DE LA TASA TURÍSTICA ESA… (09.2017) [y II]

 

Y ya es mañana; como decíamos ayer…

Y aunque usted no se lo crea resulta que todo lo que llevamos de 2017 ha sido el año del debate de la tasa turística.

Sí, se ha visto el plumero al tema cuando la turismofobia, pero ha habido mucho candombe. Hasta en Andalucía, oiga. Los alcaldes, desde que en abril salió lo del CERFEL, no han parado de cuchichear. Por ejemplo: los alcaldes de Córdoba y Sevilla estarían dispuestos a contemplarla, mientras el de Málaga dijo que nones. Las tres son turísticas, pero… el algodón no engaña; saquémoslo.

Ayer le leí al profesor Amillo, al amigo Paco Amillo, una dosis de sensatez en mi FB con el tema que explica -a mi entender- por qué Sevilla y Córdoba se lo iban a pensar, y Málaga no. Decía Amillo (y le fusilo el comentario) que “Hablamos de turismo, como si sólo hubiese uno, pero hay diferentes modalidades. El turismo en Italia y en Barcelona o Toledo tiene la característica de presentar elementos patrimoniales únicos (sólo hay una Sagrada Familia de Gaudí, por ejemplo) que le garantizan visitas. La tasa turística les perjudica poco porque nadie que esté interesado por estos temas dejará de ver el Coliseo o la casa del Greco aunque le cueste 1 euro más la noche. En cambio en el turismo de sol y playa el destino final del visitante es perfectamente sustituible y lo hemos visto con la inestabilidad del norte África (que nos ha beneficiado, de momento). En este caso creo que la tasa turística sí es perjudicial y por eso opino que no debería implantarse en nuestra Comunidad Valenciana. Pero bueno, expertos tiene la sacrosanta Conselleria…”. Sólo en el último comentario discrepo: expertos, lo que se dice expertos… depende en qué tipo de turismo. Buenos, muy buenos, los hay en comercialización, diseño e inteligencia turística y todo eso. Pero en turismo de Sol y Playa… Uhmmm y pongo mis barbas en remojo. (1)

Antes de entrar en faena me gustaría reseñar que hay muchas voces autorizadas reclamando algo tan coherente como una reducción del IVA en Turismo al 8%. Eso sería más eficaz que todo lo que venga de impuestos de esta guisa y no afectaría a nuestra competitividad. Aquí ya todo se centra en la Comunitat Valenciana.

En “Las claves del Turismo en la Comunitat Valenciana” (Tirant Humanidades 2017, pp 33-45) J. L. Gascó (et al.) ya dejan claro que estos impuestos, como dijo Amillo y estoy diciendo yo, además de ser una figura tributaria consolidada se asocia a determinadas ciudades con atractivos únicos; no con productos. Y el Sol y Playa es un producto, no un atractivo.

La equidad del impuesto -y mucho ojo a esto- nace deteriorada; queda fuera lo que no esté reglado y en el caso del alojamiento es mucho. En realidad, competitivamente favorece a la oferta irregular (por no llamar ilegal). Además, no tiene en cuenta los factores que determina la capacidad de atracción del destino y en el caso del producto Sol y Playa impacta en la vulnerabilidad de los precios y condiciona la estrategia empresarial.

Ya, con esto, para Sol y Playa no hay más que hablar; aquí o en Sebastopol (también con sol y playa en cuanto te alejas de la roca y la Flota del Mar Negro).

Y a todo esto no he mentado a los TTOO y a las políticas de ventas previas con ellos. Ni siquiera que podemos estar a horas vistas del despertar de algunos competidores mediterráneos que pelearán en precio y que estamos hasta las narices de leer que la Comunitat Valenciana crece más en turistas que en facturación. Pues con esas, otro ladrillo en el muro, una ramita entre los radios de la rueda de la bicicleta: el impuesto turístico.

TASA TURÍSTICAY hay que hablar de los turistas del IMSERSO, que no la pagarían; y ya estamos hablando de casi 130.000 que se libran en el caso de Benidorm. Y hay algún que otro destino en estas tierras levantinas.

Hasta donde llego, la Consellería de Hacienda tiene un estudio (Aproximación al Impacto Fiscal de la Tasa Turística; diciembre 2016) que trabaja con los 9’9 millones de alojados en hoteles ese año, con los 42’9 millones de pernoctaciones, con la estancia media de 5 días, con los que vinieron con TT.OO. y que un 30% eran menores de edad o jubilados, con los factores de temporada y a 1 € de tasa le salían 30 millones de recaudación… aunque ayer domingo leí que podían llegar a los 48 millones de €, lo que celebré con el culín que quedaba de Dylan de Penderyn (urge una escapada a Cardiff a reponer elixir)… ¡Ja!

Y sí, la tasa es discriminatoria e injusta, solo es recaudatoria, presenta dificultades de aplicación el primer año (TTOO y otras zarandajas), va contra la cuenta de resultados de la empresa, no sirve para aplicar al producto Sol y Playa, nos pone en riesgo en un inestable mercado como es este y no vale decir que nos resuelve problemas de masificación porque aquí no los tenemos.

Mejor sería dedicar el esfuerzo a otras cuestiones del sector (arreglar la casa por dentro) y no confundir El Micalet con el Gran Hotel Bali (por ejemplo): a los dos se sube, pero por distinto motivo.

 


(1) Paco, te me adelantaste y he tenido que rehacer el Post… que ya estaba escrito cuando publiqué la entrada de ayer.

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DE LA TASA TURÍSTICA ESA… (09.2017) [I]

En 1994 París la aplicó. En 1995 el Foro del Turismo de Benidorm la analizaba: “¿Es viable y conveniente la aplicación de una tasa turística?” Aquí salió que no; que una cosa eran los destinos urbanos y otros los destinos de playa. Los expertos blandieron sus opiniones y resultó que “Jurídicamente es posible; políticamente…”. Y ahí quedó la cosa.

Poco antes, en 1989, la muy poco conocida Universidad de Bath (UK) había planteado la cuestión de la sostenibilidad y la UE se había convencido de que había que reducir las emisiones de CO2 y crear empleo y, ¡qué mejor aliado para ello que la ecotasa! Por eses años ya todos jugaban a ser más verdes que el de al lado y los de Bath habían pontificado que las ecotasas generarías casi 200.000 empleos en Europa si se aplicaban al turismo.

Gabriel Cañellas, president de Govern balear por el PP en 1989 les hizo caso y fue el primero en plantear la fiscalidad ecológica aplicada al Turismo. El lobby hotelero le conminó a olvidarlo. Pero en esa vorágine verde de los años 90 la Agenda Local 21 de Calviá (1996) volvió a enarbolar la bandera de la ecotasa como fuente de financiación: “recursos extraordinarios para restaurar las principales agresiones e impactos ambientales inducidos durante las dos últimas décadas“. El lobby hotelero volvió a hacer que se envainaran la propuesta.

Acabando el siglo XX, Jaume Matas -president del Govern balear por el PP-, recuperó la idea de Cañellas (1989) y se sacó un Impuesto sobre estancias en empresas de alojamiento tendente a la dotación del fondo para la mejora de la actividad turística y la preservación del Medio Ambiente que nuevamente encontró la férrea oposición del lobby hotelero, al que implicaba como recaudador. Ecologistas y conservacionistas le brindaron todo su apoyo, aunque fuera del PP. Pero solo ellos. El empresariado y todo el que daba la cara decía que no, con pocos argumentos, hasta que ZONTUR saltó a la palestra y recordó que el 40’8% del turismo balear no se alojaba en el segmento reglado y que iban a quedar al margen del impuesto. Ahí ya empezaron a cavilar. Luego, Ernst & Young cuantificó en 105.000 millones de pesetas las pérdidas y las OET en Londres y Berlín contaron que iba a ser un desastre y que los turistas dejarían de venir (en Alemania se hablaba de germanofobia balear).

