DE ROBIN GRANT: MI CASA ES BENIDORM (y II)

La prodigiosa memoria de Robin Grant comenzó pasada la taurina hora de las cinco de la tarde a desgranar nombres que son historia del Turismo: Aniceto Tisca, los hermanos Enrique y Juan Teixidó y Ramón y Martín Casals, junto a otros destacados emprendedores del nivel de Vicente Guasch, Pascual Mora, José Rosell o José María Caballé. Todos son nombre históricos del turismo y la hotelería que han creado cadenas nacionales e internaciones; y Robin los ha tratado en primera persona y los visto subir como la espuma, pero a golpe de esfuerzo.

ROBIN GRANT 3Y de pronto su voz se torna amarga: “el 15 de agosto de 1974, quiebra Court Line”. Court Line fue el mayor operador del concepto ‘cheap & cheerfull’ (barato y divertido; que todo está ya inventado) y arrastró a todos los operadores turísticos el día que anunció su quiebra. Robin repite: “el 15 de agosto” que es cuando se conoció, pero el lío se fraguó en la tarde del 14 de agosto.

La verdad sea dicha, Clarksons ya arrastraba pérdidas desde 1971 y representaba el 40% de Court Line, con lo que la matriz ya estaba tocada del ala tras el verano del 73. La Guerra del Yom Kipur (árabe-israelí) de octubre del 73 puso patas arriba el mercado del petróleo y a medio mundo. Egipcios y sirios atacaron por sorpresa Israel (que ya les había machacado en la Guerra de los Seis días, en 1967, y clamaban venganza) y durante cuatro días fueron los reyes del mambo, pero los israelíes contratacaron y en los veintiún días siguientes no sólo recuperaron territorios sino que se plantaron a 100 km de El Cairo y a 32 de Damasco. Intervino la Comunidad Internacional y paró aquello. Pero la humillación militar sufrida por los árabes les llevó a querer castigar a los aliados israelíes con una rebaja de la producción de petróleo. Y como los países aliados de Israel eran la inmensa mayoría de los occidentales, pues… el precio del crudo se triplicó y el del refino se sextuplicó. Resultado: crisis de las economías industrializadas. Israel ni se enteró de la movida económica: tenía pozos en el Sinaí y le salió redonda la jugada.

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Robin Grant, junto a José Mª Díez y otros tertulianos en Los cafés del Meliá. (Fotos: M. Ayús)

Sí, aquello ocurrió en 1974 cuando aquí comenzábamos a vivir el ocaso del Régimen y allí, en el Reino Unido, se sumían en el bache que el empecinamiento de los mineros del carbón, en su reivindicación contra el gobierno conservador de Edward Heath, los estaba metiendo. Los británicos padecían el grueso de la crisis con ‘semanas de tres días’ -para poder ahorrar energía; hasta la TV cerraba emisiones a las 22’30 cada día-, y no estaban para vacaciones. El mercado turístico británico se hundió entre el 30 y el 40%.

El caso es que en aquella situación socioeconómica local y global las pérdidas acumuladas por los TTOO asociados a Court Line y la falta de apoyos del nuevo gobierno laborista de Harold Wilson para que la compañía saldara sus cuentas en el negocio naviero, en el que también estaban, hicieron que el 14 de agosto, debiendo más de 7 millones de libras, Court Line proclamaran quiebra y dejaran a casi 50.000 turistas británicos colgados por el mundo y se instara la liquidación voluntaria de las sociedades; los trabajadores quedaron en la calle. Aquello pilló a Robin, con casa recién comprada en Londres y la familia creciendo. El silencio, la atención que le prestábamos, sonaba en la sala.

Pero como dice Robin: “cuando una puerta se cierra, se abre una ventana” y Viajes Interplanet de Benidorm le ofrece empezar desde aquí. Y “con mucha tristeza dejamos nuestra casa de Londres y con siete maletas y un baúl nos vinimos”. Pero recuerda, con tono reivindicativo: “Si todos los hoteles hubieran devuelto a Clarksons los créditos, no hubiera quebrado”.

Y dicho esto, de pronto, la cambia el rictus y la sonrisa vuelve a iluminar el rostro. Se ríe: “reservé en el Hotel Don Pancho tres noches y cuando llegue con todo aquél equipaje en recepción se asustaron; era sólo por tres noches porque enseguida nos mudamos al Playmon Fiesta”.

Y así comenzó Robin Grant a ser de Benidorm.

A estas altura del relato Robin fue una catarata de experiencias y anécdotas de aquél Benidorm de la segunda mitad de los setenta donde las agencias movían viajes, excursiones, cambio de divisas y muchas cosas más. Negocio.

En 1981 se sumó al equipo de Hoteles Servigroup como director comercial y nos contó toda aquella gratificante experiencia, mientras la familia se consolidaba –Pilar y sus hijos Lara, Jonathan y Alex-, en Benidorm. Un Benidorm de “muchas salas de fiesta y hoteles” en una España que vivía “los años del plomo”, en alusión a ETA. Robin ya era uno más de Benidorm y sentía las cosas de España como suyas. Eso sí, o paraba de viajar y comercializar camas.

En 1993 deja Servigroup y encamina sus pasos nuevamente hacia el Hotel Don Pancho y es allí, hablando con Paco Sellés es cuando nuevamente al cerrarse una puerta se abre una ventana. Otro grupo hotelero de Benidorm precisa sus servicios como director comercial y otra vez en órbita. De este grupo pasará a Hoteles Poseidón hasta 2012 en que apuesta por la jubilación, aunque se mantiene en contacto con un mundo al que ha dedicado su vida.

Robin vivió en primera persona la llegada del mercado ruso y no se cansa de elogiar lo mejor de todos con los que ha trabajado en Benidorm: “Caballé y Pere Joan apuestan siempre por la calidad”.

Tiene claras las cosas sobre el Turismo: “El Turismo es como el fútbol. Las normas son las de siempre, pero ahora los jugadores son atletas y derrochan calidad”. O “El turismo es el que hay, pero cuando yo llegué había 25 destinos en Europa y ahora hay 2.500”. Y sobre Benidorm es tajante: “Siempre habrá mercado para nosotros; recordad que siempre hemos sobrevivido a multitud de cosas -y las enumeró-; hemos tenido suerte y la tendremos; porque haciendo las cosas bien siempre saldremos adelante”.

Se quejó de que “quizás nos falta implicación a nivel destino” y recordó que “el éxito de un hotel está en la suma de pequeños detalles, pero sólo tienes una oportunidad de crear una buena sensación”. Es consciente de que esto ha cambiado: “hemos pasado del jefe de recepción al comunity manager sin darnos cuenta”. Y critica una cuestión de Benidorm: “el comercio es hoy una asignatura pendiente” y “los hoteles no volverán a superar el 95% de ocupación”. En cuanto al mercado inglés convino con Moncada que “en el último año la libra ha caído un 10% mientras que los precios han subido un 20%” y al Brexit, lo tiene claro: “llegarán al final a un acuerdo; estoy seguro al 99%”, aunque convino con Díez que “el precio del petróleo, la sobreoferta del mercados y la falta de pilotos es más grave que la falta de conexiones”.

Y ahora que la vida de le ha golpeado, un ictus en 2009 y hace nada y menos un poco más cerca, Robin pasea entre amigos, que somos muchos, y se convierte en referente y Wikipedia turística para los que investigamos los detalles de este proceso del Turismo nuestro de cada día.

Nos alerta de cosas a futuro y se muestra tranquilo: “Ir a casa, para mí, es llegar a Benidorm”.

Gracias Robin por tal derroche de memoria y conocimientos.

Que sepas que alguno te esperaba con kilt, sporran y chaqueta de Argyll… cosas de escoceses, y nos apareciste por la tertulia “Los cafés del Meliá” como un paisano mediterráneo que contempla la obra bien hecha con el mismo entusiasmo que aquel Robin que enseñó Edimburgo a los gurkhas, o el Robin que llegó al Hotel Arcadia, o el Robin se presentó ante el coronel Crosby, o el Robin que llegó a Interplanet, Servigroup o Poseidón. Nuestro Robin.

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DE ROBIN GRANT: MI CASA ES BENIDORM

Y como viernes que era, pasó a tomar café con nosotros, en el Meliá Benidorm, un escocés de pura cepa que se nos ha hecho benidormer: Robin Grant.

ROBIN GRANT 1Alguna vez había pasado por la tertulia “Los cafés del Meliá” de la mano del tertuliano y amigo José María Díez; alguna vez compartimos mesa, mantel, café, copa y afable conversación, con ellos dos, Manolo Moncada y yo, pero esta era la gran ocasión porque le teníamos gana a ese álbum de vivencias y anécdotas del mundo del Turismo que atesora Robin Grant.

