DE UN TREN BOTIJO DE 1896 Y LAS MUJERES DE ALICANTE

 

El 22 de agosto de 1896 aparecía en Blanco y Negro Revista Ilustrada un artículo de Luís Gabaldón, en clave de Humorada, titulado El Tren Botijo. La revista Trenes (de RENFE) en mayo de 1953 lo sacaba de nuevo a la palestra. Varios post de este blog han sido para este invento, pero hoy quiero yo también sacar a pasear algunos párrafos de Gabaldón, periodista, escritor y dramaturgo, editor de la revista satírica “El último mono” y asiduo en las páginas de ABC.

El caso es que tres caballeros, tres, salen de Madrid el 1º de agosto, ¡¡a las dos de la tarde!!, con la perspectiva de dieciocho horas de viaje -llegar a Alicante con el frescor del nuevo día- y tener que atravesar la sartén manchega “en esas horas, en que el sol hace algo más que molestar”.

El dibujante Mecachis  (Eduardo Sáenz Hermúa), famoso por sus “monos” (caricaturas del paisanaje del momento)  y el fotógrafo Christian Franzen le acompañan en la aventura veraniega.

Suben a un vagón de 3ª, la clase más popular, y… “la tentativa fue infructuosa… estaba lleno desde la víspera”. Resulta increíble la popularidad que consiguieron esas vacaciones de verano y el Tren Botijo ya a finales del XIX. Es fantástico leerle: “En vano invocamos el ‘sacerdocio de la Prensa’. Mecachis se comprometió a hacer ‘monos’; pero sí, sí, ellos fueron los que se pusieron “monos”, mejor dicho, ellas…”. Tuvieron que ir recorriendo coches de tren hasta que fueron aceptados en uno y sus bártulos e impedimenta colocada en un lugar. Mientras tanto, el tren ya “rodaba perezosamente por los campos estériles, resoplando con la fatiga de un asmático…”. Es más, dice Gabaldón que el tren botijo aquél de las 18 horas de viaje “tiene pujos y honores de especial; pasa desdeñosamente por las estaciones sin detenerse… y solo cuando atisba una fonda suspira y descansa”.

Y Gabaldón hace el análisis sociológico de aquél tren botijo, de aquél viaje camino de las vacaciones junto al mar de finales del XIX: el vagón “ofrecía aspecto de baratill[1]o: botas de vino, sombreros, botijos, americanas, cestas… ¡hasta ropa interior!, todo colgado en las paredes del coche -la gente llevaba clavos y martillos para improvisar perchas- … las gentes, en mangas de camisa, ‘si que también’ en elástica, jugaban al mus, cantaban, reían o dormitaban, que de todo había…”.

Una pincelada de sociología en la crónica: “un buñolero de la calle de Arganzuela -vender buñuelos permitía este viaje; el tren Botijo socializó el turismo-… nos decía con la mayor ingenuidad que sí, que al llegar a Alicante, ‘si no se bañaba, se lavaría’”. ¿La corriente higienista irrumpiendo por ahí?

En la parada de Aranjuez, los viajeros “organizaron bailes de carácter marcadamente popular a los ingratos sones de un acordeón” y en la parada de Alcázar de San Juan se encuentran Gabaldón y sus compañeros con Ramiro Mestre, el promotor de estos viajes e Hijo Adoptivo de la ciudad de Alicante. No hay mayor referencia al encuentro, pero sí al apedreamiento del convoy botiji nada más salir de la estación, cosa que parecía habitual en la época: chiquillo no tires piedras, que no es mío el melonar… que decía la canción “Vamos a contar mentiras”. ¿Quién hasta mi quinta no ha tirado piedras al paso del tren y puesto perras gordas en los raíles?

tren botijo 1896La noche se pasó y el tren cruzaba y cruzaba llanuras y montañas, y el día se avecinaba; el sol trepando por las cumbres…”. De repente, “un caballero gritó ¡Tierra! Faltaba poco para llegar a Alicante, y en el coche comenzaron los preparativos y el aseo”. Nos cuenta Gabaldón que hasta el buñolero se cambió de elástica mientras las mujeres “recogían cuidadosamente su peinado”. Detalla que “una madre pulcra limpiaba cuidadosamente su niño”. A esas alturas del viaje las enflaquecidas botas rendían los últimos tragos mientras “todos se preparaban cuidadosamente para entrar en Alicante”.

Crujieron las plataformas, respiró la locomotora con un aliento prolongado, abriéronse las portezuelas, y cada cual con sus trebejos saltó al andén, no sin hacerse antes mutuamente las más cordiales protestas de amistad”. Estaban, por fin, en Alicante.

De Alicante, Gabaldón destaca “su hermoso puerto -donde estaban, y así lo refleja, tres buques de la Escuadra: “Infanta María Teresa”, “Pelayo” y “Vizcaya”, donde al poco iría para servir como condestable de Artillería Francisco Zaragoza y Such, nuestro héroe local- y espléndido paseo de palmeras, que le dan el color y el tono de una ciudad africana”.

A la mañana siguiente de nuestra llegada vimos en la playa a la mayor parte de los expedicionarios gustando de los encantos del mar y de las comodidades del balneario, que las tiene para todos los gustos: desde los baños a 5 céntimos, sin espejo, y con espejo, diez, en adelante”. Luego dice que “Alicante ha respondido a la atenta visita de los forasteros organizando festejos espléndidos… y los buques de la Escuadra son visitados todas las tardes por los ‘botijistas’”.

No cita Gabaldón en este reportaje de 1896 la diligencia que desde La Balseta trasladaba -6 horas de viaje más- hasta Benidorm a muchos “botijistas”, pero sí a las mujeres de Alicante: “¡Ah! Las mujeres de Alicante merecen la justa fama que gozan de hermosas. Las mujeres que hay allí, como dicen en una popular zarzuela, ‘en otra parte no hallarás’. Así que no comprendo el sentido del adagio[2] que dice: No me vengas con alicantinas. ¡Ojalá!”.

Y así termina Gabaldón su humorada de aquél viaje del que no da más detalles, aunque ilustra el reportaje con dibujos de Muñoz Lucena, fotos de Franzen y caricaturas de Mecachis, que para algo aquél Blanco y Negro era una Revista Ilustrada.

 

 

PD: Me dejó planchado ayer Gabaldón cuando leí el final de su crónica y escribí el Post. Toda la noche dándole a la neurona y… Mire Usted, don Luís: El Diccionario de la Real Academia de la Lengua, en su tercera acepción, define la alicantina como treta, astucia o malicia con que se procura engañar. Y en el Refranero Geográfico Español, de Vergara Martín, se explica que tal definición tiene su origen en los pretextos de que se valen, según la tradición, los naturales de Alicante para eludir el cumplimiento de sus contratos comerciales. Y esto tiene su explicación: esta supuesta inclinación –insisto, supuesta inclinación; sóc alacantí– de los alicantinos a no cumplir con sus compromisos parece que se debe a la permanencia entre ellos de la llamada fe púnica, ya que los ascendientes de los alicantinos debieron aprender de los cartagineses a no ser rigurosos cumplidores de sus convenios mercantiles. Por otra parte, el Diciconario Somontinero dice que “alicantina” es una manía, una obsesión casi enfermiza. También veo en Alicante Vivo que una “alicantina” es una especie de víbora, de siete a ocho decímetros de largo y de hocico remangado. Es muy venenosa y se cría en todo el mediodía de Europa.

Y como alicantino que soy me quedo con lo que dice Alicante Vivo; las alicantinas son “les xiques més reboniques“… y ahí coincido con Gabaldón. ¡Ah! Las mujeres de Alicante… y de más allá.

 

 

—————————————————————————————————————————————-

[1] Para amigos de la LOGSE y similar: Conjunto de cosas de poco precio que se venden en un lugar público; tienda o sitio donde se venden.