Matas contraatacó: pidió encuestas. Y sus encuestas decían que un 60% de los europeos bendecían la iniciativa. Animado, puso a trabajar en la defensa del tema a todo aquél que se aprestase a ello. La Universitat de les Illes Balears (UIB) también hizo su papel -investigar-: Dictaminó que “se daban servicios a más de 11 millones de personas que sólo sufragaban los 760.000 residentes” y con lo que había no era suficiente. Cómo que me suena el argumento; no a nivel isla, sino a nivel ciudad. ¿Por qué será?

Hacía falta financiación extra y la ecotasa aquella/impuesto este se podía, decían, solucionar la cosa.

Echando mano de la prensa de septiembre de 1989 me encuentro con que la directora del Laboratorio de Investigación y Documentación turística de la UIB era beligerante: “los visitantes que no estén dispuestos a pagar la ecotasa difícilmente interesan al sector turístico de nuestras islas”. Y no digo que no tuviera razón, pero…

No, no he tenido acceso a su investigación; sólo a la reseña y entrevista periodística en papel amarillento, ya. Pero…

Llega el siglo XXI y el socialista Francesc Antich es elegido president del Govern balear. Mª Antonia Munar, de Unió Mallorquina, saca la ecostasa y el Pacto de Progreso aquél le da luz verde. Estamos en 2001 y el gobierno de José María Aznar (PP) recurre la ley, dejando de adalid a Jaume Matas que rebate la propuesta socialista diciendo que la Ley del Impuesto Turístico representa “una doble imposición” y no se parecía en nada a la suya. la propuesta Antich estuvo unos meses suspendida y luego se aplicó un rato entre 2002 y 2003 porque Jaume Matas (PP) volvió a la presidencia del Govern balear y la derogó.

En Baleares, el proceso de 2001 sirvió para recontar las camas hoteleras, aflorar 23.000camas ilegales” (de las que 17.000 se comercializaban ya entonces por Internet) y cifrar en 150.000 las camas irregulares; resultó que algunos hoteles tenían “camas fantasmas“, pero esa es otra historia.

MAPA TASAS TURÍSTICAS

La revista Doctrina Tributaria (nº6; 2º trimestre 2003) puntualizó la fórmula tributaria: pagará el titular del establecimiento -no el cliente-, y para calcular su cuota se tendrá en cuenta la de capacidad de alojamiento del establecimiento y el periodo de apertura, teniendo en cuenta un coeficiente que representa el porcentaje probable de ocupación. El problema que encontró el articulista es que se mire como se mire la oferta no reglada quedaba al margen de la tasa.

Mientras todo esto ocurría, en Cataluña se fue trabajando el tema y desde 2012 se aplica un impuesto específico que ha sido actualizado en abril de 2017 y que, al menos en teoría, alcanza hasta AirbnB. En Baleares se reimplantó en 2016 y ya hay modificaciones para 2018, doblándose los importes.

Mañana me centraré en la Comunitat Valenciana; en el meollo de la cuestión. Pero sepan que esto no termina aquí. En julio de 2017 el Comité de Expertos para la Reforma de la Financiación de las Entidades Locales (CERFEL) entregó un informe al Ministerio de Hacienda en el que consideraban la necesidad de reforzar la financiación de los Ayuntamientos, en especial los turísticos, y proponían crear un impuesto turístico que gravaría las pernoctaciones hoteleras. Esto ha pasado un poco desapercibido. Serían los alcaldes los que decidirían si sí, o si no.

DEL QUE DICEN FUE EL PRIMER DESTINO TURÍSTICO…

 

Hoy me entero -leyendo el borrador de un estudio de compañeros de la Universidad de Bristol- de que todo esto del turismo -¡dicen ellos!- comenzó un buen día de 1606 en Tunbridge Wells (a 50 km de Londres) cuando Lord North pasó por allí unos días, frente a los manantiales de Chalybeate, y recuperó su salud en aquél retiro balneario que ya habían descubierto los romanos (¡faltaría más!).

Royal Tunbridge WellsEn 1630 recaló por allí, atraída por la fama y las bondades del lugar, la esposa del rey Carlos I (de Inglaterra, Escocia e Irlanda), Henrietta Maria (nacida parisina del Louvre) y comenzó a difundir las excelencias del lugar entre sus partidarios (que los tenía; ya verán). Aquello quedaba dentro del llamado “Anillo de oro” (Golden Ring) (1)  y “los suyos” la siguieron: conspiraban un poco, se relajaban y volvían al lío.

Bueno, aceptamos pulpo como animal de compañía.

Sí, Henrietta Maria y Carlos I se llevaban fatal (pero tuvieron 9 hijos; cosas del compromiso matrimonial); ella nunca renunció a su fe católica y tuvo enemigos de religión a porrillo; tantos como seguidores. Fue muy activa Henrietta durante la Revolución Inglesa (1642-1689) que ejecutó a Carlos I, pero con la restauración volvió como Reina Viuda y siguió alimentando la fama de Tunbridge Wells como lugar de vacaciones y salud. Entonces se entendían así.

Lord Muskerry, el señor del lugar, viendo el éxito que iba tomando aquél balneario se dedicó al tema hotelero (desde 1676); hasta entonces los “turistas” acampaban en los prados a pesar de su linaje y Muskerry vio negocio. A partir de 1680 se planificó el desarrollo del lugar pensando en agradar a los visitantes que venían a tomar las aguas y aparecieron hasta los primeros comercios acordes al nivel de los visitantes: nobles y acaudalados londinenses.

A pesar de que en el XVIII ya se comenzó a apostar por los baños de mar – Scarborough y Margate-, el éxito de Tunbridge Wells era tal que se orquestó desde Londres un servicio rodado diario para conectar con el balneario y la rica burguesía tomó como parte de su vida el desplazarse hasta allí para el solaz.

Sí, alguno me dirá que en esto de los balnearios british resulta que el de Bath (a 150 km de Londres) era un enclave mucho más famoso; incluso el de Buxton (a 272 km de Londres y con Nestlé capitaneando sus manantiales minero-medicinales). Ambos, con actividad termal incluso más antigua que Tunbridge Wells. El caso es que Bath se había puesto de moda gracias a otra reina católica de tomo y lomo -Ana Estuardo, soberana de Gran Bretaña- y la jet del momento lo convirtió desde 1702 en el epicentro del glamour cortesano. Pero en cuanto el dandy RicharBeauNash (2) apartó sus ojos de él y los puso en Tunbridge Wells, en 1735, Bath pasó a un espléndido olvido y no se fue a pique gracias a las obras del arquitecto John Wood y las generosas dádivas de los adinerados clientes.

Entre 1735 y 1762, en que muere “Beau” Nash, Tunbridge Wells alcanzó la cima de la popularidad. Después del luctuoso suceso, la masa turística volvió a Bath que estaba muy bien diseñada y construida y era como “más mejor”.

No sé muy bien como enfocar la cosa. Me entero que Tunbridge Wells, en el primer tercio del XVIII, fue un lugar “muy especial” y permisivo. Bell Causey, figura femenina de excentricidades libertinas, se hizo la dueña del cotarro porque le había dado un toque permisivo al balneario entre 1710 y 1734, en que muere. Lejos de la corte, desinhibidos, los cortesanos establecían relaciones y conocían un mundo totalmente diferente a Londres que Bell Causey animaba. Esto gustó y se convirtió en el principal argumento de los viajes “de vacaciones” de aquellos días de almidonada moral. La ruptura de las rígidas barreras sociales se prodigaba en Tunbridge Wells hasta el extremo de llamarlo en tiempos de Causey “aguas de escándalo”. “Beau” Nash, a la muerte de Causey, cambió el desenfreno sin ropa por el baile desenfrenado con ropa y todo siguió igual… tomar las aguas, lectura, paseo, conversación, contemplación… y ¡fiesta! A la muerte de Nash, Tunbridge Wells languideció.