Del mismo Edimburgo, de la añada del 47 y sexto de diez hermanos, Robin nos pintó su desnivelada ciudad natal de tal forma que creíamos subir la empinada calle Victoria o plantarnos ante Bute House. Incluso nos enfrentamos a cruzar el río Forth en ferry; cuando Robin era niño sólo estaba el puente ferroviario que hoy es Patrimonio de la Humanidad. El Forth Road se inauguró en 1964 y para entonces Robin ya estaba por Londres y por el mundo.

Madre enfermera y padre chófer de un aristócrata: “teníamos lavadora en casa y en el garaje, junto a los coches cajas de té de Ceilán (hoy Sri Lanka), vino y champán”, pero también recuerda Robin el Edimburgo de la “cartilla de racionamiento hasta bien entrados los años 50 para el azúcar y esas cosas”.

Casi entramos con él a aquella escuela que presidía un gran mapa del Imperio Británico; nos reímos con su ingenuidad espontanea de niño: “¡Madre mía, todo eso era nuestro!”.

Nos trasladó al Edimburgo engalanado de 1953 y al paso de la comitiva por Princes Street casi vitoreamos a la real pareja. Robin nos hizo partícipes de su emoción en la Fiesta de la Coronación de Isabel II y el duque de Edimburgo y, por fin, supimos cómo comenzó en esto del turismo.

Un mayor retirado del Ejército le pidió a su padre, con quien había servido en Egipto, un guía turístico para un grupo de oficiales gurkhas, nepalíes integrados en el Ejército británico con su emblemático y curvo cuchillo kukri, que asistían al acto y con 12 años Robin ofició de cicerone (que es palabra inglesa, aunque parezca italiana; que se lo pregunten a Joseph Addison en Dialogue on Medals).

Se le iluminaba el rostro a Robin al recodar en aquel Edimburgo de niñez el mítico espectáculo del vaquero Roy Rogers, su caballo “Trigger” y su perro “Bala”. O cuando el Celtic ganó la Copa de Europa, Copa de Campeones que se llamaba oficialmente, en 1967 con la anécdota del salto y la rotura de la lámpara. Justificación: fue el primer equipo británico en ganarla. Eso merecía el cabezazo a la lámpara.

Terminó Robin como funcionario de Hacienda y un recuerdo más a un profesor que tenía siempre sobre el piano The Daily Worker (que era del PC de los EE.UU. y se editaba en Nueva York) y The Times y algo así como que “leyendo los dos te enterarás de las cosas”, aunque la mejor frase de Ronald Stevenson que recuerda Robin es aquella de “si puedes poner en el plato de tu hijo un huevo más, lo harás”, para ilustrar a los alumnos que en ocasiones hay que hacer concesiones frente a tu ideario.

Tras una estancia de tres semanas en Hungría en aquel 1967, antes de que el Mayo francés le diera un vuelco a Europa, en un pub de Londres, en el que completaba el salario, conoció a un guía que trabajaba en España y terminó en Sitges aprendiendo español, por lo que en marzo de 1968 se compró un paquete de vacaciones de 12 días “en el Hotel Arcadia de El Arenal, de Palma de Mallorca y… ya me quedé; al acabar las vacaciones ya estaba trabajando en el hotel”. Recuerda de aquella estancia que “no había ni mantequilla ni mermelada para desayunar; sólo ‘pa anb oli’” y ríe y nos contagia su risa. Entra en liza “un amigo español de Sóller” y al poco, al Torre Azul, “un hotel más grande”.

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Tertulianos en tertulia: José María, Robin, Reyes y Eduardo. (Fotos: Mario Ayús)

Pero en esa parte del trabajo del Turismo, en la recepción del hotel, las jornadas eran agotadoras: “doce horas cada día”. Y veía Robin el trabajo de los guías y eso le animó a tocar a la puerta de Clarksons, en Palma, donde le recibió “el coronel Crosby, un militar retirado muy simpático que sabía ‘latín’”. Había trabajo en Alemania, pero no en Mallorca. Un tanto decepcionado se volvió a su hotel; “era un viernes, pero el lunes me llamaron y me incorporé a Clarksons en el Hotel Carolina, en Cala Ratjada”, junto a Capdepera.

Y aquí entra en juego la portentosa memoria de Robin Grant. Nombres, fechas, datos se amontonan sobre la mesa: “el señor Fluixá, dueño de Viajes Iberia, era el duelo del Hotel Carolina; y el director era Tom Gallick”, otro personaje que debería pasar por la tertulia.

Y hasta nos contó la aventura de la multa de “dieciocho mil pesetas, una fortuna, que le puso la Guardia Civil por entrar rápido en una curva con peligro de accidente”.

Terminaba la temporada turística y volvía al Reino Unido con sus padres y hermanos. Para la de 1969 lo envían a Fuengirola y vuelve la memoria de Robin a señalar rutas, hoteles, personajes, anécdotas y lugares, como “el restaurante Los Montes, en la carretera Málaga-Granada, donde actuaba ‘el chico de Coín’”, su pasión por el flamenco o la breve aventura laboral con la compañía norteamericana ITC que le llevará al Atalaya Park de Estepona y al Estoril -de Estoril, Portugal, junto al casino-, “pero quebró ITC y salí de Estoril, antes de empezar a trabajar, en el primer vuelo que conseguí”. Clarksons lo volvió a contratar e ITC le pagó los gastos.

Aquí, de nuevo en Clarksons, se detuvo Robin en explicar lo que fue aquél grandioso turoperador británico. Que si Clarksons Holidays, que si Clarksons Tours, que si aviones para acá y para allá, que si Alemania o Noruega, Holanda o Austria… hasta llegar a la anécdota del Renault Gordini. Sí, le llamaban ‘el coche de las viudas’; mi padre tuvo uno y a mí me gustaba. A Robin, el suyo, comenzó a echarle humo cerca del aeropuerto de Nuremberg y allí lo dejó. Tomó el primer vuelo y… a los pocos días la Interpol localizó a su familia en el Reino Unido para preguntar si sabían algo de quien había abandonado aquel coche en Nuremberg. Nos reímos por la gracia con la que Robin lo contaba.

En 1972 promociona en Clarksons a Contract Manager y ya la vida le cambia. Se casará al año siguiente, 1973, con Pilar, a la que había conocido nada más llegar a Clarksons, en el Hotel Carolina y fija residencia en Londres. Pero en aquellos años Robin contrataba para Clarksons en Formigal y en toda la Costa Mediterránea… con lo que llegamos a Benidorm… Y eso, y todo lo que traerá consigo la convulsa década de los 70 será protagonista del próximo Post.

Es que Robin es amigo y su know-how no se puede dejar pasar sin la importancia que tiene.

 

 

 

DE RAFA BALONGO: MEMORIAS DE UN CHICO DEL PROTECTORADO

En ‘Los cafés del Meliá‘ hemos vuelto a las andadas; no tenemos enmienda. Y ya van 11 ‘cursos’. Les llamamos ‘cursos’ porque los comenzamos en septiembre… y seguimos las pautas vacacionales de los estudiantes: que si Fiestas Patronales, que si puentes y festivos, Navidad, Semana Santa y verano. La cuestión es, como ellos, no dar un palo al agua, que no se note y aprobar con nota.

El Meliá Benidorm nos sigue abriendo salones y ofreciendo café (y bollería fina) para hacer más llevaderas, en ocasiones, las diatribas que, a veces, surgen. No somos perfectos, pero vamos contando la Historia de nuestra gente.

BALONGO 2El primer invitado de esta reentré de 2018 ha sido Rafael Balongo Lozano, un hombre cabal que en su prodigiosa memoria atesora infinidad de cifras y datos sobre la más reciente Historia de Benidorm; al menos, “de los últimos cuarenta y seis años…” que son los que lleva Rafa Balongo en Benidorm. Y no ha perdido ni un ápice de integridad, de ilusión y de ideario. Rafa es triple “i”.
Comenzó su relato en la ciudad que entre 1913 y 1956 fue la capital del Protectorado español de Marruecos, en Tetuán; donde nació. Su padre trabajaba ya en el Banco Español de Crédito, el Banesto que llamábamos [1].

Lo de la Unión bancaria hispano-marroquí no satisfizo al progenitor que pidió volver a Madrid y Rafa, con la familia. Y la familia era también el banco, con lo que ingresó por oposición. “La Plaza de la Independencia fue mi primera sucursal” y al poco fue agregado al Departamento Técnico teniendo que organizarse para realizar el Servicio Militar en Colmenar (RMING-1) pero sorteando aquella fase (hasta con un arresto) hasta volver a Banesto donde, además, se integró en los equipos de tenis de mesa (entonces, ping-pong; ¡cómo somos!) y natación en el tiempo que le dejaba lo de ir a organizar sucursales por toda España: “vivía de las dietas; ahorraba todo el sueldo. Se lo daba a mi madre”.