[2] Para los mismos: frase de origen culto repetida de forma invariable, en la cual se expresa un pensamiento moral, un consejo o una enseñanza.

DE… INICIACIÓN DEL TURISMO EN BENIDORM

 

He dado con un escrito de Edelmiro Trillo -titulado “Iniciación del Turismo en Benidorm”- que publicó la Federación Turística de Benidorm (FTB) en su número de noviembre de 1998. No tengo referencias de Trillo más que como uno de los primeros periodistas de Benidorm.

Trillo es muy difuso en las fechas -“corrían los años 1800… y pico”- pero me describe ‘aquél’ Benidorm como “dos playas de anchura desmesurada, completamente desiertas, y un cuartel de carabineros[1]… al mando de un cabo”. Dice que los carabineros “iban a ‘la confronta’” y no he conseguido saber qué era eso, aunque me lo relaciono con el contrabando, pero es mucho suponer.

Identifica tres construcciones a lo largo de la Playa de Levante –Villa Dolores, Villa Lucía y Villa Salud– aunque les intercala “el Palmeral de Chimo y la casa de los Vives” (¿dónde estaban?, ¿quién me los sitúa?); incluso “les Tres Casetes, regentadas por los Calvo”.

Ya con esto, Paco Amillo, Antonio Couto o Paco Bou me podrían situar en una línea del tiempo el relato de Trillo porque aún cita la almadraba y destaca “campos de alfalfa, olivos, la casa del notario y la del banquero Manuel Llorca”.

No, si al final lo dicho de “completamente desérticas” sólo era ya, entonces, un tópico. Insisto, no sé en qué año sitúa Trillo su relato pero dice que “el Racó -de Loix- era Caletas y el emperador de las mismas Vicent Nadal”. ¿El término “Racó” es moderno?

Entonces, coincido con él, no había turistas: los que venían eran veraneantes.

Y uno de ellos era Luís de Cáceres y Pereyra, “benidormer de adopción”, conocido como “Capità Càseres” al que concede Trillo el honor de haber sido uno de los primeros articulistas sobre Benidorm, en La Correspondencia de España[2] –Diario Universal de Noticias (entre 1859 y 1925… con lo que ya nos ponemos en que el “1800… y pico” tiene acotación entre 1859 y 1899)- donde firmaba bajo el pseudónimo Kentucky (adelante investigadores).

De Luís de Cáceres, abuelo de Trillo (aunque él no lo cita en el artículo en cuestión), es la primera foto de la costa de Benidorm -que posee el Ayuntamiento; un negativo sobre cristal que ha sido positivado- en la que se ve (es un decir) que desde el chalé Santa Lucía, por el  Rincón de Loix, estamos ante un pedregal. Juzguen, si pueden, ustedes mismos.

1ª FOTO PLAYAS BENIDORM XIX LUIS DE CÁCERES

Primera “foto” de la Playa de Levante de Benidorm. Sin datar. Fondo Edelmiro Trillo

Habla ya Trillo de eslóganes promocionales de Benidorm a finales del XIX. Por entonces estaba en vigor el de “Horizontes Azules”; antes había estado el de “Playa seca, buena gente, mejor clima y paz encima” que nos puede llevar a ajustar la datación porque -dice Edelmiro Trillo- fue un eslogan utilizado por Europa, y por entonces la paz tenía fecha en el calendario. Entiendo lo de “buena gente” y lo de “mejor clima” (estábamos con las corrientes higienistas), aunque lo de “Playa seca” me deja tocado. ¿Qué se quería decir?

Ahora bien, el eslogan promocional que me gusta es el de “Euritmia, luz y color; esto es Benidorm”. ¡Fantástico! Es más, el concepto Euritmia nos centra más el momento histórico del mismo. La Euritmia es el arte de moverse de modo armonioso buscando la belleza; es una forma de expresar los estados de ánimo. La puso de moda el austríaco Rudolf Steiner hacia 1880 gozando de gran aceptación en las élites. Más referencias para saber el “y pico” del 1800.

Me ha chocado leerle a Trillo que “de los turistas -de aquél Benidorm de 1800… y pico- se tenía un concepto ‘sui generis’: los alemanes por comilones, los franceses por cutres, los ingleses por espléndidos y los demás por pesados”.  Y señala que estos comportamientos dieron hasta para un anecdotario que podría llevarnos a una Antología de la Anécdota Hotelera. ¿Podríamos hacerla con los legajos que Trillo cedió al Ayuntamiento? Nueva fuente de investigación. Cita Trillo una anécdota que sabe a chascarrillo: la del alemán que le pide “on-ce-po-llo” y como tenían fama de glotones, Currillo el posadero le consigue los once pollos… y el alemán quería “on-ce-po-llo” para la ropa. Un cepillo. La ponemos en cuarentena…

Y, atención Paco Amillo: cita la Posada del Currillo. Un pareado. La localiza en la Plaza de la Constitución… y también cita el Hotel General… y el Hotel El Áncora. ¿Los teníamos referenciados? Yo al menos no; ya tenemos trabajo, Pacos (Amillo y Bou).

Cuenta Trillo hasta que un avión comercial tomó tierra en la playa de Levante, sin dar más referencias (habrá que investigar); pero eso ya nos mete en que el “Corrían los años 1800… y pico” ya tiene pico y pala y estaríamos en los inicios del siglo XX. Como  cuando dice que “la invasión de los alcoyanos, enriquecidos después de la IGM…” En fin, que ya se comienza a edificar la Playa de Levante –chalets de Arañó, Boronat y Doménech– aunque de aquellos turistas de primeros del siglo XX dice que “guardaban su ropa vieja para terminarla en Benidorm”.

Concluye Edelmiro Trillo sentenciado que “un gallego, Eduardo Soto, fue el primero que en España habló de Turismo, y el general Luís de Cáceres y Llano, coronel subinspector de Carabineros, hijo de Luís de Cáceres y Pereyra (con lo que era tío suyo), el que afrontó el problema (¿?)”. Y sigue: “ La Agencia Orientación de Alicante, fue la primera que envió grupos de turistas nacionales, y Lamagniere, por medio de lo que posteriormente fue Hispania, las realizó en serio”.

1ª FOTO GRUPO VISTA BENIDORM

Primeros “Turistas” de Benidorm; Agencia Orientación. Sin datar. Fondo Edelmiro Trillo

Mucho trabajo de investigación nos deja Trillo con este “Iniciación del Turismo en Benidorm”. Manos a la obra.

 

 

————————————————————————————————————————————-

[1] Cuerpo policial armado español cuya misión era la vigilancia de costas y fronteras, y la represión del fraude fiscal y el contrabando. Fue creado en 1829 y tras la Guerra civil, en 1940 fue integrado en la Guardia Civil.

[2] La Correspondencia de España fue un periódico vespertino publicado en Madrid, de ideología conservadora fundado en 1859 por Manuel María de Santa Ana y desaparecido en 1925, desbancado por El Imparcial

TRELLAT; BENIDORM, PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

Enric Juliana decía que  “trellat” es razón, fundamento lógico, claridad de juicio, y también resultado práctico de una acción llevada a buen término. Es el seny de los valencianos. En “Trau la llengua” (Canal 9 TVV) y en otras foros le he leído -y copiado- a Eugeni Alemany la mejor definición de “trellat”, una palabra de nuestra lengua valenciana que encierra un universo de cosas. Trellat[1] es eso que se presupone que todo ser humano tiene y que carecer de ello produce desprecio y rechazo social. Bueno, pues con trellat, mucho trellat (amb trellat) nos ponemos manos a la obra.