Beau Nash

Pero Tunbridge Wells volvió a recuperar protagonismo a principios del XIX cuando la Duquesa de Kent, por un lado, y el príncipe Alberto, por otro, buscaron un lugar menos concurrido que Bath; con el príncipe llegó la reina Victoria, la iluminación de gas y la policía; adelantos que animaron la demanda turística. Se incrementaron los servicios Londres-Tunbridge Wells y en 1845 quedó conectada por ferrocarril con trayectos de tan sólo una hora.

Ahora ha cambiado mucho la cosa y Royal Tunbridge Wells (iba la reina, pues Royal) es una plácida ciudad-balneario muy lejos de aquellos días -tanto de los de Bell Causey como los de “Beau” Nash- y muy cerca de Londres a la que mis compañeros de Bristol le dan el papelón de haber sido, dicen, el primer destino turístico…

Yo no lo tengo muy claro, pero… ahí queda. Scarborough y Margate en la costa habrán de esperar quien las reivindique (3).

 

 

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(1)  Bellos parajes que rodeaban Londres en aquellos días (y aún hoy).
(2) Beau: bello, en francés
(3) Yo ya lo hice en un post; pero ¿quién soy yo? Ver “De viajeros, turistas y excursionistas”. Destinos de costa desde 1735

 

DE AQUEL FUEGO… ESTOS RECUERDOS

 

El 9 de agosto de 1992 era domingo. JANLL y yo estábamos tirados, en sendas tumbonas, sobre mi inconclusa parcela (ni él césped ni la grama brotaban entre tanto derrubio de obra, mal mezclado con tierra no sé de dónde que componía aquél esbozo de jardín) del que fuera mi chalet (ahora prefiero ser urbanita), inmediato a Ciudad Patricia, “reponiéndonos” de la experiencia vivida la noche anterior como “maestros” alquitareros, sin el galaico magisterio. La alquitara (el alambique para algunos), expresamente traído desde Ortigueira para la ocasión, creo recordar que aún estaba caliente a eso de las cinco de la tarde, y del serpentín -he de reconocer- apenas habían brotado, ya de madrugada, unas gotas -¡Albricias, nuestra primera destilación!- a las que acusamos -aún hoy acuso- del estado en que se encontraban nuestras neuronas recalentadas por el sol ya en domingo y faltas de una comida digna. JANLL era experto en la “paella de vuelco de frigorífico”; te hacía un arroz, insufrible, con cualquier cosa.

En una de esas que, levantando la vista -o él o yo (no lo recuerdo)- en lontananza se atisbaba una columna de humo a la altura de Sierra Cortina. ¡Un incendio! (forestal, por más señas).

 

Murtal agosto 1992

Así quedó la Partida de El Murtal en agosto de 1982

 
Mecánicamente, JANLL echó mano el móvil y contactó con la 1ª Autoridad. Intentábamos poner en orden las neuronas (asumimos que, por el dolor y el malestar, eran más de una las dañadas) cuando sonaron los teléfonos de los dos. El mío, para que contactara con JANLL y nos pusiéramos en marcha; el suyo, para que acudiéramos de inmediato con el jefe. Clarines y timbales de fondo.

Yo lo tuve más fácil. Y sea como fuere consiguió él salir pitando con su BMW mientras yo me dirigía en mi scooter ragguda a la 3ª Planta con el resto del equipo.

Se estaba quemando El Murtal -pinar, gran pinar, salpicado de abandonados algarrobos y olivos- y podía subir por las laderas de Sierra Cortina o entroncar con Poniente a través de otras partidas. Aquel fuego -que se intuyó e investigó entonces como provocado- se controló; que si hubo varios focos, que si al menos un pirómano… A los pocos días, por las laderas de Sierra Cortina volvieron a aparecer las llamas… se controlaron. Al final, ni Sherlok Holemes ni Hercules Poirot dieron respuesta al enigma ígneo, pero con un ultraligero y un walky, se montó un servicio de vigilancia. A grandes males… chapuzas de emergencia: inventiva. Celtiberia Show; pero salió en todos los Medios aquella iniciativa que ahora se resuelve con un dron. Pero han pasado 25 años.

Sierra Cortina era “el pulmón verde de Benidorm” catalogado como ‘no urbanizable de especial protección forestal’. En aquél agosto de 1992 ardieron por allí algo más de 10 millones de metros cuadrados (7’5 millones en el TM de Benidorm y el resto en el TM de Finestrat). En el 95 se cambiaron los usos de aquél suelo y la Sociedad Parque Temático de Alicante pagaba en el 97 algo más de 17 millones de euros en expropiaciones al 70% de los afectados que aceptaron; el 30% restante pleiteó y en 2002 ganaron el pleito (TSJcv). Al final, la cosa resultó a unos 30.000 €/Ha tras sentencias del TS en 2006 y 2008 para algo menos de 10 millones de metros cuadrados que dispuso la SPTA.

Y, ¿cómo se llega a eso?

A mediados del 84 una “comisión” de la Disney había visitado la comarca (y la Comunitat Valencina); habían sopesado Benidorm (sin haber probado nuestro destilado) y visitado la Marjal Pego-Oliva… y otros enclaves. En diciembre de 1984 el gobierno francés puso toda la carne en el asador y a París se le iluminó la sonrisa. Más de una caja de ahorros hizo el canto del cisne gabacho (2.000 millones de dólares a bote pronto). Aquello sonó a afrenta por estos pagos. Recordemos que al poco de abrir Aqualandia (1985), Six Flags y Marineland anduvieron por aquí esbozando (de ahí no pasaron) un proyecto de mayor envergadura y teníamos el caramelo en la boca.

Tal era la ansiedad que en enero de 1985 más de uno de por aquí se dio un garbeo USA por allí intentado que alguien de la Disney le recibiera. Aquí había ganas de parque.
Tantas, que en 1990 desde Hoteles Costa Blanca se presentó aquello que se llamó ‘Proyecto Phoenix’ y “camarita” (que así se llamaba la mascota) nos arrancó alguna sonrisa mientras hablábamos de robótica recreativa en cualquier barra de bar. Es que no se hablaba de otra cosa y para colmo, La Colonial ofrece unos terrenos a Pearson por Vilaseca y arranca el embrión de Port Aventura. ¡Qué afrenta!

Y de nuevo, un caramelo en 1991 con Euroworld Park que tenía menos futuro que yo como payaso en un espectáculo de Rodeo. Era chiquitito y coqueto; inviable. Pero tan coqueto que HOSBEC arrancó 1992 planteando una cuestión de Estado: un parque temático revitalizaría Benidorm. Así de simples éramos hace 25 años.

Bueno, no tan simples: sabíamos lo que queríamos. Benidorm-Europarque SA salió a la palestra y muchos sacamos el billete azul y fuimos a alguna ampliación de capital a la que JPJ nos animó dentro de un grupo de ilusionados individuos.

Esta historia que me he montado a partir de una veisalgia (resaca, para el común de los mortales), cuenta desde febrero de 1998 con un Plan Especial Director de Infraestructuras y Usos (PEDIU) y desarrolló Terra Mítica en el 20% de aquél suelo calcinado y expropiado, dejando el 36% a zonas verdes y el 44% restante a usos dotacional polivalente, turístico deportivo, residencial, equipamiento y viario. El resto, lo conocen todos. Por eso no entro en más detalles.