Y con ese cometido llegó a Benidorm en 1972, “para diez días” y… ‘echaron’ un tiempo aquí; tanto, que le bastó para ‘echarse’ novia. Total, que decidió ‘echar’ raíces en Benidorm y dejar el Departamento Técnico para quedarse de interventor en la Avenida del Mediterráneo, donde vivió el atraco del 78, aquél 31 de agosto. Nos lo relató con todo el susto y los pormenores.

Rafa nos introdujo por unos instantes en aquel mundo de la banca de los setenta donde los millones fluían, la moneda extranjera requería departamento propio, y las inversiones mantenían la efervescencia del ladrillo en Benidorm. “Los clientes de la banca no fallaban nunca”, recuerda. Parece que era otro mundo. Y así parece que fue pues avalaron su tesis algunos tertulianos que han andado por las alturas del gremio en aquellos años. ¡Oiga, que hay tertulianos de postín!

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Tertulianos en faena; fotos de Mario Ayús

Podía haber aspirado a más en el banco, reconoció; “pero eso significaba salir de Benidorm”. Y Rafa, renunció. Benidorm tiene eso, que engancha.

Y en Benidorm se fue incardinando en su la vida de la ciudad y se acercó a la UGT… “Y me llamaron al orden”. Contó cosas de los tiempos del Benidorm CD, de Aniceto Benito -“todo un señor”, dice en su recuerdo. Y recuerda Rafa cuando él fue de los fundadores del Club La Marina y de la Asociación de Vecinos l’Illa y… en todo y por todo presume de “honradez y ética”.

Tal vez por eso, en 1983 le reclama Manuel Catalán para la candidatura del PSPV. Y se incorporó, como nº 7 en la lista del PSOE en la confianza de ser concejal de Deportes. Y lo fue de Hacienda y Personal. Convino entonces que lo mejor era “trasladar el trato del Banco al Ayuntamiento”. Recordó a los funcionarios y a sus compañeros de aquella aventura: Ángel de la Fuente -“el más político”- y Miguel Mozo en especial, pero también Colau Pagés, Vicent Picó y Blas Candela. Elogió la figura del Interventor -“don José Luís, un encanto; un crack”-, el Recaudador, el Secretario… “y a Pepe Albero”, compañero de tertulias. Confesó que “de leyes, entonces, sabía poco; pero sé que 2 y 2 suman 4, y teníamos que hacer cosas con la recién estrenada democracia”.

Recordaba la obsesión de Candela: “Rafa, colegios”. Y se hicieron dos. De Picó recuerda: “quería hacer el Bernabéu; y no se podía”. Aquel Ayuntamiento estaba como estaba y “se hicieron muchas cosas porque había mucho por hacer. La CLEOP hacía todas las obras que había que hacer en Benidorm… y eso había que corresponderlo. Las demás grandes empresas, a la cola: no tenían problemas de liquidez”. Recordó a Manuel Jorge, aquel director financiero que consiguió sacar aquella emisión de deuda pública: “mil millones de pesetas que se agotaron en dos horas”. Benidorm atraía mucho.

Recordó Rafa Balongo aquellas Comisiones de Hacienda “que eran duras”, al compás que señalaba el ‘feeling’ con los miembros de la oposición: “Manuel Navarro Padilla, un señor; como Joaquín Ortiz, un caballero”. “Hasta ‘el valencianet’”, llegó a decir, recordando a quien militaba en el nacionalismo valenciano y que ahora ostenta representación empresarial hotelera. “Todos teníamos mucha ilusión por hacer cosas”.

Nadie escapó del repaso; ni los claroscuros de la prensa local de entonces; que había que echarles de comer aparte, señalo yo, que llegue en el 87 y ví lo que ví.

También hablamos de la administración de fincas, labor que ocupó sus últimos años hasta jubilarse. Aquí sacamos a relucir hasta la mafia de los conserjes, que muchos hemos vivido.

Hablamos de muchas cosas, hasta de lo que le espera al PSOE de cara a la cita de mayo de 2019, pero como bien saben… ‘lo que pasa en la tertulia Los cafés del Meliá queda entre los posos del café… y nada más’.

Rafa nos dijo al final que los suyo eran “memorias de un chico del Protectorado que llegó a Benidorm cargado de ilusión”, que no ha perdido. Pidió, más que nada, “educación y acabar con el alquiler sin control, el ruido y la suciedad porque playas hay muchas… ¡Aquí se pone la gente a trabajar o…!”, dijo para terminar.

Y todos le entendimos.

Este fue el paso de Rafa Balongo por la tertulia de ‘Los cafés del Meliá’: integridad, ilusión e ideario. Y que así siga.

 


[1] Hasta aquella “inocentada” de 1993 (fue un 28 de diciembre) en que el Gobierno lo intervino. Era presidente Mario Conde y ya había habido sus más y sus menos; como cuando se quiso que JP Morgan (yi-pi-morgan) entrara en el accionariado. Fue adquirido por el Banco de Santander.

 

 

DE PROBABILIDAD, POSIBILIDAD Y TODO ESO… CUANDO UNA DANA REVOLOTEA POR AHÍ

No venía yo de comprar el pan, como Umbral, que iba de paseo matutino con un semoviente de unidad familiar que me han endosado el fin de semana cuando un buen amigo, de tiempos pretéritos, desde la moto me interpela por la DANA; vamos, por la gota fría.

Ya no soy dado al paseo de tusos porque ya han sido muchos y el alma está muy rota por esos amigos que se van. Fräulein, Skol, Waffen, Tinguaro, Sara, Sr. O’Keeffe y Rodolfo suman ya siete heridas y el alma no aguanta un roto más. Vale que han sido en distintas épocas de la vida, pero resulta que vas guardando detalles de todos ellos y, al final, el tarro de las vivencias está que no cabe una más; ya es un momento pasional repleto de comparativas que ahondan la herida. Fräulein era la novedad, Skol la vitalidad de la juventud, Waffen el despertar a la responsabilidad, Tinguaro la nostalgia de la universidad y el marcar carácter de egresado, Sara el vedetismo -no supe nunca si del Paralelo o de Montmartre-, el Sr. O’Keeffe la plasmación de la madurez profesional y Rodolfo el artista pendenciero de la bohemia de mi vida profesional. Ya no quiero más. Pero en eso que te dejan por unas horas al cuidado de… y se complica la cosa, complot lo llamo yo, y va para 48 horas donde vuelves a las andadas: a fumar.

Pues en eso del paseo matutino del can, buscando pasar lo más desapercibido, intentando calcular la sinuosidad en el humo del veguero y hasta curvas praxitelianas cuando la perspectiva las coloca en la visual de un árbol, cuando desde la acera de enfrente te gritan. El motor de la moto no fue suficiente para anular el timbre de la voz que, por cierto, me era conocido. Y sí, levantas la vista y lo reconoces.

¿Qué hace este hombre por aquí de buena mañana?, te comienzas a preguntar… Cuando te llega su voz: “¡Tú te crees, hace sol! Tanto ayer darnos la paliza con la gota fría y mira. Me llama mi hijo: diluvia por El Albir (¿?). Y por aquí, nada. Mejor, pero yo creo que esto no es normal”.

A mí no me da tiempo a decirle nada. Es una ametralladora de palabras. Debe ser que la calle es estrecha y si viene un coche deberá seguir y quiere trasladarme su mensaje a toda prisa. Sigue y sigue, sin quitarse el casco, sin bajarse de la moto: “A mí me da que todos esos aviones lanzando cosas hacen que no llueva en Benidorm”, dice señalando al cielo.

Cuando intento responderle, un transfer -grande como la Big Boy de la UPR- atruena con el claxon para que siga. Y él me grita: “Ya nos vemos y lo hablamos”. ¿Hablar? Ha sido una perorata de mitin…

Siri ha sido testigo de la escena. No se ha enterado de nada; mejor. A su breve edad no es bueno que vea estas cosas.

Y nos llegamos hasta la playa Levante. He disfrutado de la mitad del veguero. Calculo que he de regresar en unos veinte minutos más, lo que me queda de este buen cigarro de Partagás. A disfrutar…

Pero no se va de la cabeza la interpelación del amigo. De pronto, otro motorista que me llama; se quita el casco. Pero este ya se interesa, nos interesamos, por temas más humanos y trascendentes. No entendemos lo que pasa, no entendemos ciertos procederes del estamento judicial con la que está cayendo, pero… lo dejo, que él ha venido a desayunar y yo a tirar de un cigarro que ya anuncia que hay que regresar porque, como siempre, lo bueno se acaba.