Hace un tiempecillo me contactó el profesor Armando Ortuño invitándome a sumarse al equipo[2]. No lo dudé: “lo que haga falta, Armando; por Benidorm”. Y cuando fue desgranado los nombres del equipo me comenzaron a temblar las piernas. No podía ser. Muchos de mis profesores, a los que trato y admiro, y un superequipo de profesionales que se estaba conformando y resulta que me habían incluido en él. Hablé con algunos de ellos y con el alcalde Toni Pérez. Y sí, era verdad. Pues a muerte; por Benidorm.

Hoy, más sosegado y amb trellat les confieso que es un inmenso honor estar en este equipo de trabajo; es un inconmensurable placer sumarme a él; es un gran reto estar y trabajar con muchos de mis maestros y de los profesionales que más admiro; es una gran responsabilidad la que entre todos acometemos, y más en mi caso. Me cabe la colosal satisfacción de poder decir que estoy en el equipo que hará el pre-diagnóstico para optar a ser, Benidorm, Patrimonio de la Humanidad.

2633-0-benidorm

Benidorm es la materialización sobre el terreno del Estado del Bienestar; Benidorm es una realidad que merece la pena y que hay que cuidar. Ya han sido tres post previos es este Blog. Hoy les cuento que el objetivo de este equipo es fundamental: que Benidorm sea Patrimonio de la Humanidad. Pero nuestro compromiso es que todo lo que seamos capaces de incorporar al proceso de diagnóstico, sea cual sea el resultado, redunde en beneficio de Benidorm. Y yo estoy entre esos dieciocho; colosal felicidad.

Entiendo este trabajo que vamos a acometer como un reconocimiento a todos los que han hecho posible la ensoñación de don Pedro y la materialización de esta realidad que es Benidorm.

Ahora mismo, lo que más me interesa es el respaldo social a la idea; el compromiso de los benidormenses más allá del matiz político. Y con profundo desagrado denuncio que a pesar de haber sido invitados los portavoces de todos los grupos políticos representados en el consistorio, sólo han estado PP y Ciudadanos por Benidorm. ¿Qué les ha pasado a los demás?; ¿no sienten Benidorm?, o… ¿es que las lentillas correctoras de su miopía política las dejaron en la mesilla de noche? Sencillamente, no me esperaba esto Rafa Gasent, de Ruben Martínez o de Gema Amor. De nadie más.

Pero seamos conscientes del lance: no lo tenemos fácil.

España es el tercer país en el escalafón mundial de lugares Patrimonio de la Humanidad. Tenemos 45. No es un problema; por ello sabemos cómo se gestionar el tema. Y si analizamos la cuestión al detalle, 43 de los 45 están bien en el rango “cultural” o bien en el “natural”. Tan sólo hay 2 lugares en el apartado global “cultural/natural” al que optamos.

Pero lo tenemos muy claro: los fundamental es ser una “obra de arte del género creador humano” y Benidorm es sencilla y puramente eso: “una gran obra de arte del género creador humano” y es un “magnífico ejemplo de un periodo significativo de la Historia de la Humanidad al ser el mejor ejemplo de la materialización del Estado del Bienestar a través del Turismo”.

Ahora toca poner en valor Benidorm. Nuestro trabajo inicial, el pre-diagnóstico que entregaremos antes de que finalice el año 2017, servirá, cuanto menos, para que Benidorm se marque nuevos objetivos. Nos hemos conjurado: vamos a hacerlo bien y “amb trellat”; por nosotros mismos y en reconocimientos a todos los que desde finales del XIX creyeron que la industria de los forasteros tendría posibilidades en Benidorm y, especialmente, a todos aquellos que una tarde-noche, en el casino Ronda, asambleariamente, apoyaron la visión onírica de Pedro Zaragoza. Y aún más a los que desde entonces, de aquí y de allá, han trabajado para que Benidorm sea lo que es, la capital turística europea del Turismo de Sol y Playa.

Dijo el alcalde, Toni Pérez que todos los del equipo estábamos “enamorados de Benidorm”. Sí, pero lo mejor es que todos los del equipo “creemos en Benidorm” y somos conscientes de que tenemos entre manos parte del futuro de “esta joya que hay que cuidar”. Y conjurados estamos a hacerlo con la máxima prudencia, con mucha firmeza y contundencia; pero, sobre todo, “amb trellat”.

 

——————————————————————————————————————————-

[1] “Trellat” es difícil de traducir porque es mucho más que el “sentido común” del castellano, pero no es “sabiduría sin fin”. Para tener “trellat” es condición previa “tindre substància” (cuaje), para así poder “fer les coses amb coneixement” (y “coneixement” es consciencia y no conocimiento). Así que podríamos traducir el trellat como la “capacidad de entendimiento para desenvolverse en sociedad sin hacer el ridículo en las acciones y en las desiciones”. Si alguien carece de trellat toma decisiones “destrellatades”. Aunque, cuidado, porque el “poc trellat”, si va acompañado de delirios de grandeza puede convetirse en “destarifos” (como ir montado en un Ferrari saludando a las masas en plan coent). Y si ya, esa persona se dedica a vivir todo en plan estás conmigo o contra mí, porque es un “comboiante” (liante sin trellat) hasta el punto de que ha convertido su vida en un “destarifo” se puede decir que ese tío está, directamente, “espentolat” (con daño físico o psíquico totalmente irreparable).

[2] Equipo, capitaneado por Armando Ortuño, doctor en Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos de la Universidad de Alicante (UA) y economista. Con él,  el sociólogo Mario Gaviria, Premio Nacional de Medio Ambiente que en 2015 recuperó la idea de postular a Benidorm para Patrimonio de la Humanidad y “persona que ayudó a comprender al mundo quién era Benidorm”. Junto a ellos, varios catedráticos de Análisis Geográfico Regional de la UA: Fernando Vera, galardonado con el Premio Turismo Comunidad Valenciana; Josep Ivars, que estuvo al frente de Invattur; Jorge Olcina, director del Instituto de Climatología; y Carlos Baños, experto en turismo. También, los ingenieros civiles Florentino Regalado, Salvador Ivorra –catedrático de Estructuras- y José Ramón Navarro –catedrático de Urbanismo-; los arquitectos Juan Carlos Oliva y Guillermo Campos, con un importante historial profesional en la ciudad; el sociólogo de la UA Antonio Aledo; y el también sociólogo y director de la Cátedra de Estudios Turísticos Pedro Zaragoza, Tomás Mazón. Completan el equipo, el director y el secretario del Instituto del Agua y de las Ciencias Ambientales de la UA, los profesores Joaquín Melgarejo y Andrés Molina; los periodistas José María Perea y Juan Díaz (y geógrafo); y la doctora en Derecho especialista en gestión del Patrimonio de la Humanidad María Jesús Poveda.

DE TURISTIFICACIÓN Y TURISTIZACIÓN

 

De un tiempo, poco tiempo, a esta parte se ha puesto de moda la palabra turistificación. Y he recurrido a Fundéu BBVA y sus referencias al “español urgente” para saber que turistificación es un sustantivo y que resulta que “es un término bien formado con el que se alude al impacto que tiene la masificación turística en el tejido comercial y social de determinados barrios o ciudades”. Luego tenemos la turistización que pasa por ser el hermano pequeño del concepto porque sin ser un “palabro” termina por precisar que algo, un destino, “se hace más turístico”.

Hechos los deberes y sabiendo que ambas han pasado del concepto “palabro” a realidad de “palabra”, podemos hablar sin complejos de turistificación y diferenciarla de turistización. Que les suena a filosofía; pues sí. Immanuel Kant era un gran profesor de Geografía y todos ustedes le tienen por un gran filósofo. C’est la vie; yo juego a la Geografía (si me dejan).

