, bajo la absoluta influencia de la URSS, y se unieron al Pacto de Varsovia. Sólo Tito soslayó la aquello -en especial a la muerte de Stalin (1953)- afianzando un socialismo autogestionario que le llevó a ser paladín de los No Alineados (de la 1ª Cumbre, Tito fue el gran anfitrión en Belgrado) y… a recibir ayudas de unos y otros.

BALKAN 005La etapa de las Democracias Populares trajo algunos nuevos nombres en los Balcanes, pero eran más de lo mismo: Zhikov en Bulgaria, Ceaucescu en Rumania, Hoxa en Albania… y el arquitecto federal de la Segunda Yugoslavia (Eslovenia, Croacia, Bosnia-Herzegovina, Macedonia, Montenegro y Serbia.) que fue Tito. Pero las crisis del petróleo de los setenta (1973 y 1975) y la incapacidad consiguiente para competir comercialmente desmoronaron el invento a partir de 1981.
Mañana, si eso, me acerco a los fracasos socioeconómicos de los ochenta, para terminar en lo que pasó en los noventa y en el invento de los llamados “daños colaterales”.

Ellos son como son; se lo han ganado a pulso y nos hemos encargado de que se lo ganen, lo asuman y lo paguen. Semos asín.

 

 

DE CARTEROS A PAQUETEROS

 

Pues eso, que pasó a tomar café con nosotros por el Meliá Benidorm un sanluqueño que ha pasado por Menorca y recalado en Benidorm, Arturo Hermosilla Camacho, que oficia de director de Área de la Unidad de Distribución de Correos de Benidorm y Finestrat. Del nacimiento del Correo en España ya he dejado un Post en este Blog; y de don Emilio Ortuño y Berte, un benidormer de pro, también; no en balde el Palacio de Comunicaciones, hoy Ayuntamiento de Madrid, se construyó a instancias suyas.

Tertuliamos con Arturo al compás de un café, pero nos ha quedado pendiente una conversación sobre Sanlúcar de Barrameda y otras aventuras menorquinas que resolveremos uno de estos días. No se me puede pasar por alto esta futura cita; de momento, hemos quedado para recorrer las cuatro esquinas de la Plaza del Cabildo (y la peña del Betis; y Bajo de Guía) y una paradiña en Es Llenegall. A tope.

BRAULIO - 001En la tertulia Los cafés del Meliá nos interesamos por las cuestiones del negociado de Correos. Y Arturo Hermosilla nos brindó algunos titulares que yo retuerzo hasta inferir que “De carteros pasamos a paqueteros” que bien define la evolución del servicio, toda vez que pasamos, muy mucho, de la misiva, de la carta que dio origen a su función, y ahora todo se resuelve con el dedo gordo sobre la pantalla de un smartphone o a través de la paquetería con el triunfo del e-comerce. Es que, como lamentó Arturo, “hasta los juzgados pasan de nosotros; ahora citan por SMS”.

Puede que la cartería esté de capa caída, pero no así, como dije, la paquetería y otras fórmulas que van al compás de las nuevas tecnologías. Vamos, que Correos tiene futuro, aunque como como Sociedad Anónima Estatal de la todopoderosa SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales) están ahí entre Pinto y Valdemoro; “pero somos productivos”.

BRAULIO - CARTERO

Yo, de Correos, tengo la imagen del amable cartero; de gris en verano y de azul oscuro intenso en invierno. Quiero guardar la icónica estampa de Braulio, el cartero de “Crónicas de un pueblo”… desvinculando a Puebla Nueva del Rey Sancho y a sus personajes protagonistas de toda aquella carga de Principios Fundamentales del Movimiento que, dicen, lo salpicaba todo, pero que yo, en mi niñez, nunca vi. Ahora, si me pinchan, creo que notaría los pildorazos. Quiero dejar constancia de que nunca entendí al joven alcalde; pero sí al maestro y a la maestra, al cura joven, al alguacil pregonero, al conductor del autobús, a la boticaria, al médico, al cabo de la Guardia Civil y al cartero –Braulio/Jesús Guzmán– con su valija de cartas y su bicicleta. Aquella era un España de boina hasta las cejas, pero Arturo Hermosilla me la ha contrastado y me ha puesto el Servicio de Correos a la altura del siglo XXI.

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Primero lo conocimos a él. Y siendo de Sanlúcar de Barrameda yo ya lo recibo con los brazos abiertos. Amante de la natación y la fotografía, salió del Meliá con el tiempo justo (eso se debió creer él) de llegar a tiempo a la inauguración de una exposición en La Vila (¡Ja! Llegar, llegaría; pero a tiempo no). La natación, por su parte, le ha venido que ni al pelo, para afianzarse más en la vida: “natación y fotografía me dan la vida”. Arturo es de analógico; no de digital.

Tras pasar, profesionalmente, por Andalucía, Baleares y la Comunitat, tiene claro que en este país “la gente es muy diferente”; y lo que más le sorprende de la Terreta es “la posibilidad y versatilidad de las comunicaciones; desde aquí se puede ir a todos lados”. Pero hasta que (en septiembre) tengamos el vuelo a Jerez, amigo Arturo, a Sanlúcar son 7 horas de coche; te lo digo yo. Y si paras en “sitios estratégicos” (desde cambiar el agua al canario a tomarte un algo); no te cuento.

Se sabe Arturo la legislación al respecto y los cometidos del Servicio, y está puesto, muy puesto, en el devenir del mismo. Como en Francia acaban de darle carpetazo al telegrama (y ellos son Correos y Telégrafos) le pregunté si aquí se iba a hacer lo mismo. Nos contó que -el telegrama- es un servicio que casi no se utiliza; “es habitual en juzgados, bancos y a la hora de dar el pésame; pero, mira, hasta el juzgado cita ahora por SMS”. Señaló, por el contrario, “el buen funcionamiento del servicio de burofax” que es la aplicación de la modernidad de los tiempos.