Menuda resaca. 25 años hace y aún me acuerdo. ¿Qué destilamos en aquél alambique? JANLL ya no está aquí para contarlo. Fue en busca de El Dorado, atravesó el charco y… se llevó con él el secreto de lo que habíamos mercado en Fontanars dels Alforins.

La vida maltrató tanto a JANLL como él maltrató a su hígado y a la vida. Pero -¡qué caray!- era mi amigo y jugaba al dominó como nadie. Y a conspirar no le ganaba ninguno desde Disraeli para acá. Nunca miró el vacío bajo sus pies, pero aquél 9 de agosto pudimos habernos convertidos en maestros alquitareros. ¿Qué falló?

 

DEL BOLETÍN DEL TURISMO; COSAS DE 1981 (II)

 

El número 2 del BOLETÍN DEL TURISMO (Delegación de Turismo, Ayuntamiento de Benidorm) vio la luz en diciembre de 1981 anunciando la “2ª fase” de la campaña “Benidorm, siempre”: “ahora lo que se pretende es realizar la promoción a la inversa”. Y consistía en traer a Benidorm a los representantes de las agencias -así como “periodistas y radiofonistas”- para conocieran de primera mano -“en directo”, se lee- la realidad que meses antes les habían explicado en la promoción itinerante por 23 ciudades emisoras de turismo hacia Benidorm. “Nuevas crónicas y reportajes” sobre “Benidorm y su constante primavera”.

Desde el Boletín se anima a implicarse en el proceso y cierran la plana con un “Sin perder la esperanza”… lo que da idea de cómo estaba de rácana la cosa.

BOLETÍN 2 - 81

Constato, de los números 1 y 2, que el mercado más interesante era el francés, pues se puede leer que no se acude a la WTM de Londres –“proyecto desechado”- “por la falta de confirmación de la posibilidad de ocupar un lugar, dignamente, y el riesgo de no poder, ni siquiera, colocar fotografías o posters en el stand de la SET ” (Secretaría de Estado de Turismo). Había alguna que otra dificultad (¡Parné, maldito parné!).

 

El reportaje se centra en la feria turístico-gastronómica de Dijon “de la mano de la OET París, compartiendo el stand de la SET”. La feria de Dijon, se expone, “no es uno de los escaparates más interesantes… pero su impacto popular es enorme… Más de trescientos mil visitantes justifican plenamente el esfuerzo realizado”. No se paró el redactor a pensar lo que son 300.000 visitantes… y lo puso en mayúsculas. El sorteo de vacaciones en Benidorm resultó el gran atractivo del certamen donde se destacó la repercusión lograda al tiempo que se señalaba que “no son estos certámenes los que más nos pueden interesar… Se debe actuar sobre el público consumidor impactándolo… pero es imprescindible actuar sobre los profesionales para apretar el acelerador de una recuperación que, afortunadamente, ya empieza a apreciarse”.

Vamos, que estábamos, en 1981, saliendo de otra de las innumerables crisis… había dimitido Adolfo Suárez. ETA secuestrando y haciendo de las suyas (lo que llevó a constituir el Mando Único de la lucha antiterrorista), que si el 23F -de promoción por Santiago de Compostela les pilló el 23F a los de la delegación de Benidorm; que esa es otra historia-, el atraco al Banco Central de la Plaza de Cataluña, la Ley del Divorcio… la inflación por encima del 14%, petróleo por los 40 dólares barril, depreciación impuesta a la peseta del 10%, el déficit presupuestario por encima de los 600.000 millones de pesetas y el precio del dinero en el 19%. Uf, cómo estábamos.

 

Se informa, principal cometido del Boletín del Turismo, de las campañas “educacionales” de los vendedores de Ellerman Sun Flight y de Thomson Holidays, así como de las expectativas que despierta el Mundial 82, destacándose que “los equipos… se preocupan de alojamientos para los seguidores y las agencias de viajes promocionan las excursiones, reconocen las zonas, los hoteles y los servicios que habrán de ofrecer a sus clientes”. El 26 de noviembre la delegación de la Federación Argentina de Fútbol visitó Benidorm.

 

Vuelve nuevamente el barbado editorialista (le he visto en una foto de 1981 y barbado andaba) a reclamar “la necesaria colaboración” que veo ha sido (aún queda algún rezagado neuronal) la eterna batalla de la promoción. “… de los actos organizados se beneficia todo Benidorm…”. Muy en su papel (que no ha cambiado desde entonces) insiste y pide “Que las empresas tomen conciencia de la necesidad de colaborar con estas acciones propagandísticas que van en beneficio de todos”. Concluye recordando que de las opiniones de los agentes y periodistas que vienen en estos actos promocionales “depende, un poco siquiera, el futuro de todos”. Y en el mismo número se lee que Íñigo Tours ofrece transporte para estas acciones y se señalan las rutas de trayecto (desde Salamanca, Santander y Zaragoza). Animan a otras empresas a sumarse a ello.

 

El Boletín del Turismo cumplía su cometido. Informaba de nuevos contactos: Interplanet representaría a Mercury; y a Globus, la alemana. O que Viajes Altamira abría oficinas en Benidorm y se sumaba a las iniciativas de apoyo a las acciones promocionales de la Delegación de Turismo.

 

Me ha alegrado leer el nombre de un histórico de la Radio (con mayúsculas) como Juan Maestre. La Asociación de Profesionales de Radio y Televisión celebró en Benidorm su Asamblea Nacional. O que la Sala de Fiestas Sevilla albergó la Fiesta de los Belgas, o que las damas del Montepío de Automóviles (¡Jo, que antiguo suena!) visitaron Benidorm y fueron agasajadas.

 

Finalmente, la referencia a Fitur 82. La feria madrileña se había inaugurado el año anterior con aceptable éxito. Benidorm se preparaba para estar en Madrid en la nueva edición de la que ya era “una de las manifestaciones más importantes del sector turístico español” y, por ello, “el Ayuntamiento piensa que es necesaria la presencia de Benidorm… tanto por el número de visitantes profesionales como por la cantidad y calidad de los expositores… para la permanente promoción turística”. Y se señala que “… no debe ser un stand de trabajo…” -que para ello ya hay otros: CIT, Patronato de Turismo, etc.- “sino en un lugar que recuerde, de alguna manera, a Benidorm y sus atractivos, con posibilidades de ofrecer imágenes plásticas o visuales de una oferta dispuesta para ser comercializada fácilmente”.

 

Se recuerda, y eso me gusta, que se trata de Benidorm: “una ciudad cuyo único recurso vital es, precisamente, el turismo”.

 

DEL BOLETÍN DEL TURISMO; COSAS DE 1981 (I)

 

Este Ayuntamiento, consciente de la necesidad de prestar una atención preferente al turismo…”. Así comenzaba la exposición de motivos por los que comenzaba a editarse el BOLETÍN DEL TURISMO que con la periodicidad “marcada, en cada caso, por las circunstancias” iba a poner en circulación la Delegación de Turismo del Ayuntamiento de Benidorm. Era una experiencia pionera.

BOLETÍN 1 - 81

Tanto como el “negociado con exclusiva dedicación a los temas turísticos, su planificación, estudios y realización” que acababa de iniciar su andadura “con una nueva filosofía” pretendiendo rendir cuentas de sus actividades y proyectos a través del Boletín del Turismo. Exponer la gestión municipal en el campo del Turismo era la finalidad.
Era alcalde Pepe Such y Pepe López concejal de Turismo. Dirigía el negociado Miguel Alberto Martínez Monge y, me cuentan, en él trabajaban mi buen amigo Luís Escobedo y José María Muro.