Y ya en casa, preocupado con lo del primer motorista me siento ante el folio en blanco.

Culpaba mi amigo -en el lamento mañanero- de la situación de no-lluvia torrencial (aún) en Benidorm a la conspiración paranoica de los chemtrails que, ¡maravilloso!, sólo mostraban su eficacia protegiendo este mínimo enclave que es Benidorm.

BND - 09.09.2018

Nubes, preciosas nubes… ¿y el chemtrails de mi amigo? ¡Vaya domingo!

Queriendo obviar la paranoia me refugié en los conocimientos locales que sobre Benidorm atesoraba Pepe Bayona y me acordé de aquellas mañanas de Radio Benidorm cuando Pepe, erudito local, nos contaba con detalle aspectos trascendentes de geografía benidormera como ese cíngulo montañoso que nos protege por todos lados: Ponoig, Margoix, les Mamelles de la Monja, Sierra Cortina, Sierra Helada, la Sierra de Callosa y el Puig Campana … y me hablaba del Collado de Llam, de la Isla -rompiendo las llegadas del Sur- del ligero strand de la bahía y hasta del efecto de los murtales… un bello decorado para este teatro de los sueños que es Benidorm. Permanezco en deuda con Pepe Bayona por todo lo que me enseñó.

Pero: ¿qué pasa con la gota fría -la DANA- de la pregunta del primer motorista?

Cuando esto escribo tenemos el núcleo de la DANA sobre la vertical de la mitad oeste de la Península y avanzando SSW a NNE. Sí, viene hacia nosotros… pero yo no creo que haya muchos que sepan lo que va a pasar. Vamos a estar en la parte más inestable y tenemos el Mediterráneo muy caliente (dicen que sobre los 27ºC)… Estamos a merced de que sople viento de Levante… pero me inclino más a que si pasa algo será esta madrugada… ¿Quién sabe?

Hace Sol, quema: con la que tenemos montada, eso implica posibilidad de tormentas aisladas más al interior.

Ese individuo meteorológico que es la DANA está moviéndose en una cuerda floja y cualquier variación la puede desencadenar… O sigue su camino y desaparece.
Anoche la cosa se preveía más chunga y AEMET lanzó su aviso: curarse en salud. Esta mañana los parámetros eran distintos y AEMET suavizó la situación de alerta. No sé por qué. Hablamos de posibilidad, de probabilidad.

El que avisa no es traidor, siempre se ha dicho; ¡es avisador!, siempre se ha comentado con sorna. Pues eso, han avisado. ¡Que viene el lobo! Pues protege tu rebaño si quieres; luego no digas que no te han avisado.

Pero la situación de psicosis que se genera viendo imágenes como las de Cebolla (Toledo) es harina de otro costal. Y sí, del costal de la Ordenación del Territorio y de los Riesgos Naturales y la acción del hombre. No de la probabilidad de una lluvia torrencial en sí por una tormenta severa que se quedó estática.

A mí me gustaría que mi amigo de la moto -y todos- se quedara con la idea de que los avisos indican probabilidad, posibilidad; y que con eso, con la probabilidad y posibilidad nos hemos de quedar.

No, no es que no sean ciertos; son posibles. Advierten es de probabilidad de que ocurra. Y esa probabilidad puede ser alta o baja.

Lo que no es probable es lo de los chemtrails… Pero, allá cada uno con el casco que le cubre la cabeza cuando va en moto… y andando… por si le cae algo

DE BEBIDAS ALCOHÓLICAS Y TURISMO. A PROPÓSITO DE…

Vivo sin vivir en mí con este tema.

Por un lado, me encuentro con que Disney venderá bebidas alcohólicas por primera vez desde su fundación (1953) y, por otro, que el Govern balear prohibirá por ley las bebidas alcohólicas (“el consumo ilimitado de alcohol”) en la oferta TI/AI, que han titulado varios medios baleáricos y alguno peninsular; incluso de la Macaronesia. Vamos que restringirá el alcohol a comidas o cenas.

1 ALCOHOL

Extracto de la carta dirigida por el Govern balear a directivos de ABTA y DRV y de la referencia de Disney Parks Blog

Otra vez a vueltas con el licor. Ser o no ser etílico; ese es el dilema…

Los puritanos yankees abandonan la Ley Seca hasta en el mundo maravilloso de Disney mientras los pro-regímenes caducos que tenían como eje los Urales -y se han ido viniendo a este extremo de Europa- piensan implantar por ley de economía dirigida su restricción al alcohol en determinados alojamientos. Los titulares me hacen chirriar la neurona.

A simple vista, parece tremendo lo que se pretende en Baleares. No obstante, en su ¿defensa? diré que lo consideran asunto de salud pública (As we considerer this issue a matter of public health) [¿¿??] eso de ponerse hasta el tafanario de alcohol y que se refiere únicamente al self-service.

Vamos que, si hay un camarero detrás de la barra sirviendo alcohol a pajera abierta… ya no hay problema ni cuestión de salud pública, ni pepinillos en vinagre. Los clientes TI/AI, como llevan colgado el escapulario del TI/AI y saben que pueden cocerse en alcohol, cuando va el camarero y les dice que ya no… ya está. Atienden a razones y punto. Estos viven en el País de Alicia.

Para este viaje no hacían falta alforjas: digan, como dice la misiva, que sólo habrá alcohol si hay camarero… y nadie piensa peor de ustedes.

También se había rumoreado de que la Opción B era obligar a cobrar un extra por servir bebidas alcohólicas fuera de comida y cena… a clientes del TI/AI.

Esto, mejor no comentarlo…

Lo de Disney es “más mejor

Uno echa mano de la información de la compañía yankee y si tiene un máster (& comander) en léxico dialectal jurisconsulto de por allí sabrá de qué va la cosa. Porque la referencia “ofisiá” en cuestión habla de -¡atención!- libaciones para adultos y las circunscribe a Oga’s Cantina.

Textual: “La Cantina de Oga, que estará dentro del espacio de Star Wars Galaxy’s Edge (inauguración prevista 2019) [1] tendrá ‘tragos creados con ingredientes exóticos, usando métodos de otro mundo y servidos en recipientes únicos’, con opciones para niños y libaciones para adultos’”.

Ahí está la madre del cordero: “libaciones para adultos”/”libations for adults”. Y, claro, hemos tenido que recurrir a los expertos en el tema para saber qué son las “libaciones para adultos”. Por unanimidad nos han respondido: ¡¡alcohol!!

También ha ayudado, la verdad sea dicha, el observar como los titulares de la prensa de aquel país se desmadraban con referencias del tipo “Disney venderá bebidas alcohólicas por primera vez en 63 años”, “Disney rompe la ley seca”, “Disney, finalmente, ofrecerá bebidas alcohólicas”, “Por 1ª vez en la Historia, Disney venderá alcohol”, etc., etc.

Allí, en la Galaxia Disney, no hay problemas -ni para el Govern balear-, porque Oga Garra está detrás de la barra. ¡Hay camata, oiga; hay camata!

Disney, cuando abrió, quería experiencias familiares sanas… pero, se me justifican diciendo que, en un antro para viajeros galácticos, contrabandistas, cazadores de recompensas y lugareños, en un café de otro mundo como es Oga’s Cantina, ¡cómo no van a servir tragos especiales! (otro eufemismo para no decir alcohol).

No obstante, sepan que ya existe un sitio en el mundo Disney donde se puede beber alcohol y fumar cigarros: el Club 33 (New Orleans, 33; Disneyland), que abrió en 1967 y que es el más elitista del mundo.

Nada, que ya me veo camino de California para tomarme una libación para adultos a las cinco de la tarde (que sienta mejor que un té) en ese antro de turistas refugiados interestelares en que se a va a convertir Oga’s Cantina (lo de ser admitido en el exquisito Club 33 se me antoja impósibol). Porque como desde el Govern balear sigan enviado cartas de ese tipo a la ABTA [2] y a la DRV [3] -que sólo piden que haya un camarero por la tarde para poner copas- y reconociendo que, como mínimo, tiene que haber moratoria porque los paquetes TI/AI de 2019 ya están comercializados… como pronto, eso será para 2020… esto va a terminar muy mal.

De momento, un año más sin camarero por la tarde. En eso se resume todo: un año más sin camarero por la tarde.

En fin, canten conmigo: “…Tres cosas hay en la vida: sarna, rasquija y picor; y el que tenga estas tres cosas, que se muera en gracia de Dios. Y el que tenga un jamón, que lo cure y se lo coma, que si no viene Abastos.. y se lo raciona…”. Y no te digo del alcohol…

 


[1] Verano 2019 en Disneyland California y a finales de otoño en Disneyland Florida. Ah, el droide RX-24 (piloto droide del StarSpeeder 3000) será el DJ de la cantina

[2] Association of British Travel Agents

[3] Deutscher Reiseverband e.V.

