DEL VINO GRIS

 

Con las Navidades ya inauguradas -por Carlos Herrera (en COPE); una maldad- y con las luces navideñas colgadas en varias calles, la pandilla de panarros que conformamos hemos hecho lo propio con nuestro tradicional, decembruno y navideño Esmoçaret Nadalenc (no apto para determinados cuadros clínicos, a pesar de contar con un galeno en el grupo) y, ya puestos, repartido el pedido de cava que cada año con primor nos hace llegar (previo pago) el amigo Quirze desde San Pau d’Ordal.

Después, una copita de marc y una rabaseta… y hemos terminado hablando del sexo de los ángeles y del vino con burbujitas: ¡faltaría más!

A lo largo de la Historia tenemos multitud de citas sobre “vino burbujeante”; en el mismísimo Libro de los Salmos (del Antiguo Testamento nuestro y del Tanaj judío) ya se le cita. Pero es que persas, egipcios y fenicios lo disfrutaron y lo mencionan continuamente; que no es algo de hoy en día. Y, claro, en esta larga historia entran en liza los griegos y se vuelcan con él: Hipócrates y Teofrasto lo califican de “remedio divino”, lo que es maravilloso por el nexo de unión entre la medicina y la filosofía. Homero lo hace en la Iliada.

Ya Virgilio, Publio Virgilio Marón, en el año 19 aC, en la Eneida, va a más y le otorga nombre, spumantem plateram… que tal vez no sea como este que nos sirve Quirze desde el Alt Penedés, pero que era lo mismo, con la pátina de la Historia. Gayo Plinio Segundo, Plinio el Viejo, lo situará por encima de todos los demás vinos. Pero hay otro nombre de los cronistas romanos para él: vinun titillans, con sonido propio de las burbujas. El vinun titillans llegado desde Hispania gozaba de tal fama que al recibir Roma a Cleopatra (en tiempos de Julio César), se sirve en masa y se destaca que venía de aquí, de Hispania (sin precisar) y no de Durucortorum (Reims, Francia); un detalle muy a tener en cuenta (digo yo). El vinum titillams lo radican los romanos en Hispania.

Pasó el tiempo y el mundo entró en la crisis del Medievo, pero el “vino saltatapones” (por el carbónico acumulado) y el “vino del diablo” (porque rompía las frágiles botellas) siguió su camino. Y fue por estos lares peninsulares levantinos, cuenta Francesc Eiximenis, el gerundese de vida valenciana, por donde triunfaban los “vinos hormigueantes” (1340); y será fray Ansel Turmeda (1352) quien escriba sobre los “vinos saltarines” de estas tierras surestinas.; vinos grises que eran.

El marketing gabacho es envidiable. Si del casi cuasi nonato Beaujolais -¡Le Beaujolais nouveau est icí!- hacen un mundo, ¿qué no iban a hacer de su vino gris, de su champagne?

Cuentan que el fraile Pierre Perignon (dom. Perignom) ya en el XVIII, dictó (era ciego) su magisterio enológico en la abadía benedictina de Hautvillers, inmediata a Epernay, al canónigo Godinot, quien terminó publicando (1718) parte de las normas de vendimia y algunos aspectos de la liturgia del proceso, a la muerte del abate. En realidad, lo que proponía Perignon era higiene y pulcritud para que el vino gris dejara de ser tan gris; nada más.

cavaJean Oudart (dom. Oudart), otro fraile, coetáneo, que se encargaba de la bodega de la abadía de Saint Pierre aux Monts, en Pierry, es el que de verdad revolucionó la cosa esta de vino gris con dos detalles de importancia: añadió el licor de expedición (utilizando un buen coñac) y utilizó la botella inventada por Sir Kenelm Digby (1640) -la de la base con cúpula- a la aplicó el secreto de los monjes de la Abadía de Sant Feliu de Guixols (Gerona, Bajo Ampurdán) que no era otra cosa que colocar tapones de corcho y grapas de metal en lugar de tapones de madera con telas enceradas y alambres enrollados.

Pero aún así, los secretos del vino gris seguían en las abadías y sus producciones eran limitadas. Un aventurero de noble familia, Nicolas Ruinart,  cuyo tío Thierry, dom. Ruinart, había sido compañero de Perignon en la abadía de Hautvillers -y que sabía que no todo estaba revelado- consiguió del abate Grossard (1729) todos los conocimientos que aún permanecían en la bodega monacal y que Godinot no se había atrevido a contar… y desde aquél preciso momento los Ruinart se convirtieron en la bodega que más y mejor vino gris (champagne) producía. Se hicieron de oro; aún hoy sigue la bodega.

Alentados por el éxito del vino gris gabacho, en Cataluña, donde los monjes de la Regla de San Benito también tenían abadías, producción y secretos, Joseph Raventós i Feijó fundó su primera bodega –Casa Codorniu; 1872- que comenzó, de inmediato a hacer tal sombra a los grises franceses (vinos grises franceses, oiga; que los franceses son multicolores) que tuvo que intervenir la máxima autoridad de la República logrando de la débil España del XIX los acuerdos de París (1883) y Madrid (1891) favorables a los caldos galos. E incluso en el siglo XX: acuerdos de La Haya (1925) y Lisboa (1950).

Aquí llegados he de decir que la plaga de la filoxera (1882) nos ayudó mucho en un principio; y lo enrabietados que se pusieron los gabachos contra nuestros grises más. Se dedicaron a principios de siglo a importar todo tipo de blancos para producir más… y peor. Fue tal el caos que la propia Asamblea Francesa tuvo que tomar cartas en el asunto y legislar al respecto sobre la calidad del vino gris, al que por decreto hasta cambiaron el nombre: desde el 11 de febrero de 1911 dejó de llamarse vino gris… y nosotros también dejamos de llamarle vino gris, con lo bien que quedaba… opinábamos casi al tercer marc.

Mucho fraile he metido yo en esto del vino gris, pero aún no he citado al personaje clave. También fue francés: Louis Pasteur. Pero lo suyo fue ateniendo una solicitud de los cerveceros de Estrasburgo -en 1857- y lo que pasó es que dio con la clave de la segunda fermentación, que hasta entonces todo era xampany (de primera fermentación) aunque de siempre le hemos conocido como vino gris… Si no llega a ser por la cerveza nos quedamos sin vino gris, sin champagne y sin cava.

Y que conste -¡hip!-: desde tiempos de Roma, el mejor vino gris se hacía en la vieja piel de toro. El nuestro, artesanal del celler de Quirze es demasié. Pero si hasta Barbadillo, en Sanlúcar de Barrameda, hace un excelente Beta Brut.

El vino gris es de aquí. ¡Hip!

 

 

 

 

DE SEDUCIR CON VINOS DE ALICANTE

 

La noche comenzó redonda. Un abrazo de bienvenida de Gaspar P. Tomás, director de Bodegas Bocopa, y el saludo entrañable de José Miguel Castelló, presidente del Consejo Rector de Bocopa. Después, directos al Salón que lucía sobrio, pero contundente: XXV Premio Bocopa: Presentación nuevas añadas. Mucha gente; nosotros, delante y al centro. Inmejorable posición.

Al rato, entraron las autoridades; y el escenario se llenó con las 28 voces villeneras de #CCPINK dirigidas por Ana Camús y Paco Cherro, todo un acierto, que dejaron fluir las rimas del gran tema de Serrat… qué le voy a hacer, si yo nací en el Mediterráneo. Y se fueron viniendo arriba con cada nuevo tema. Lo que dan de sí unas voces armonizadas: la escalera al cielo de Led Zepelin se carga al final de ternura, y la apoteosis llega de la mano AC/DC haciendo saltar chispas. Voltios de emoción; “otra, otra, otra” parecían querer decir los dilatados aplausos al final del acto. Ana Camús no consintió que se le escapara al coro ni una nota. ¡Fascinante!.

#CCPINK fue desgranando su repertorio entre las intervenciones. Ana Camús y sus chicas oficiaron, además, de maestras de ceremonias. ¡Un diez!

El Rector de la Universidad Miguel Hernández, Jesús T. Pastor, agradeció el premio, en nuevo formato, que Bocopa otorgó al equipo de investigación del Departamento de Tecnología Agroalimentaria de su centro en Desamparados, una pedanía de Orihuela. Me emocionó; en la entonces Escuela de Agrónomos, dependiente que era de la Politécnica de Valencia, comencé mi singladura Académica. ¡Qué lejos queda aquella 3ª Promoción con José Mª Filgueiras…  y con Miguel Medina, Plácido Molina, Federico Guardiola, Juan Nadal… ¡Qué tiempos! Nosotros hicimos enología de cachondeo; ni era asignatura. Ahora es un máster universitario.

bocopa-flY, como siempre, lo importante de la noche es el copetín posterior al acto donde pudimos disfrutar -brevemente- del Fuego Lento 2013, la innovación de este año, pero también de lo trascendente: el balance de Gaspar P. Tomás.