Turistifiquemos. Contaba Xavier Canalis, en mayo pasado y en Hosteltur, que turistificación es un término que suele blandirse como “una carga de profundidad muy peyorativa hacia la actividad turística que cala entre la opinión pública”. Y sí, pero por los de siempre: que hablamos de ciudades convertidas en destino turístico y no de destinos turísticos convertidos en ciudades. En el segundo caso la turistificación es una loable consecuencia del proceso; en el primer caso es el embrión de una nueva situación que nos pilla desprevenidos (nos asusta y nos deja en paños menores) porque con ritmo vertiginoso altera las condiciones socioeconómicas de un lugar, desbordándonos. En fin, una situación que crea problemas donde antes estaban esos problemas más o menos enmascarados. Siempre ha pasado, pero ahora se ha disparado (y desmadrado).

TURISTIFICACIÓN

Así, el problema viene sobrevenido cuando por la turistificación las instalaciones, viviendas y comercios de un lugar “equis” pasan a orientarse y concebirse pensando más en el turista que en el ciudadano que vive en esos barrios permanentemente y… nos termina llevando a una situación de gentrificación. Y, como geógrafo, no me gusta emplear incorrectamente los términos y me niego a aceptarlo más que como idea original -como el pecado- porque no estamos ante los barrios de la Gentry (clase alta; alta burguesía) y no me vale eso más que ser un proceso de transformación de un espacio urbano tradicional que termina alterado. El concepto original partía de un espacio que por dejadez se había ido deteriorado -o que estaba en declive porque los Gentry pasaban mucho de recomponer el lugar- en el que intervenía la reconstrucción -o rehabilitación-. Inicialmente, cuando comenzamos a estudiar esto a mediados de los 60, ya veíamos que provocaba un aumento del coste habitacional en estos espacios. Ahora, lo que ocurre es que los residentes tradicionales terminan por intentar abandonar un barrio “que era suyo” (y muchos no lo consiguen) en el que ahora ni pueden pagar sus alquileres, ni convivir con el nuevo uso.

En el caso que estudió la Geografía de los años 70 resultaba que los residentes terminaban en espacios periféricos y su lugar lo ocupaban clases sociales con mayor capacidad económica. Y ahora mismo esto no es así: llegan turistas de toda condición y pelaje.

Hay quien propone “encandilar” a los visitantes con atractivos fuera de los núcleos históricos, penalizar con tasas el turismo de bajo coste, limitar las plazas hoteleras o multar los pisos turísticos. Pero, ¿se pueden llevar a cabo esas propuestas? Si yo voy a un sitio llamado “fulanito” para visitar el mercado “menganito” en el barrio “zutanito” puede que una tasa me haga desistir, pero por mucho que empeñen en que vaya a ver la otra parte de “fulanito”, que hasta puede ser mejor, no lo van a conseguir porque no es lo que me atrae de “fulanito” en cuestión.

La turistificación de un lugar -por lo general una ciudad- supone cambiar de modelo urbano y social; y eso produce impactos en aquellos lugares que no fueron concebidos por y para el turismo. Es más, hay que tener muy presente que el Turismo es una industria y como toda industria tiene sus bondades y defectos (a subsanar) pero no hay que criminalizarla. Regularla en todos y cada uno de sus procesos.

En Amsterdam se han puesto mano a la obra.  En el 2014, el Ayuntamiento limitó por ley el número de noches (60) y de personas (cuatro) a las que los particulares pueden alquilar viviendas desde plataformas on-line, a las que obliga a cargar la tasa turística. Los particulares que alquilen sus propiedades deben notificarlo al Ayuntamiento, que baraja ahora reducir a 40 el número de noches del alquiler de particulares. También han eliminado la exención de tasas a los establecimientos tipo bed & breakfast. Y el año que viene subirá la tasa subirá en el centro (del 5% al 6% del coste de la habitación) y se reducirá en la periferia. ¿Se complica ir a Amsterdam? Si tienes interés de ir, no.

Medidas hay, pero el problema está siempre sobre la mesa. Hay quién tiene que aplicarse en turistificación y hay quien turistifica como nadie porque fue diseñada para ello, aunque también hay quienes piensan ya, en sitios como Benidorm -diseñada para el turismo-, que, olvidando la función primigenia de esta ociurbe, que también nosotros nos turistizamos (¡menos mal que no dicen que nos turistificamos!).

En fin, que leer que “el turismo envilece los lugares y las gentes” (me reservo el nombre del personaje para no darle más publicidad) sólo demuestra un desconocimiento total de la Historia reciente de este país que cambió en lo económico y social del blanco y negro al colorín de HD. El turismo es una actividad industrial que nos reporta ingresos económicos, cultura, intercambio de conocimiento, descubrimiento de libertades y cambios sociales. Y si no, echemos la vista atrás

Un poquito de por favor con el Turismo, please. Sólo requiere regular alguna actividad que no lo esté ya y tener muy claro el modelo. Y esta vale para todos.

 

 

DE GRAN BENIDORM (y III)

 

Retomo. Y para comenzar la tercera y última entrega, un periodista: Joaquín Luna.

En La Vanguardia Luna lo es -y lo ha sido- todo. Y con La Vanguardia vino a Benidorm en 1984 cuando el USS Saratoga hacía una de sus visitas a Beni York -¡qué tiempos!, la de gorras de navíos USA que tengo por aquí- y, tras su reportaje en el que “descubrióBenidorm (cual Saulo de Tarso) el comentario de sus colegas: “¿Cómo puede gustarte Benidorm?” Pues le sigue gustando.

Luna miró a la sala, tras el silencio que había inducido, y sentenció: “muchas veces vivimos la vida como se supone; gustándonos frivolizar”. Vale que sí, y al frivolizar la cuestión cambia y te cambia. Encontró Luna entonces la “doble vida” de Benidorm, aquella que no es -digo yo- doble vida sino la vida que vives cuando te sumerges en ella, cuando te dejas abrazar por Benidorm. Él se mantuvo en su tesis de la doble vida, pero explicó: “Benidorm ya no tiene doble vida; ahora tiene vidas paralelas”. Y puede que sea verdad; lo comprendes cuando él te explica su razonamiento: “la vida de capital de comarca y la vida de capital de turistas”. Sí, Benidorm también es eso; puede que solo eso. Irradia sobre la comarca y es la capital del turismo de sol y playa.

Entonces, Luna nos volvió a sorprender: “¿estoy en el lado equivocado al pensar así?” La respuesta es inmediata: No.

Entonces pone la diana en el palabro de moda: turismofobia.  Y explicando lo que ocurre en ciudades no pensadas para el turismo se explaya: “Cuando las ciudades entran en el discurso contra el turismo se meten en un snobismo absurdo. La cuestión es saber la identidad de cada una de ellas… y Benidorm, desde el principio sabe la suya; sabe lo que es”.

Sonó a música celestial para nuestros oídos cuando nos dijo que Benidorm -que es una apuesta lógica por el Turismo- “es una república independiente en esto del Turismo”, las consecuencias de “haber sido fiel a su personalidad”. Pero es que Benidorm, desde el principio -1956-, es una apuesta por una ciudad de turismo.

Más contundente estuvo cuando definió Benidorm “como el sueño de las clases medias”. Un sueño que va ya superando los 60 años y que sigue funcionando porque  Benidorm “ve con los ojos de la realidad, es auténtica y sigue teniendo una gran personalidad”. Esto lleva a Benidorm, explicó Luna, a ser diferente y única: “no hay ninguna como Benidorm”. Y mira que lo han intentado.

Me gustó la reflexión final: “Benidorm es una ciudad de buen rollo; Benidorm es una ciudad donde no hay chismes… no hay tiempo para ello  entre el ocio y el negocio”.

A Luna le tomó el relevo el director del Diario Información, Toni Cabot. Toni, desde su otero en Aigües observa los besos que de continuo le da el mar a Benidorm y sintetiza: “Benidorm invita al confort”. Y desde su conocimiento personal y profesional explica que “Benidorm es una empresa donde todo el mundo tiene clara su misión: hacer feliz a quien viene a Benidorm”.