DE UN FELIZ TRANSGRESOR KASI 45 AÑOS KON BENIDORM

Hoy me he pasado por el Espai d’Art del Ayuntamiento de Benidorm. Se exhibe la “K45K BND”; Kasi 45 Kon Benidorm del genial Ale Guijarro que llegó al Ayuntamiento para dibujar planos en 1974 y ha dibujado y creado la imagen de Benidorm a lo largo de casi -y de ahí viene la primera K- 45 años.

ALE 1En noviembre de 2013 le dediqué un post a este “antisistema constructivo” del que me honro con su amistad.

Ayer, sin más, me brindó un paseo expositivo -y explicativo- mostrándome cada panel de los 45 años de actividad ininterrumpida en todo detalle y con el plus de las jugosas anécdotas que, como pueden sospechar, son muchas. Algunas las vivimos juntos.

ALE 4Y vi pasar ante mí la película de su vida profesional: desde su primer trabajo de delineación sobre un vial en el barranco de l’Aigüera (20 junio de 1974) hasta la versatilidad de “nuestro” raoret [1] en las ultimísimas ideas de promoción que maneja.

Ver pasar cosas, lo que se dice ver pasar, lo hemos visto Ale y yo a menudo. Cada FITUR viajábamos a Madrid (y volvíamos) desde los taburetes inamovibles de vagón cafetería del tren más propenso a la conversación divina -y a la prosaica- que el asiento, por muy de primera que fuera. Y veíamos pasar los campos de La Mancha, alguna vez con nieve, mientras desgranábamos las cuestiones y los puntos de vista -en ocasiones tan antagónicos- sobre Benidorm y lo que pasaba en Benidorm. Y en Benidorm no hemos dejado de hacerlo tras el cristal de una botella de cerveza, o cualquier otra combinación de sabor, aunque últimamente lo hagamos a trote ligero. Las cosas pasan y, resulta que, o se es testigo de su paso, o protagonista. A Ale le gusta esto último: el protagonismo. Dejar huella.

 

Y la verdad es que Ale siempre ha protagonizado el momento que fuera. En 1975 ya perpetraba el primer esbozo de rotonda cuando -creo- ese palabro ni se imaginaba. Soy enemigo de las mismas, pero no por ello dejo de elogiar la belleza de la plasmación por Ale de una solución vial sin precedentes en lo que era el cruce de la Nac-332 con la carretera de Pego y la Avda. Tomás Ortuño.

Por diseñar que no quede; podría ser el lema de una vida profesional entregada a las cosas de Benidorm. Desde una trapa de alcantarilla a un kiosko de la ONCE, con jugosa anécdota ante la cúpula de la organización: “Yo les diseño uno mejor”. Y así fue.

ALE 3Su dinamismo le lleva a evolucionar. Ya en 1976 el trazo se vuelve más artístico y entra a formar parte de aquel Gabinete donde el rotring arrinconó al tiralíneas, pero donde el lápiz siempre ha sido -y es- protagonista… aunque la irrupción -más que la llegada- de la Informática propició que terminara siendo un Departamento específico en la estructura Municipal.

Aún así, al principio, Ale no abandona el trazado rectilíneo, aunque comienzan los volúmenes a tomar cuerpo y principia a postularse el diseño del urbanismo en Benidorm dando cabida tanto al paisajismo como al ornato. Se diseñan hitos y se entroniza (en 1980) el modelo de barandilla que hizo el Santonja en 1928. Y más, mucho más; porque en 45 años todo ha pasado por sus manos.

Y Ale empieza a dejar volar la imaginación en calles y elementos de la escena urbana. Y en los stands de FITUR de aquel Benidorm Joven que quiere ser innovador y vanguardista: la pajarita de papel que encierra el Programa del Verano, las columnas de un colegio que son lápices o las papeleras que te invitan a sumarte al momento que vive Benidorm.

Y la cartelería, y su etapa de viñetista en La Verdad, y su buzón rompedor que impele a sugerir; y su silla y sus logos; y sus kioskos para la playa y sus campañas para todo. Siempre hay una idea de Ale Guijarro que se suma en apoyo de una iniciativa municipal.

Y sus eslóganes. “Para que no pierdas los papeles, mételos aquí”; “Tú eliges, está en tus manos”; la transgresora “mierda-perro-calle-multa” contra las cacas de perro; “No te fumes la vida” en la antitabaco; “Feliz invierno… sin gripe” en la antigripal… o aquél caracol con casco, con aires de velocidad, de una campaña a favor del preceptivo artilugio en los ciclomotores….

¿Quién no recuerda las ilustraciones de “Conocer Benidorm”? Aquella iniciativa para la EGB debería volver como tomar cuerpo y vida todas aquellas ideas que hoy sólo son maquetas pero que hubieran aportado grandiosidad y un puntito de soberbia a la imagen de Benidorm.

Mira que nos reímos ayer, amigo Ale, con los chismes a la sombra de los diseños para FITUR. La cantidad de anécdotas que guardan los paraguas, las colchonetas o las maniquíes que han dado tantos premios y galardones a Benidorm y a la Comunitat Valenciana en esos certámenes de turismo… y algún dolor de cabeza a ti. Pero a ti, eso, te la bufa.

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Creador de marcas y fabulador de ilusiones, Ale es inobservante de la norma y forjador de la aventura; a su manera y contra todos. No ha dudado nunca en hacer valer su opinión contra todo -y todos- porque las ideas que bullen en su cabeza se hacen realidad contra viento y marea, o no. Pero queda el diseño de lo perpetuo y la arquitectura de lo efímero que le ha llevado a innovar en todo para colocar el nombre de Benidorm, la marca Benidorm, por encima de todo.

¿Qué no ha diseñado Ale? Hasta su firma.

Sigue obsesionado con Benidorm y con todo lo que aún queda por hacer… y la mecha que le queda tras Kasi-45-Kon-Benidorm.

 


[1]  Pez loro, Raor, Pejepeine… xyrichthys novacula

DE 1981: A VUELTAS CON EL MUNICIPIO TURÍSTICO

En el tema del Municipio Turístico siempre he pasado de largo el año 1981 y ya es hora de retomarlo.

Tal vez sea, me justifico, porque ese año -1981- el protagonismo reivindicativo no correspondió a Benidorm, sino a Sitges.

El alcalde de Sitges, Jordi Serra i Villalbí, y el secretario municipal, Francisco Lliset Borrell, tomaron el testigo de las reivindicaciones de Pedro Zaragoza y de Juan Antonio Baldoví, y desde FITUR (albores de 1981) que estuvieron con la matraca del tema… para llegar al mismo sitio: a nada. Y tener que dejarlo en manos de las Comunidades Autónomas.

Hay que reconocerle a Francisco Lliset Borrell -que llegó a Secretario general técnico de la consellería de Governació de la Generalitat de Cataluña- que por aquellas latitudes consiguió un efímero impulso. Aunque, al final, todos igual.

Lliset Borrell ya había trabajado el tema en 1970 y propuso en diferentes foros de Administración local franquista la “necesidad de un régimen especial para los municipios turísticos”, muy en consonancia con las propuestas de Pedro Zaragoza. Y a los dos les hicieron el mismo caso. Pero Lliset se llevó sus fundamentos allá por donde fue; y a su paso por la Universidad lo puso en el debate académico, lo que propició abundante bibliografía al respecto.

Volviendo al 81, el tándem Serra Villalbí-Lliset Borrell, tras la cita congresual de FITUR, decidió ir a más y buscó sumar fuerzas para la causa con Benidorm.

La vinculación Sitges-Benidorm / Benidorm-Sitges se puede decir que había funcionado bien. En los años 50 se consiguió la paz en Colombia con el Pacto de Benidorm y el Acuerdo de Sitges.

El caso es que en agosto de 1981 se llegaba hasta la mismísima playa de Levante el alcalde Serra y le planteaba al alcalde Such retomar la vieja reivindicación. Eso sí, “quitándole todo tipo de apariencia políticay planteándola en sus justos términos: como un problema real y técnico de determinados municipios”, publicaban Información y Canfali.

Insistía Serra, entre las afirmaciones de Such, en que “los Ayuntamientos turísticos tienen necesidades específicas” y a los representantes de los Medios que se dieron cita atraídos por su visita les puso, el alcalde de Sitges, este ejemplo: “¿En qué cabeza cabe que un municipio de 30.000 habitantes necesite 100 agentes de policía?”, que era el caso del Benidorm de 1981 (el de la población). Y se respondía: “Sólo en las de aquellos que saben que el Turismo desborda las necesidades de servicio”. E iba a más: “A estos Ayuntamientos, considerados turísticos, hay que apoyarlos para que puedan dar ese y otros muchos servicios sobredimensionados para la población de derecho, porque la de hecho los precisa”.