Nos contó todo lo que se puede hacer desde las oficinas de Correos, que es mucho, muchísimo; y señaló el auge del e-comerce: “el bestial incremento de la paquetería”. Así entramos en las cuestiones del comercio electrónico y la metrización de la actividad y hasta en los usos de residentes nacionales, extranjeros y por nacionalidades. El dinero (por Western Union) se envía los días 10 de cada mes… y otros detallitos.

Me llamó la atención -y no me quedó nada claro- el que sigan en cuestiones de tratamiento del material con el calendario juliano (gran tipo Julio César, ¿eh?; discúlpeles Santidad, Gregorio XIII) y que la saca de correos, la tradicional saca que se descargaba del tren (en aquellos tiempos), sólo se utiliza ya en cuestiones de Vía Aérea.

Nos interesamos por el tráfico de cartas en las citas electorales, que muchos lo consideramos absurdo más allá del envío de la tarjeta censal y el voto por correo, y en este tema se detuvo porque en Benidorm es un volumen importante. No solo por las elecciones generales y autonómicas, sino también por las autonómicas de otras comunidades como el País Vasco.

Hablamos del personal de Correos, del cartero y su evolución, de que “ha cambiado el procedimiento administrativo y el personal se ha debido de adaptar a la ley con reparto de mañana y tarde”, de los procedimientos de custodia y hasta de los 26 buzones amarillos que hay por las calles de Benidorm (y alguno verde, de uso de ellos) y de aquellas bocas de león de bronce por dónde -yo al menos, de niño, quería- echar las cartas.

BRAULIO - BUZÓNEl Servicio Postal Universal, que es un derecho que tenemos los españoles, lo ofrecen ellos con 2.500 oficinas en el Estado español y con varios grandes centros de tratamiento automatizado, como el de Alicante, que es alucinante ver (lo digo yo, que lo he visto).

El futuro es la paquetería (¡Ay China, China, China; la de disgustos que das!) -de cartero a paquetero- y la privatización, que espera tarde aún mucho.

¿Sabían ustedes que está prohibido mandar Lotería por correo? Pues ya lo saben. Y más cosas. Pero lo que se cuenta en Los cafés del Meliá queda en los posos, en la taza, y ni la cafeomancia será capaz de rememorar lo que allí se cuenta.

 

 

PD. Hablamos de los sellos y de los coleccionistas de sellos; y del valor de los sellos. Pero como de eso no entiendo ni comprendo nada (y de Afinsa no soy) pues… al sector Posos del Café.

PD 2. Si quiere saber cómo era un cartero de entonces, cómo era la televisión de entonces y sus series… y un cartero de pueblo de los 70…

Fotos de la Tertulia: Mario Ayús

DE BENIDORM Y EL TURISMO DE LA ESPAÑA REAL (por auténtica; de realidad y no de realeza)

 

Pues no que el miércoles día 2 de los corrientes nos desayunamos con la opinión de Tourinews ante las declaraciones del ministro de Turismo, Álvaro Nadal, con motivo del nonagésimo aniversario de Paradores. Lo que fue la Red Nacional de Paradores de Turismo; la cosa esa de hoteles de alta categoría en edificios emblemáticos que se iniciara en 1926 de la mano del marqués De la Vega-Inclán, don Benigno, con el parador de Gredos, construido al efecto.

Por cierto: circula por ahí el Homenaje a don Benigno como pionero que fue de la cosa esta del turismo en España.

Y a lo que vamos: ¿Qué dijo el ministro Nadal?, se preguntará alguno/a… dada la trascendencia y repercusión del tema. ¿Ah, que no sabía Ud, nada?, pues para eso está este post.

Resulta que el 16 de abril pasado, ya de sobremesa apurada, salió la nota de agencia sobre el acto cultural de Paradores. Juro que leyendo no llegué al quinto párrafo porque antes estaba lo de “Sin Paradores no se conocería la España rural”. Y todo tiene un por qué: ¡hombre, ministro!, también los hay en ciudades y en sitios de playa.

Y no seguí leyendo. Y resulta que tras esa frase, venía lo mollar: “Está muy bien irse a la playa de Benidorm, pero eso no es cómo es España”. Buenoooooo…

Insisto: en la tarde del 16 de abril no llegué al quinto párrafo. Error, lo reconozco. Me leí el titular –Paradores celebra sus 90 años “muy singulares” con una muestra artística que repasa su historia– y en la primera parrafada relativa al turismo rural, que es algo que me aburre soberanamente como recalcitrante urbanita que soy, lo dejé. Y no tengo nada contra esa modalidad.

Bueno, fui unas líneas más; hasta lo de “la labor de Paradores es ‘ir a donde nadie más va’” es lo último que leí, porque, considero, no es así. Pero buenoooooo….

Y a otra cosa, mariposa; que era lunes.

Y así pasan los días, y yo -¡Ay!- desesperad0, y tú, tú, contestando… quizás, quizás, quizás…

Y (y van tres) nos ponemos en el 2 de mayo -se armó la del 2 de Mayo- donde, en la sección Opinión, Tourinews se descuelga con un artículo de ídem titulado “La España real” con un rotundo “No entiendo que para alabar a Paradores sea necesario degradar a Benidorm”.

Ahí le han dado.

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Resulta que en Tourinews estaban esperando que desde el Ayuntamiento de Benidorm (de las autoridades de Benidorm, pone negro sobre blanco) llegue una protesta formal. Protesta y formal, en Benidorm, llevan su tiempo.