De Fuego Lento contarles que está en la línea de Proyecto Hispánicos (Bocopa I+D+I), una iniciativa en pos de la excelencia. Son ya 29 años de aventura en los que cooperativa de bodegas productoras bajo una misma identidad ha conseguido situarse con marcas referentes. “Hasta ahora nos hemos divertido; nos lo hemos pasado bien”, explicó Gaspar. “A partir de ahora nos vamos a divertir aún más”. Confían plenamente en sus nuevos productos.

Bocopa es una realidad: 250 viticultores que aportan más de 1.000 hectáreas de viñedos. En el Alt de Benimaquia, a un palmo de nosotros (en el TM de Dénia) en el siglo VI aC, ya cuidaban el vino. El vino está ligado desde entonces a Alicante. Y aquí, llegados a este punto, siempre sacamos a relucir las referencias de la Roma imperial y al vino de los emperadores, al vino de La Condomina alicantina… al Conde de Montecristo (Alejandro Dumas y Augusto Maquet)… al cuentista danés Hans Christian Andersen… Y a tantos otros.

Bocopa está este año que se sale: 25 grandes premios. La francesa Guillbert & Gallard se ha rendido a los caldos de Bocopa; los Premios “Me Gusta”, la Berliner Wein Trophy y la Challenger International du Vin de París, también… Bocopa es en 2016 es la bodega española más premiada. Hasta en Atlanta, USA, han premiado el diseño de la botella del Laudum; el año pasado fue para Moët & Chandon; este, para la bodeguita alicantina

bocopa-sdbEs que en Bocopa lo importante son los vinos, sangre de viña. Y está “nuestroSeñorío de Benidorm con 3 medallas de Oro (nosotros, la tertulia “Los cafés del Meliá” les metimos en ese lío y muy bien que lo resolvieron; están más comprometidos con él que nosotros mismos) y otras tres para el emblemático Marina Alta. Y para su Laudum roble, y sus espumantes. Un año redondo para Bocopa.

Inconformismo es casi el lema de Bocopa; siempre buscan un algo más. Ahora se han puesto el listón más alto y han puesto en marcha un programa para incentivarse a sí mismos la calidad: Proyecto Hispánicos. Y el primer ejemplo es Fuego Lento 2013: cepas de nuestro tradicional Monastrell (70%) con más de cincuenta años, en las laderas del Maigmó: suelos franco-calcáreos bajo capa de cantos rodados a 600 msnm. Recolección a mano y selección de los granos. Además, han recuperado la variedad Alicante Bouschet (reducto de aquellas vides plantadas desde 1866) que con en un 15% añade mineralidad a la monastrell. Un 15% final de Shyraz le otorga sus tonos violetas hasta completar un gran vino del que sólo han conseguido producción para 1650 botellas y 250 magnum de los que ayer ya nos bebimos lo menos dos docenas. Y una advertencia de Gaspar: “sólo verán la luz de Fuego Lento aquellas añadas que sean excelentes”. Una apuesta por la calidad.

Sí, fue una noche, la de ayer, la del Vino Alicantino, una noche plena de sensaciones sentidas: Marina Alta 2016, Laudum chardonay 2015, Laudum roble 2015, Señorío de Benidorm 2015… vinos jóvenes de altísimo nivel. Incluso los Marina espumante tintos, rosados, blancos y brut… y un Laudum dulce negra que es Licor de Monastrell y que entra en ese Proyecto Hispánicus donde el emblema serán los Fondillón -maravilla alicantina- que verán la luz ¡¡en 2024!! y que ya reposan atesorando matices.

Desde luego que sí; para sentirnos muy orgullosos de nuestros vinos, vinos de La Terreta.

Tomás y Ana nos pidieron, como colofón de la noche, que sedujéramos con nuestros vinos a nuestros visitantes y amigos. Una acertada invitación.

Brindo por ello. Y seduciré con ellos.

 

 

PD.- También estuvo en la gala la consellera de Agricultura, Elena Cebrián. Sedujo con su sencillez, pero no nos aportó más que su presencia. Y otros cargo de su departamento. Y el presidente de la Cámara de Comercio, el amigo Juan Bautista Riera, que tendremos estar tarde en “Los cafés del Meliá” y que tendrá su Post.

 

 

 

 

DEL HOMBRE QUE EMBOTELLÓ EL SOL.

 

La verdad es que ya la primera secuencia impacta y engancha. El bueno de Tomás Cortes relata la conversación de don Pedro con el obispo de la diócesis al respecto del “dos piezas”. Aquí aún no se le llamaba bikini por mucho que en el atolón estallara la bomba en 1946 y que los 194 cm2 de tela (del primer bikini/dos piezas) se hicieran famosos. Al mismo tiempo que la BB (Brigitte Bardot) lo luciera en “Marine, la mujer sin velo”, una racial Beatriz Ledesma (que también lo cuenta en el documental) hacía lo propio en Benidorm; y aquello era en 1952. En Europa se llevaban los huesos (que luego llegaría Twiggy -Leslye Lawson- y la minifalda); pero en la racial península se llevaba las curvas pronunciadas… a tenor, literal, de las fotos que veo; que yo no estaba aquí por aquél entonces.

Pues va Tomás y recuerda que cuando el obispo de Alicante le dice a don Pedro que aquí debe imperar el bañador de una pieza frente al de dos piezas, don Pedro le pregunta por la pieza que quiere que le quite a la bañista.

De entrada, el documental, engancha.

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Gracias Óscar Bernácer, gracias Jordi Llorca, gracias Joana Ortueta. Hoy andaban por Barcelona promocionando la película/documental “El hombre que embotelló el sol” donde si bueno es el inicio, igual de bueno es el final. Ha sido un placer ver en imágenes lo que tantos y tantos años llevo escribiendo. Fenomenal trabajo; ¡a por el Goya!

Sabía que habían hecho un buen trabajo. Óscar lo traslucía. Anda enamorado de Benidorm. Hoy, sin más, le leo que “Benidorm es una fuente inagotable para el cine de historias reales e imaginarias”. Y, confieso que, me había dicho ya que habían dado con “mi” placa de los lapones. Cuando escribí sobre aquella iniciativa de 1965 me emperré en dar con la placa a la familia Nourgan con la que se les “nombrabaCónsules Honorarios de Benidorm en Laponia. El consulado de Finlandia en Benidorm, como que pasó de mí; le embajada finesa, en cambio, resultó de lo más amable y colaboradora. Tras varias gestiones me confirmaron que “no existía oficialmente tal consulado” (hasta ahí, lo teníamos muy claro) y que “no tenían noticia de la visita” (de la familia lapona). Claro, era de 1965 y esto fue en 2015 ¿Quién del personal diplomático se iba a acordar? En la embajada de España en Helsinki sí encontré una funcionaria, de allí, que supo darme referencias, pero no el paradero de la placa ni la localización de los Nourgan. Y lo dejé. Pero Óscar, Jordi y la gente de Nakamura Films conocieron la aventura de la pareja catalana en aquellas latitudes, cuando el joven lapón al ver la “B” de la placa de matrícula de Barcelona del coche español exclama ¡Benidorm!… y hasta allí que se me fueron y dieron -¡Enhorabuena!- con Ida Karoliina -entrañable abuelita hoy: “los sami no tenemos cola; no”- y su hija… ¡Y la placa!

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Ida Karoliina (hoy, con su hija) conoció el mar en Benidorm (en junio de 1965)

Deslindar la leyenda de la verdad no era el cometido del documental; pero deslinda sin ofender lo más mínimo, porque la leyenda engrandece, y la realidad se diluye en el arcón del tiempo. ¡Qué bien lo explica Miguel-Anxo Murado casi al comenzar la historia! El mito solo resulta engrandecido: “las leyendas surgen de la verdad”. Incluso Borja Cobeaga: “Un recuerdo distorsionado con un delirio es muy coherente; es Benidorm”.  Del mismo tenor, la socióloga Patricia Soley-Beltrán que a través del cuerpo nos eleva la mente y actúa sobre la psique: lo puntualiza todo con precisión milimétrica.

Lo dicho: una noche redonda y maravillosa la del estreno de “El hombre que embotelló el sol“. Fascinante poder reencontrarme y saludar al amigo Jaume La Era Climent que revive sus recuerdos con Benidorm a sus pies. Perfecto en sus comentarios el profesor Fernando Vera, el hombre que consiguió preservar -para la Universidad y para todos- el archivo de don Pedro; consecuente y sumamente equilibrado el testimonio de Roc Gregori, testigo de todo el proceso narrado; apropiadas las puntualizaciones de José María Perea, notario de la noticia de aquellos años. Rotundos los tres. Muy interesante sentir las opiniones frescas de los “nuevos” plumillas (por jóvenes): espléndida Raquel López (hasta se deja querer por la cámara) o Sergi Castillo (que por unos frames deja la promoción de su libro para diseccionar aquél Benidorm). Hasta Eulogio Bordás, el experto en Marketing turístico, se rinde ante don Pedro, sus ramas de almendro en flor (primavera total), sus carteles por toda Europa (“Está llegando a Benidorm; sólo 1.200 km más”) y “la suerte del principiante”; pero había que hacerlo. Y en eso estaba Don Pedro, el hombre que embotelló el sol.