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Benidorm, 1931… 50 años antes de los hechos que se narran en este Post.

Y, acto seguido, invitaba públicamente a Benidorm a participar en la Reunión de Representantes de los Municipios Turísticos de España que organizaba su Ayuntamiento, con la Diputación de Barcelona, en otoño. Y Such se comprometió a acudir con el ingeniero, García Antón (infraestructuras), el Oficial mayor, Mora Guirao (servicios) y el primer teniente de alcalde, Armell (financiación). El propio alcalde Such defendería las necesidades de policía y ordenación urbanística. Y en octubre de 1981 se dieron cita en Sitges, junto a la anfitriona, las delegaciones de Benidorm, San Bartolomé de Tirajana, Capdepera, Marbella y Zarautz.

Concluyeron que “Municipio Turístico es aquel que alberga dentro de su territorio, estacionalmente o todo el año (todos jugaban a vencer la estacionalidad), un número de personas foráneas que alcanzan normalmente niveles de población superiores a los habitantes censados”. Y poco más, porque de exponer, a golpe de pataleta, sus realidades, milagros y reivindicaciones no pasaron.

Recurrieron a la Declaración de Manila (10.10.1980) y a toda la filosofía que emana del Real Decreto 1077/1977, de 28 de marzo, que ya declaraba “territorios de preferente uso turístico” como logro (¿?) inicial. Incluso sacaron a pasear la Ley 197/1963, de 28 de diciembre sobre Centros y Zonas de Interés Turístico Nacional y el Decreto 2482/1974, de 9 de agosto, sobre Medidas de Ordenación de la Oferta Turística; y a la Orden de 13 de junio de 1980 sobre Declaración de Territorios de Preferente Uso Turístico… dando siempre vueltas en torno a lo mismo: los municipios turísticos tienen necesidades distintas y hay que cubrirlas desde fuera porque ellos solos no pueden. Y no había forma de salir del círculo. Y no era por falta de argumentos, pero los munícipes interesados y las administraciones de turno filosofaban sobre la flexibilidad de la normativa a aplicar para que permitiera un desarrollo ágil de los municipios turísticos mientras intentaban soslayar que eso exigía cada vez más dinero para “no sólo captar, sino retener, a los turistas”.

Y es que aquella España, a la que desde determinados ayuntamientos se pedía más y más dinero, estaba atravesando un escenario económico de lo más incómodo. Sí, en 1974 éramos la décima potencia industrial a nivel mundial (y de verdad de la buena), pero sin capacidades energéticas y de materias primas; cosas de la Autarquía y que lo fuimos dejando y los fuimos dejando… Y…

Y aunque la balanza comercial gozaba de superávit, las sucesivas crisis del petróleo, cuyos efectos nos llegaron con retraso, nos dejaron fuera de juego. Y en 1981 habían comenzado los recortes en naval y siderurgia, que llegaron a todos los demás sectores en cuanto se anunció que para la verdadera incorporación a la CEE (hoy, UE) el 1º de enero de 1986 teníamos que deshacernos del lastre de la industria pesada obsoleta y reconvertirnos… Y nos reconvertimos. No veas cómo somos los españoles cuando nos comprometemos a algo. Lo hacemos, aunque nos cueste el comer… con lo que los fondos para el Municipio Turístico se olvidaron.

Y para la guinda del pastel, en 1981 estábamos en un España volcada en huelgas reivindicativas de todo percal y el turismo -por lo que fuera- vivió un bajonazo que hizo tambalear el sistema. “No, es que las huelgas los espantan”, dijeron unos que estudiaban la cosa. Y otros que estudiaban lo mismo les replicaron: “No, no es por eso; que en Europa, en huelgas, están al día”. Alguno acertó: “es que subimos los precios sin parar y la calidad deja mucho que desear” que decimos ahora a luz de los estudios y el repaso de los acontecimientos. Sea como fuere, en 1981 los ingleses, los franceses y los alemanes nos dieron un toque de atención y no vinieron… con lo que tocó reconvertir, también, la industria turística.

Y los municipios turísticos seguían necesitando financiación y el tiempo pasaba.

Con la Constitución en una mano y los Estatutos de Autonomía en la otra… ya no nos quedaban manos para pedir.

Sucedió que las competencias en materia de Turismo pasaron a las Comunidades Autónomas y el tema del Municipio Turístico viajó de Madrid a cada una de las capitales autonómicas para volver a perderse en diatribas porque, en realidad, ninguno de estos nuevos centros de poder centralistas de extrarradio quisieron implantar regímenes municipales especiales que atribuyeran competencias superiores ni procuraron una financiación suficiente que hiciera a ese municipio (turístico, por más señas) no tener que estar dependiendo casi en todo del poder autonómico.

Y más si no eran -son- del mismo color.

Y ahora, tampoco.

DE OTRA PETICIÓN MÁS DE MUNICIPIO TURÍSTICO… EN BENIDORM Y EN 1980

En abril de 2013 contaba yo que llevábamos 50 años dando la vara con lo del Municipio Turístico, que se promovió desde Benidorm allá por 1963, y estábamos como entonces.

Sigo trabajando el tema, buscando referencias, y he dado con las Actas de un nuevo seminario, al que no me referí entonces porque me faltaba la constancia de su celebración, que trató -nuevamente en Benidorm- el tema en mayo de 1980 (entre los días 26 y 29) siendo aliados de esta nueva iniciativa un par de representantes -así se les cita, sin nombres- de los ayuntamientos de Capdepera (Mallorca) y de Lloret de Mar (Gerona). Todos los demás, de Benidorm, aparecen con nombres y apellidos.

Los ponentes, leo: José Ignacio de Arrillaga, José Miguel Iribas, Mario Gaviria, José Luis González-Belenguer, José Mario Corella y Javier Mexía. Relator destacado del mismo, Miguel Alberto Martínez Monge.

La nueva reivindicación del Municipio Turístico surgió ante la “preocupante disminución del turismo en España” que exigía “replantear la política de promoción” y como aquella España de 1980 parece que no estaba por la labor de destinar más pesetas al tema se planteó la necesidad de que “los municipios eminentemente turísticos acometieran tales campañas para lo que las Administraciones (central y autonómica) proveyeran los fondos necesarios para esa promoción y para el mantenimiento de la estructura turística que a la postre ayudaría al conjunto general del país”. La idea era peregrina, pero sirvió para desarrollar el seminario.

Durante el mismo Arrillaga insistía en que “el turismo es un fenómeno social y una tarea colectiva”, se pedía la “colaboración público-privada” y la participación de “técnicos en la materia”, aconsejando crear “servicios específicos de estudios de turismo”.

José Miguel Iribas y Mario Gaviria, al alimón, en su ponencia “Sociología del Municipio Turístico” daban por sentada la “existencia de unos municipios turísticos” muy concretos en España y que “la estacionalidad era el mayor problema”, por lo que urgían la llegada de fondos a determinados municipios de la geografía española que “debían mantener los atractivos turísticos en temporada baja, lo que implicaba la limpieza de calles, el cuidado de zonas verdes, la iluminación de viales y otras dedicaciones que exceden el presupuesto habitual”. Además, animaban a “crear nuevas opciones de ocio, deporte y cultura”, “mejorar la promoción” y “planificar políticas laborales encaminadas a minorar la estacionalidad del sector turístico”.

Este último punto era genial en el tratamiento de los años 80. Las vacaciones no sólo debían ser en verano; había que buscar alternativas en otros momentos del año y los empleos debían permitir acceder a ellas.

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En el listado de peticiones al gobierno de la nación estaban “las ayudas crediticias y desgravaciones fiscales a las empresas que permanezcan abiertas todo el año en los destinos turísticos”, así como “una política energética favorable al sector turístico”. Y, por supuesto, que “se reconozca la tremenda incidencia del sector turístico sobre los demás sectores económicos y que, en consecuencia, se acometan las acciones oportunas para conseguir revertir la estacionalidad”.

Como el Anteproyecto de la Ley del Turismo se estaba tramitando por aquellos días, pedían que fueran tenidas en cuenta sus propuestas sobre el Municipio Turístico y su financiación.

A este respecto piden tácitamente esta cuestión bajo una propuesta concreta que señala “que aceptando como un hecho incuestionable la existencia de municipios turísticos o eminentemente turísticos, se insta ante organismo competentes la inmediata puesta en marcha de los trabajos sociológicos pertinentes, con la participación de todos los sectores implicados, a fin de delimitar el grado turístico de cada uno de ellos y que en base a esos estudios y realidades se confeccione una ley que contemple la integración de esos municipios y se les surta de los elementos y medios necesarios para solucionar la problemática municipal que el turismo genera”.