Hombre, yo es que no la espero. El tema apenas ha sido recogido y al quinto párrafo, como al quinto pino, no quiere llegar nadie en temas como este.

Pero ya que hemos sacado a pasear esa exclusión de Benidorm de la “España ‘real’” del ministro Nadal, sí merecería una llamadita desde el rascasuelos oficial de la Plaza de SSMM los Reyes de España tal que así: “¡Ministro!, que te he leído; háztelo mirar”. Y luego añadir un ‘Vente por aquí y te enteras de cómo es España, la España de las Autonomía, y la España de la Unión Europea’. Que no es un castigo; y luego verán por qué no.

De leer la prensa de los sesenta y setenta te das cuenta de que en cuantito la máxima autoridad del Estado toma posesión, va y se da un garbeo por París y por Rabat (este último sigo sin querer entenderlo). Así mismo, a los ministros de turismo de antes les faltaba tiempo para dejarse caer por las joyas de la corana. Y una de ellas era Benidorm.

Por aquí pasaron, nada más salir de El Pardo, Arias Salgado, Fraga Iribarne, Sánchez Bella, De Liñán, Cabanillas, Herrera Esteban, Martín-Gamero y Reguera Guajardo. Pero fue llegar la década de los 80 y dejar de ser un ritual lo de venir ministros a Benidorm. Sí, vinieron entonces los Secretarios de Estado (Aguirre Borrell, Ibáñez Bueno, Fernández Norniella…), aunque a partir de Luís Gámir algún que otro ministro se dejaba caer por aquí, color tras color, porque siempre había un fueguito que apagar, un libro blanco que presentar o una obra que vender.

Bueno, también entra en la ecuación de visitas ministeriales a Benidorm que comenzó lo de las Autonomías y…

Aquí llegados, merece la pena recordar que Alberto Jarabo Payá, conseller de Turisme (04.1978-06-1979), con Albiñana, vino un día, al poco de tomar posesión (de ritual), y anunció que la Dirección General de Empresas y Actividades Turísticas de la Generalitat se instalaría en Benidorm.

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En octubre de 1978, Pedro Romero Ponce, director general del ramo, lo confirmó. Y lo confirmaba porque aquí se había crecido y pedían la consellería. Lo digo porque, mucho antes de que Ximo Puig en campaña, mediada la segunda década del siglo XXI, lo dijera en cosa electoral, Benidorm ya habían pedido ser la sede de la consellería. ¿Quién mejor que Benidorm para la Consellería de Turismo?

Pero en el 78 le salió la envidieja a la capital alicantina y Ambrosio Luciáñez, alcalde interino de Alicante, pidió acogerla. Se organizó entonces lo que se llamó “la guerra de los CIT”, que para algo dicen que servían. Y en esas, que Alicante se postuló con los apoyos de la mayoría de los CIT… y Benidorm, cual Alonso Quijano siguió esa lucha en solitario por ser sede conselleril . Aquello terminó en nada; la consellería terminó, como no, en el Cap i Casal.

Pero volviendo a lo que nos trajo. Tourinews se descarga con un “Cuando el ministro señalaba a Benidorm, se estaba también refiriendo a Torremolinos (Málaga), a Ibiza, a Tenerife y a tantos sitios de nuestra costa que son precisamente lo que la gran mayoría de los extranjeros, nos visiten o no, conoce. Estos espacios constituyen una España tan verdadera como la que se manifiesta alrededor de los Paradores, solo que con muchos más visitantes”. Y añade un tema que se queda corto: “Benidorm tiene más pernoctaciones que todos los Paradores juntos”. Sí, y que toda la isla de Cuba, por no sacar comparaciones patrias que podrían mosquear un poquito por lo que significan estos 32 kilómetros cuadrados, más de la mitad protegidos, y con sólo seis kilómetros de frente litoral.

Me convence el autor del artículo cuando espeta: “Y si España es apreciada en el mundo es debido al turismo masivo. Está claro que parte de la imagen está constituida por cerveza barata y mejorable paella, pero también por playas de primera categoría, una de las mejores gastronomías del mundo y, sobre todo, una envidiada y alegre forma de vida de la que pueden disfrutar, al menos unas semanas al año, millones y millones de europeos”.

Termina él, y termino yo, proponiendo que “El señor ministro debería ser castigado a pasar una semana en BenidormEstoy seguro de que cuando cumpliera la condena, cambiaría su discurso en la próxima inauguración y aceptaría que nuestros grandes destinos turísticos también forman parte de la España Real”.

De “castigos” como ese, infiéranme uno al mes. Pero ya saben que, al margen de mi escapa anual sanluqueña, lo del pasodoble: “que si me pierdo algún día, me busquen en Benidorm”.

 

 

DEL ALQUILER VACACIONAL; UNA TERTULIA CON MIGUEL ANGEL SOTILLOS

 

Lo que hubiera ganado la tertulia de haberse celebrado el lunes 23 y no el viernes 20; por el tema palmesano y la prohibición del alquiler turístico-vacacional en bloques de viviendas…

Pero es que pasó a tomar café por el Meliá Benidorm el amigo Miguel Ángel Sotillos el viernes 20 de abril, que, como buen viernes que es, toca tertuliar y escrutar, quien sepa, los posos del café.