Cabot expuso su convicción, cimentada año tras año, de que “Benidorm es un espacio único que sabe lo que quiere”.

Fue breve, pero no por ello menos contundente y terminó recordando una frase de Pere Joan Devesa , el arquitecto y hotelero local, que yo también le he escuchado… pero a mí los árboles no me dejaron ver el bosque y Cabot lo vió: “A mediados del XXI, cuando estudien a Benidorm como ejemplo, nos cabrá el orgullo de haber formado parte del proceso de creación de un producto único en el mundo”.

Deberíamos tener a mano un amanuense para ir anotando las frases de Pere Joan: una propuesta que lanzo atemperada en la canícula que ya tenemos encima.

MariscalY el colofón de la jornada llegó con Xavier Mariscal. No me dio tiempo a anotar más que “Benidorm tiene mi edad”… luego fluyó la esencia del genio y los dibujos dieron vida al auditorio con una historia en viñetas del éxito de Benidorm, del Gran Benidorm.

 

 

 

 

 

DE GRAN BENIDORM (II)

 

Juli Capella es, además de arquitecto y diseñador, una referencia en las páginas de El  País (desde 1985; en el suplemento cultural  Babelia)  y  de  El  País  Semanal; una década después  comenzó a colaborar  en  la  revista  Barcelona  Metròpolis  Mediterrània (hasta el 98); también ha colaborado en  el  diario  Avui (1994-99)  sobre  temas  de  diseño  y  arquitectura; y  desde  septiembre  de  2000  lo hace con periodicidad mensual para El Periódico de Catalunya.

Con motivo de Gran Benidorm vino a hablarnos  de “las virtudes de un urbanismo como el de Benidorm” del que, como joven estudiante de arquitectura a finales de los ochenta, denostaba; odiaba, en realidad. Ahora ofrece conferencias señalando “las virtudes de un urbanismo como el de Benidorm”. Nos confesó: “Mario Gaviria me abrió los ojos con Benidorm”.

Capella sintetizó las virtudes quasi teologales: “los bloques generan espacios abiertos, hay un ejercicio de ordenación del espacio donde la playa es acercada a todos y de una calle a otra pasas de la nada al todo”.

Personalmente me gustó cuando pontificó aquello de “la ciudad difusa es un engañabobos; la ciudad debe ser apta para ser vivida con intensidad”. Y llegó a la comparación: “la alternativa a Benidorm es la antítesis”… y para ello utilizó varias imágenes urbanas de destinos turísticos de las que a los presentes la que más nos sonó, por cercanía, fue Torrevieja; pero hubo un desfile de aglomeraciones que no han sabido captar los principios urbanísticos que en Benidorm son ley. Sobre todas esas otras realidades turísticas Capella fue demoledor: “creamos autismo social, no ciudad”. Y fue a más: “de cerca, es más patético: no tienen ni aspecto ni contenido de ciudad”. Es que la ciudad es vida y actividad en las ya célebres ‘plantas bajas’.

Incidiendo en ello, el arquitecto lanzó una pregunta a la concurrencia: “¿Hay algo mejor que un edificio en altura?”. Silencio expectante por respuesta. Él mismo ofreció la respuesta: “un edifico en altura que disponga de una bandeja comercial que de vida a la calle”. Hablamos de Benidorm. Y entonces, el terratrèmol de la mascletà: “lo básico de una ciudad no es la unidad de vivienda; lo fundamental es la vida comercial, la actividad a pié de calle”. Y a partir de ahí formuló la conclusión: “el gran imán de Benidorm , lo que atrae a la gente, es la vida en la calle que convoca a gentes de todas las edades. Detrás de la calle está el edificio; está el relax”.

Ilustró su exposición con ejemplos que, muchos, no nos habíamos cuestionada con tal crudeza de realidad. Se había parado usted a pensar que en la ciudad dispersa el 75% del tiempo de funcionamiento del alumbrado público es inútil y que cada farola puede llegar a ‘atender’ hasta a 3 personas mientras que en la ciudad compacta esa inutilidad no alcanza ni el 25% y cada farola ‘da servicio’ a un mínimo de 20 personas.

Luego se explayó: “la ciudad dispersa supone más contaminación, más gasto energético, más coches, más atascos, mayor consumo de recursos, más gasto en servicios…”, más, más; “la ciudad extensiva tiende a ser negativa”. La clave para evitar todo esto es “hacer ciudad para las personas”.

Finalmente animó a hacer un viaje con Google Earth por la costa española y constatar cómo está todo: “te puede dar un patatús, hasta que llegar a sobrevolar Benidorm”.

Le tomó el relevo otro arquitecto de tronío, de los amigos de Oscar Tusquets, Jordi Garcés, con un currículo de nivel imperial -catedrático de Proyectos en la Politécnica de Cataluña y un sinfín de premios y galardones para sus obras y realizaciones- que nos ofreció una “aproximación personal” al modelo Benidorm: “Benidorm es un ejemplo de resultados positivos en urbanismo y arquitectura” donde todo salió bien: “bien dibujado, fue densificado por los agentes; pero su adulteración estaba condicionada por unas normas tan simples no pudieron ser esquivadas”. Simplificó Garcés: “lo que se dibuja, siempre que esté bien, se acaba construyendo”.

BND NO HAY MALESTARY también sacó a pasear ejemplos: “Platja d’Aro es un modelo parecido, pero no exitoso; se quedó a medias. Intentó contemporizar y falló. Sitges, una actuación indiscriminada sobre el territorio adulteró todo el tejido urbano. Cadaqués tampoco supo asumir el modelo ‘verdad’… Y fue bajando por la costa y hasta saltó a las Baleares ilustrando su exposición… Y llegó hasta más allá de las Columnas de Hércules… y volvió su vista a la Terreta; y dentro de ella a Benidorm: “En Benidorm los arquitectos del Movimiento Moderno han triunfado; la composición arquitectónica es total. No hay impostación alguna. Aquí se va de cara al hecho funcional. Hay naturalidad urbanística y arquitectónica”.

Terminó Jordi Garcés sacando a pasear la cuestión de la turismofobia como un síntoma de cuando las ciudades no son conformes al giro en su función económica. Benidorm se diseñó para el ocio, el descanso, la felicidad de las personas en su actividad hacia el turismo, con el añadido del factor del alojamiento hotelero. El modelo no está cuestionado porque, explicó Garcés, “el monocultivo turístico incide en lo festivo y aporta un plus a la ciudad”. Y, posteriormente, puntualizó: “y la gente lo sabe”. Por eso no es de extrañar ese recuadro en El País (28 de mayo de 2017): ¿Por qué en Benidorm no hay malestar”. La respuesta está en el modelo… y en sus gentes.

 

 

DE GRAN BENIDORM (I)

 

Comenzó la jornada Gran Benidorm (9 de junio) recordando la figura de José Miguel Iribas. Se le echa de menos; el tiempo no hace mella en su legado, no desvanece su labor.

Y allí estábamos para glosar un poco más el fenómeno Benidorm; esa era -y es- la excusa de Gran Benidorm (hasta el 13 de agosto en el Museo Boca del Calvari). Allí acudimos convocados para meditar sobre la mejor respuesta que se ha concebido para el turismo masivo del sol y playa: Benidorm. Gran Benidorm. En palabras de Oscar Tusquets, “un experimento muy interesante y bello”.

Abrió el melón el arquitecto José Luís Camarasa señalando la grandeza de Benidormcomo resultado de un proyecto hecho realidad a partir de las más sencillas directrices”, elogiando el haber logrado por primera vez en el mundo la coexistencia entre playas y torres de alojamiento, el haber conseguido el marchamo de baja densidad -lo que minimiza el impacto sobre el territorio- y la diversidad espacial haciendo simple un orden complejo.