Hasta Giles Tremlett, el corresponsal de The Guardian y colaborador de The Economist -autor de España ante sus fantasmas-, alabando la Turópolis por excelencia que es Benidorm. No sé: el que Carles Ferrater, el autor del Paseo de Poniente, elogiara este Benidorm de don Pedro, o que lo haga yo, no tiene el más mínimo mérito: él, por profesional -arquitecto que sabe de qué habla-comprometido con una emblemática obra, y yo por amigo de Pedro, don Pedro. Esa obsesión por Benidorm me la inculcó él. Su hijo Kiko Zaragoza (ahí estaban los cuatro hermanos) lo dejó bien claro: “Para mi padre, Benidorm fue una obsesión”. Y su padre es el hombre que embotelló el sol.

Si “Benidorm consume cielo y no suelo”, que dejó dicho en 2010 Nuria Montes (en un congreso sobre eficiencia medioambiental) es por aquél Plan General de 1956 que Pedro, don Pedro se sacó de la manga, y todos, absolutamente todos, como explicó Pepita Moncho, se implicaron en ello. Hoy Benidorm no es el retrato del exceso urbanístico, sino la planificación sostenible de un espacio urbano orientado al turismo porque las cosas que idearon don Pedro y todos aquellos benidormers de los años 50, 60, 70 y 80 han dado sus frutos.

Salieron bien las propuestas del hombre que embotelló el sol. Si Ud. tiene la oportunidad de ir a ver la película/documental, no deje de hacerlo. Comprenderá mucho mejor esta  gesta inacabada que es Benidorm y entenderá mejor lo que es el turismo y las clases medias: Operación BB. Y, porqué no: Festival de la Canción.

En derredor mío, la noche del jueves, en el cine Colci, había emoción a flor de piel que en más de uno -y una- estalló. Supe después de alguna lágrima (furtiva o no) de quienes se veían reflejados por haber sido actores de una película a la que algunos hemos puesto voz. Échele un ojito al tráiler.

Gracias Óscar -gracias Jordi, gracias Nakamura Films- por contarnos la Historia de “El hombre que embotelló el sol” en botellas de vino tinto de Salvador Poveda a las que colocaba esa etiqueta: “Benidorm”. Ahora mismo tienes en marcha -has conseguido tanto material- una continuación de esta historia del turismo español. Si esta la has terminado poniendo el corcho a aquella botella, inicia la próxima descorchando un Señorío de Benidorm; vino es y gana premios.  Y hablando de premios: vosotros, a por el Goya.

asi-sera-bnd-1955Aún sabiendo distinguir el hombre de la leyenda, el mito de la fantasía, querido Óscar, sólo te pongo un “pero…”. Eché en falta un plano, un solo plano, de aquella premonición: “Así será Benidorm” (1955).

Pero aún así, que sepas que, la peli me subió al 6º cielo; al 7º, sólo una mujer.

 

 

 

DE CUANDO EL TIEMPO AFLORA SENSIBILIDAD: DE AFV

 

Pasó a charrar con nosotros por “Los cafés del Meliá” un duro histórico, Antonio Fernández Valenzuela, que resultó humano y cercano a más no poder. Y no es que los años le hayan ablandado, que lo han hecho, es que jugaba en casa y entre amigos, muchos de ellos entrañables. Ahí estaba Miguel Martínez Monge que recién cumplidos sus primeros ochenta y dos noviembres sacó a pasear su decanato del gremio de plumillas locales para acompañar al amigo; o Roc Gregori, o Manolo Catalán… o todos, casi todos, los tertulianos. Quien más o quien menos habíamos tratado con Antonio en el Ayuntamiento de Alicante, en la Diputación Provincial, en la Cámara de Comercio o en una de las principales empresas de las Artes Gráficas de la Comunitat Valenciana: Gráficas Díaz.

Antonio fue uno de los pilares del socialismo alicantino -guerrista hasta la médula- y aún sigue militando directamente al Comité Federal.

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Antonio Fdez. Valenzuela; ayer y hoy

Fernández Valenzuela tiene su corazoncito a flor de piel; es la primera vez que un tertuliano se nos ablanda tanto al recordar sus primeros años: sus padres, el Valle de la Serena, aquellos duros tiempos de finales de los años 40 en la fría Extremadura… la llegada a Polop de la Marina tras un largo periplo en aquellos trenes donde la carbonilla entraba hasta en el corazón, su paso por el Hogar Provincial y, al final, Benidorm, un Benidorm donde Antonio comenzó a labrarse su vida, con ñapas aquí y allá, hasta que fue llamado a Filas. Dos años de mili en fuerzas especiales y una promesa a sí mismo: ser su propio jefe.

Aún emocionado recordaba el préstamo de la Caja de Ahorros que le permitió su primera aventura empresarial en el campo de la encuadernación. Le firmó el préstamo un Pedro Zaragoza Orts para quien guarda un grato recuerdo. Y con aquél dinero empezó; empezaron. “Mi suegro era encuadernador; comenzamos en la calle Sevilla”. Les fue bien y al poco, a la calle Antares, en el Barrio de La Florida, y después, a San Vicente. Y hasta “compramos al bueno de Paco Díaz su imprenta” y le mantuvo el nombre, las archiconocidas Gráficas Díaz, hasta el final. Pero para muchos, seguía siendo “Moscú”. Y nos contó la intrahistoria: “mi suegro sí era comunista, y estaba fichado; y me dijo, la llamaremos Moscú”. Y con Moscú se quedó en aquellos tiempos del franquismo. Las cosas de La Terreta.

Su militancia en la Izquierda era notoria; le tentaron los comunistas. “Pero yo no era comunista; no acepté. Milité en el PSOE; me afilié en 1973 al Club de Amigos de la Unesco” que era la forma tapadera de hacerlo y comenzó siendo Secretario de Barrios para luego pasar por todos los cargos orgánicos hasta llegar a las listas y ser concejal del Ayuntamiento de Alicante (1979); y a la Diputación (cuatro años vicepresidente y ocho presidente, con un amplísimo bagaje de realizaciones). Y después a la Cámara de Comercio, presidente. “Me lió Zaplana”. Y apostilló: “Conozco a Eduardo desde que era un niño y de su paso por el Partido Liberal”. Luego me asombró, aunque no era la primera vez que lo oía, porque he estado en el equipo del político benidormense: “Zaplana no terminó en el PSOE porque no cuajó la relación con Luis Berenguer y Paco Ordóñez”. Y si lo dice AFV, como le reseñábamos en las notas, es una opinión autorizada. Eduardo es un animal político en estado puro y aquellos años 80 eran de mucha movida.

Antonio sigue pensando en clave socialista aunque sin pasar ni por Alicante ni por Valencia; milita directamente al Comité Federal. Y le duele la situación actual: “El partido sigue estando ahí, quebrado”. Y va a más: “si el partido no maniobra y facilita la investidura de Rajoy, desaparece en unas terceras elecciones”. Lo que hay que hacer ahora salir de la situación: “sobrevivimos al enfrentamiento entre Largo Caballero, Indalecio Prieto y el doctor Negrín, saldremos de esta”. Pero, Antonio, guerrista de pro -insisto- advirtió: “el partido no es de los militantes; es un instrumento al servicio de los ciudadanos”. Un aviso a tendencias jóvenes, al tiempo que reconocía que “los partidos son sectario de ‘per se’ y lo único que tienen que hacer es servir al ciudadano”.

Está de vuelta de todo: “viejo, gordito, cabezón, un querubín -de niño me decían ‘Canito’-, 3 hijos, 4 nietos, retirado y jubilado”. Hace nada y menos (2010) volvía a la primera línea: “conseguí los avales para ser candidato a la alcaldía de Alicante, pero no transigí (en lo de los asesores) y no gané las primarias”. De alguna llamada de contrincantes aquella noche nos habló, pero lo que pasa en “Los café del Meliá” queda en los posos de las tazas. Y ya en faena nos habló de los asesores: “los mejores, los técnicos de la casa; en 20 años en política no he tenido personal de confianza”. Reconoció algún apoyo puntual a compañeros, pero por un breve lapso de tiempo: “en el partido y en la guerra no puedes abandonar a los compañeros heridos”.

Aquí llegados, se hacía impepinable preguntarle por la viabilidad de las Diputaciones ahora que todos hablan de suprimirlas: “las instituciones deben ser eficaces; hay que adecuarlas a los tiempos actuales porque si no, ¿quién se va a ocupar de Vall d’Ebo o de Penáguila?”. Vamos, que sí: Diputaciones.

Y hablamos del Patronato de Turismo de la Costa Blanca, un “invento” del 81 y sólo le sacamos que “en Turismo somos una perita en dulce” y que “hay quien solo se dedica a ponernos palos en las ruedas”, lo que dio para un ratito de debate. Y también hablamos de SUMA, Gestión Tributaria, un modelo de gestión de tributos -que adelanta dinero de los mismos a los Ayuntamientos- y de la que se siente muy orgulloso: “no sólo fui yo; ahí estaban Antonio Mira y otros, y ahora es un modelo que se está aplicando en otras CCAA y provincias”.