Yo, rey del escaqueo ulterior, había faltado a una serie de tertulias -y no informado de otras- por cuestiones, digamos, “profesionales”, pero a esta no podía faltar. Miguel Ángel Sotillos, nuestro invitado al Tercer Grado de los viernes es del nivel “forasters del poble” de Benidorm y esa categoría local es también nivel patanegra. Ya saben: gent del poble, forasters, gente de fuera y turistas…

Se nos presentó Migst1uel Ángel. De padres sorianos, el suyo llegó a Benidorm como ingeniero técnico del Catastro Parcelario en 1967 y cada día venía desde Alicante hasta que radicó a la familia en Benidorm, y en 1973 abrió sus puertas Fincas Arena donde ambos, padre y madre, han labrado una página en la historia local: “cuatro crisis después, Fincas Arenas sigue en el candelero con la máxima solvencia”.

Comenzó Miguel Ángel Sotillos por incardinarse en la empresa familiar desde la Escuela de Turismo, tras aprobar los exámenes de Agente de la Propiedad Inmobiliaria, al compás que progresaba en su segunda vocación: bombero profesional y voluntario de Protección Civil -mando que es-. Pasó por la Unidad de Rescate de la Cruz Roja y se centra ahora en el papel de Mediador Civil en asuntos de Turismo e Inmobiliarias. A todo este bagaje suma también el de ser el presidente de APTUR, la asociación que agrupa a los empresarios que gestionan apartamentos turísticos en la Costa Blanca; los apartamentos reglados (los legales, oiga).

Recordó a quienes le han precedido en el cargo –Manuel Cabezuelos y Sergio Gambi– a la hora de destacar el empuje de la asociación y los logros conseguidos en los últimos quince años: que si la comisión de intrusismo y que si varios otros detalles más que sacó a relucir.

Nos dijo que, “lo bueno de APTUR es que nunca hemos pedido solucionar ‘mi tema’, sino ‘los temas’ de conjunto de los asociados”. Discrepa a la hora de considerar -alguno lo ha hecho- la cuestión de los apartamentos turísticos como ‘un problema’ a pesar de que en Benidorm “hay cuatro veces más apartamentos turísticos en el mercado que plazas hoteleras; y que más de la mitad no estén ni al corriente de la legislación ni en la asociación”.

Miguel Ángel lo entiende: “un piso en Benidorm tiene un coste de unos 2.000 euros al año” y cerrado, sólo para las vacaciones, es un coste importante. La tercera parte de las viviendas de Benidorm están en el mercado del alquiler. Con ello, destaca: “no son un peligro para la hotelería; son sólo competencia. Los hoteles no son ahora los únicos en el baile”.

Insiste en el tema: “por precio no se deja de ir a un hotel y se apuesta por el apartamento; es sólo por una cuestión de libertad de horarios y roles (cuando se va con niños, por ejemplo; explicó)”.

Puso luz en el tema: “los apartamentos ilegales nos hacen daño también a nosotros, los legales; se nos achacan culpabilidades que no tenemos”.

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Nos contó entonces la labor de APTUR ante la Administración con el tema de los apartamentos turísticos reclamando normativa, medidas y procedimientos; incluso la cuestión del desahucio turístico y todo lo relativo a que el propietario sea apoyado porque, insistió, “todos los apartamentos se pueden alquilar cumpliendo la legislación”. Y aquí señaló que “el arrendamiento de la vivienda vacacional está planteado por la LAU que lo desarrollen las Comunidades Autónomas. Que lo regulen; no que lo tipifiquen”. Y señaló las varias contradicciones legales entre administraciones: “La Ley de Hospitalidad señala un tratamiento hotelero, lo que exige una Licencia de Apertura que los Ayuntamientos no pueden dar”. Y así, varias incongruencias más.

Hablamos del universo de la portería del edificio y de la figura del portero -¡qué digo de la figura; del figura del portero, oiga!-, del derecho de habitación, de las normas del Código Civil, del inquilinato… “todo lo que no contraviene la ley es posible”. Incluso señaló medidas a aplicar que dejaremos para el ámbito de los políticos.

Conforme avanzó la tarde no metimos en honduras; tanto, tanto, que llegamos a Tegucigalpa. Y salieron a relucir desde los precios del IMSERSO a tarifas sin escrúpulos; desde cláusulas de contratos hasta procederes de porteros.

Nos llamó la atención el tema de la creciente “legalización” de apartamentos turísticos y el celo con que se anuncian las inspecciones sobre ellos: “una cosa es que te des de alta y te adjudiquen un número legal y otra es que cumplas todo aquello que has declarado a la hora de solicitar la inscripción”. Vamos, lo de la mujer del César: no sólo parecerlo, sino serlo. La inscripción obliga a cumplir la ley… Y por falsedad en documento público se puede actuar contra el defraudador.

Los hoteles están híper regulados y los demás han de cumplir lo legislado. Pero la cuestión de los apartamentos parece hacer surgido ahora cuando la realidad es que ha sido paralela al desarrollo de Benidorm. Ahora se visualiza más, “pero ha existido desde siempre”. Y los apartamentos turísticos, la vivienda vacacional, la legal -insiste Miguel Ángel Sotillos- debe ser tenida en cuenta. Cierto es, sostiene, que no cumple la legislación hotelera, pero sí la de la edificabilidad, sosteniendo que “si la Administración quiere, la ilegalidad se acaba”.

El caso es que echamos un ratito muy bueno en la tarde del viernes en el Meliá Benidorm tertuliando con Miguel Ángel Sotillos. Pero nos faltaba la previsión del verano 2018: “hay otros mercados que se han recuperado y el calendario de los primeros meses ha influido, pero el verano será como el del año pasado; y eso que todos hemos subido un poquito los precios”.

Me hubiera gustado quedarme un rato más, pero tenía una cita -con Pilar Cernuda- y me tuve que ausentar. Y la tertulia siguió sin mí. Lástima; no sé leer los posos del café. Y lo que pasa en la tertulia se queda en ellos. Hasta aquí llego.