 

Habían acudido a la feria de Deaville (la reina de las Playas de Normandía; “el Benidorm de París” que decía Manuel Catalán), Top Resa, y daban cuenta de la asistencia a la misma “con stand propio y gratuito” y que la Unión Musical de Benidorm se había convertido en la “vedette” del certamen. El éxito había sido total y se hablaba “de iniciar las gestiones con vistas a un posible hermanamiento entre las dos ciudades”… Al final nos hermanamos con Le Canet, en el Sur.

A Top Resa 3, feria profesional, asistieron, por parte española, Cataluña y Benidorm. La valoración: positiva. A los contactos profesionales en la feria se unieron las noticias en Ouest France y Paris-Normandie, así como la grabación de un programa para la TV suiza de una actuación de la Unión Musical.

 

Llama la atención las fórmulas de promoción de 1981. El Boletín da cuenta del “concurso mundial de radioaficionados”, en colaboración con la URE, con contactos válidos con la frase “Benidorm, Primavera constante”, implicándose en la campaña Ayuntamiento, Jet Air, Thomson y la Asociación de Hoteleros de la Marina Baixa (que así se le cita y no como HOSBEC que el acrónimo actual). Se señala que es “un tipo de promoción de incalculable valor ya que el nombre de Benidorm ha estado -y sigue estando- en las ondas miles de veces y su condición turística es comentada a micrófono abierto en todo el mundo”. Los ganadores vinieron (pues se dice “se recibió a los ganadores de los premios”) de Ecuador, Gales y Bruselas.

 

Me entero que en 1981 se celebró el 10º Aniversario del vuelo de Jet Air entre Bruselas y Alicante, con un fam trip y apoyo publicitario, o que 300 agentes de viaje británicos iban a celebrar en Benidorm, en noviembre, la convención de Ellerman Sun Flight.

 

Benidorm desarrollaba en 1981 su campaña “Benidorm, ¡Siempre!” por 21 ciudades del país y que se entraba en la fase de recibir a vendedores de mostrador y de programa para que conocieron in situ el producto y a su regreso de Dauville estaban programando la asistencia a las ferias de Dijon y Toulousse a través del interés de mayoristas de ambas ciudades. Obviamente la asistencia a la BIT de Bruselas y FITUR Madrid estaba en órbita, bien en solitario o con el Patronato Provincial de Turismo o la Secretaría de Estado.

 

Concluye el Boletín del Turismo, nº 1, con una declaración de intención: “las acciones promocionales realizadas por el Ayuntamiento de Benidorm han de ser de tipo general, evitando por todos los medios la posibilidad de que beneficien desigualmente a los distintos sectores del turismo local”. El Ayuntamiento vende el Producto Benidorm, se recalca.
Ya se habla de “mejorar la imagen” y “mantener el prestigio de la ciudad”; pero se exige a los promotores locales consolidar los contactos, “lo que corresponde por entero a la iniciativa privada”. Y se explica: en Deauville, “la labor municipal está ya realizada. Ahora son los propios industriales los que tienen la palabra”. Y va a más el Boletín: además de explicarles sus cometidos se pregunta: “¿aprovecharán la ocasión o esperarán a que se les lleve en bandeja el contrato?”.

No voy del CSI, ni soy émulo de Mr. Holmes, pero me juego el cuello de la camisa a que puedo identificar perfectamente al autor de la misma. El paso de los años no le ha hecho cambiar. Y ahí sigue.

 

DE LA RAZÓN Y EL SUEÑO DE LA RAZÓN

 

Vaya dominguito me granjeé. Soy orgulloso preso de mis palabras escritas; y me ratifico en ellas. ¿Tanto desconocimiento hay de la Historia?; ¿no vemos más allá de nuestras narices de Pinochos?

Yo no niego el esplendor del mundo islámico, pero le recuerdo al amigo que se las da de erudito y que no viene al caso ni citar su nombre (y no es por desprecio sino por no dejarlo en evidencia) que la etapa a la que alude no es ni de antes de ayer; que tuvo lugar entre los siglos VIII y XII. Y sí, por aquél entonces y en líneas generales, fueron mucho más avanzados, ricos y tolerantes que lo éramos en la vieja y oscura Europa.

Sí, resulta que caído el Imperio Romano de Occidente y con las tribus godas de todo pelaje pasando muy mucho de la ya decrépita cultura romana, en el año 529 el emperador Justiniano, del Imperio Romano de Oriente, cerró la Escuela de Atenas, que fundara Platón allá por el 387 aC, y… adiós, muy buenas. El que compiló el Derecho Romano que ha llegado a nosotros (Corpus Juris Civilis), Justiniano, consideraba la Academia como un foco de paganismo que no convenía al cristianismo. Las matemáticas, la filosofía, la medicina, la astronomía… todo el saber de Occidente no tuvo más remedio que hacer el petate y mudarse a Persia y a los dominios del Islam, sumiendo a Occidente en la oscuridad científica. Las dudas sobre las controversias, recordemos, movían la Academia y daban alas a la razón; en el 529 la razón sucumbió en Occidente y se mudó a Oriente.

Fundada hacia el 790 por el califa Harum al-Rashid (el 5º y más famoso de los califas abasíes, inmortalizado en Las Mil y una Noches y el cine) la Casa del Saber de Bagdad comenzó a ser la cuna y almacén de la erudición mundial. Bajo al-Mamun, su hijo, fue el principal centro de estudio de las Ciencias y las Humanidades. Todo el conocimiento existente se tradujo al árabe: desde Pitágoras a Brahmagupta, desde Hipócrates a Cháraka, desde Euclides a Aryabhata o de Galeno a Súsrata. Platón y Aristóteles siguieron siendo la base de la filosofía. El reinado de la Casa de la Sabiduría fue efímero porque hacia el año 850, Al-Mutawakkil, seguidor del Islam más ortodoxo, para evitar la difusión de la filosofía griega, fue cortando las alas a los moradores del centro del saber. Los mongoles, en 1258 destruyeron Bagdad y lo poco que quedaba de aquel esplendor del conocimiento.

Poco antes de la entrada de los mongoles, Nasir al-Din, el mejor astrónomo entre Ptolomeo y Copérnico, consiguió sacar parte del material y llevarlo a Maraghe donde resistió el paso del tiempo… pero no del integrismo religioso. Se perdió casi todo. La intransigencia sobre la razón.

Del final del periodo de esplendor que analizo quiero destacar dos grandes: el geógrafo Ibn Jaldún y el matemático Omar Jayan. Jaldún, tunecino de origen andalusí (fue emisario ante Pedro I de Castilla), concibió una filosofía de Historia como nadie ha hecho jamás (Arnold J. Toynbee dixit). Jayán efectuó los mayores aportes a las ciencias y a las matemáticas del Medievo. Ambos criticaron el dogmatismo religioso, lo que les acarreó grandes problemas y solo con su prestigio personal evitaron males mayores. Pero tras ellos, las ciencias, la filosofía y la cultura ya no levantaron cabeza en Oriente y el Islam.

Hasta el siglo XII la sociedad musulmana vivió periodos de suficiente libertad como para tolerar opiniones y respetar y admirar el trabajo científico que cuestionaba muchas veces la existencia de un ser superior. Recordemos que, hacia 1250, Nasir al-Din, en su Sabiduría Práctica (Akhlaq-i-Nasri), se atrevió a presentar una teoría de la evolución de las especies, ¡seis siglos antes que Darwin! No gustó a los ulemas y comenzó la era del dogmatismo estéril, la intolerancia y la cerrazón mental por aquellos lares; comenzó radicalizándose en el XIII… y ahí sigue.