Y así fuimos desgranando episodios de un pasado muy reciente del que ha sido protagonista en primera persona y que como todos los que lo han sido, vale más por lo que calla. Nos ha sorprendido este Antonio Fernández Valenzuela. Detrás del personaje político con fama de duro e implacable hay un hombre que aún se emociona recordando cómo llegó a Polop de la Marina, con ocho años, en aquél destartalado autobús de línea de La Callosina.

Hubo más, mucho más, pero concluyamos con un…Pasó a tomar café con nosotros, por el Meliá Benidorm, mientras Cruz Roja y Balearia celebraban convenciones, Antonio Fernández Valenzuela, hoy ya un jubilado.

 

 

 

 

DE LA PROMOCIÓN A COSTE CERO: OTRO ÉXITO DE BENIDORM

Los british de Benidorm llevan ya unos añitos que para no perder nivel de alcohol en sangre (porque te viene el bajón), en cuanto terminan las fiestas de Benidorm (siempre en miércoles), ellos suman un día más (mientras el resto de los aborígenes locales y colonizadores posteriores andan como en Sevilla, tras la feria, un lunes de resaca) y la lían parda. Es su “BND Fancy Dress Party”, y se disfrazan. “Esta tradición comenzó hace más de 20 años, con un idea de Manolo, del bar Sinatra’s” y cada año la fiesta crece con más adeptos. Ya la programan las Agencias y la buscan los guiris. Y es promoción a coste 0.

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A los british les pirra disfrazarse y los disfraces son los protagonistas.

Hace unos días la noticia estaba en que a unos piraos les había dado por disfrazarse de payasos asesinos e ir sembrando el pánico por ahí. De eso no va la cosa.

Aquí también hubo payasos, pero de los siempre; de los que hacen gracia a la mayoría. A mí, de siempre -ya con los Hermanos Tonetti (Circo Atlas) bajo de mi casa alicantina-, lo que más miedo me ha dado ha sido un payaso. No hacía falta el apellido de “asesino”. Exculpo aquí a la familia Aragón al completo a los que ya vi sin la cara pintada de blanco haciendo disfrutar a otros niños. Por cierto, este Hallowen -que me esperaba yo más payasos de esos, de los asesinos- me sorprendió la noticia de que el disfraz más terrorífico fuera el de “concejal de obras”. Esto ocurría en Utrera (Sevilla), pero puede aplicarse por las vieja piel de toro, islas adyacente y plazas de soberanía (¡qué antiguo soy! Entiéndanse ciudades autónomas e islotes norteafricanos).

disfraz-4Pero volvamos a la BND Fancy Dress Party donde se dice, se cuenta, se rumorea que entre 30.000 y 40.000 bristish (y no tan british) se lo pasaron pipa. Es lo de siempre: calcular la gente. Y mira que hay una “medidilla” internacional de 4 pax/m2. Pues nada: plano de la zona, escala, superficie ocupada (aunque haya un árbol, que seguro no tendrá un tronco de un metro cuadrado de grosor y no nos restará 4 pax) y regla de tres al canto.

Y… ¿por qué les gusta tanto a los british disfrazarse? Coincido con la doctora Fox: el determinismo geográfico-histórico-climático no es suficiente por sí solo para explicar por qué a los ingleses (y por extensión los británicos) les va tanto eso de disfrazarse. Para la doctora Kate Fox, del Centro de Investigación de Asuntos Sociales (SIRC) de la Universidad de Oxford, eso de disfrazarse forma parte del entender la vida con humor porque “el humor es uno de los tres ‘reflejos’ básicos (los otros dos son la moderación y la hipocresía) con los que los ingleses combaten su ‘enfermedad social congénita’ que no es otra cosa que una ‘combinación de autismo y agorafobia’, un malestar y una incompetencia ante las situaciones sociales, una vergüenza y una ‘rareza’, un estreñimiento emocional y una falta de habilidad general para tener una relación directa y franca con otros seres humanos”. ¿Cómo se me han quedado con la frase? Literal, oiga: Oxford University dixit.

disfraz-5-servi-groupEl  holandés Gustaaf J. Renier tiene un libro que no vean: Los Ingleses: ¿son humanos? Me mola, pero, aunque los cala muy bien, como que no me sirve. Sólo analiza a los ingleses, obviando a escoceses, galeses y norirlandeses. Aquí había de todos esos terruños.

Profundicemos en lo de los british. A colación, les cuento que a Churchill le preguntaron en su etapa de Premier que qué pensaba de los franceses… y respondió con un “es que no los conozco a todos; no puedo precisar”, o algo así. Pues a mí, que con Sir Winston sólo me une la pasión por los cigarros habanos, me pasa lo mismo: no conozco a todos los british, pero a los que he conocido, que algunos son, resulta que… les gusta más disfrazarse que a Mortadelo (Y eso que Ibáñez derrochaba imaginación). He aprendido que carecen de sentido del ridículo (no como yo) y tienen un acendrado sentido del humor (¿yo?, pues no).

disfraz-1He localizado una “hecha” de bristish total: se disfrazaron de conos (¡!) y paralizaron el tráfico en una calle una noche de farra cualquiera. Aquí nos los hubiéramos llevado por delante (algunos lo hacen con un piquete de huelga); allí unos y otros entendieron de qué iba la cosa.

Es una forma, me cuentan, de evadirse de la rutina diaria y de los tradicionales modos de divertirse; es más que vencer la timidez. Es transmutar la personalidad y vivir un momento ajeno a quien de verdad se es. “Es que nos metemos en el personaje”, me dice Ely, de Salamanca; veinte años en el Reino Unido y que se ha convertido en mi asesora de cabecera en asuntos de enjundia albiónica. Ella dice que es una cosa como que muy británica; yo le digo que la cosa esa de disfrazarse era ya muy típica en tiempos de Grecia y del Imperio, pero del romano; que no del de la Queen. Que la cuestión siempre ha sido “pasar” del orden establecido y eso lo han puesto todas las culturas en práctica mediante el “cambio de personalidad”; adaptaban otra “personalidad” para saltarse los principios, más que las normas.

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El disfraz  nos lleva a una época, una fase o una etapa no vivida de la que queremos, o con la queremos, obtener el máximo de diversión. El disfraz es la excusa perfecta para perder la vergüenza y desinhibirnos. “La gran oportunidad de poder ser otro”, explica la doctora Clara Castelló. “Al disfrazarnos sacamos a la luz una parte nuestra en la que afloran sentimientos ocultos o reprimidos que tenemos guardados en nuestro subconsciente”…  y ahí entro en contradicción, porque disfrazarse de perro Pluto no sé yo que aspiración encierra.

Pero aquí me quedo yo, en mi otero de la 5ª planta, considerando que la cuestión clave es saberse disfrazar: el arte del disfraz. Y en eso, los british, están a la altura de los mejores. La farsa y la burla, la doblez y el subterfugio o, simplemente, el tapujo y el disfraz los convierte en otros para gozar la fiesta hasta la permisividad.

No sé qué se siente disfrazándose. Un amigo de Ely intentó ayer ofenderme, pobret, sin saber que sólo ofende el que puede; no el que quiere. Se atrevió a decir que “nosotros” -¡Válgame Dior, Christian Dior!- nos disfrazamos (¿?) en fiestas de Moros y Cristianos. El típico error de quien no conoce la vuelta de la calle. Querido amigo: te lo dije anoche -y no lo recordarás- y te lo dejo por escrito esta mañana para que en cuantito se te pase, te lo cuenten: nosotros nos investimos de dignidad festera, que no es lo mismo.

En fin; que la BND Fancy Dress Party ha sido un exitazo. Ha sido un exitazo un año más y a coste cero; 0 patatero. Han pasado muchas cosas en las calles de Guirilandia… aunque quizás sólo pasó la vida, que es la que siempre pasa. (Aquí pega Pata Negra con su Pasa la vida). Pero recuerda, Ely, que la vida no es un cuento de hadas. Y si pierdes el zapato a medianoche, aunque sea de cristal,… pensarán que eres una borracha y no una princesa.

DE QUE YA ESTÁ EL DOCUMENTAL: EL HOMBRE QUE EMBOTELLÓ EL SOL

Coincidía anoche mi llegada a Benidorm con la huída de la última carroza del desfile (de ídem) que cierra las Fiestas Patronales de Benidorm. La carroza, ya vacía y sin el esplendor de sus ocupantes, iba a toda velocidad, como si quiera despegar… ¡arrastrada por un tractor! Es lo que tiene la Avenida de Europa. Muchos, incluso los mastodónticos autobuses de líneas regulares, la confunden con las pistas de un aeropuerto: los que bajan, sólo frenan ante la inmediatez del mar (como en el Juancho Yrausquin de la isla de Saba, al SE de Puerto Rico); y los que suben esperan alcanzar la velocidad del “salto” (Velocidad de Decisión de Despegue)… que nunca dan (alcanzan) porque está la rotonda final[1]. Eso sí, había confeti por el suelo de la avenida como si hubiera sido utilizada de Sambódromo: también el suelo del garito de enfrente cuando cierra en Nochevieja. Y no era el caso; o no me he “enterao” yo por no estar aquí.