Para ir agilizando las necesidades infraestructurales, se planteó en el seminario benidormense que el MOPU subvencionase gran parte de las obras necesarias y proporcionara créditos a largo plazo y mínimo interés que, al finalizar las mismas, con unas tarifas adecuadas, los ayuntamientos pudieran amortizar las inversiones realizadas y mantener el servicio. Se trataba de obras de suministro de agua, depuración, residuos, reciclaje, etc.

Con el arquitecto González-Belenguer, Iribas y Gaviria piden que los municipios turísticos sean vanguardistas y valientes: “que recuperen espacios urbanos y reduzcan el tráfico rodado dando protagonismo al peatón y mejorando la cuestión medioambiental”. Y fueron transgresores: apostaron por que “los municipios turísticos ejerzan en toda su amplitud las competencias urbanísticas en todo el término municipal”, que “reclamen competencias en la zona marítimo-terrestre”, que “se derogue al Ley de Costas, la Ley de Agua y la de Zonas de Interés Turístico y sus reglamentos”. Y, ya puestos, “que se derogue el Decreto sobre condiciones mínimas de infraestructura de alojamientos turísticos”.

La bomba final que se pidió en aquellas jornadas reivindicativas del Municipio Turístico en Benidorm fue la de “solicitar la inmediata tipificación de la figura del delito urbanístico en el Código Penal” y la “coordinación de las Administraciones en cuanto a planes comarcales y provinciales” porque terminan afectando al auténtico municipio turístico. Todos pueden optar al turismo, pero eminentemente turísticos habría (hay) muy pocos.

Ante el ordenamiento jurídico, las juristas de Corella y Mexía proponían que la legislación de Régimen Local debiera atender a estos municipios con un tratamiento legislativo propio y regulado, atendiendo a la descompensación estacional de la prestación de servicios, el sobredimensionamiento de sus redes y las dificultades de gestión de los servicios, para lo que “deberán desarrollar una carta orgánica económica que recoja sus peculiaridades acomodando la gestión de los servicios y la participación municipal en la gestión de los impuestos indirectos teniendo en cuenta las mayores necesidades de estos municipios”.

Fueron valientes, muy valientes. Y aquellas Actas viajaron a Madrid… y estuvieron en la comisión del Anteproyecto de la Ley del Turismo… pero en Madrid se quedaron… y las competencias de Turismo volaron a las Comunidades Autónomas…

DE CUANDO BENIDORM DECIDIÓ VENCER LA ESTACIONALIDAD… A GOLPE DE ORDENANZA

Aquél 18 de enero de 1964 en la ciudad de Nueva York se anunciaba que comenzaba la planificación para construir las Torres Gemelas del World Trade Center. El 26 de marzo de 1965 comenzarían las obras que, a su finalización, 1974, dejaban aquellas dos edificaciones como las más altas del mundo en aquella fecha.

Pero en Benidorm, aquél 18 de enero no se hablaba de otra cosa que de la Ordenanza de Policía del día anterior sobre, ¡atención!, el cierre temporal de establecimientos en el que, literalmente, se prohibía cerrar los de uso turístico. Deberían permanecer abiertos alojamientos, comercios y bares tras el final del verano.

Literal: “Se prohíbe el cierre temporal de los establecimientos industriales y comerciales a fin de evitar que durante la época invernal permanezcan cerrados al público la mayor parte de los establecimientos de hostelería y comercio en general, imposibilitando con ello el que exista un turismo permanente a lo largo del año que, en definitiva, elevaría la importancia de la población y sería en beneficio general”.

Una vez más, las cosas de Pedro, don Pedro, esgrimiendo el bien general y obstinación hacia la ciudad turística.

Era esta Ordenanza de Policía la respuesta de aquel ayuntamiento que presidiera Pedro Zaragoza a la tradicional reacción empresarial que se producía una vez que finalizaba el veraneo -y comenzaba el curso académico- en una España que entendía el turismo como lo que hacía los extranjeros, porque lo suyo -lo nuestro, lo patrio- era el veraneo: pasar las vacaciones de verano en un sitio diferente al de residencia; por lo general, en sitios de playa.

La Ley de Régimen Local vigente entonces, en sus artículos 108 y 109, concedía a los ayuntamientos competencias claras para aprobar ordenanzas y reglamentos. Y amparándose en el 101, más específico en la materia, se efectuó tal prohibición.

El Benidorm administrativo se negaba a “cerrar” tras el final del verano; la realidad fue más tozuda y demostró que no había suficiente número de turistas para mantener abierta la infraestructura hotelera, principalmente, de la ciudad. Pero por intentarlo, manu militari, que no quede.

Fue el primer intento, por las bravas, de vencer la estacionalidad, cosa que Benidorm consiguió, sin decreto, algunos años después.

La estacionalidad es el gran desafío del sector turístico. Aún hoy nos encontramos que es la gran turbación de los destinos turísticos y nadie ceja en presentar propuestas que puedan llevarse a cabo para evitar aquello que en 1964 Benidorm planteaba por Ordenanza.

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La foto que ilustra cómo estaba la playa aquel verano (tal vez Semana Santa, porque veo mucha ropa en el documento de Associated Press) hace presagiar la terrible soledad que se viviría en el pueblo una vez pasara el boom de las vacaciones. Vale que algunos extranjeros ya estaban asentados en la villa, pero el fuerte de Benidorm era el número de alojamientos: los sesenta y seis (66) establecimientos hoteleros de todo tipo (desde hoteles de lujo a pensiones de tercera).

1964 era en España un año redondo y, a falta de tele, resulta que conseguimos el pico de nacimientos (más de seiscientos noventa y siete mil) [1]. Celebrábamos los “25 Años de Paz” y en la final de la Eurocopa (Copa de las Naciones de Europa) le ganamos a la URSS… ¡¡Victoria del Régimen sobre el comunismo!!

Aquella España de 1964 estaba exultante; aunque de todo habría.

Desde la llegada de los tecnócratas a los gobiernos franquistas, la renta de los españoles subía y subía: el nacimiento de la clase media española era una realidad gracias a que se dieron todos las condicionantes para que se produjera la aceleración del crecimiento y del cambio estructural en España; a que se llevara a efecto una rápida convergencia de los sectores productivos y con ello, una mejora de la productividad; a que se lograra un fuerte impulso de la industria -aunque costó la crisis de la “agricultura tradicional”- y la mayor expansión del sector servicios. Todo esto fue fruto de un cambio en la política económica que fructificó generando empleo (trabajo) estable.

Trabajo estable e ingresos suficientes fueron determinantes para que cualquier españolito mediano pudiera por él solo mantener una familia. Y como la cosa fue a más, los españoles se emperraron en comprarse una vivienda y lanzarse a por los lujos del momento: por primera vez disfrutar de un automóvil y un alojamiento turístico durante sus vacaciones: primero al hotel y luego el apartamento. Los huéspedes alojados en hoteles habían revolucionado las costumbres y terminaron fidelizados como clientela llegando a comprar el apartamento de esta Arcadia feliz que sigue siendo Benidorm. Pero sólo durante las vacaciones, que eran durante el verano o la Semana Santa, porque la Navidad era en familia.

La Semana Santa sólo era una semana a lo sumo, en Primavera. Servía de presagio (algunos lo llaman test) al verano; auguraba lo que iba a venir y abría (aperturaba, que dicen los expertos de ahora) los alojamientos turísticos de los sitios de playa. El verano era más largo. Sobre todo, si el cabeza de familia optaba por la fórmula “del Rodríguez” y dejaba a la familia en la playa, a donde acudía en fin de semana, pues pasaba la semana trabajando en… donde fuera.

Y pasado del verano, ¿qué hacemos con los sitios de playa?; ¿Cómo mantenemos la actividad turística en los destinos como Benidorm?

Pues aquí, en Benidorm, la solución vino a través de la Ordenanza de Policía… aunque pronto se olvidó. Aún faltaba demanda para los meses ‘fuera de temporada’. Pero como casi todo en turismo, “se inventó” por aquí. Por el Mediterráneo.

Es que esto del veraneo parece que fue un invento de los faraones de Egipto quienes tras celebrar el ritual del Sol (21 de junio) se mudaban al Alto Egipto para pasar los tres meses de calor de rigor de forma más sosegada entregados al ocio de la caza. Y con ellos, la corte.

Sabiendo de este proceder ocioso egipcio, los patricios romanos -que inventaron el tiempo libre- ya se dedicaron a hacerlo más efectivo durante la estación en la que los esclavos estaban más ocupados con las recolecciones de cosechas y ellos se entregaban más plácidamente a la molicie en lo que eran sus ciudades de vacaciones, porque Roma -que apestaba en invierno- se hacía insostenible en verano.