PGOU 1955

El documento original

Camarasa nos endilgó al comenzar placenteros pildorazos de endorfinas puras -“Benidorm es la socialización del baño”, “Benidorm es la fusión de la ciudad mediterránea y la metrópolis americana”- para llegar a concluir  que lo fundamental fue “dotarse de una utopía”… viniéndome a la cabeza la célebre inscripción pétrea que reposa bajo las aguas de la fuente en el Parque de Elche, “De ilusión también se vive”.

Y es que aquél Benidorm de 1956 -y el que nos ha llegado hasta hoy-, Camarasa y Tusquets lo expusieron como “el laboratorio urbano con el que el Gobierno de la Autarquía testó la Ley del Suelo”. Y aquí salió mejor que en otros lados porque se aplicó como modelo y no como norma a partir de la que… Las imitaciones no funcionan.

El caso es que fue la primera ciudad-jardín en adecuarse a las demandas del siglo XX, pero como no cuajaba con celeridad, por operatividad y ganas de pervivir, viró hacia la ciudad en altura (del Plan de 1963) dejando ya como impronta que “nunca en tan poco espacio se ha hecho tanto a favor del urbanismo”: la principal figura de protección medioambiental está vigente desde 1956 y más de la mitad del término municipal está fuera de veleidades edificatorias de cualquier tipo. Y aquí, admás, se buscó la fórmula de “encajar volúmenes sin tapar el sol unos a otros”. Estar orientada al Sur y ser recorrida de Este a Oeste por el Astro rey otorga ya una estructura que ha sabido aprovechar el trazado urbanístico y la edificación en altura separándose de la torre de al lado que busca, a su vez, otra disposición en la parcela: no me tapas, no te tapo. Permeabilidad visual.

Camarasa exhibió también los defectos de aquél plan de 1956; los mismos que el propio Pedro Zaragoza Orts y el arquitecto redactor Francisco Muñoz Llorens me contaron en su día: “el PGOU de 1956 no contempló ninguna zona verde, como tal, en la ciudad; no reservó suelo para equipamientos sociales; no contempló mecanismos de gestión tal y como los contemplamos ahora -aunque se adelantó a la Ley del Suelo de 1956 que arbitraba la “cesión” de los viales-; y no protegió lo suficiente el casco antiguo en cuanto a la preservación de su estética hasta la cuestión que no se le cita como tal, sino como casco tradicional”.

El Plan ha cumplido ya sus 60 años… “Nueva York tardó 80 años en decidirse a crear Central Park; y fue por salubridad” le escuché a Camarasa, mientras tomaba notas, y me pareció lluvia de mayo. Aquí se han ido contemplando antes esas zonas verdes.

Aún dio el arquitecto municipal algún brochazo de color. Aunque el exalcalde Manuel Catalán Chana sostiene que “nadie habla de ‘mi plan’”, Camarasa lo citó; “La revisión del Plan, en los 90, dio pasó a un plan de nuevo cuño adaptado a la Ley de 1976 que atendió a las cuestiones dotacionales”. Vale, fue al principio; pero la cosa iba de Gran Benidorm y de la visión del gran Tusquets.

Aún tuvo tiempo de hablar de la arquitectura de autor, de las calles peatonalizadas -cuando en el resto del país eso era pura entelequia-, de las supermanzanas diseñadas -cuando no se tenía muy claro ni el concepto de barrio-, de la vida de las plantas bajas -donde todo lo más, en sitios “de veraneo” se apostaba por la silla a la fresca-… de los análisis de Bohígues y de los ciclos económicos de España y Europa -desde finales de los 50- que han quedado reflejados en cada jalón del desarrollo urbanístico de Benidorm; una ciudad que desde el primer día optó por el modelo de alojamiento hotelero y posibilitó la vivienda unifamiliar en altura permitiendo la universalización de las vacaciones de las clases medias.

Concluyó Camarasa con el decálogo de la realidad urbanística de Benidorm: óptimas condiciones geográficas, tejido empresarial emprendedor, gobernanza urbanística amistosa, modelo territorial de bajo impacto, planeamiento urbanístico sencillo pero ambicioso, mínimo consumo de territorio, actividad turística exportadora, movilidad peatonal interna intensa, infraestructuras urbanas adaptadas con marchamo de máxima eficiencia (con el ciclo hídrico como ejemplo: Benidorm gasta menos agua en 2017 que en 1975 con cinco veces más población) y modelo de eco-ciudad sostenible de alta eficiencia energética y absoluto respeto al medio ambiente.

No me extraña que ahora trabajemos con ímpetu en pos de esa declaración de Patrimonio de la Humanidad.

(Mañana, más; y esperemos que mejor)

 

DE CUATRO TEXTOS MEMORABLES: GRAN BENIDORM

 

El 9 de junio llegué por los pelos (y pocos tengo); no podía perderme la cita: “Virtudes de un urbanismo” y “La vida de esta ciudad”. Era una jornada dedicada a Benidorm -y de estas se merece, se ha ganado, muchas más- con motivo de la Exposición “Gran Benidorm” y el ya celebrado 60ª Aniversario del primer Plan General de Ordenación Urbana que en la España de los años 50 se hacía para todo un término municipal. Sí, el de Barcelona es anterior, pero sólo se ocupa de la ciudad y no del término municipal. Y sí, también, desde 1956 Benidorm tiene protegido más de la mitad de su término municipal. Y eso, a estar alturas del siglo XXI, no todo los pueblos del mundo, que no me quedo en la vieja piel de toro, lo pueden decir. Por eso y por mucho más hay que ir a conseguir lo de Patrimonio de la Humanidad.

Gran Benidorm, paintings & collages, de Oscar Tusquets era el epicentro de la jornada. Suena bien: Oscar Tusquets, Gran Benidorm; Barcelona, Londres, Benidorm. Esa misma tarde se hacía la inauguración de la expo en petit comité y en la mañana del sábado se inauguraba para “el gran público”. Y para ello se daban cita en Benidorm el mismísimo Tusquets y “sus amigos”: Juli Capella, Jordi Garcés, Javier Mariscal y Joaquín Luna. Desde aquí se unían el arquitecto municipal  José Luis Camarasa y el periodista Toni Cabot, director del Diario Información que sigue oteando desde Aigües lo que aquí pasa, a los pies de Aitana.

Y Julio Muñoz; urbanista, diseñador, artista y testigo de la época dorada de Benidorm que siempre me destacó que “la arquitectura es un deporte de equipo” porque un proyecto tiene fases. Julio Muñoz comisarió la exposición y estuvo feliz recordando todo un proceso de creación urbanística como Benidorm y momentos de gloria como aquellos premios Palas Atenea… pero eso es otra historia que le debo a Julio Muñoz; al gran Julio Muñoz. Verle feliz y estrechar su mano fue uno de los grandes momentos del pasado 9 de junio.

Conocí Gran Benidorm es una visita al estudio Interproyectos de Julio Muñoz. Julio pidió que respetáramos la noticia del mismo hasta que el propio Tusquets lo desvelara. Poco tiempo después -octubre de 2016-, a través de El Periódico, por fin, pude ver que estaba en marcha la cosa: Ramón de España daba cuenta de la exposición Gran Benidorm en la Galería de Ignacio Lassaletta. El crítico se desmelena con Benidorm -“el paraíso de la chusma y el espanto arquitectónico más notable del desarrollismo franquista”- y recibe la respuesta de Tusquets: “Pues a mí me gusta más que Cadaqués”. Y resalta el cronista que Oscar Tusquets es “fan de Benidorm de toda la vida… y llega a destacar la frase de Javier Mariscal: “Prefiero Benidorm a Florencia”. Al final, de la columnita de Ramón de España me queda bien claro que el rey de la boutade[1] no es Oriol Maspons, sino él; el tal Ramón.