Cuando en Occidente se cuestionaron conceptos similares, muchos años después, la reacción inicial fue la misma; pero aquí, en Occidente, se saltaron las normas y se avanzó a costa de muchas barbaridades, pero, finalmente, triunfó la razón.

Y sí, durante siglos Occidente vivía ajeno a cultura que disfrutaba Oriente; sumido en la oscuridad de la ciencia y la filosofía, marcado por el dogma religioso. Y sí, aquello fue hasta que en 1085 se conquista Toledo. Y gracias a momentos de tolerancia de los reyes cristianos Castilla, muy poco habituales con musulmanes y judíos, se facilitó el comercio cultural que permitió el renacimiento filosófico, teológico y científico primero de España y luego de todo el Occidente cristiano. La Escuela de Traductores de Toledo devolvió a Occidente la mayor parte de la cultura clásica greco-romana y del conocimiento científico que la Casa del Saber de Bagdad había traducido al árabe -y copiado y recopiado y difundido y redifundido- para general conocimiento mundial del Islam, no perdiéndose todo aquella erudición y sapiencia acumulada durante siglos, que el emperador Justiniano primero y los ulemas después quisieron apagar por considerar foco de paganismo.

Siempre pongo, me gusta, el ejemplo de la actividad financiera que le leí al filósofo Jesús Mosterín. El Corán condena el préstamo con interés; como la Biblia. Los cristianos medievales condenaban la usura tanto como los musulmanes… pero los cristianos fueron obviando la prohibición, más propia de sociedades primitivas dedicadas al pastoreo, y aceptaron la usura y luego la llevaron al nivel de crédito con intereses. Los judíos lo perfeccionaron; pero los ulemas se aferraron a las tradiciones inveteradas, a sus orígenes, y la siguieron detestando. Y no, no hubo manera. Para ellos fue -es- pecado capital; en Occidente, una forma económica.

Si no consideramos la religión más que un sentimiento de fe y una tradición cultural estamos trasgrediendo el triunfo de la razón. Fervor religioso y sentido común tienen capacidad para llevarse bien iluminados por la razón.

Recuerdo a Salman Rushdie (1988) y el llamamiento que se hizo de que por su libro fuera ejecutado… Debió ofender a muchos. Recuerdo a Yusuf Islam, antes Cat Stevens -con su “Father and Son” a cuestas-, apoyar la fatwa contra el escritor… aunque luego matizó. Rushdie es Caballero de la Orden del Imperio Británico desde 2007 (¿?)

Recuerdo el episodio de un diario danés (2005), las caricaturas y la quema de la embajada danesa en Siria; y muertos: varias decenas. Recuerdo a Madonna, también en 2005, en el Estadio Olímpico de Roma, a un paso del Vaticano, cantando desde una cruz y… nadie quemó nada, ni hubo muertos. Sí, ofendió a muchos, pero no estamos -no todos estamos- en el siglo XIII. Y no se trata de tolerancia.

Puedo llegar con ejemplos hasta el Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria este mismo año 2017 -vigésima edición- y la absurda y provocadora Virgen Drag. Bochornoso, pero nada más. ¿El decadente Occidente? Puede ser. Pero aquí triunfa la Razón… aunque el sueño de la razón engendre monstruos.

 

 

 

 

 

 

 

DE LA MENTALIDAD DE LA ÉPOCA

Harto de estar ya harto de comentarios en redes sociales que mezclan churras con merinas -y que me perdonen las Ovis aries; y ya me defino- me gustaría, por una vez -y ojalá (del árabe hispánico, “si Dios quiere”) sirva de precedente- que antes de publicar una parida pseudoprogresista en redes sociales nos paremos a pensar en la mentalidad de la época: de esta y de aquella.

Lo cortés no quita lo valiente.

Dudar es bueno; hace avanzar las sociedades. La duda es la que define la mentalidad. Hubo tiempos con más dudas que hoy; y esas dudas determinaron las mentalidades de aquí y de allá. Y la mentalidad define un sistema de valores. Y los valores, a su vez, las sociedades.

Nosotros -Occidente- hemos obviado el didactismo religioso de la Edad Media en base a muchos años y a la razón de la ciencia; otros siguen manteniéndolo. No me atrevo a señalar cuál es el modelo mejor, pero sí el que más me gusta. El de la razón.

A finales del XV, una parte del mundo comenzó a plantearse que la muerte no era la libertad y que en realidad es un trance doloroso. ¿Qué hay después? Lo cierto es que la espiritualidad se abrió paso y se reformó la concepción espiritual de la vida. Una parte del mundo se abrió al vitalismo renacentista; otra parte se centró aún más en concepción religiosa de todo buscando el materialismo del más allá (lo que no hay aquí, lo hay allá). Y otras partes del Mundo, que el Mundo no es solo de dos, mantuvieron caminos divergentes con unos y otros.

Sociedad significa cooperación; y no todos lo entienden así. La cooperación conforma la mentalidad.

El reflejo de la mentalidad de una época lo encontramos en las formas de arte, que son muchas. Y ahí ya no hay color: unos prohíben buena parte de ellas.

La transformación de las mentalidades es un proceso natural que unas culturas apoyan mientras otras subordinan. La autoridad y la libertad intelectual, si queda subordinada a algo o a alguien, condicionan el devenir. El dogma y la ortodoxia marcan y condenan la heterodoxia abocándola a la herejía. La capacidad de obviar esta cuestión tan básica ya define, pero un extraño afán de superioridad moral de una parte del espectro ideológico occidental parece olvidarlo. El choque entre fe y razón no es universal; la separación “Iglesia”-Estado no es universal; el combate anacronismo-simbolismo se sigue dando. Es increíble, para mí, que a estas alturas del XXI, en Occidente, haya quién aún no lo tenga asumido, mientras asume una parte de responsabilidad en el proceso obviando la mentalidad de la época en que ocurrió.

Hay que reconocerle a la Iglesia, en Occidente, la preservación de la Cultura y los rasgos culturales, aunque el motivo inicial no le quede claro (no me quede claro ni a mí) y deba enmarcarlo en la mentalidad de la época. A lo mejor no le gusta, le disgusta, aquello de bellatores, oratores y laboratores (guerreros, gentes de oración, y trabajadores)… pero es que esto comenzó así y le hemos ido dando la vuelta gracias a la mentalidad; a los cambios de mentalidad en cada época. El sistema de ideas y conceptos por el que, como mínimo, nos movemos y evolucionamos es la concepción de hombre sobre la realidad del entorno en que se asienta: principios, ideas, conocimientos, opiniones, creencias… Así orientamos conductas y acciones. En base a la manera de pensar nos organizamos; y ahí está la clave. En la manera de pensar.

La concepción del Mundo se basa en nuestra manera de pensar (que puede ser condicionada) y comienza por el Mundo inmediato que nos rodea. La influencia de las condiciones de vida y el entorno marcarán esa concepción en función del periodo histórico y del régimen social. Y eso ha cambiado mucho en una parte del Mundo… y muy poco en la otra.

¿Qué es lo primero?, ¿la materia o el espíritu?; ¿la naturaleza o la razón? Materialismo y religión son como agua y aceite: el mundo de los materialistas no deja, dicen, lugar a Dios. No sé, es cuestión de reflexión; pero una reflexión mucho más compleja que simplificar entre cristianos y musulmanes, pues son concepciones netamente diferentes, con evolución dispar.

Yo apuesto por dejar reflexionar a la razón.

La religión es una fe organizada en torno a la idea de una divinidad, con una serie de dogmas y doctrinas con las que elaborar un ritual. Las religiones tienen las mismas aspiraciones comunes: regir la sociedad y desarrollar normas de vida. Su evolución es determinante. Aunque cada una de ellas reclame para sí la verdad y la razón, si no evolucionan quedan anacrónicas. Tendrán su verdad y su razón, pero nada más.