Y si el emperador se iba a Anzio en verano, ellos no iban a ser menos y se inventaron otros Anzios. De algunos ya hemos contado en este Blog. Hoy lo hemos hecho de Benidorm.


[1]  En 1964 nacieron en España 697.697 niños de los cuales 358.304, el 51.35%, fueron varones y 339.393, el 48.64%, mujeres. En 1964 nacieron 26.177 niños más que en 1963, es decir un 3.89% de nacimientos más que el año anterior. La tasa de natalidad en España (número de nacimientos por cada mil habitantes en un año) fue en 1964 del 22‰, y el índice de Fecundidad (número medio de hijos por mujer) de 3,01. Esta cifra aseguró que la pirámide población de España se mantuviera estable muchos años. La fecundidad de reemplazo, el reemplazo generacional se consigue siempre y cuando cada mujer tenga al menos 2,1 hijos de media. En 1903 tuvimos un irrepetible pico de natalidad de 699.396 natalicios, aunque la mortalidad fue altísima

DE DOS DE BENIDORM QUE HAN VUELTO A SONREIR, ON THE ROAD AGAIN

Cuando abrí el mensaje vi que era una foto de una pareja de Benidorm en bicicleta, sonrientes, Me alegré. ¡On the road again! Y me vino a la cabeza la canción de Willie Nelson, para celebrar que Ana y Alberto están en la ruta de nuevo.

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Gracias a Txuny he recuperado la noticia y la imagen de enero pasado cuando se hicieron a la carretera. He sabido de sus andanzas y tengo al par de nómadas en mis pensamientos. Hay que echarles una mano para terminar la aventura.

Ana y Alberto son nómadas en la ruta Benidorm-Beijing. Y han vuelto a sonreír.
¡¡Nómadas!!; un par de nómadas de Benidorm.

Casi al final del periodo a.C., las gentes de Numidia (un amplio sector norteño de Argelia y Túnez de etnia bereber) iban de aquí para allá sin parar, lo que llamó la atención del Imperio Romano, del que era provincia, porque ellos lo querían tener todo muy controlado y apostaban por la civilización, lo que implicaba sedentarización. Pero los de Numidia eran de culo inquieto e iban siempre arriba y abajo con sus rebaños en pos de mejores pastos. Total, que a los que practicaban aquél proceder errante los romanos les llamaron númidas y nómadas les llamamos nosotros ahora.

Desde el principio de los tiempos el hombre ha vagado por la Naturaleza buscando su horizonte (y su subsistencia). El nomadismo fue una forma vida que se sigue practicando; para algunos, es un modo de vida.

Y buscando su horizonte Ana y Alberto salieron de Benidorm el 21 de enero de 2018 (va para siete meses) con la idea de -siguen la antigua Ruta de la Seda- hacer el trayecto Benidorm-Beijing (otra “Operación B-B”) a base de pedales; en plan nómadas del siglo XXI. Primero en un tándem, de nombre ‘Bucéfalo’ (como el caballo de Alejandro Magno), y ahora en sendas bicicletas; han pasado de pedalear uno detrás de otro a hacerlo uno al lado del otro, cuando las condiciones, como la ocasión para esta foto, lo permiten.

1 nómadas DAVID REVENGA EN INFORMACIÓN

21.01.2018 – Ana y Alberto saliendo de la Plaza de SSMM los Reyes de España, Ayuntamiento de Benidorm, en el tándem “Bucéfalo”. Magnífica foro de David Revenga en INFORMACIÓN

Yo creía superado el nomadismo por el triunfo de la civilización. La sedentarización, me explicaron y comprobé, es el triunfo del raciocinio y la estructura social de la evolución humana. Pero con el ejemplo de Alberto y Ana compruebo que existe un hálito de rebeldía social que impulsa a ello: la experiencia vital. Ellos, con su nomadismo, han descubierto la libertad, la aventura y las sensaciones. Y como Willie en su canción: Goin’ places that I’ve never been; Seein’ things that I may never see again.

Ana Pomares y Alberto Antón son los protagonistas de este Post. Ellos y su experiencia vital.

Debe ser que esto del nomadismo engancha, porque no es la primera vez que cierran la puerta de su casa y se despiden de Benidorm en una aventura a pedales. Porque lo suyo es hacerlo sobre el invento del escocés Kirkpatrick Macmillan (1839), porque el invento del barón Karl Drais (1817) no tenía pedales, y lo suyo es pedalear.

1 nómadas MAPA RUTAS
Primero hicieron un Guatemala-Ushuaia, en la punta Sur de Argentina (17.000 kilómetros a lo largo de un año); luego Kuala Lumpur-Jakarta. En 2016 se embarcaron en un proyecto solidario para Médicos sin Fronteras desde Nairobi a Dar es-Salam para recaudar un euro por cada kilómetro. En 2017 le dieron la vuelta a Islandia también con objetivo solidario para conseguir fondos para la investigación contra el cáncer infantil. Y nada más despuntar 2018 se han ido a China como experiencia vital.

Hasta aquí bien. “Queremos no arrepentirnos”, decían a los compañeros de los Medios a punto de salir aquella mañana de enero. Y no, no se han arrepentido. Y mira que se les ha puesto cuesta arriba la cosa: más que el Tourmalet.

La previsión era: ni prisa, ni ruta prefijada, ni etapas a jalonar, ni fechas en calendario. Sólo disfrutar la ruta, conocer paisajes y gentes. Y son gente normal: ella, Ana, es licenciada en Bellas Artes y él, Alberto, ingeniero civil. Y el 21 de enero de 2018, desde la puerta del Ayuntamiento de Benidorm, se pusieron a pedalear siguiendo la estela de la vieja Ruta de la Seda.

El caso es que casi siete meses después ya se han hecho la mitad del trayecto, lo que implica los caminos de España, Francia, Italia, Eslovenia, Croacia, Bulgaria, Turquía e Irán… sin problemas más allá de la climatología, la dureza de los trazados y algunos visados.

Pero esto no iba a ser un camino de rosas. De pronto se ha cruzado en su ruta un país de nombre raro: Turkmenistán. Les conceden un visado de cinco días (y cuatro noches) para cruzarlo. El cuarto día, me contaban los amigos de Benidorm pro Bicicleta, ante la perspectiva de no poder recorrer los 130 km que les quedaban hasta la frontera a tiempo (y tener que enfrentarse a cualquier cosa por aquellos pagos y la deportación que impediría cumplir el reto) deciden solicitar la ayuda de los camioneros de la ruta y… ‘Bucéfalo’ a la porra por una extraña maniobra de un conductor. Esto es más largo de contar. El ‘Bucéfalo’ de Alejando se quedó, más o menos, donde este moderno ‘Bucéfalo’ de Ana y Alberto. ¿Qué tendrán las inmediaciones del Punjab para los Bucéfalos?

El caso es que al final consiguieron salir de Turkmenistán a tiempo y entrar en Uzbekistán. Y cruzarlo también para llegar a Tayikistán donde en Dusambé han conseguido, de otros nómadas que habían finalizado su periplo, dos bicicletas con las que sustituir al derrotado ‘Bucéfalo’ y continuar la ruta y seguir ejerciendo de nómadas para cubrir esa experiencia vital y dar la pedalada final en alguna plaza de Beijing.

Vuelven a sonreír y de nuevo se ven capaces de culminar su experiencia vital y, de paso, colocar al inicio de la Ruta de la Seda el nombre de Benidorm y los suyos: Ana y Alberto.

Su periplo lo podéis seguir en su blog –www.pardenomadas.com– y el FB – https://www.facebook.com/pardenomadas/-; también, desde el contacto con la Mesa Benidorm pro Bicicleta (probici.benidorm@gmail.com).

Tras el paso turkmenistano (donde les dejaron con lo puesto), les falta absolutamente de todo. Y ahora se está trabajando para la que la intendencia y la logística que desarrollan los amigos de la bicicleta desde Benidorm les haga llegar los repuestos, vestuario y equipo que precisan para los 8.000 kilómetros que les faltan… Cualquier ayudita es buena y desde Benidorm pro Bicicleta se la harán llegar. Es urgente y hay que conseguir que el blog de los nómadas vuelva a estar activo y desde él nos cuenten lo que Willie Nelson “On the road again” plantea: lugares donde nunca he estado y las cosas que nunca volveré a ver.

Yo, y no es por malmeter, les digo que… De Beijing (Pekín para el común de los mortales) nunca partió la ruta de la seda; lo hacía desde Chang’an, la antigua capital imperial, en el mismísimo centro del país… Si llegan a Beijing será un logro más.

Hay que echarles una mano; ellos pedalean y son dos de Benidorm que han vuelto a sonreír.