 

 

DE LA CATEGORÍA ‘CIUDADES DEL SIGLO XX’

 

Sin lugar a duda, Benidorm es un icono del turismo. Capital europea del Turismo de Sol y Playa. El paso siguiente, Patrimonio de la Humanidad.

Benidorm es una potencia en los ámbitos urbanístico, paisajístico, ambiental y turístico; es un modelo de ciudad turística planificado en los años sesenta del siglo XX y que en el XXI sigue en evolución, amoldándose a las tendencias, gracias aún al ímpetu de sus inicios y a la ilusión que mantiene.

Ahora, en pos del reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad necesitamos que en la nueva Ley del Patrimonio Cultural Valenciano entre el concepto “Ciudades del Siglo XX” que cimentará el proceso.

Benidorm es una ciudad del siglo XX: el origen de un nuevo legado cultural que es preciso comprender y valorar. El patrimonio del nuevo paisaje urbano.

BND PLAYA PONIENTE COLOR II

Hay que destacar el haber sido pioneros en crear un paisaje urbano -único e irrepetible- y el ser un ejemplo de modelo de turismo y ocio para varias generaciones; lo que suponen los conceptos “conjunto urbano” y “patrimonio moderno”. No el enfoque de monumento tradicional que no existe.

El Equipo de Diagnóstico ya ha dejado la hoja de ruta a las Administraciones. Urge posicionar la categoría Ciudades del Siglo XX en la ley valenciana para que el Ministerio de Cultura nos impulsa la candidatura.

Tenemos a nuestro favor dos puntos fuertes: el modelo urbanístico-turístico surgido a partir del Ensanche de Levante de los años sesenta del Siglo XX que tuvo, y tiene, una fortísima y positiva incidencia económica, social y ambiental, y la necesidad de prever la posible vulnerabilidad ante la variabilidad climática. Ambas cuestiones justifican la necesidad de proteger el Modelo Benidorm.

Nadie duda del valor que confirió a Benidorm la planificación urbanística de 1956 y la revolución que supuso el Plan de 1963: la ciudad vertical. Entre ambos hitos cabe la socialización del turismo, la universalización de las vacaciones y el éxito de esta ciudad del siglo XX que apuesta por ser destino inteligente en el Siglo XXI. Lo que no consiguió Minoru Yamasaki con Pruitt-Igoe en Detroit se logró en Benidorm: hacer ciudad y habitarla.

ANOCHECE EN BENIDORM

A nadie se le escapa que Benidorm ya ha marcado una época gracias a la popularización del turismo de masas, a la irrupción del bikini en las playas, a la sintonía entre administración, propietarios del suelo, constructores, benidormenses y turistas, en la primera nueva ciudad surgida tras la IIGM. Benidorm fue pionera en lo que hoy llamamos gobernanza y participación público-privada, en los años sesenta.

Además, en términos de sostenibilidad ambiental Benidorm no tiene parangón. La ciudad vertical minimiza el impacto de ocupación del suelo; favorece la gestión del agua -tal vez con el mayor porcentaje de eficiencia planetario (>95%)- y otros servicios; genera espacios de socialización; incita al paseo y disfrute. A Benidorm, la mayoría de los turistas llega en medios colectivos (avión y autobús) reduciendo las emisiones y asegurando una excelente calidad del aire.

En Benidorm, la estructura económica fundamental es el alojamiento, principalmente hotelero -que es un modelo intenso en la generación de empleo- y está en manos de empresas locales; las rentas permanecen en la ciudad. La riqueza está muy repartida; y lo está de forma bastante equitativa. La sociedad está cohesionada; no jerarquizada. Eso es un logro para valorar y reconocer.

Existe el concepto Nueva Ciudades del Siglo XX. La UNESCO lo reconoce a Brasilia y a otras ciudades por acciones concretas. En esa lista quiere estar Benidorm, la ciudad turística vertical. Un análisis comparativo con las integrantes de la categoría de la UNESCO da alas a Benidorm para ir a la próxima Lista Tentativa.

La propuesta de regulación de la categoría “Ciudades del Siglo XX” para la nueva Ley del Patrimonio Cultural Valenciano que se elevó desde la Universidad de Alicante (27.10.2017; Andrés Molina, Andrés Laporta, Guillermo Campos, María Jesús Poveda, Pilar Espeso y Armando Ortuño, director del Equipo de Diagnóstico) debe ser piedra angular del proceso. El tiempo corre.

El carácter dinámico de las ciudades del Siglo XX tiene que ser reconocido.

DE REFLEXIONAR EN ALTURA (y II). A propósito del rascacielos.

Yo, quiero recordar que, les había oído decir a Camarasa y Chiner -dos de los más grandes expertos en el Modelo Benidorm… porque lo han hecho realidad- que la necesidad -la urgencia, más bien- de conseguir terrenos para una de aquellas obras infraestructurales de las que les hablaba ayer (el colector de residuales de la Avenida del Mediterráneo) fue el revulsivo del Benidorm actual. No serían esas las palabras, pero sí el mensaje por lo que colijo que este Benidorm es hijo del Plan del 63 (así, planteo celebrar el 55º Aniversario a lo largo de este año. No estaría de más esta celebración).

Y, además, con un añadido: en 1963 se inventan lo del Coeficiente de Edificabilidad (la edificabilidad por usos para saber lo edificable en cada parcela) y, también, la altura libre; el concepto de ciudad-jardín se destierra al extrarradio urbano, a la periferia porque ‘no cabe’ en la Ciudad Nueva que se plantea y para la que se pide el reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad por lo mucho que representa; por el revulsivo que fue (y es).

El Plan del 63 se olvida una vez más de la zona deportiva (que habían puesto sobre el papel en el 56 y que tendrá que esperar dos décadas más) y replantea la zona de tolerancia industrial que, a esas alturas aún no se había ejecutado y a estas alturas… ni está, ni se le espera.