Sacar a pasear el imperialismo y el colonialismo para explicar/justificar procesos es cometer el mismo error que cuando se aplica el concepto “fundamentalismo” a un platillos de la balanza sin saber que le es propio al cristianismo (EEUU, años 20) en aquella pugna entre teólogos cristianos liberales y modernistas y que con ello no explica una realidad existente.

Una religión reaccionaria es foco de problemas; la que sea. Ahora bien, el juramento de morir por ella es algo que ya diferencia a unas de otras al compás del paso de los siglos.

El integrismo, por su parte, es un totalitarismo (fascismo/comunismo) a la musulmana con aversión a la pluralidad occidental y la fecha clave de su génesis está en 1924 cuando Mustafá Kemal toma el poder en Turquía, derrocando el califato otomano y declarando su laicidad. El Pannarabismo de la Descolonización (ambos, inventos de Occidente) lo tuvo a raya y resultó ser un contrasentido: forjó a los no alineados como alternativa a los capitalistas y a los ateos comunistas, pero se fue decantando por los principios socialistas con los que fue creado. Francia creó, a su vez, el concepto Tercer Mundo, recordando que ellos idearon el Tercer Estado… Y con esa premisa lo plantearon.

Y no, no son lo mismo. Decir que son iguales es faltar a la verdad. Otra cosa son las personas. Y ya sabemos cómo somos las personas; el sentido común es el menos común de los sentidos. A la mejor leyendo a Sayyid Qotb aprendemos a discernir…

DEL PERIODISMO, DEL PERIODISMO PARTICIPATIVO Y DEL 17A

 

 

 

BCN crespónMe enteré a las 17’03 horas. A mí me lo señalaron ya como atentado: verde y con asas, alcarraza. Salté a mi cometido a pesar de la morriña agosteña… y así parece que andaban todos. Flojitos los inicios de todas las cadenas de radio y televisión; ¿los “buenos” de vacaciones? Me atrevo a pensar que sí. ¡Qué flojera informativa! Menos mal que se fue afianzando el nivel conforme pasaban las horas. 

 

Yo siempre he preferido coger mis vacaciones en agosto porque la clase política descansaba (entonces hasta el 25 de agosto por lo menos) y esos días de canícula eran bastante relajados… y las informaciones más “de verano”.  

 

Ahora bien, las redes sociales estuvieron infinitamente más activas. A eso le llaman ahora “periodismo participativo” (Dan Gillmor; “Mis lectores saben más que yo”). Pero ¿este es el Periodismo 3.0?, ¿el periodismo de los ciudadanos-usuarios-lectores? No sé yo si…

 

 

 

Yo recuerdo un experimento de Jay Rosen (Jane’s Intelligence Review) en 1999 y un artículo sobre ciberterrorismo que, para mí, fue el precursor y… que tuvo que abortar. Tal vez porque animaba a opiniones más que a comunicar realidades. No obstante, sus planteamientos siguen siendo básicos porque cuestionaba Rosen el fundamento del proceso periodístico de capturar información viable y práctica. Tal vez convendría matizar a Rosen porque han pasado muchos años y el ritmo vertiginoso de las NNTT ha dado alas a varias razas de periodistas y al afán comunicador de muchos ciudadanos a través de la instantaneidad de las RRSS y las posibilidades de los blogs y bitácoras. 

 

El caso es que ayer las RRSS nutrieron a los medios generalistas de material y de actualidad… sin garbillar el material. Entraba de todo. Y costó que entraran pesos pesados en las ondas de radio y TV. Y el caso es que los ciudadanos tienen derecho no sólo a recibir información y opinión, sino también a difundirla por cualquier medio de expresión; esto lo recogen algunas legislaciones estatales. Entre ellas la Constitución Española de 1978 en su Artículo 20. 

 

Hablando con los colegas, hay quien me apunta que esto del periodismo participativo ya tuvo un ejemplo en España con las Radios Libres de los años 80. Yo no lo recordaba; y tampoco lo considero. 

 

El caso es que ayer los ciudadanos ante las RRSS se convierten en periodistas -comentaristas, diría yo- que aportaban su visión de la realidad -a su modo-, sin atender a la jerarquización de los planteamientos de la Redacción y publicando sin cortapisas. Hoy en día, vivimos interconectados a través de una red de información total que genera contenido constante y en donde los reporteros, los editores y la audiencia se encuentran a un mismo nivel. Ha cambiado el modelo tradicional. 

 

Pero, aún con ese cambio, la información tiene sus límites cuando llegas a las personas afectadas. No hay que caer en el morbo y tener en cuenta algunas normas deontológicas. Recuerdo que tras el atentado de 2004, en Madrid, especialmente en el primer aniversario, ya se atendió a las peticiones de respeto a la intimidad de las familias de las víctimas ante las escenas de tremenda crudeza que un año atrás se habían recogido y aún estaban dando vueltas. Los profesionales lo entendimos. Saber resolver la ecuación que relaciona el deber de informar y los derechos de las víctimas no consiste en tratar mejor o peor el morbo, sino en la capacidad de contar la realidad sin añadir el contexto dosis de pánico ni cuota de repulsa. No hay que generar opinión en este tipo de información. 

 

La verdad es que nos encontramos con que el concepto periodismo ciudadano se ha traducido en dar carta blanca a la participación de los ciudadanos en el proceso de creación y difusión de información basándose en la popularización de la Internet -que algunos llaman “democratización de la Internet”- y en las cuestiones del llamado periodismo colaborativo. La proliferación y tecnificación de los dispositivos móviles permite al ciudadano convertirse en “periodista” y transmitir y opinar sobre todo lo que presencia en tiempo real y dirigiéndose a una audiencia global. Y sin cortapisa alguna. Y no todo vale. 

 

Y no todo vale. Tal vez ese periodismo participativo sea una forma de expresión de la llamada “emoción colectiva”, pero ni la prudencia ha sido tenida en cuenta, ni la responsabilidad ante lo que se está reproduciendo. Y, sobre todo, la influencia que se puede tener en el desarrollo de los acontecimientos posteriores porque hay muchas profesionales de las Fuerzas de Seguridad trabajando en esos momentos, y contra un enemigo común. Muchos datos, por nimios que nos parezcan, pueden alterar y complicar el trabajo policial. En ocasiones, se informa, sin pretenderlo, a los terroristas que también siguen los Medios y las RRSS. No tengo aún referencias de Barcelona de esto en Barcelona, pero recuerdo, en 2015, la persecución a los terroristas del atentado a Charlie Hebdo atrincherados al noroeste de París, en la imprenta y en el supermercado judío: los terroristas no sabían de la existencia de ciudadanos escondidos que alertaban a la policía y que fueron puestos en peligro por las redes sociales y por los Medios generalistas que se nutrieron de sus comunicaciones y mensajes. No, así no. 

 

Las autoridades deben informar con las restricciones operativas necesarias y la opinión pública debe estar informada. Hay profesionales que se ocupan de ello; no hay que jugar a lo que no se sabe ni caer en fallos de becario. Y luego está lo de filtrar las opiniones de los “testigos” que ayer habían visto y oído lo que no había pasado… por su mente. Esta misma mañana un oyente le contaba a Carlos Herrera su testimonio de un “muerto en Cambrils por herida de bala” (“un rubio, como un turista inglés”). La capacidad de este testigo para discernir una herida de bala en la cabeza nos pone en jaque informativo. Tanto como el “conductor abatido” que se saltó ayer un control policial y ahora es víctima de arma blanca. Se abren así interrogantes que las autoridades aún no nos han revelado, pero que no pueden dejarse, tampoco, en manos del periodismo colaborativo. 