Atrás he dejado, han quedado, tres intensos días de ponencias, debates, charlas y entrevistas profesionales con las cuestiones del turismo: Benidorm y el Museo del Turismo. Madrid, muy bien; como siempre. Como siempre, no: ya no se puede ir en coche. Zonas, distritos y horas para aparcar se confabulan contra uno (contra mí) que hoy, otra vez, ha vuelto a su scooter para aparcar donde le sale en gana; donde viere (atendiendo a la norma y a la Autoridad pertinente, no vaya a ser que…). Un único fallo: elegir La Granja de San Ildefonso fue bueno para que no nos desviáramos del tema -el turismo- (allí, ahora mismo, sólo los lugareños; o atendías o te morías de asco y de frío) pero fue malo para los que obviamos que Siberia empieza allí mismo, junto a los pinares de Valsaín. Los grajos, por el Real Sitio, viajan en metro; ya, ni vuelan bajo.

Una de las citas madrileñas fue con Ganga Producciones para el Ochéntame que preparan sobre Benidorm. Un buen rato con Jordi Barrachina y su equipo. Luego, volviendo de Pinto (del plató; aún con restos de maquillaje, soy un desastre) meditas todas tus respuestas: ¿habré quedado muy académico?, ¿lo que yo considero extraordinario puede que sólo lo sea para mí (y un carro de investigadores)?, ¿se llega así al gran público?, ¿me ciega Benidorm? Quería contar tanto en tan poco tiempo (y estuvimos más de una hora de cháchara). Claro, luego hay que montar; editar el producto.

Esperaremos.

Y de tanto esperar, una buena noticia en la línea argumental: Habemus documental.

Para lo que ya no habrá que esperar es para ver lo que Oscar Bernácer y su equipo de Nakamura Films han realizado con “El hombre que embotelló el sol”. Va de Pedro y de Benidorm; va de don Pedro Zaragoza y el Emporio Benidorm. Lo avanzamos.

Con Oscar y con Jordi Llorca ya pasamos una tarde de diciembre de 2014 en “Los cafés del Meliá” –celebrando los éxitos de “Bikini– donde ya nos dijeron que su intención era este documental para el que nos volcamos con ellos (tal vez los saturamos y los enterramos bajo una montaña de datos, cifras, estudios y opiniones) en la confianza de que sabrían hacer bien su trabajo. Y otra vez me pusieron delante de la cámara (ellos no escarmientan y yo prefiero que me arropen las paredes del aula; el abrigo de la Academia, con el que te diriges sólo a unos pocos) para sentar cátedra en mi admiración por Pedro y por todos los que -desde Pedro a aquí- han hecho posible este Benidorm que ahora retrata Petra Ilieva en todo su esplendor.

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Seguro que Nakamura films ha hecho un buen trabajo. Somos tantos, tan variados y distintos, los que opinamos sobre Pedro y su empeño por este Benidorm que la asepsia está garantizada. Deseando verlo estoy. El tráiler me sabe a poco; ¿qué digo a poco?, a nada.  Necesito ya más. Tal vez por eso les estoy siguiendo por FB; quiero saber cómo va la cosa.

Hay versión cinematográfica y versión reducida (para TVE) de “El hombre que embotelló el sol”; la cinematográfica seguirá un circuito muy especial con las ciudades más identificadas con el fenómeno Benidorm y la acción de Pedro, don Pedro -Valencia, Madrid, Barcelona y Bilbao- antes de estar en las pantallas de siempre. Pero hay más buenas noticias.

Oscar y Jordi nos han implicado en el proyecto a más de cincuenta personas y disponen de tanto y tan buen material, me cuentan, que se han puesto manos a la obra con un segundo documental en el que tratan el fenómeno turístico español desde un punto de vista más técnico (que si la historia, que si la arquitectura, que si la sociología, que si tapatín, que si tapatán; hasta la sostenibilidad) que supera por espectro la figura de Pedro, don Pedro; algo, seguro, que a Pedro, don Pedro, le hubiera gustado muchísimo. ¿Lo iluminará todo la potencia de este sol? Sí, Oscar; p’alante, como los de Alicante.

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La verdad es que voy poco al cine (no soy perfecto; eso sólo lo es mi amigo Arjones, Perfecto Arjones, en cuyo archivo fotográfico está la historia del día a día del turismo en la provincia), pero este jueves, 24 de noviembre, no me pierdo el estreno en los Cines Colci de Benidorm de “El hombre que embotelló el Sol”. Conocí al hombre que embotelló el Sol y me contó muchas cosas que fueron decisivas en mis investigaciones y análisis sobre esta ciudad y lo que significa. Me enseñó a amar Benidorm y a las gentes que desde siempre lo han hecho posible. Y siempre apostaré porque siga viva su leyenda. El hombre, para su familia y sus amigos; la leyenda, para todos.

En fin, que ha sido volver a casa y entrar en calor. Las buenas noticias pueden con el trancazo[2] mejor que una vaso de brandy caliente, con unas gotas de leche (no vayan ustedes a pensar mal) y una vieja pastilla de Veganim.

 

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[1] A unos 110 km/h puede despegar una Cessna 152 (que me he enterao)

[2] Trancazo: Así llamamos en España, los españoles, a la gripe de 1818 que el mundo conoció como “gripe española”. Los contendientes en la IGM no quisieron informar del número de bajas que le producía para no alertar al enemigo; sólo España las comunicó en su día… y ahora se llama “gripe española”. Aquí la palmaron unos 300.000 españoles y por el mundo hubo algo más de 40 millones de muertos; pero es “española”, como la aceituna.  “Es la española una aceituna como ninguna; está rellena de rica anchoa

Fotos: Petra Ilieva.

DEL TRUMPAZO

Hoy, a las 6’40 AM, el tonillo de DI en la radio ya hacía presagiar “lo pedor”. Anoche, MC (de Turismo de Benidorm) se temía eso, “lo pedor”, y blandía -desde la aún City londinense (siguen sin enseñar la patita del Artículo 50 por debajo de la puerta del Parlamento Europedo)-, cual espada de fuego del ángel del Jardín del Bien y del Mal, una caída del dólar que haría muy apetecible aquellas latitudes turísticas (Florida, sin ir más lejos) a costa de las nuestras. A eso de las 7’00 AM mi buen amigo KB, desde Cambridge (MA) -que es como estar en Boston, pero cruzando el río Charles-, me señala que allí todos daban ya por cuadragésimo quinto presidente de los EE.UU. a Trump (el trumpazo, vamos) y luego me decía que lo del presidente 45, termina en 5… y tiene rima. ¡Oído, cocina!, y lo colgué en el Facebook. A las 7’44 AM, ya DI lo confirmaba: Trump, presidente. Apaga y vámonos.

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Y eso que yo, genéticamente, me inclino hacia el partido del elefante (soy de tal guisa en cuestiones de política yankee y así entro en cacharrería), pero desde Dole (en el 96), que mi neurona recuerde, no hemos tenido ni un candidato decente… y eso que George W Bush ganó en el 88 y en el 92 (nadie es perfecto). Pero, ¡qué nivel, Maribel! Después, McCain, Romney y ahora Trump… Lo de los romanos tuvo explicación: mucho plomo en las cañerías les afectó al intelecto… y en eso que llegaran los bárbaros. Pero lo de los yankees estos, de momento, aún no la tiene. ¿O, sí? Y en eso que llega Trump.

Me tenía que marchar a Alicante, asuntos varios, y no pude bajar al trastero a buscar la foto,d e grupito, que tengo con Trump cuando sólo era eso, el magnate[1] Donald Trump. Nos agasajó en el Trump Taj Mahal de Atlantic City cuando el congreso de la FIJET de 1992. ¿Quién me lo iba a decir? En cuanto escriba esto, me pongo el neopreno y bajo a bucear al trastero hasta dar con ella: fijo que la enmarco. Hace un rato NN hablada de él en su muro y recordaba ese momento; se sentía incómodo el tal Trump aquella noche. Era nuestro anfitrión (de los periodistas de turismo) y dueño de al menos dos de aquellos hoteles-casino y no tenía ni repajolera idea de turismo. Se empeñaba en mostrarnos su última adquisición femenina… a la que recuerdo muy pintada, escotada y enjoyada… y bajita, con grandes y voluminosos pelos. Pe-los; he escrito pelos.