Es aquí, en esos días de 1963, cuando alimentamos el mito con la Teoría de la caja de cerillas. En aquellos tiempos, lo primero que se ponía encima de la mesa a la hora de hablar con alguien era el paquete de tabaco y la caja de cerillas. El que podía, un mechero. Las cerillas, de madera; fósforos de seguridad se leía en la caja. Los mecheros, un universo. Hasta los había de plata y de oro. ¡Qué tiempos! Luego llegaron BIC y Clipper, se universalizaron, y nos olvidamos hasta del yesquero; no te digo del martillo de gasolina. Hasta entró Zippo en nuestras vidas. Lo del encendedor tiene un Post.

Volvamos a la mesa de trabajo. El paquete de tabaco equivalía a superficie de la parcela y el coeficiente de edificabilidad te permitía edificar el volumen de la caja de cerilla que podías colocar por la base ancha, por el lado del rascador o “de pie”. Y de pie de quedaron ya todos los edificios de Benidorm, orientando su ubicación sobre el paquete de tabaco (la parcela) para no se estorbasen unos a otros en cuando a las visas al mar y el baño de sol matinal o vespertino.

e1-6La caja de cerillas de pie representó el triunfo del rascacielos; el triunfo del funcionalismo. Era el nuevo espacio contendor de vida y relaciones humanas en altura rodeado de espacios lúdicos. No sé, creo que Le Corbusier estaría feliz con este Benidorm: espacios libres entre torres, jardines, piscinas, actividad.

Ese mismo año, 1963 -con el Plan del 63 en marcha-, arranca el Benidorm de hoy con el Edificio Frontalmar. Tenían los propietarios 125 metros lineales de fachada para levantar una pantalla de 5 plantas o concentrarse en menos de un tercio del total y levantar 15 plantas. Ahí comenzó la historia moderna de Benidorm, en altura, con estructura metálica como esqueleto de la torre de apartamentos que marcaba hitos constructivos y que entrañaba celeridad.

La mayoría de los españoles de los 25 años de Paz estaban seducidos con lo de vivir (o alquilar) cerca del mar para el veraneo; en espacios reducidos y sin renunciar a la modernidad y a las comodidades. Pero en altura. Y ahí arrancó esta historia: playa, sol, ocio, restauración, vida en la calle. Y ahí estaba Benidorm y sus rascacielos.

Al poco descubrieron todos que las Ordenanzas no decían nada sobre la compatibilidad de los usos residencial y comercial. Auxiliados por la indigencia hídrica que nos aflige, dieron puerta a los jardines -que precisaban agua y competían con el abastecimiento- y las bandejas comerciales ocuparon aquellos espacios inicialmente verdes. Esto nos creó el problema de los retranqueos; pero eso es otra historia.

A favor del comercio digamos que otorgó vida a las calles y las calles fueron el complemento ideal de aquella socialización del turismo a la aspiraron “los padres fundadores” del Plan del 53 sobre un Benidorm que se hizo realidad con el Plan del 56.

Decisivamente contribuyó a este Gran Benidorm el hotel. Se subieron a las nuevas torres y ganaron en funcionalidad. A partir de marzo de 1970, con el boom de los turoperadores y el chárter, la demanda de plazas hoteleras se dispara. El hotelito familiar debió crecer exponencialmente y en tiempo récord. El Tour Operador se implicó y adelantó el dinero: necesitaba alojar a la masa de turistas que traía volando. Las crisis del petróleo (guerras árabe-israelíes) pondrían a prueba el modelo de transporte, pero no la receptación hotelera que estuvo siempre rápida y diligente para contrarrestar situaciones de demanda.

La planificación urbanística surgida del 63 también posibilitó los complejos residenciales que después han sufrido diversos avatares: Playmon Park o Ciudad Antena, por señalar los extremos. Era un nuevo concepto residencial, alejado de la playa y con la idea de hacer una ciudad de vacaciones dentro de la ciudad de vacaciones que era Benidorm. No consiguieron ese objetivo; creo que no superaron el dilema y han seguido derroteros tan opuestos que merecerían un análisis pormenorizado del calibre del desplazamiento del unifamiliar al límite de lo urbano y el universo de los retranqueos.

El caso es que aún vivimos de las rentas del Plan del 63. El del 91, nos guste o no, solo fue un parcheo. Los estudios previos estuvieron muy bien, pero faltó valentía. A estas alturas del siglo XXI sería conveniente ir pensando en qué ciudad queremos a cincuenta años vista para consolidarnos y sacudirnos los estigmas que aún nos pudieran quedar.
Decía JJ Chiner (BND, Los orígenes de la ciudad vertical) que “cuando Benidorm se convirtió en el gran destino de los turoperadores, quedó contaminado con los estigmas de los muchos usuarios”. Venía a decir, interpreto yo, que la masificación envileció el conjunto y Benidorm quedó estigmatizado como destino de turismo barato (que fue cierto) y de masas.

Con ello, Benidorm fue demonizado. Su éxito despertaba tanta envidia que todos sus competidores se echaron sobre ella. Ahí irrumpieron Gaviria o José Miguel Iribas, el gran Iribas, al que, permítanme, pongo al nivel de Pedro, don Pedro. Y comenzó una etapa de trabajo en la que evidenciar la realidad de un Benidorm que fue pionero en marcar la planificación del suelo y la gestión de los recursos; adelantado en fiarlo todo al rascacielos y precursor en la transición del concepto vacaciones-descanso a vacaciones-diversión. Y esto es irrefutable.