Después llegaría lo de que si seleccionado para la Bienal de Londres, en marzo pasado, y ahora en Benidorm, Oscar Tusquets y “Gran Benidorm”, hasta el 13 de agosto en el Museo Boca del Calvari.

Pero a lo que iba hoy. El 9 de junio, al entrar al Salón de Actos del Ayuntamiento de Benidorm, un cuadernillo editado para la ocasión ofrecía “Cuatro textos memorables sobre Benidorm”. “Ah, me lo llevo”, oí decir a muchos mientras otros lo enrollaban porque “¿a ver dónde voy yo ahora con esto?”. Y muchos no repararon en lo que se llevaban: Cuatro textos memorables sobre Benidorm de cuatro grandes que dejan a la altura del betún al tal Ramón de El Periódico de Barcelona: Iñaki Uriarte, José Miguel Iribas, Arcadi Espada o Rafael Chirbes.

GRAN BENIDORM 5

Y sí, son memorables las referencias bibliográficas que aportan.

Iñaki Uriarte ha plasmado en sus Diarios sus artículos. En “La Playa de Levante” hace un elogio del “espíritu del lugar” y la compara con todo, saliendo Benidorm siempre airosa. Arcadi Espada me saca a pasear en su artículo de 2007 al genial José Miguel Iribas, con el que tuve el inmenso placer de conversar, beber y trabajar: “Benidorm es uno de los mejores lugares del mundo para no estar solo”. Y eso es, como bien señala Espada, “simple y dificilísimo”: “la mayoría abrumadora de las personas quiere estar con otras personas”… y eso en Benidorm es fácil. También suma, un texto del escritor valenciano Rafael Chirbes, quien en su ensayo Mediterráneos (1996) explica en “desde el Estado del Bienestar” lo que es Benidorm, y la forma en que se siente: “apoyado en la barandilla de la terraza, me sentí como uno de esos pájaros que anidan en los alveolos de los acantilados”…  Espíritu libre… Y coincido con él en que “sin duda falta por rodar el capítulo sobre Benidorm en esas series de National Geographic”. Me abduce cuando dice, ante los que añoran el lugar que fue, que “Uno puede llorar su adolescencia perdida, como puede llorar la dulce modestia del Benidorm que se fue, pero eso no conduce a gran cosa. Resulta más instructivo descifrar qué reglas rigen el orden sutil de esta colmena humana… Qué les da la ciudad a los casi 4 millones de personas que cada año se acercan a ella”… Y ahora son más de 5’5 millones.

Y, el cuarto texto memorable es de, José Miguel Iribas: el Gran Iribas (como Gran Benidorm). En Arquitectura Viva, el hombre que más y mejor conocía Benidorm, en Aprendiendo de Benidorm, a  la muerte de don Pedro Zaragoza Orts, explicaba al mundo esta proceso de vida -Benidorm- convertido en vibrante realidad. Iribas explica a Pedro y señala: “Frente a los fallidos proyectos elitistas, Benidorm ha propuesto unos perpetuos sanfermines urbanos y playeros, libres de constricciones de calendario. Una fórmula de éxito, sin duda, pues esta Meca del turismo de masas, visitada ya por 100 millones de turistas, es el icono más representativo de la industria del ocio”.

Y concluye el maestro Iribas: Benidorm “afirma su proyecto a partir de la intensidad de la vida urbana y define su personalidad urbanística a partir del espacio público”.

El modelo urbanístico de Benidorm, concluyamos, es más amable y sostenible que ningún otro. Pero eso ya lo iremos desgranando en otros post, cuando el tiempo me lo vaya permitiendo.

Desdoble, desenrolle y enmarque ese “papel” que se llevó del acto del día 9 en el Ayuntamiento. Son cuatro textos memorables que debiera leer cada noche antes de irse a dormir. Son la Biblia en pasta de este Benidorm, de este Gran Benidorm.

 

 

————————————————————————————————————————————

[1]  Intervención pretendidamente ingeniosa, destinada por lo común a impresionar (DRAE); Salida de tono que pretende ser ingeniosa, aunque no lo consigue.

DEL BREXIT EN BENIDORM: OPTIMISMO MODERADO

 

Y mira que me pregunto yo una y otra vez… ¿qué habrá que hacer para sumar gente benidormera del sector? cuando organizas un sarao que le pueda ser interesante como ¿qué va a pasar? con lo del Brexit.

No sé si habrá que recurrir a publicitarlo en el Marca o en el As; incluso en Mundo Deportivo, porque por la vía “normal” no se les engancha. No sé yo cuál debe ser el canal de comunicación, el vector del mensaje, el modo de propagación de la convocatoria, el quid de la cuestión.

Tal vez haya que celebrar estas cosas en el Benidorm Palace -en el intermedio del espectáculo-, pero es que es un espectáculo que sólo 31 personas nos diéramos cita en la jornada “Brexit. Implicaciones para el sector turístico” y que, entre pitos y flautas, de los 31 resulta que 15 eran de la propia Administración organizadora del evento y 4 fueran ponentes. HOSBEC alineó 3 (y uno era ponente, pero no lo computé como tal). Sí, 3: los mismos que las agencias. Uno lo puso Visit Benidorm y otro por los bares, restaurantes y cafeterías locales. A mi amigo José María, reciente y felizmente jubilado lo coloco en esa etérea categoría de amigos de la novia (que saben de qué va la cosa, pero que viven y dejan vivir al novio) y… Pare usted de contar: ni sindicatos, ni gestores locales -léase concejales-, ni barberos (por lo de las barbas del vecino y eso…).

Luego, 2 periodistas -pero uno tomó las de Villadiego dejando sólo a Alba Marcader, que se marcó un cronicón en Alicante Plaza– y yo, que no tengo casilla de partida, ni que mover ficha. Ah, hubo un equipo -cámara/redactor- de TV que “pilló” antes a “los interesantes” y luego grabó recursos y “se abrió”.

Pero siendo como somos un baluarte del turismo británico, ¿o los de aquí lo tenían muy claro -y no hacía falta la jornada- o es que pasan de todo?

Me inclino por esto último -pasar de todo- y meto en el saco a la clase política local que actúa igual que la empresarial. ¿Habrá que recurrir a un conjuro que los atraiga?; ¿habrá que darle una ponencia a Cicciolina o a Sabrina? Boing, boing

Sea como fuere, los que no fueron se perdieron la mejor exposición de lo que será el Brexit que he visto (oído) hasta hoy: todo muy cla-ri-to.

Daniel Sarmiento, experto en Derecho de la UE por la firma Uría y Menéndez diseccionó la rana como nadie. Al final se mostró optimista porque “nadie -ni ellos, ni nosotros- se puede permitir un Brexit duro”, pero en cualquier escenario de los posibles, el Brexit afectará a la política de transportes, a la regulación en alojamientos vacacionales, a la entrada de británicos en territorio UE y hasta en cuestiones de fiscalidad, sanidad y asuntos sociales.

Pues ya me contarán. A todo. Ven, como hacía falta estar allí.

Sarmiento recomendó paciencia -actitud humana que nos lleva a soportar, dicen, contratiempos en pos de un bien- y prudente tranquilidad (lo de estar alerta ante los previsibles nuevos escenarios legales). Nos dijo que los dos próximos años seguiremos como estamos (hasta las 24 horas del 30 de marzo de 2019 no cambia nada) y que hasta 2027 (toda una década que hay de plazo para firmar el acuerdo comercial definitivo UK/UE) continuarán los flujos de británicosque son el 23% de todo el mercado extranjero que visitó España en 2016, y suponen el 20% de los ingresos totales de los turistas-.

El único problema: la paridad de la libra. Seguirán viniendo, porque en una década como -casi- si no hubiera habido un 23 de junio de 2016. Me dieron el San Juan.