¿Qué nos ha pasado en USA?; ¿Seguimos queriendo enjuiciar a los yankees con la mentalidad de la vieja Europa forjada a base de darnos de hostias en lo social, lo religioso y lo político desde que fuimos cromañones? No tenemos remedio. Su sistema sanitario y de ayuda social es, a nuestros ojos, una mierda… pero eso a ellos les importa una higa; tienen otros monstruos y fantasmas. Además, resulta que olvidamos que el 65% de los norteamericanos quieren ser WASP; o juegan a serlo. Aspiran a que se les considere WASP. Ser WASP, mola; y cada día más. Un WASP es un White Anglo-Saxon Protestant y eso es pedigrí; la repera. Y muchos de por allí aspiran a integrarse en ese grupo cerrado de estadounidenses, que no han perdido el empleo -pero les han bajado el sueldo- y que siguen aspirando a una buena posición social. Por lo general, quieren ser como aquellos descendientes de británicos, de religión protestante, que ostentaron el poder económico y social en los sesenta. Incluso los 55 millones de hispanos quieren llegar a ser un WASP. Si no es así, no se entiende. Pero, si te pones tan bien, dime tú qué fumas…

Esto me lo cuenta DS, un amigo, amigo; de los de verdad. Lo conocí cuando era analista del SAC en Torrejón; era el que daba la cara a los plumillas. Luego lo mandaron a Morón y terminó en Rota. Se enamoró de España y de una española (¡casi la Q). Ahora oficia en Norfolk. Pasa aquí, en la playa de las Tres piedras, sus vacaciones y sólo ansía jubilarse para ocupar su tiempo viendo puestas de sol en Sanlúcar de Barrameda, donde estrenará casa. Me ha dicho por Skype que termina en diciembre su compromiso con el Tío Sam y que no aguanta a éste del tupé, y que aunque QT tenga aún un trimestre de compromiso académico con los de Columbia, él se nos viene. Que se ha cansado de comer cangrejos azules y, sobre todo, del cinismo de los suyos (WASP). Me ha dicho que antes de que tome posesión el 45º Presidente, él estará ya definitivamente instalado en España. Estooooo, que m’alegro DS. A verte voy.

Por otro lado, mi amigo cubano FB estaba exultante en Westchester (Miami-Dade). “Ya te lo había dicho”. Y es verdad: me lo había dicho hasta la saciedad. Oficia en un periódico que no para de darle a los Castro. Salió de la isla siendo bebé. Su padre pasó de oficial de carros de combate a mecánico (en aquella Cuba de los 50 los oficiales de carros cabían en una cabina telefónica), y en cuanto pudo se marchó a Florida a jurar en arameo contra los barbudos. Lo recuerdo como si fuera ayer: ponía a caldo a los Castro por cualquier cosa. “Nos ha dejado antes que Fidel”, me ha contado FB; y eso la familia B lo lleva muy mal. ¿Resentimiento?, a raudales. Puedo entenderle… dando cuenta de un buen veguero. Ya me lo había dicho, sí; y con argumentos. Me contó lo de Allan Lichtman, profesor de la American University, que lleva 32 años acertando quién va a ser el ganador de las presidenciales norteamericanas. Para 2016 daba como ganador al Trump. Las grandes encuestadoras se han columpiado, mientras que Lichtman ha acertado.

Mis tres amigos a coro –KB, DS y FB– me dicen que allí es que no se ha visto como aquí -en Europa- la labor de Barak Obama/Fray Escoba (muy ilustrativo; aunque el cubano le llama “el oscurito”, porque no es negro, indica a modo de justificación). Insisten, los tres -ahora-, en que despertó más ilusiones a este lado del Atlántico que allí, y que si bien le endiñan un aprobadillo alto, no hay otra cosa para recordarle más allá del Barak Obama Presidential Center que está en obras. Habré de ampliar mi círculo de amigos en USA; estos tres van de WASP. Y en nada, sólo me quedarán dos allí: DS se nos viene p’España.

Pero el colmo del trumpazo de hoy ha sido darme de bruces con NG a primera hora de la tarde. En su tiempo era ultravioleta; vamos, mucho más que rojo-rojísimo. Nos hemos saludado -después de tantos años- y me ha recordado que le hice la última entrevista en radio antes de irme a Antena 3; que al terminar de entrevistarle me llamó José Antonio Plaza y, como en la canción, me dijo “ven”… y lo dejé todo. Sí, esa llamada la recuerdo muy bien, pero no que se hubiera producido tras entrevistarle a él, y teniéndole como testigo. ¿Qué, sigues ultravioláceo?, le he espetado tras los saludos y parabienes de rigor. Y me ha dicho que sí, que tembló esta mañana al recibir el trumpazo, pero que lo acababa de oír hablar y que, como yo siempre he sostenido, la “púrpura” hace estragos: lo ha encontrado muy comedido y que le ha quitado todos los miedos. ¿De verdad NG? “Sí, ha disipado mis miedos”. El mundo al revés. ¡Qué amigos tengo!

Y me ha insistido: “Vamos a darle un trimestre de confianza; hasta la primavera” (los presidentes estos toman posesión el 20 de enero, desde 1932). No salgo de mi asombro. “Juan -me ha dicho-: nada que ver con el Trump de la campaña. Nos esperan días de gloria”. NG me ha dejado planchado. ¿Será posible?; ¿ultravioleta NG? Esto sí que es exceso de radiación UVA y UVB por el cambio climático. Trump, presidente.

Por cierto, ya hay quien va pidiendo por allí -por USA- que el 22 de enero, durante la ceremonia, se reemplace el barras y estrellas por el Yakety Sax[2], versión Benny Hill que es más heavy. “The Star-Spangled Banner es un himno de esperanza y decencia” (Simon William dixit) y no pega nada el 20E porque ese día Donald será el 45 (entone aquí la rima) presidente de los Estados Unidos.

No salgo de mi asombro. Tal vez, porque no soy yankee. Al tiempo…

Nota: Las iniciales de mis amigos han sido alteradas conscientemente, para preservan su integridad, utilizando el algoritmo ONE+CL. A buen entendedor… pistas se han dado.

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[1] Persona rica y muy importante, por su cargo, su dinero o su poder, en el mundo de los negocios, la industria o las finanzas. Nótese que en esta definición nada se dice de educación y cosas por el estilo.

[2] Ilustra, musicalmente, las situaciones cómicas.

DE VICENT PICÓ; LLANO, LLANO, CAMPECHANO

 

Entrañable resultó la tarde de aquél viernes con Vicent Picó en Los cafés del Meliá. Jubilado de casi todo, sigue en plena forma; no en vano es un egresado de la Universidad de la Vida, del mismísimo Campus de Sella.

vicent-pico-2Dos hijos y cuatro nietos”, así resume la vida un hombre que comenzó de aprendiz de maestro albañil, “estudiando por correspondencia con CEAC”. Yo recuerdo los anuncios aquellos de los cursos CEAC por correspondencia, pero no me imaginaba el de maestro albañil. He visto en la Internet que CEAC sigue vivo y lleva más de 70 años formando; entonces por correspondencia y hoy on-line. ¡Fantástico!

Y mientras aprendía a colocar ladrillos, y estudiaba por la noche en casa los pormenores de la argamasa, resulta que “como empezó esto del turismo, cambié la obra por el hotel Regina (hoy, Apartamentos don César)”. Todo sinceridad, como siempre, Vicent Pico recuerda a los tertulianos que sus amigos camareros siempre estaban más cerca de “las suecas” que él en el andamio. Y comenzó en el gremio turístico donde al poco ya era 2º maitre en el Hotel l’Illa. Y dio un paso al frente: abrió su propio restaurante, La Cambreta; y mira que han servido comidas allí. Les recuerdo, a su esposa y a él; en la estrecha calle, frente a la monjas.

Y llegó la Democracia y tonteó con la política. “Empecé de broma, con Independientes de Benidorm, con Vicente Pérez Devesa, hasta que Manolo Catalán me ofreció ir en la lista del PSOE”.

vicent-pico-1Aseguró, y refrendó Manolo Catalán que allí estaba, que todo lo iba a hacer todo por el deporte en Benidorm… que a principios de los 80 era un páramo en lo deportivo. “Mi ilusión era hacer algo por Benidorm; deporte no había, y yo de pequeño no pude. Así es que, quería que en Benidorm hubiera deporte”. Y cuando el PSOE ganó las elecciones del 83 fue el concejal de Deportes, creo que, más querido de Benidorm; y lo fue durante cuatro administraciones. Decir Vicent Picó en Benidorm es iluminar la escena deportiva.

A partir de ahí recordamos la aventura del Polideportivo de Foietes, del Pabellón de Gregotti (que se diluyó como un azucarillo en el café muy caliente de la historia reciente), de los grandes logros en ciclismo -desde “la Clásica Valencia-Benidorm a los Campeonatos del Mundo-, de la primera Maratón de Benidorm (plagada de anécdotas), de la náutica y de la vela, de los campeonatos de España de natación (inaugurando piscinas)… “he tenido mucha suerte con todo eso, pero es que la he buscado”.