1214212844_0Y al final, el rascacielos forma parte no solo de skyline de Benidorm sino de nuestro futuro. Es ya parte de nuestras vidas y hoy sabemos que nos permite una estructura de vida que nos permite contemplar la ciudad en función de la altura. Y eso no es malo; en todo caso es muy bueno.

 

 

 

DE REFLEXIONAR EN ALTURA (I). A PROPÓSITO DE LA ZONIFICACIÓN

 

Ha coincidido que en menos una semana he tenido que acompañar a periodistas que preparaban reportajes sobre Benidorm y he tenido que refrescar los argumentarios sobre urbanismo e historia moderna de Benidorm. Más o menos, desde Beltrán de Belpuig (1271) a Mario Gaviria, que nos dejó hace nada.

Lo que más ha interesado, desde Paul Richardson (CN) a los amigos de Gente Viajera (OCR), ha sido lo de la planificación urbana de Benidorm, tantas veces tratada en este Blog.

VISTA CABRAS

Esta vez, el resumen lo arranqué en 1953; justo en aquellos días en que por aquí, me contaron, la gente se preguntaba cómo querían que fuera Benidorm; cómo aspiraban ser un Centro Vacacional.

Centro Vacacional era, al inicio de los años 50, el palabro de moda, traducido desde los conceptos anglosajones de Vacation Center o Resort: un lugar diseñado para el turismo donde relajarse y divertirse durante las vacaciones. Hospedaje, restauración, actividad y vida social, cultural y comercial. Después, con el paso de las décadas hemos llamado resort a cualquier cosa y a nada ya llamamos vacation center.

Aquel Benidorm de 1953 que tenía a Pedro, don Pedro, Zaragoza de alcalde. Aquel Benidorm programó en actuar sobre la primera línea de la playa de Levante (playa de la Xanca; playa de la Llosa) a base de chalets unifamiliares y pequeños hoteles; hasta el Rincón de Loix.

El Festival de la Canción de Benidorm salió a base de “quicos” (una sabia combinación de limón granizado y su acompañamiento etílico), pero esto de la planificación urbanística no fue cosa lo mismo. Encerrados en despachos, no salía a disfrutar de la Noche de Benidorm. Y así pasaron los años 1954 y 1955: respondiendo a las alegaciones que resultaron de la exposición al público de aquellas alineaciones.

Pero se obró el milagro: llegó la Ley del Suelo de 1956 con la varita mágica de definir a las claras la función social de la propiedad de suelo y los derechos y deberes de los propietarios de ese suelo. Y a partir de ahí se pudo orquestar todo.

Sí, se aprobó el Plan del 56 (PGOU 1956) sobre la base de los ensanches decimonónicos con la estructura en cuadrícula que tan bonito hace y, ¡atención!, la zonificación.

Cuando en Benidorm plasmaron en el documento y los planos el concepto zonificación, éste llevaba casi medio siglo aplicándose en los Estados Unidos. El objetivo de la zonificación no era otro, allí y aquí, que impedir actividades que minusvaloraran la zona concreta.

El Plan del 56 planteó la zonificación en Benidorm y otorgó al suelo urbano sólo actividad residencial. Bueno, dejó un pedacito para una supuesta actividad industrial bajo el epígrafe “Tolerancia Industrial”… que se eliminó enseguida. También marcó una zona deportiva, pero eso fue otra historia.

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Yo no me canso de repetir lo que le he oído a cuantos alcaldes he conocido, y al propio Pedro, don Pedro. “Benidorm fue el primer plan general de España para todo un Término Municipal”. Hoy, después de haber analizado el urbanismo español de los años 50, 60 y 70 repito eso, pero planteo que Benidorm fue el primer sitio donde salió bien.

Y en esto que digo, no me pillo los dedos. Aquí en Benidorm es donde se aplican por primera vez con éxito las ideas de las vanguardias urbanísticas de preguerra (previas a la IIGM).

Recordemos que en los años Treinta (la Carta de Atenas es de 1933) se planteará el concepto bloque abierto en el centro de espacios comunitarios; cuestiones de dignidad, iluminación natural e higiene buscan implantarse a la hora de diseñar viviendas para todos, que incluyen jardines comunes y hasta piscinas. Fue una revolución social que en el Plan del 56 Benidorm proponía hacer realidad. Eso sí, las dimensiones de los nuevos contendores del bloque abierto resultarán más reducidas que las de un cuarto de siglo antes porque la economía lo exigía.

En Benidorm, aquellos primeros planteamientos del bloque abierto en espacios comunitarios ven la luz con los llamados edificios tranvía. Y con ellos llegan los apartamentos que conviven, a pocos metros, con los chalets de primera línea. Es la socialización de las vacaciones. A la propiedad de un moderno apartamento en aquellos días podían acceder muchas más economías familiares; al alquiler, casi todas.

Al mismo tiempo, con los nuevos tiempos y la socialización del turismo, el concepto hotel pierde la opulencia de las primeras décadas de los años 20: está en la playa. Se abandona la rigidez que encorseta la liturgia del alojamiento hotelero y se universaliza la clientela. El hotel se vuelve funcional y amigable. En los primeros, la experiencia de la gestión familiar ha acercado el trato alojador-alojado hasta el nivel de amistad; y aparecen la fidelización al hotel y al lugar. Será tal, que los primeros clientes del primitivo hotel serán los primeros compradores de las nuevas propiedades.

Aquello funcionaba, pero no despegaba. (Benidorm) Tenía lagunas infraestructurales que se iban corrigiendo a salto de mata. Al inicio de la década de los sesenta se decidió subsanarlas en bloque; y a pesar de ello al final de esa década nos consideraban un “gigante de pies de barro” porque las infraestructuras no iban a la velocidad de hiperespacio del consumo humano y la inversión estatal (luego autonómica) iba a velocidad de quelonio.