Sí, les saldrá más caro venir a ponerse ciegos de sol (y de alcohol), pero ya somos como un apéndice de su concepto de vacaciones en verano y en el resto del año. Casi ya nos llevan en su ADN.

BREXIT BND

Todos los participantes: Sarmiento, Ruiz, Colomer, Mayor, Huete, Martí y Menor

Luego, Juan Muñoz nos presentó un panel/mesa de debate donde Carlos Ruiz (OET Londres), Antonio Mayor (HOSBEC), Mariano Menor (AENA-Valencia) -esto de Mayor y Menor estuvo muy bien puesto en la mesa, deslizó algún hilillo de sibilina sonrisa-, y Jorge Martí (Uría y Menéndez) con cuatro brochazos dieron color al cuadro que había dibujado Daniel Sarmiento.

El que vino de Londres (que vestido de ‘romano’ se subió de la playa de Levante al Invattur -a pie- en una mañanita de calor sahariano sin darse cuenta que escalaba el Turmalet) dijo que en la pérfida Albión tienen “un cacao importante”. Todo se pega. Es más, hasta puede que en ocho meses los vuelvan a llamar a las urnas, pero en materia de turismo se mostró confiado en que “llegaremos a acuerdos en movilidad (tasas mínimas), conexiones aéreas y hasta en los seguros sanitarios”; otra cosa serán los vaivenes de la libra. También fue optimista, pero no había recuperado el resuello y le apretaba la corbata.

Se ondeó la bandera del optimismo. Mariano Menor dijo que el sector aéreo es capaz de adaptarse a los cambios y que no hay nada insalvable, ni siquiera la directiva SES (Cielo Único Europeo). Antonio Mayor blandió la fidelidad british al destino Benidorm y la satisfacción que despierta en ellos sus vacaciones en Benidorm: confianza, a fin de cuentas.

Jorge Martí, escenificando la sabiduría, advirtió que “complejidades habrá muchas; igual que soluciones” y lanzó el pildorazo: “la incertidumbre puede devengar en una ventaja competitiva británica”. ¿Oído, coina?

Ya no está Disraeli por allí y el fenotipo british desde Churchill para acá ha caído más que las acciones del Popular, pero… allí maman algo esotérico cuando son bebés que les lleva a hacer un despertador con una patata. Así que, ojo avizor con la libra y su neurona: son british

Así pues, sin ser un pareado y con todo terminado en “-ado” y en “-entos”: Optimismo moderado, un tanto preocupado… porque hay que ir pensando en soluciones (hasta en nuevos mercados) y muy atentos a los acontecimientos…  Esto es turismo.

 

 

 

DE RECUERDOS DEL NÁUTICO DE ALTEA

 

Esta mañana leía que el Náutico de Altea peligra. El 19 de junio, 40 años después de haber comenzado su singladura, podría desaparecer al no serle renovada la concesión.

No entro en detalles; no me corresponde.

Pero sí quiero recordar aquella prueba tan singular como fue “200 millas a 2”, regata de invierno por excelencia, donde el amigo Berto Orozco -“el mejor reportero que conozco”- me sumaba al equipo que la retransmitía y vivíamos momentos de calma -recuerdo un “lectura de corredera: cero, cero, cero”-, momentos de tensión -“el paso de Els Freus, en noche cerrada”, en algún episodio levantisco-, o momentos de tensa espera e incertidumbre esperando detectar el horizonte el barco triunfador.

Por lo general, los partes meteorológicos de finales de febrero y todo marzo son lo suficientemente complejos para aventurar la dificultad de la singladura de esta regata, y la costa norte ibicenca se las trae.

200 millas a 2Yo recuerdo, aún tengo grabadas en mi mente, episodios de la regata de 1989 en la que se fueron sumando los abandonos, por el temporal, y sólo un barco, el sólido Arión, regresó a puerto y ganó la regata. Recuerdo la emoción de la pareja de tripulantes –Rafael Beltrán y Juan Rodríguez– al entrar en puerto y la de cubalitros que circularon por allí. Luego, a uno de aquellos tripulantes, político en activo, lo encontré en Valencia -diputado a Corts-, donde recordábamos aquella experiencia, los pormenores de la batalla por regresar a tierra, la satisfacción de ganar aquellos lingotes y el reconocimiento a la singularidad de haber sido los únicos y haber puesto la regata en la actualidad nacional.

Recuerdo que me permití jugar en la crónica con el Arión mitológico, las cosas del dios del Mar -Poseidón-, y el significado del nombre: “el más valeroso”. Y lo compliqué aún más con la historieta de Arión de Methymna y su épico viaje de regreso a Corinto, como este “Arión” a Altea en aquella noche de finales de febrero, el canto a Apolo y el delfín que éste le envía y que lo llevó sano y salvo, en su lomo, a tierra. Seguro que un delfín los trajo a puerto seguro. Me quedó “niquelada” la crónica, pero no la encuentro ahora, y sé que la tengo en casa, pero aún conservo tanto disquette imposible de volcar para recuperar trocitos de historietas literarias de aquellos años. En fin.

Recuerdo también que en esa regata, la del 89, el barco de la CAM, una especie de Fórmula 1 del mar -decían las crónicas del momento; decíamos en ellas- volcó y resultó “laminado” por la fuerza del temporal; y rescatada la tripulación. Tengo en la imagen a un Cocúa Ripoll aún con traje de agua contándonos el infortunio y radiándolo en cadena al tiempo que expertos y “enteraos” polemizaban sobre la fabricación en fibra frente a la clásica solidez de las maderas náuticas tradicionales del “Arión” vencedor. Es que otros rompieron palos y un buen número de embarcaciones se dieron la vuelta nada más dejar atrás la isla de Benidorm. Tan sólo 11 embarcaciones cruzaron Els Freus.

Pero sobre todo, de aquella regata del 89, tengo aún muy presente la angustia que vivimos aquella noche y muchas horas de la siguiente. “Se nos perdió un participante” en medio de la tormenta y de la noche. Espero que no me traicione la memoria pero es que el nombre no he conseguido olvidarlo: algo así como “Enguiribiscuáquero”.

No respondía a la radio, ningún otro barco reportaba haberlo visto en los momentos clave de la travesía; había pasado algunos puntos de referencia controlados, pero al alcanzar la costa norte de la isla, al comenzar el regreso a casa, el “Enguiribiscuáquero” (insisto, que creo que así se llamaba) ya no aparecía por ningún lado. Estábamos preocupados. Nada más amanecer la Guardia Civil se sumó a la búsqueda por la abrupta costa norte ibicenca mientras el temporal arreciaba. Y ni flores.

Al final, ellos mismos dieron reporte: se habían refugiado en una cala y estaban bien. ¡Pero qué nochecitas pasamos! Alguno de nosotros juró en arameo; pero pese al mal tiempo, nos inundaba la satisfacción: todas las tripulaciones estaban bien.

Luego, a la semana siguiente, en la fiesta de entrega de trofeos sólo quedaban las sonrisas y las anécdotas, pero Ambrosio Sevilla, Marino Gil, Berto y yo habíamos llevado por dentro la incertidumbre y los sinsabores de aquellas horas. Ellos, más.

Hice tres regatas de esta guisa y disfruté de las gentes del Náutico de Altea. He vuelto muchas veces a comer. Allí pasé mis primeras noches de 1987 cuando llegué a esta tierra -en un Dehler 36– antes de anclarme en un apartamento de la Avenida del Mediterráneo. Tengo buenos recuerdos del Náutico alteano que ahora está a 20 días de ser o no ser.

Ahora siento una mezcla de rabia y pena porque se llegue a esta situación, pero tengo el arcón lleno de recuerdos, bonitos recuerdos, y espero que la botavara no golpe a nadie en esta situación.

El “Enguiribiscuáquero”, al final… se salvó.