Picó es así: sencillo, directo, llano, afable, cordial, cortés, franco, campechano, un puntito socarrón y un pelín adusto; que también tenía su genio. Ahora es presidente de la petanca, una práctica deportiva que le apasiona y de la Unión Democrática de Pensionistas de Benidorm. Y esa forma de ser, tan de la gente de la montaña que rodea Benidorm, le abría -y le abre, aún hoy- puertas y le granjeaba -y granjea- amistades. Luis Puig, el hombre del ciclismo en España, le avaló cuando se fue a Tokio a conseguir el Campeonato del Mundo de ciclismo en carretera para Benidorm; tiempos de Perico Delgado y Miguel Induráin. Valencia albergó las pruebas de pista en un velódromo que por falta de tiempo material se inauguró sin cubierta -¡para que se vean mejor los fuegos artificiales; aquí no llueve!, se nos contó a los Medios- y Benidorm ofreció al mundo ese rompepiernas que se traza por hacia Finestrat. Recuerdo que el capitoste del ciclismo Hein Verbruggen no quería a Picó cerca (acababa de haberse producido el cambio de gobierno municipal), pero Picó estaba subido al coche del director de carrera con el respaldo de todos.

Y es bueno recordar que Vicent Picó fue también concejal de Urbanismo; es que la universidad de la Vida, campus de Sella, valida profesionales para casi todo; contábamos. “Un peón de albañil, concejal de Urbanismo”, ríe. Fue una carambola del destino, pero enumeró los logros, que no fueron pocos; como sacar adelante el Plan General de 1991. Hizo mucho.

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Jorge Fauró, en julio de 2009, decía en la páginas de Información: “A principios de los 90, cuando Ángel de la Fuente dominaba el partido, Vicente Picó, atesoró un poder en el Ayuntamiento que ni él mismo habría imaginado cuando se inició en política a principios de la década de 1980, curiosamente, al lado de Vicente Pérez Devesa”. Sí, y cuando el PSOE no volvió a contar con Picó, Vicente Pérez Devesa le llamó, desde las filas de un gobierno municipal del PP para que fuera asesor de Deportes. Al principio, declinó la oferta; pero cuatro años después seguía en pié y la aceptó: “seguir trabajando por el deporte de Benidorm”. “Hoy mi conciencia está tranquila”, nos dijo: “Siempre he trabajado por Benidorm”. Es que en algún sector socialista de los de ahora le habían afeado su conducta. Y eso, el de Sella, no lo lleva bien.

Picó fue un día “Popular” en los premios nacionales de la Cadena COPE por su contribución del deporte del Ciclismo. Acudió sólo a recoger el premio; apenas lo comentó a su regreso. ¿Exceso de humildad? Sencillamente, Vicent Picó.

Y así pasamos la tarde; entre anécdotas de urbanismo y deportes, entre “piscinas”, trazados ciclistas y planes parciales. Al final, se volvió profundo: “Falta la implicación de los hoteleros en el tema del turismo deportivo”; elogió “los apoyos de José María Caballé y Servigroup al deporte benidormero”; criticó “los problemas que genera el Low Cost Festival en el césped de Foietes -muchos meses sin poder jugar allí el Benidorm CD- y en la cercana Residencia de Ancianos, y reivindicó para sí, con nuestro reconocimiento, la ingente labor en pro de los cursillos deportivos para todos los chavales de Benidorm, desde el esquí náutico a la vela, pasando por el fútbol o el vóley.

Volvería a hacer lo mismo; es muy bueno trabajar por tu pueblo”. Ahora son los jubilatas los que están encantados con él: no paran de hacer cosas. Y él, ufano, aspira a más.

Le recordé cuando en un pleno pidió la palabra para presentar una “moción ‘in vitro’”, por moción ‘in voce’ (de viva voz) en una urgencia plenaria y el chistecito que le adjudicaban a otro compañero de bancada, castellano parlantes, cuando le peguntaba: ¡Ché, Vicent!, ¿cómo se dice ‘e-di-fi-ci-o’ en valencian? Y Picó respondía, con total guturalidad: “E-di-fi-ci”; a lo que el compañero espetaba: ¡¡ya sé que “e-di-fí-sil”, pero dímelo!!

 

 

 

DE CUANDO GRAN BRETAÑA ERA UNA PENÍNSULA DE EUROPA Y DEL PRIMER BREXIT… ALLÁ POR EL 6.000 aC.

 

Con esto de Brexit, el título de hoy puede llevarnos a engaño. Recientemente (06.08) he dejado caer mi opinión sobre el Brexit. Aquello fue una pincelada como periodista y la de hoy es un brochazo como geógrafo. Y sí, resulta que hubo un tiempo en que Gran Bretaña no era una isla; estaba unida al continente y era una península como lo podemos ser nosotros ahora mismo (una península -la Ibérica- de otra península -Europa- de la gran Eurasia). Pues ellos eran, entonces, otra península.

Y a lo que íbamos.

neolitic-bryony-colesNo va ser este de 2017 (o ya veremos cuando) el primer Brexit de los British. No estaban los de ahora (del UKIP) cuando se produjo el primer Brexit (6.000 aC) y en este caso que nos ocupa el cataclismo -un tsunami detrás de otro- vino antes. Veremos lo que nos viene ahora. Aún no han invocado el Artículo 50 y la libra va como va.

Y a lo que íbamos (que a ver si vamos).

Brexit, Brexit, mucho Brexit… pero pocos se acuerdan (los que lo hayan estudiado, claro; y de esos… pocos) de cuando la pérfida Albión era tierra sólida de la vieja Europa; de cuando estuvo unida a Holanda; cuando no era una isla.

Sí, vale que eso fue en el Mesolítico… y pregúntenle al hermano Lobo cuanto tiempo hace de eso. Auuuuuuuuhhhh!, les responderá. Pero por si no disponen de traductor lobo-castizo pónganse en que entre 10.000 y 8.000 años atrás; y desde ahí hasta 6.000 años atrás, el Neolítico y luego ya las Edades de los metales… hasta la del Hierro que nos viene a terminar en 200 aC.

Pues bien, Mesolítico en curso, esa gran área de unión que les cuento, hoy mar, que conectaba Gran Bretaña con Dinamarca, norte de Alemania y los Países Bajos la llamamos (arqueólogos, geólogos, historiadores y geógrafos) Doggerland y todo parece indicar -hoy está bajo el agua- que fue un territorio rico en fauna y flora y que estuvo poblado por culturas mesolíticas. Vamos, humanos pateando el territorio, cazando con lo que fuera y desollando las capturas con piezas de sílex.

La doctora Bryony Coles, de la Universidad de Exeter le ha dedicado toda su vida a ello y ha puesto los puntos sobre las íes en este tema.

Un gradual aumento del nivel del mar y una sucesión de tsunamis, como los generados por el Corrimiento de Storegga (6.200 aC), generaron un catastrófico impacto sobre vida, flora y fauna… Vamos que terminó todo inundado y casi, casi, tal y como nos lo encontramos hoy en día: el Mar del Norte. Hacia el 6.000 aC. es cuando Gran Bretaña “se aísla en su insularidad”, porque hasta entonces era parte de la masa continental europea.

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Ahora mismo hay quien llama a Doggerland -pura envidia (siempre quieren ser como nosotros)- la “Atlántida” británica. Y, la verdad sea dicha, tienen ellos más posibilidades de dar con algo así -allí abajo (en el fondo del Mar del Norte)- que nosotros de darnos de bruces por Doñana con la Atlántida que relató Platón (427-347 aC.). Y si una catástrofe hizo entonces desaparecer la Atlántida “española” (estaba más allá de las columnas de Hércules, dijo Patón… y verde y con asa: ¡alcarraza!), otra caTtástrofe, en este caso hasta muy bien documentada, hizo desaparecer la “Atlántida” británica. Jo, ¡qué chasco!

El “Banco Dogger”, una zona arenosa por el centro del Mar del Norte, excelente banco de pesca, llegó a ser una isla emergida cuando Doggerland empezó a ser inundado por las aguas. El banco “sólo” está ahora a treinta y pocos metros de profundidad… y el resto de la gran zona tiene una profundidad media de 50 metros. Mosqueante.

En su conjunto, el Mar del Norte tiene una profundidad media de 95 metros, lo que para un mar de 750.000 km2 es como tener un palmo de agua en la bañera de casa. Sí, hacer pie es complicado, pero es como un mar de Regional Preferente, grupo B, en esto de la liga de los mares y las profundidades marinas. Para que se vaya haciendo una idea sepa que la profundidad media del Mediterráneo es de 1.500 metros (y la máxima es de 5.121 metros en Matapan, Grecia). Vamos, que en el Mar del Norte cubre, pero poco. Por eso hay tanta plataforma petrolífera. Bueno, por eso y por muchas más cosas; entre ellas petróleo y gas.

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Imagínense cómo sería aquello de Doggerland: el Támesis era prácticamente un afluente del Rin alemán. Tributaba casi al final, pero tributaba.

Bueno, si se esperan un poco hasta podremos ver cómo fue todo aquello porque desde hace justamente un año, la Universidad de Bradford trabaja en un proyecto de digitalización 3D de cómo fue Doggerland. Pero ahora mismo, en el Centro de Tecnología Visual y Espacial IBM de la universidad de Birmingham, se puede consultar una digitalización (simple pero ilustrativa) del paisaje sumergido que, para darse una idea, vale.