 

Esperar, sabiendo de la tragedia, no es malo. No informar adecuadamente es peor.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

DEL TURISMO EN UNA TARDE DE DOMINGO

 

Tal vez parezca muy simple, incluso ramplón, comparar el Turismo con el Fútbol, pero es que hay categorías, divisiones, aficionados, profesionales… y hasta ultras; y en cada división siempre los hay arriba de la tabla, como líderes (y no miro a nadie) y colistas (tampoco miro a nadie) que en ocasiones descienden. Si queremos complicarlo un poquito, me atrevo a comparar también el Turismo con la Química y las reacciones, la combinación de reactivos para formar productos a una determinada velocidad. Es un mundo igual de complejo en que un mal manejo resulta explosivo. A mí me lo parece así, y… así lo cuento.

Cuando en el seno de la FEPET (Federación Española de Periodistas y Escritores de Turismo) debatíamos temas de Turismo y Viajes yo llegaba a la desesperación cuando el análisis era defendido desde Segovia, Verín, Zamora, Bilbao, Palma de Mallorca, Madrid, Barcelona, Gijón o Matalascañas… distintos puntos de vista, en nada coincidentes con los míos, y con premisas dalinianas. No, no entendemos el turismo de igual forma; que esa es otra.

Pero es que hasta en la estructura primaria de nuestra organización, disentía ya con los compañeros de Valencia y Castellón. Incluso en la estructura elemental, dentro de la provincia de Alicante -nuestra Asociación era la única uniprovincial- no coincidíamos Alcoy, Elche, Santa Pola, Torrevieja, Denia y Benidorm. No, no vemos las cosas igual o yo sufro de un integrismo nada recomendable. Sí, hay Turismo de playa, de ciudad, cultural, gastronómico… hay tantas formas de Turismo como opciones y posibilidades queramos aplicarle y el único denominador común es el nombre -Turismo- porque cada apellido lleva aparejado sus problemas y vicisitudes. Y cuando hablamos de Turismo, simplificamos al máximo; se caen los apellidos.

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Cada uno entiende esto del Turismo en función de la afección que le supone. Muchos de nosotros mismos no sabemos bien -es mi opinión- en qué grado nos impacta el Turismo. No, ni siquiera si es la principal fuente de prosperidad y el nivel de afección que tenemos con él. Esto está en función de dónde vivamos y lo implicados que estemos con él. Creo, sinceramente, que no nos llegamos a dar cuenta de lo que representa el Turismo -me da lo mismo que vivamos en Astorga o en Burriana- y de lo mucho que incide el Turismo en nuestro bolsillo. Tal vez por eso, yo -tan primitivo y montaraz como soy- lo único que veo es que si el Turismo se convierte (se ha convertido) en un problema es porque no se ha sabido explicar -ni valorar- y porque una mala gestión administrativa lo ha ocasionado. No se ha sabido explicar lo que supone el Turismo en nuestras vidas y no se ha sabido valorar lo que representa el Turismo en nuestra economía y, finalmente, no se ha sabido gestionar lo que representa el Turismo en nuestra sociedad y en determinadas ciudades, espacios y productos.

Además, hay un elemento en la ecuación del Turismo que me preocupa: la vida cotidiana. Es fundamental que sea tenida en cuenta la vida cotidiana de las personas que habitan los lugares porque un desequilibrio en la reacción turismo-ciudadanía da al traste con el producto final en Barcelona o en Benidorm. Cómo en química, la reacción puede estar ligeramente desplazada, pero no más; deben seguir produciéndose reactivos y productos en función de la constante de equilibrio y cierta velocidad. De lo contrario la reacción no se produce. La vida cotidiana, en consecuencia, bien pudo haber languidecido o se recuperó con el turismo; la vida cotidiana resulta siempre alterada por el impacto del turismo. O bien, o mal. La vida cotidiana es fundamental que sea tenida en cuenta para varias generaciones, previas y posteriores. Unos lo han intentado; muchos lo han obviado.

La funcionalidad de los espacios habitados es otro factor determinante; algo que, por lo general, pasamos por alto en ciudades nuevas y ciudades viejas. Las funciones son las que justifican el lugar. La función militar se ha perdido en casi todos los enclaves; Cartagena es puerto de cruceros. Incluso la función industrial se ha diluido en este mundo de globalización. Ahora priman las funciones administrativas, educativas y culturales, comerciales y, más modernamente, las funciones de acogida. Estas no las teníamos muy claras y son las de alojamiento, diversión y recreo. Ahí va: funciones de acogida. Conjuntar funcionalidades es lo más interesante, pero lo más delicado. Vuelve a surgir la necesidad del equilibrio en la reacción química y la importancia de la vida cotidiana.

Hay que habitar la ciudad y disfrutarla cotidianamente. La cotidianidad, la sociabilidad, es, a fin de cuentas, el modo de vida de los individuos, y sobre la vida cotidiana de los ciudadanos impacta el Turismo. Lo cotidiano es lo que nos identifica. Vale, pueden ser rutinas compartidas; pero marcan un proceso que se nos acomoda y nos dirige hacia un futuro apacible -incluso en la mediocridad- que puede llegar a ser alterado por hechos inusuales a esas rutinas: el ocio ajeno. Esas rutinas, nuestras rutinas, nos gustan porque son las nuestras; nos hemos acostumbrado a ellas y las hemos integrado como partes de nuestra vida. Y si se rompe el equilibrio de la reacción llegamos a procesos de exclusión. Las disfunciones, si las hay -¡hay que cosas escribo!-, afectan a la vida cotidiana y rompen la convivencia. Hay que evitarlas.

¿A quién corresponde que esos procesos no se distorsionen? Pues en la química a la IUPAC y en el Fútbol… ahí lo tengo tan difícil como en la vida real. Y no es por el fenecido Villarato o por las cositas de Blatter en la FIFA. Evitarlo es labor de la Administración. Si es que las ciudades tienen como mínimo un Plan de Usos.

Los beneficios del turismo, que los tiene, tienen que hacerse visibles. El problema surge muchas veces cuando el ciudadano sólo percibe los inconvenientes y problemas, que también los tiene.

El Turismo no debe ser un problema. Todos coincidimos en que precisa un cambio en la gestión del proceso, pero también necesitamos que valoremos más lo que es y representa el Turismo. No sé -creo que sí-, pero echarle toda la culpa al Capitalismo y a la Economía de mercado limita la visión del problema y reduce el margen de solución porque la cuestión es muy amplia y son múltiples los factores. Y necesita una solución porque llevamos años reclamándola. Ya es hora.

Lo cierto es que tenemos que actuar. Si de toros entienden las vacas y no los toreros, de Turismo entienden los que hacen turismo y los que reciben a los que hacen Turismo y los atienden. Entendemos un rato (algunos, como yo, decimos que algo se nos pegará de estar cerca de los que entienden) y por ello merecemos que se nos tenga en cuenta cuando opinamos. Hay que arreglar esto y no darle argumentos a gente como Fritz Joussen, el consejero delegado de TUI, que ya ha dicho, porque le interesa mover otros destinos, que estamos muy llenos. El Turismo son puestos de trabajo e ingresos económicos. Podemos diseccionar la cuestión en otra entrega, otros Post, pero esa es una premisa que no podemos olvidar.

Dejar descansar a los cerebros y poner en marcha a los fanáticos, que le leí a Ángel Palomino, no nos lleva a nada bueno. El turismo ha sido, y es, nuestra fuerza modernizadora. El británico Mike Raven -que en realidad se llamaba Austin Churton Fairman-, un gurú de la música en los sesenta y con criterio a través de las ondas, dijo aquello de “Puede que no todo sean rosas en el jardín, pero España es un jardín”.

¿Oído, cocina?