A pesar de todo, sí que hay que señalar las cuestiones del agua, a partir del Consorcio de Aguas de la Marina Baixa, los temas de depuración de aguas, el abastecimiento, el aeropuerto y la A7. Todos estos temas están hoy de actualidad puntera porque no paran de generar noticias positivas gracias al dinamismo de un Benidorm surgido, insisto yo, del plan del 63.

 

DE DON PEDRO; DIEZ AÑOS YA

 

Diez años ya. Aquél 1º de abril de 2008 recibí la noticia en un hotel, lejos de Benidorm, y no daba crédito. Como ya conté en su tercer aniversario, en enero de 2008, don Pedro nos había dictado la que sería su última lección magistral. Fue con motivo de la entrega del Premio “Pedro Zaragoza Orts al Turismo” que desde la Asociación Alicantina de Periodistas y Escritores de Turismo (AAPET) habíamos instituido, no sin problemas, e intentábamos universalizar. Asignatura pendiente.

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La verdad: ha hecho más por la figura de don Pedro el realizador Óscar Bernácer -con el corto “Bikini” y el documental “El hombre que embotelló el sol”- que nosotros -los de la AAPET- creando un premio con su nombre. Y eso que, desde la FEPET, la Federación española del gremio de plumillas del turismo, le hacíamos unos meses antes un reconocimiento en El Maestral; las mejores fotos de Pepe Alarcón. Y ahí estuvo todo el colectivo. Don Pedro no se merecía menos.

Diez años ya. Yo no había reparado; me lo comentó el amigo Cecilio González que se había movido en varias direcciones buscando honrar la memoria de don Pedro en este décimo Aniversario. Ni flores. Pero ¿qué nos pasa?

Para cuando pasen las Pascuas tengo una cita con el director de la cátedra Pedro Zaragoza Orts, con el nuevo director, para ver si se hace algo. No he estado fino yo tampoco; ni diligente en el tiempo.

Diez años ya. Y no olvido sus frases: “Soy falangista, pero si alguien me dice que soy de derechas me sienta peor que si me insultasen”. Planteaba Pedro, don Pedro, que lo de Franco había sido una República presidencialista… Esto lo hacía, convencido, en la Cambreta del Xano; en la bodega -aquella bodega de empinadas escaleras- con un vaso de vino a la vera de aquella barrica oscura, “El abuelo” por nombre. Pero lo hacía de corazón y con convicción en una de aquellas tardes, habíamos dejado de hablar de los inicios del Festival de Benidorm -para un libro que nunca vio la luz- y salió a relucir algo de política, de la misma política que se cargó aquél libro y de la misma que intentaba impedirle publicar sus Caras del Moro o cualquier otro raciocinio de los suyos. Política que nunca le abandonaba y a la que nunca abandonaba: se atrevió a pedir el Ejecutivo la estatua ecuestre de Franco cuando la retiraron de Nuevos Ministerios; se ofreció a comprarla. Nadie le respondió.

También recuerdo, cuando en una profunda reflexión en su despacho, mientras esperaba unas fotocopias, me dijo aquello de “el día que tengamos cojones para devolver el bien a quien nos hace mal, se habrá acabado el odio en el mundo”. Era Pedro, don Pedro, en estado puro; en cualquier momento. Tenía una fortísima convicción moral; muy superior a sus contemporáneos.

Diez años ya. Y si hoy salen artículos en los Medios (me sé por lo menos de dos; gracias Cecilio, gracias Matías) seguirán llamándole ‘visionario’. Os recuerdo a todos, a los que habéis escrito y a los que leéis esto, que a él no le gustaba que ‘lo tacharan’ de ello, de visionario. Me decía, lo recuerdo, que “un visionario es una persona fantasiosa que imagina imposibles”. Y él estaba convencido de que lo planteaba se podía conseguir. Y se consiguió. Y aquí está un Benidorm que entre todos hicieron; hicimos, que yo también he puesto mi granito de arena. Benidorm es una obra de todos. Xavier Canalis, en mayo de 2016, decía en Hosteltur que “Pedro Zaragoza fue el primer Millennial de Benidorm; planificó el Benidorm del siglo XXI”. Me parece excesivo lo de la planificación del XXI, pero sí que nos ilusionó a todos para conseguir el mejor Benidorm con el correr de los años; el del siglo XX es idea suya materializada por todos… desde finales de los 90 no se ha movido…

Sí, vale: se atrevió con aquel “Así será Benidorm” en 1955… pero como banderín de enganche. Sí, claro: orquestó toda la revolución que supuso el Plan General de Ordenación de 1956… pero bien pronto lo enmendó. Somos hijos del Benidorm del 62 y no del 56; del Benidorm en altura. Lo suyo era ilusionar. ¿Marketing turístico lo quieren llamar?, pues llámenlo… porque, como dice Matías Pérez, “de ilusión también se vive” y este pueblo, otra cosa no, pero ilusión le ha puesto a todo y de ella vive.

Diez años ya. Se nos fue Pedro, don Pedro, un primero de abril. Recuerdo haber leído maravillosas necrológicas sobre el hombre hasta engrandecer el mito. Frases inconexas llegan hoy hasta mí: aquello de que “Benidorm era su amante mientras él se mantenía fiel a su familia”; que si la vida le deparó una docena de sinsabores y traiciones de las que siempre se repuso sin guardar un ápice de rencor. Su convicción de que el futuro era de las clases medias y a ellas había que brindar el futuro… y cosas así hacen aún más grande la figura de Pedro, don Pedro.

Diez años ya. Y los que no tienen que olvidar parece que lo han olvidado…