Esto de Doggerland no es nuevo; alguno se enterará ahora (incluso los del Brexit), pero huela a alcanfor. Desde 1931 se viene resaltando en los tabloides de por allí y en los canales científicos de allí y de allá, la cantidad de hallazgos submarinos que produce el área: que si entre las redes de los pescadores sube un arpón de hueso, que si un pedernal paleolítico, que si un colmillo grande, que si un hueso extraño que resulta ser de un rinoceronte lanudo, que si una mandíbula humana (1985)… Si, vale, tiramos mucha porquería al mar pero con la prueba del C14 en ristre (y hasta Potasio40/Argon 40) resulta que la mandibulita tenía 9.500 años de antigüedad… y se la achaca a un individuo paleolítico que debió vivir allí mismo, cuando Doggerland no estaba bajo treinta metros de fría agua del Mar del Norte.

Terrible.

Jean Deruelle publicó en 1999 “L’Atlantide des Mégalithes” (France Empire; ISBN-13: 978-2704808816) y me sitúa la Atlántida de Platón en Doggerland… tan lejos de las bodegas de Sanlúcar de Barrameda que casi me da algo. Deruelle, ingeniero y geólogo, le da un aire cínico-cómico a su relato. Pero le cuadra la cosa de la Atlántida por allí, cuando Gran Bretaña sólo era una península de Europa. Menos mal que ya hubo un Brexit.

 

 

 

 

De Manuel Moncada. Es turismo

 

Ayer tarde, en Los cafés del Meliá, con Manolo Moncada dimos un repaso a la Historia reciente de Benidorm. Lleva un ratito jubilado y tiene todos los datos en la punta de la lengua; y los expone, con profusión de fechas y de nombres.

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Manolo Moncada (foto: Mario Ayús)

Andaluz, de la provincia de Málaga (Cortes de la Frontera, postrimerías de la Serranía de Ronda y a un palmo del río Guadiaro), llegó a Benidorm, con su familia, en 1962. Lo tiene vivo y presente… y lo recuerda todo: de recadero de varios negocios hasta llegar como botones del Hotel Delfín mientras “aprendía frases en inglés con los guías”. Recuerda a Felipe Pastor y “la revisión de cada mañana: manos, uñas, pelo corto, afeitados… la dictadura de la imagen”.

Cuando terminó ‘la temporada’ de 1968 en Benidorm se marchó a Canarias pero para ‘la temporada’ de 1969 vuelve a Benidorm: “se abría el Hotel Joya -con préstamo de Clarksons- y Kiko ‘el Balaso’ me contrató. Ni un día libre de Abril a Octubre”. Dormía en el hotel. Para él fue “un trabajo gratificante”. Recuerda: “el turoperador te daba 30 millones para un hotel de 116 habitaciones y durante cinco años, habitaciones a 130 ptas en pensión completa, con aumento anual de 5 ptas/habitación. Así se hizo Benidorm”. Aquellos años, confiesa, “aprendí mucho, hasta escribir en inglés”.

En 1971, llamada a filas: “al Sahara. El Aium fue una gran experiencia”. Durante un permiso, vuelve a Benidorm y comienza a trabajar como guía para Global. “España era un país por descubrir para aquellos que nos visitaban; los españoles éramos muy acogedores y simpáticos y eso encantaba a nuestros visitantes”. Terminó el servicio militar y volvió, en 1972, al sector con Eurotravel. Le nombraron jefe de zona en Málaga, pero quiso volver a Benidorm y en 1975 se ocupa de un TTOO irlandés. Conoció a su esposa; luna de miel en Dublín y en diciembre de 1980, quiebra. Pasó a la banca; no era lo mismo.

Suerte que Cosmos buscaba operación en 1982… y con Cosmos hasta el 2000, con toda la intrahistoria que llegó a la operativa en El Caribe y aquellas escalas en el aeropuerto de Gander (Terranova). Lo de Isla Margarita era de película. Después de Cosmos siguió en el sector y en 2002 comenzó a gestionar los Apartamentos Torrealta hasta 2014.

La hotelería ha cambiado mucho; el cliente es hoy un viajero y no un turista”. Le interpreto que ‘el cliente’ ya no quiere descubrir, sólo vivir el momento que le puede deparar sensaciones. “Las redes sociales son tremendas, por su instantaneidad”. TripAdvisor es implacable. Y se explica: “antes dialogabas con el cliente y era fundamental hablar un inglés ‘pobre’, casi infundías ternura y era aceptado; antes venían con ganas de descubrir cosas. Ahora lo conocen todo”. Ya no cuela; apostillo yo.

Recordó los años de ‘overbooking’: “me he tenido que llevar gente a dormir a mi casa; y no solo eso, overbooking de aviones… ver cómo te faltaban tarjetas de embarque y tener que inventarte soluciones a pie de  pista”.

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Con todo, Manuel Moncada valora muy positivamente aquellos años y la iniciativa de los TTOO de adelantar el dinero para construir los hoteles: “Benidorm lo hicieron los TTOO británicos y las cajas de ahorro. Si no hubiera sido por Global, Clarksons y Neckermann no se hubiera logrado este Benidorm”. Y recordó hoteles de esas operaciones: “… Britania, Royal, El Toro, Madeira, Ariel Park, Agua Azul…”. Y llegaron las quiebras de los TTOO. Un mundo difícil, siempre en la cuerda floja “el viernes pasado vencía una licencia de Cosmos, hoy en Monarch Hollidays”. Sigue en contacto con ese mundo, su mundo.

Le preocupa, hasta cierto punto, el Brexit: “la libra sigue cayendo y eso sí marcará el futuro; el nuestro y el de nuestros competidores”. Y aquí llegados se puso serio: “ese 15 o 20% que parece que tenemos de turismo ‘prestado’ tenemos ahora tres años para consolidarlo”. Turquía, Egipto y Túnez tienen que despertar y van a jugar duro: “nosotros nos quedará la baza de los precios; habrá que lanzar ofertas”. Pero lo importante, insistió, es consolidar el mercado y para ello tenemos hasta 2020.

Contó anécdotas -lo que se cuenta en los cafés, como poso en las tazas se queda- y esculpió frases: “los turoperadores aquellos murieron de éxito; la lucha por la cuota de mercado fue tan letal que acabó con ellos”. Es que hablamos de un segmento multimillonario en volumen de negocio y con márgenes mínimos.

Hablamos de todo un poco; Manolo se sentía a gusto. Roc Gregori le apuntaba que “hemos sobrevivido porque hemos dejado de hacer barbaridades”, lo que Manolo asentía al tiempo que destacaba que había “sentido vergüenza en muchas ocasiones de nuestros políticos en el mundo del Turismo” (toma y daca) y urgía a la Administración a “facilitar fondos para que sean los organismos del turismo los que hagan las campañas y no ellos”, llegando a plantear una cuestión final en el campo administrativo: “Benidorm genera suficiente riqueza al país para que el país se implique en Benidorm”. Pero es que eso lo hemos oído tanto, Manolo; lo oímos nosotros, no quien debe.

Elogió el turismo británico: “Benidorm no sería lo que hoy es sin el turismo británico”; “si el Reino Unido se constipa… nosotros, gripe; volveríamos a los orígenes, a la estacionalidad”.

Destacó que los TTOO han sido fundamentales y que ahora mismo también lo son pero que su futuro está en la especialización: “las low cost les han quitado mercado; deben apostar por el cliente privado y la especialización”. Coincide con la mesa en que los principales turoperadores de hoy en día son Booking o Expedia, por ejemplo. Y algo que debemos asumir. Benidorm es hoy en día un ‘destino doméstico’ y eso escapa a la turoperación.

Destacó la calidad de la planta hotelera de Benidorm, rechazó la tasa turística y pidió llevar a los colegios de aquí la historia moderna de Benidorm, un esfuerzo colectivo en pos del turismo, para concienciar a las generaciones de la importancia que tiene porque Benidorm, dijo, “es un parque temático gigante lleno de atracciones y hay que mantenerlo operativo, en perfecto estado de funcionamiento e implicarse en su mantenimiento y futuro”.

También nos dijo que el relevo generacional en la propiedad de los hoteles presenta hoy algunos problemas porque “no hay conocimiento de causa; las terceras generaciones ‘no han mamado’ el turismo, lo han heredado; no han estado implicados y no saben del esfuerzo. Terminarán cediendo la explotación”. Roc recordó que “el abuelo no tenía otra salida; el nieto es graduado universitario y tiene otro concepto”.

Finalmente le pregunté (sus años en la turoperación y la gestión hotelera le avalaban en la respuesta) por la existencia de un ‘cliente tipo ‘Benidorm’’. “No”, fue su respuesta. “No hay un cliente tipo Benidorm, todos, absolutamente todos, encuentra su hueco. No hay un cliché”.

En fin, que nos tomamos un larguísimo café en el Hotel Meliá. Hemos quedado para otro día en que tras la sobremesa, “echaremos” humo… porque ayer, el veguero, se me quedó sin encender. Manolo Moncada fue un relato continuo de realidad.